“Aprendí antes a cantar que a hablar”
Entrevistas / Aiala

“Aprendí antes a cantar que a hablar”

Karen Montero — 03-02-2021
Fotógrafo — Archivo

Jara Aiala (Barcelona, 1996) no puede remediarlo: la escritura de canciones va dentro de ella como si fuera un sentido más, y no puede parar de escribir. Incluso cuando terminó Nothing Less Than Art (Kasba, 19), su debut, seguía ideando temas para el que sería su segundo disco: “2021. An Earth Oddity” (Kasba, 21). Álbum que se editará este próximo 12 de febrero.

En este nuevo trabajo, la artista catalana sigue su estela de base afroamericana, pero con una fuerza renovada y una sonoridad espectacularmente madurada que la puede posicionar como la nueva referencia del género en Barcelona. Y no solo lo hace con maestría, sino que juega con la electrónica, el hip-hop y el trap –colaboración con el trapero catalán Spxxn P mediante–, consiguiendo un resultado brillante. Tras la marcha de su guitarrista con quien empezó el proyecto, Isaïes Albert, y un confinamiento de por medio, Aiala ha tenido todavía más tiempo para elegir las canciones de su segundo proyecto, que grabó junto a Chalart58, uno de los productores de reggae más importantes del panorama nacional. Una unión realmente compenetrada y equilibrada que ha hecho posible que surja un disco tan ecléctico. Entre la criba de canciones para seleccionar las mejores para el disco, Aiala también ha tenido tiempo para lecturas, mucha música y hasta el cultivo de plantas. Hablamos con ella a pocas semanas de la publicación de su disco y tras haberla visitado en la grabación de su disco en octubre del año pasado en los estudios de La Panchita, en Barcelona.

El confinamiento fue un gran momento de inspiración para ti. Comentabas en el estudio que habías estado leyendo mucho y que te había influenciado para componer el disco. ¿Qué estuviste leyendo?
He estado leyendo de todo, como muchas biografías de artistas que admiro. Mi padre me regaló un libro precioso de Prince. Además he estado leyendo sobre cosas que quizás no tienen tanto que ver con la música pero que me hacen escribir luego, como sobre plantas. Vivo en Vallvidrera, en la montaña, y tengo un pequeño jardín en el que cultivo mis propias plantas. También tomo muchas infusiones para el cuello y las vías respiratorias. Súmale algunos libros de las charlas de Osho y de más gente de este estilo. Muy variado (risas). “Face To Face (Silence)” habla de esto, de tiempo para estar en silencio y contigo mismo, leyendo, pensando.

“Me levanto y, depende de cómo tenga el día, me pongo jazz, trap o reggae. Me gusta que mi trabajo tenga este valor: que cada uno elija en qué momento del día quiere escucharlo”.

Entonces, ¿la idea del álbum se dio en ese momento o ya venía de antes?
Nunca he parado de escribir, acumulo mucha escritura. Cuando estaba acabando el primer álbum, ya tenía temas nuevos. Pero en el confinamiento fue cuando empecé la criba, aunque también seguí escribiendo. “Fighting And Learning” lo empecé después del confinamiento, a principios de verano. Pero también hay uno de los temas que lo escribí hace seis años, antes del primer disco. Prefiero tener dónde escoger.

Se nota un cambio de sonido respecto a tu debut: sigues con la base afroamericana, con la electrónica y el hip-hop pero con una maduración sonora increíble. ¿Cómo te fueron surgiendo estos nuevos sonidos?
Es diferente la sonoridad del anterior disco y del nuevo, pero creo que no son cosas tan diferentes. En el primer disco también había un tema más electrónico y otro más blues. La idea general es un poco la misma. Durante mi día a día escucho todo tipo de música. Me levanto y, depende de cómo tenga el día, me pongo jazz, trap o reggae. Me gusta que mi trabajo tenga este valor: que cada uno elija en qué momento del día quiere escucharlo.

¿Cuáles son tus orígenes con la música?
Creo que aprendí antes a cantar que a hablar. La música es una manera de comunicar que, a parte de las letras, tiene el lenguaje musical que es mucho más intenso porque es emocional, y a cada uno le llega de una manera diferente. Cuando era pequeña, tenía el CD de la banda sonora de “El rey león” y uno de Bob Marley And The Wailers rallados. Solo tenía cuatro años y no tenía ni idea, pero a mí eso me llamaba. También me gustan mucho las divas vocales, como Roberta Flack, Aretha Franklin, Lady Gaga o Beyoncé. El espectáculo también me apasiona: hice ballet desde los tres años y he hecho danza de hip-hop y jazz, además de un cursillo de teatro.

