“Nos hemos conformado y consumimos música como si fuera comida basura”
Entrevistas / Chet Faker

“Nos hemos conformado y consumimos música como si fuera comida basura”

Álex Jerez — 23-08-2021
Fotógrafo — Archivo

Nick Murphy se ha cansado de llorarle al mundo. El artista rescata el proyecto de Chet Faker con “Hotel Surrender” (Detail/BMG, 21) para demostrar que puede ser a la vez un artista respetado por la industria y exponer su lado más bromista sin filtros.

Hablamos con Nick Murphy desde su “madriguera” en Nueva York sobre el proceso creativo del disco, sus repentinas ganas de recurrir a las drogas para huir del confinamiento, su profunda espiritualidad y la importancia de conocerse a uno mismo para poder entender el mundo que nos rodea. Con este nuevo álbum pretender ahuyentar así todas esas etiquetas impuestas a través de sus previos lanzamientos y demostrar que lo único que verdaderamente le importa es hacer música que transmita valores positivos y con la que pueda ayudar de los suyos.

Chet Faker se ha convertido en el lado más espiritual de Nick Murphy. ¿Cómo estás viviendo este nuevo renacer del proyecto?
Simplemente seguí mi instinto como siempre he hecho. No tenía un súper plan cerrado. Necesito hacer música sin que exista una razón como tal, por eso empecé con el proyecto de Nick Murphy y por eso he recuperado a Chet Faker. Escribí el disco en su mayoría el año pasado y ni siquiera estaba pensando en lanzar un álbum. Se podría decir que las canciones salieron de la nada y al escucharlas me di cuenta de que era completamente un trabajo de Chet Baker porque lo escribí encerrado en una pequeña habitación en soledad con todos mis juguetes al igual que “Built On Glass” o “Thinking And Textures”. Ha sido un disco que me ha ayudado mucho a hacer frente al día a día y en cierto sentido tienes razón con eso de que Chet Faker es un proyecto muy espiritual. Aunque sienta que todos mis proyectos tienen esa mirada, creo que en Chet Faker están todas las respuestas a la oscuridad que saco a través de Nick Murphy. Es como si con Nick bajara todo el rato al infierno a luchar contra los demonios y esa mierda. Y cuando por fin encuentro algo, y lo saco a la luz, comienza a surgir la música de Chet para mostrar a la gente ese trofeo tras la batalla.

“Cuanto más escuchamos nuestra voz interior, más abiertos somos y más capaces somos de entender a los demás, proyectar y ver el mundo de una forma más positiva”.

Hablas mucho de la música como terapia, ¿crees que realmente puede ayudar a la gente?
A mí me ayuda y siempre me ha ayudado desde que era joven. Eso es lo que me hizo querer ser músico. La música es lo más cercano que tenemos a Dios. Nos habla a todos de esa forma en la que todos necesitamos que nos hablen. Siempre está ahí esa canción perfecta para un momento determinado que puede reconciliarte con el mundo o ayudarte a alejarte de algo.

¿Y qué le dirías a todos esos jóvenes que ya no pueden más con la situación actual y con tantas injusticias políticas?
Creo que lo más importante que podemos hacer para mejorar el mundo es cuidar de nosotros mismos y asegurarnos de que estamos sanos y de que somos nosotros mismos. Todo este dolor que estamos viendo en estas horribles decisiones que se toman en todo el mundo vienen de personas que no están lidiando con lo que sienten. Es gente que entierra esa mierda y luego se desquita con todos a su alrededor y acaban enfermos por dentro. Así que tenemos que expresarnos tal y como somos, hay que acabar con esa idea de que tienes que ser bueno en algo para poder hacerlo. Debería ser normal que todo el mundo pudiera pararse a dibujar una flor, cantar una canción… Todas estas pequeñas cosas que suceden en nuestro día a día marcan la diferencia, porque es nuestro espíritu tratando de hablarnos. Cuanto más escuchamos nuestra voz interior, más abiertos somos y más capaces somos de entender a los demás, proyectar y ver el mundo de una forma más positiva.

