El cuarteto de Albacete es, ahora mismo, el grupo de metal español más internacional. Su nuevo trabajo, “The Call”, barre las plusmarcas del exitoso “Clockwork” y promete dar el último empujón que la bulliciosa escena metálica de nuestro país necesita para dejar atrás sus anacrónicos complejos.

¿Cómo despuntar y sobrevivir en plena vorágine revivalista de un género como el thrash metal? Con dedicación (doce años de carrera a las espaldas), carretera (otros tantos años de festivales, giras propias y de ejercer de teloneros de algunos de los más importantes nombres del metal reciente), intuición y amplio bagaje musical (entre sus referencias encontramos el power metal y el heavy clásico). El resultado es una coctelera arrolladora, fresca, potente y bien engrasada que suena reconocible pero mucho más original que la media de recalcitrantes bandas retro. “No escuchamos únicamente thrash metal, de hecho, quizás es de los estilos que menos escuchamos y no nos da miedo admitirlo”, reconoce Guillermo Izquierdo, cantante y guitarrista de la formación. “Nosotros crecimos con el Big four y con alguna otra banda como Exodus, Overkill, Annihilator, Testament y poco más. No vivimos esa época y sería muy hipócrita por nuestra parte decir que así fue. También tenemos influencias del hardcore antiguo y de estilos ajenos al metal. Intentamos desmarcarnos del cliché de banda thrash, aportar un punto de vista más amplio, pero sin salirnos de la música que amamos”. Es ahí donde aflora el conocido gusto de la banda por grupos de heavy clásico como Iron Maiden –ahí queda esa versión que hicieron de “Be Quick Or Be Dead”-. En este mismo sentido, la nueva “It’s Rising” recuerda insistentemente a los Judas Priest de “Painkiller”, disco del que precisamente incluyen una versión de “Hell Patrol” en la edición limitada de “The Call”. “Ha sido una coincidencia, aunque la verdad es que en la furgoneta, durante la grabación, íbamos escuchando Judas Priest a todas horas (risas)”, admite Izquierdo, quien, ante la sorpresa de algunos por sus falsetes, recuerda: “Siempre hemos hecho temas con voces agudas, como ‘Versus The World’ o ‘Give’em War’. ‘It’s Rising”, en concreto, pedía una voz potente y aguda, aunque nunca pensé en Judas Priest, sino más bien en bandas primigenias de power metal americano, como los primeros Pantera”. Buena parte de la responsabilidad de su grandioso sonido ha recaído de nuevo, tras el éxito de “Clockwork”, en Daniel Cardoso, músico y productor de confianza de Anneke Van Giersbergen y Anathema, entre otros. “Esta vez se ha tomado el proyecto como algo personal. Ha invertido mucho tiempo e ideas. Con ‘Clockwork’ costó un poquito encontrar el punto, pero esta vez ya no. El disco suena muy fresco y dinámico, y el hecho de que Daniel no esté tan metido en el mundo del metal creo que ha sido muy beneficioso”. El fichaje de Angelus Apatrida por Century Media hace un par de años marcó un claro punto de inflexión en su dilatada carrera. Poco después llegaría su primera gira europea junto a Skeletonwitch y Warbringer. “La experiencia de ver cómo trabajan fue fenomenal y la mayor lección que aprendimos. Tomamos muchas notas que aplicamos en nuestras posteriores salidas”. En esa misma línea, este mes de mayo encaran otra gira aún más grande junto a 3 Inches Of Blood, Goatwhore y Havok. Tour apoyado, además, por Rock Hard y Terrorizer, y en el que ya no serán la banda que abre el cartel. “En Century Media quieren que seamos una banda grande, creen en el grupo y nosotros estamos dispuestos a lo que haga falta. En España ya tenemos una reputación muy alta y, aunque aún nos quedan pasos por recorrer, tenemos el foco puesto en Europa. Esta gira será un poco una prueba”. Sin duda, un paso de gigante que debería servir de espejo y catapulta para otras persistentes bandas como los catalanes Crisix. “Me parecen uno de los grupos más interesantes que han salido en los últimos años en este país. Tienen un potencial del que ni ellos mismos son conscientes”. Un pelotón que engordan formaciones como Agression o The Eyes. “Con el tiempo, unas y otras nos hemos ido quitando esa venda y ese estigma de banda made in spain. Apuestan por nosotros público, medios, festivales… Todo el mundo se está dando cuenta del relevo generacional que se está produciendo y que se pedía a gritos desde hacía mucho tiempo, con unas propuestas muy potentes que no tienen nada que envidiar a lo que nos tragamos del extranjero y que pueden convertir la escena española en algo muy interesante y tan exportable como las bandas de Suecia, Estados Unidos o Alemania”.