Big Thief están de vuelta con nuevo disco bajo el brazo. Titulado “U.F.O.F.” (4AD/Popstock!, 19), el tercer álbum del cuarteto estadounidense muestra cómo el grupo ha conseguido explotar, aún más si cabe, aquel meloso folk ensoñador que tanta huella dejó en su segunda referencia discográfica, “Capacity” (17). Hablamos con su bajista Max Oleartchik que nos descubre varios suculentos detalles relativos a la gestación de su nueva obra.

Leyendo las letras de U.F.O.F. uno interpreta que el disco parece estar basado en identificar el lado más amigable e incluso entrañable de aquello que, de entrada, nos pueda atemorizar. También entiendo que se aborda con claridad el concepto de encontrar la luminosidad en parajes extremadamente lúgubres.
Totalmente. Y añado: creo que nuestro nuevo disco tiene mucho que ver con acercarse a tu “yo” más alienígena. También con el concepto de sentirse alejado de tu entorno. Adrianne fue la que compuso todas las letras presentadas en el trabajo.

“Cada vez que grabamos queremos estar sumergidos en un profundo estado de meditación”.

Curiosamente vuestro álbum arranca con un tema –Contact– de naturaleza algo disruptiva. Debo admitir que me pillo algo a contrapié el grito que se marca Adrianne en plena canción.
(Risas) Seguro que muchos otros que escuchen el tema sienten ese mismo estado de sorpresa que has experimentado tú. Curiosamente ese grito surgió porque Adrianne sentía que la música necesitaba algo tan crudo y desgarrado como eso. Gritar es una bella y directa forma de expresar intensidad, tanto sea en una discusión como en una pieza musical.

Todo el álbum tiene un feeling melódico que parece partir de lo planteado en su obra predecesora (Capacity). Aún y así hay una canción en concreto que se va por la tangente en ese sentido. Hablo de Jenni, un corte en el que parece que piséis por primera vez las baldosas de los sonidos lúgubres y atormentados del post-metal. O de algo similar.
Sí. En el grupo todos sentimos cierto grado de atracción hacia multitud de cosas diferentes. Por lo que en los discos siempre nos da por abordar algo que se plantee casi como una anomalía. En este caso, el de Jenni, el sonido parece estar ubicado en un espacio más contundente de lo habitual. Andrew Sarlo, nuestro productor, describió su sonido como “doom folk” (risas). Me gusta ese género. El tema es flipante.

Al escuchar “U.F.O.F.” por primera vez uno descubre que hay un par de temas que resultan familiares. Piezas como “From” o “Terminal Paradise” ya aparecieron de forma algo más descarnada en el último larga duración de Adrianne Lenker (Abysskiss). ¿Qué os llevó a rearmar estos temas de cara a vuestra nueva obra?
Bueno, la verdad es que la decisión de recuperar esos dos temas surgió de forma muy natural. Concretamente la idea afloró en una conversación que mantuvimos todos y pensamos que ambas canciones añadirían un “feeling” algo diferente al disco. Por lo que no dudamos y fuimos a por ello. Creo que no existe contradicción alguna a la hora de plantear este tipo de reinterpretaciones. Ambas versiones reman en direcciones opuestas respecto al material original.

Este álbum lo grabasteis en los Bear Creek Studios en Washington. Haciendo memoria recuerdo que Masterpiece lo concebisteis en un estudio doméstico en Lake Champlain, mientras que “Capacity “fue manufacturado en Outlier Inn. Esos tres espacios cuentan con un denominador común: el bello paisaje natural que rodeaba al recinto…
Cierto. Creo que estamos muy conectados con la naturaleza. Y obviamente es algo recíproco. Por lo que sentimos que cada vez que grabamos queremos estar sumergidos en un profundo estado de meditación, aunque sea que estemos comiendo, cenando… La primera vez que apostamos por este tipo de espacios funcionó tan bien que no hemos querido trabajar en otro entorno.

Encontrar un buen lugar en el que poder optimizar vuestro talento de forma conjunta debe ser importante, más aún sabiendo que todos vosotros vivís en lugares totalmente diferentes entre sí.
Sí, James vive en New Mexico, Buck en Los Ángeles (Topanga Canyon), Adrianne en diferentes lugares y yo en Israel. Aunque debo decir que sentimos como si estuviésemos “flotando”. No sé si eso se entiende… ¿Cuánto tiempo podemos vivir de forma fija en un sitio? Dos meses, quizás tres… Todo por nuestra labor musical. El concepto de “vivir en un sitio” ya no tiene mucho sentido para nosotros.

Si vivís tan lejos los unos de los otros… ¿Cómo os lo montáis para poder componer temas juntos?
Cuando estamos separados solamente nos llamamos por teléfono para estar en contacto y poco más. Pero sobre la música… Adrianne compone las letras siempre que estamos de gira. Y a partir de ellas confeccionamos la música cuando estamos juntos. Todo surge de forma muy fluida. Puede que viva en Israel pero lo cierto es que no siento que me mantenga lejos de la banda. Por lo menos no siento que me sienta más lejos que, por ejemplo, la lejanía que se pueda percibir entre James y Adrianne. Coges un vuelo y en unas horas estás allí, con ellos. Todo es muy fácil.

Sé que Adrianne tiene su carrera en solitario y que Buck también. ¿En qué otros proyectos musicales sueles trabajar al margen de Big Thief?
Tengo un proyecto en Tel Aviv junto a un buen amigo que conozco desde que teníamos ocho años. Es una banda. Hemos grabado algo con ella por lo que sacaremos algo próximamente. Ya estoy trabajando en vídeos para el mismo, con drones y demás, aunque de momento la identidad del conjunto es desconocida para el gran público.

Pablo Porcar