He visto en Instagram que llevas una pulsera de protección contra las malas energías. ¿Eres supersticioso?
La verdad es que no. Es extraño, no creo que sea supersticioso en absoluto, pero como te decía soy muy espiritual. No hablo mucho de estas cosas, porque creo que si la gente no lo entiende pensará que estoy loco. Pero he vivido experiencias que me han llevado a pensar de esta forma. También es una cuestión de energía y de conectar. Hoy, por ejemplo, que hay un eclipse, lo veré y lo sentiré. Pero no, no tengo miedo a ver un gato negro o cosas así, ya sabes.

“Me encantaría no tener redes sociales, pero creo que son muy buenas herramientas para conectar con la gente en estos tiempos tan difíciles”.

Es un disco completamente auto-producido y creado de una forma muy íntima. Háblame de la grabación y construcción del proyecto.
Durante los últimos seis años, y en especial todo el periodo en el que sólo estaba trabajando en el material de Nick Murphy, no tenía un estudio al que poder ir todos los días. A principios del año pasado, encontré este pequeño espacio maravilloso en mitad de la ciudad de Nueva York. Me encantan los espacios pequeños para trabajar, me gusta sentir que estoy en una especie de madriguera o cueva. Así que empecé a componer aquí a diario, conecté y volví entender el valor de la música. Era como hacer magia, venía aquí todos los días a trabajar, cogía mi café y caminaba feliz por el barrio chino. Hasta que claro, llegó la pandemia y nos encerró a todos. El disco fue escrito antes y después del confinamiento, y tengo que decir que encerrarnos me permitió eliminar todo tipo de distracciones. Disfruté mucho haciéndolo porque, como ya sabes, “Built On Glass” (14) fue el reflejo de mi corazón roto. De un momento en el que estaba sufriendo emocionalmente y todo lo que se generó con ese disco fue una enorme bofetada, una experiencia catártica. Sin embargo, “Hotel Surrender” desprende alegría y me encantaría seguir haciendo música como esta porque me he redescubierto. Me ha abierto nuevas puertas y demostrado que la música puede ser divertida. No tengo que estar serio todo el rato, no sé, también puedo ser bromista, ligero, alegre y seguir siendo un artista de verdad.

En su último álbum, Jhené Aiko incluyó instrumentación de apertura de chakras, buscó la curación espiritual a través del r’n’b con el uso de, por ejemplo, campanas budistas. ¿Te ves yendo un paso más allá con tu sonido en el futuro?
Creo que con el proyecto de Nick Murphy sí, ya que es para mí más abstracto, visceral, repetitivo, largo… Y bueno, como te decía antes, no tengo planes realmente, pero la espiritualidad es una parte muy grande de mi vida y no creo que sea algo que vaya a desaparecer. En cierto sentido, el poder tener diferentes proyectos me permite inclinarme más hacia mundos muy diferentes. Pero sí, creo que tengo cierto material con el que podría profundizar en una especie de música más mística, ya sabes, una especie de música basada en la espiritualidad, incluso en los sueños.

