“Éramos cyberpunks antes del cyberpunk”
Entrevistas / Aviador Dro

“Éramos cyberpunks antes del cyberpunk”

Fernando O. Paíno — hace 2 días
Fotógrafo — Archivo

Aviador Dro es un emblema inexcusable dentro de la nueva música de nuestro país. Creadores del término tecno-pop y líderes indiscutibles del género, el conjunto madrileño lleva contagiando su magia cibernética por todo el mundo durante más de cuarenta años. Acaban de presentar nuevo disco, “Futuro Perfecto” (Warner, 19), y Servando Carballar, frontman del conjunto, nos adentra en su mundo futurista.

Aviador Dro es un compendio de personas diferentes e intereses comunes. ¿Qué os impulsó a crear el conjunto allá por 1977?
Nos encantaba el pop, el punk, la nueva ola, el rock alemán. Nos unía nuestra pasión por bandas como Kraftwerk, Residents, DEVO. Y la capacidad de poder subirse a un escenario, tocar cuatro acordes y volcar tus ideas sobre el público. Éramos do it yourself en estado puro. Siempre lo hemos sido.

“Con esas primeras bandas no hacíamos contratos ni nada. Todo era de palabra. Se podría considerar que éramos amigos”.

Tú acuñaste el término tecno-pop. ¿Recuerdas el cómo y el porqué de ese momento?
El término cool wave no nos llenaba. Tampoco éramos específicamente nueva ola. Nos gustaba el punk, el pop y la ciencia ficción. También nos entusiasmaba la ciencia y la tecnología cuando en aquel momento estas cosas se identificaban más bien con lo retrogrado. Éramos cyberpunks antes del cyberpunk. Cuando íbamos a una tienda de discos no había una etiqueta con la que identificar la música que nos gustaba así que decidimos crear la nuestra. Hacíamos pop electrónico tecnológico así que Tecno-pop fue la elección. Y no hubo otras candidaturas. Luego el termino lo asimiló el sello Ariola para lanzar a algunas de sus bandas como Devo, DAF, Ultravox… y allí se quedó, como una categorización española, hasta que en los noventa el techno con H se reinventó en USA ,y Kraftwerk lo eligieron para uno de sus álbumes más emblemáticos.

En tu sello DRO se editó gran parte del legado musical independiente de los ochenta. ¿De todo lo que publicaste, qué trabajo recuerdas con más cariño?
Teníamos una relación muy especial con algunas de esas bandas, e incluso la mantenemos hoy en día. Éramos fans suyos en muchos sentidos: Siniestro Total≠, Aerolíneas Federales, Glutamato Ye-Ye, los Decibelios, Alphaville, (Los españoles claro), Los Nikis… Con esas primeras bandas no hacíamos contratos ni nada. Todo era de palabra. Se podría considerar que éramos amigos.

¿Qué se siente al telonear a David Bowie?
Nos sentíamos muy orgullosos, aunque no llegamos ni a verle en persona porque nunca bajó a camerinos y no nos dejaban estar en el backstage. Pero era una leyenda y allí estaba, en el mismo escenario que nosotros. Fue realmente intenso porque eran grandes estadios, había mucho público y, en cierta medida, representábamos a la nueva ola española, y no desmerecíamos.

Otro punto muy valorado de Aviador Dro es su increíble capacidad de innovación. No paráis de sorprendernos con ediciones infrecuentes sobre las que se plasman ideas fabulosas. “Mecanisburgo” (2001) es una genial muestra de ello. ¿Cómo surgió la idea de crear un disco-mapa?
Perseguía esa idea desde hace mucho tiempo. Como aficionado a la literatura fantástica y la ciencia ficción siempre me habían fascinado los “mundos” detallados que algunos actores creaban para orquestar su narrativa: Edgar Rice, Burroughs y sus novelas de John Carter de Marte, HP Lovecraft, o DUNE y Mundo Anillo. Queríamos hacer eso mismo en el mundo pop. Una inmersión más completa. Un vistazo a un mundo alternativo, que, en cierta medida, según la teoría cuántica, podría ser real en algún punto del multiverso…

En más de cuarenta años de carrera os habéis recorrido medio mundo. ¿Podrías comentarnos la situación más surrealista que te ha pasado durante un directo?
Han sido muchas. Quizás una particularmente bizarra fue salir a tocar encima de un carro tirado por bueyes. El carro formaba parte de un círculo de carros que formaban una improvisada plaza de toros. Montamos nuestros sintes y probamos sonido y nos fuimos a comer algo. Cuando volvimos estaban en pleno encierro y las vacas habían levantado tal cantidad de polvo que los sintes estaban sepultados por la arena y se desafinaban o directamente no sonaban… Muy ibérico aquello.

Recientemente la editorial La Felguera ha publicado la biografía ‘Aviador Dro: Anarquía Científica. Háblanos un poco de ella y danos tu opinión acerca de la misma.
Pues ha sido un trabajo monumental, liderado por Patricia Godes y un nutrido grupo de periodistas y amigos. También han participado dieciséis de los mejores dibujantes de cómics de nuestro país, como David Rubín o Miguel Ángel Martín, dibujando nuestra biografía en el formato cómic, que adoramos; con guión de Marta Cervera (ARCOIRIS). Han participado los dieciocho Aviadores, y ha quedado algo muy diferente al clásico libro sobre una banda de rock. Creo que es muy ameno y divertido, y refleja muy bien la experiencia y las cosas que hemos hecho y hemos visto suceder en esas cuatro décadas. A la gente le está encantando en general. Se ha agotado la primera tirada y la segunda edición no va a durar mucho. La Felguera es una editorial muy combativa y tan independiente y especial como lo fue DRO en su momento, así que la colaboración ha sido perfecta.

Dentro de poco saldrá al mercado vuestro último trabajo ‘Futuro Perfecto’, un LP en el que se revisan temas pertenecientes a vuestra primera etapa. ¿Podrías hablarnos un poco de él?
Es un LP con diez de nuestros temas históricos reinterpretados por dos productores: David Kano, de Cycle, y Luis G Morais, que además es nuestro ingeniero de sonido en directo. Queríamos ofrecer algo que celebrase nuestra carrera, pero aportase a su vez algo nuevo y diferente. Con David Kano hemos grabado nuestras canciones con cantantes invitados como Olaya de los Axolotes Mexicanos, Xoel Lopez o Guille Mostaza, y David ha dotado a las canciones de una buena dosis de energía y vigor actualizada que era necesario revisar. Con Luis hemos recuperado nuestro set analógico actual de directo: Viejos instrumentos tocados a la vez en tiempo real. Lo más parecido al Aviador Dro original 40 años después. El resultado es intenso y, creo, muy diferente a lo que puede ofrecer una banda electrónica hoy en día con sus laptops y aps. Es todo muy pulsátil y biónico, como es nuestro actual directo. Una descarga de adrenalina que no se espera de un grupo que hace tecno.

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