¿Y cómo surgió el momento en que te dedicaste a ello de manera profesional?
Cuando estudiaba música en la Jam Session, yo estaba en el único combo de jazz de la escuela, y lo formábamos con Macià, mi actual batería, y con Isaïes, que es con quien empezamos el proyecto el año pasado. Ahí le propuse a Isa de hacer una banda de versiones. En el momento de hacer un proyecto con mi nombre, quería meter la música electrónica, el hip-hop y el trap porque son una parte fundamental de mi vida.

No has abandonado las versiones, sino que eliges “Maldito dinero” de las Draps Bruts para versionarla en formato electrónico.
Quería hacer un homenaje a las Draps Bruts porque creo que es una de las mejores bandas que hay de finales de los ochenta. Son como mis tías porque son colegas de mis padres de toda la vida. Mi idea fue traerlas al siglo XXI. “Maldito dinero” da igual quién la escuche: solo por la intención de la letra y por cómo lo cantan ellas, te engancha. El tema pedía que la versión fuera de ese rollo. Fue fácil porque cogimos el mismo riff y lo tocamos un poco pero no ha cambiado mucho el tema, sino la sonoridad.

“No juego a competir con nadie, ni en la música ni en ningún campo. Pero hay rivalidades muy chungas, egos mal llevados”.

El nombre del disco, “2021: An Earth Oddity”, es un claro homenaje a Bowie y Kubrick.
Una de mis películas preferidas de cuando tenía once años era “2001: Odisea en el espacio”, que nadie entendía, ¡y yo tampoco! Pero cuando no entiendo las cosas me gusta porque quiero entenderlas. Por otra parte, Bowie es uno de mis referentes más grandes a nivel estético y sonoro. Tenía ganas de hacer algo bonito con todo junto y que tuviera sentido. Bowie, en “Space Oddity”, se refiere a una rareza espacial, a algo fuera de este mundo. Cuando me ve la gente piensa que solo hago trap, porque soy joven y por mi estética. Me hacen sentirme rara, y es un sentimiento que me gusta. Kubrick también intenta explicar estas cosas en sus filmes. Como el disco es un poco ambiguo, creí que tenía sentido cerrar el círculo con este concepto. Como el tema de “White Wine (Raro)” con Spxxn P.

¿Cómo fue la colaboración con él?
Todavía no consigo escribir en catalán, ¡algún día lo conseguiré! Ya que no puedo, dije: ¿por qué no llamo a Spxxn P, que canta en catalán y hace unas letras brutales? Es un maestro, su interpretación es siempre muy pulida. Cuando llegó al estudio, ¡solo tuvo que hacer una toma! El tema, antes de que él entrase, tenía una sonoridad muy clásica y le faltaba romper un poco lo clásico, aunque la base fuese electrónica.

A raíz de esta canción, salió el tema en la grabación de la rivalidad entre artistas en el panorama nacional. ¿Te gustaría hacer más colaboraciones en un futuro?
Siempre estoy abierta a hablar con gente para hacer cosas nuevas, y lo vamos haciendo. Pero en ciertos puntos, desde afuera hay rivalidades que no son sanas. No juego a competir con nadie, ni en la música ni en ningún campo. Pero hay rivalidades muy chungas, egos mal llevados. Además, el ego se ve mal pero por dentro te come, así que me da lástima en ese sentido.

La producción con Chalart58 ha sido muy detallada: cuando fui a veros grabar se notaba mucha compenetración y que teníais el mismo objetivo.
Es el segundo disco que hago con Chalart, nos conocemos desde hace años. Nos llevamos muy bien porque hay mucho respeto. Con esa base, todo funciona. Trabajamos bien porque a los dos nos gusta probar cosas nuevas. Por otra parte, él toca baterías y también controla del bajo, así que nos apañamos súper bien para antes de que vengan los músicos para tener cuatro ideas. Es un maestro, sabe muy bien lo que necesita para conseguir cada cosa. Creamos un buen ambiente para no estar trabajando como unas máquinas, pero a la vez ser productivos.

Aunque es un momento complicado para subir al escenario, ¿tienes alguna idea de la puesta en directo del disco?
Estamos acabando de preparar el directo con la banda y hay cosas muy chulas. Vamos a tocar en breves en el Teatre Bartrina de Reus por el Black Music Festival. Estamos intentando hacer un bolo de presentación en Madrid, pero están cerrando todas las salas. Me parecen guays todas las alternativas online que surgen porque la gente tiene que continuar haciendo shows. Pero también necesitas toda una plataforma para poder hacerlo y, por ejemplo, Dua Lipa sacará pasta si lo hace. Pero gente como nosotros, realmente es mucho trabajo para luego no tener bolos.

También se nota que te gusta Tarantino por canciones como “Fighting And Learning”, tanto en su sonido como en el videoclip.
Me encanta la estética de Tarantino y su manera de interpretar las historias. Igual vas al cine a ver una película suya y no te gusta o te encanta, pero no te deja indiferente nunca. Puede hacer lo que le guste y es su marca personal.

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