He leído en Twitter que estás trabajando en nuevas canciones que defines como nauseabundamente felices. ¿Realmente tienes planificado el próximo álbum?
Sí, estoy trabajando en él ahora, pero siempre estoy trabajando en diferentes álbumes y proyectos a la vez. Es mi forma de trabajar, tengo diferentes carpetas en las que meto las canciones y a veces tengo incluso el nombre del álbum primero. Es un proceso muy natural para mí, muy físico. Por ejemplo, “Hotel Surrender” la hice con este piano (nos enseña el piano dentro del estudio). La escritura, la música… Todo se hizo aquí y, aunque ahora tengo la mano rota, a menudo vengo simplemente a tocar sin tratar de escribir o crear nada en concreto. Vengo a jugar, tengo una curiosa relación con el piano en la que siempre me he sentido muy unido a él. Sin embargo, nunca me atreví a grabarlo hasta que conseguí plasmar a través de esa canción todo lo que siento cuando estoy tocándolo. Era como meterme en su “cabeza”. Esto fue como en el pico de la pandemia y recuerdo sentir esa sensación de que todo el mundo necesitaba escapar como fuera de ella. Me vino a la cabeza todo ese viaje que experimentas cuando te drogas para huir y, aunque no lo creas, la canción no trata realmente de drogarse. Es más bien sobre querer drogarte, cuando en realidad yo no suelo fumar a menudo. Era una sensación muy rara, trataba de entender por qué tenía mi cuerpo esa necesidad de estar en otra realidad. Sentía que todo el mundo estaba un poco así, necesitando un descanso para cuidar de sí mismo, queriendo vivir la vida, recuperar la salud, todas esas cosas que nos faltaban. Así que esa fue la inspiración para esa canción, es casi como una oda al escapismo.

“Hoy estoy agradecido por los amigos cercanos, los de verdad, gente con la que realmente puedes relajarte y sentir su cercanía”.

¿Y te sientes libre como creador dentro de la industria actual?
Es difícil, es una muy buena pregunta. No sé si el problema es tanto la industria, como la forma en que nosotros, como sociedad, consumimos música. Nos hemos conformado con menos autenticidad por parte de los artistas y eso es peligroso en cierto modo. Es como comer comida basura para el espíritu, como si comieras McDonald’s todo el tiempo. Y claro, me pregunto qué pasa con el espíritu si sólo comemos cosas que nos hacen sentir bien en lugar de cosas que también nos ayudan a crecer. Me preocupa un poco, porque creo que el objetivo del arte y de los artistas es guiar al público. Una cosa que es importante para mí es ser fiel a uno mismo, la autenticidad. La creatividad, dedicar la vida a expresar arte de verdad. Me encantaría no tener redes sociales, pero creo que son muy buenas herramientas para conectar con la gente en estos tiempos tan difíciles, compartir buenos mensajes. Yo creo que aún estoy haciendo bien las cosas y que todavía soy capaz de transmitir valores a la gente que escucha mi música. Estoy muy agradecido por ello y a veces ni me lo termino de creer. Trato de darle a la gente lo que considero importante. No tiene por qué ser algo que encaje en un molde determinado y por eso también uso las redes de una forma muy libre, publico lo que me apetece.

Dijiste que estabas pensando en salir de gira únicamente tú y un ordenador. Hacerlo todo por tu cuenta.
El material de Nick Murphy está más focalizado a una banda. Se trata de pura musicalidad e interpretación. Pero lo que hago con Faker para mí es más una vibración, un estado de ánimo, una experiencia. El público quiere ambas cosas, pero me he dado cuenta de que quiero separar el nuevo material de Chet de alguna forma y construir una experiencia llena de color, como una experiencia más psicodélica. No sé, las nuevas canciones están cargadas de sonidos y sensaciones que no se pueden trasladar a una instrumentación tradicional. Aún así, no quiero dejar de lado los directos con los temas de Nick Murphy y supongo que tendré que convivir con ambas propuestas. Eso sí, estoy abierto a ideas que sirvan para unirlas y hacer crecer todo esto en el futuro.

Y por último, en Twitter siempre pones un tweet diciendo algo así como: “Estoy agradecido por…” ¿Cómo completarías la frase ahora mismo?
Sí, diría que estoy agradecido…. Hoy estoy agradecido por los amigos cercanos, los de verdad, gente con la que realmente puedes relajarte y sentir su cercanía. Y bueno, también estoy agradecido por las zapatillas que son como zapatos porque no puedo atarme los cordones ahora con un brazo roto [risas].

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