“Necesitaba encontrar mi propia identidad como artista dentro de PC Music»
Entrevistas / A. G. Cook

“Necesitaba encontrar mi propia identidad como artista dentro de PC Music»

Álex Jerez — 01-03-2021
Fotógrafo — Archivo

Alexander Guy Cook, A.G. Cook, ha decidido dar un triple salto mortal y después de siete años lanzar su carrera como artista.

Durante el mes de agosto subió a las plataformas “7G”, un álbum de cuarenta y nueve temas, y tras el verano salió a la luz por fin su esperado “Apple”. Tras ser reconocido como uno de los productores británicos más importantes e interesantes de los últimos años y alcanzar el éxito a través de su sello PC Music. Cook se aplica esta vez la fórmula que ha utilizado en figuras como Hannah Diamond o Charli XCX a sí mismo para construir su propia identidad y alcanzar nuevos logros en el mercado firmando con su nombre.

Hablamos con él vía Zoom desde su casa en Montana sobre la importancia de dar un giro a su carrera, su apuesta por un sonido más guitarrero, la humanización de la electrónica y sus últimas obsesiones.

Después de siete años en agosto lanzaste “7G” y poco después “Apple”. ¿Por qué ahora?
Pues no lo sé. Durante todos estos años he estado más centrado en levantar PC Music como sello discográfico y en construir con otros artistas como Hannah Diamond o Charli XCX. Al final todos ellos, aún siendo muy diferentes, creo que comparten ciertas similitudes sonoras que la gente relaciona con mi forma de trabajar y ese es uno de mis mayores logros. En todo este tiempo dudaba si veía el nombre de A.G. Cook como artista en la carátula de un álbum y solo lancé algún que otro single bajo mi nombre en momentos puntuales que consideraba importantes para mí. Así que, después de siete años, he terminado sintiendo la necesidad de encontrar mi propio hueco como artista, mi propia identidad dentro del sello. No definiría todo esto como un reto personal como tal. Pero sí que es cierto que la forma de consumir música ha cambiado mucho en todo este tiempo. Ahora todo va muy rápido, todo se sube en las plataformas de streaming que son las que dominan el mercado. Y en los últimos años he descubierto que disfruto más escuchando discos completos con un sentido propio, propuestas con un punto más trascendental, que consumiendo playlists que agrupan únicamente temas que funcionan bien en los charts.

«Siempre he intentado con mi música ser lo más transparente posible y me gusta mucho esa idea de la gente de plasmar sus emociones a través de las grabaciones caseras».

¿Cuáles son los valores de PC Music en 2020? ¿Cuál es la prioridad del sello en la actualidad?
Al menos bajo mi punto de vista creo que PC Music no es solo apostar por un sonido sino también por una actitud en la vida. Es cierto que se asocia mucho a un sonido determinado, pero creo que hay muchas perspectivas por explorar y muchas generaciones diferentes dentro del universo PC Music. Hablar de separaciones culturales, del pop como un simple guilty pleasure o de no poder sentirte completamente libre con tu música hace mucho daño a los artistas. Yo creo que uno puede experimentar a la hora de crear y a la vez buscar un sonido que enganche y venda. Hay muchos artistas nuevos que se acercan a PC Music y no vienen buscando un tipo de sonido perfecto. Gente que no tiene por qué tener una imagen o un sonido que necesariamente represente PC Music, y eso me gusta. No hay que quedarse únicamente con los valores del origen del sello.

Existe una clara dualidad en “Apple”. Una confrontación entre guitarras y electrónica más explosiva; que a mí me recuerda a cómo una persona se muestra en su entorno y cómo es verdaderamente internamente. ¿Cómo surge la idea de crear estos contrastes?
Sí, creo que es una interpretación muy buena esa y creo que además las letras lo reflejan. La dualidad está en todos los lados y no hablamos únicamente de enfrentar géneros musicales sino también de objetividad contra subjetividad o, como dices, lo que uno es por dentro y lo que muestra al exterior. Me pareció muy interesante enfrentar ese lado más acústico a una electrónica más intensa. Una electrónica que, por otro lado, siempre he percibido llena de una tremenda humanidad. La forma de creación es diferente, pero hay piezas instrumentales de electrónica muy potentes que a su vez son muy personales para su creador. Y, por el contrario, piezas vocales que salen de colocarse frente a un micro que te dejan frio. Me encanta ese tremendo contraste que se genera entre el primer tema del álbum y el segundo, por ejemplo. Me gusta que esa dualidad sobrevuele todo el disco, va muy ligada a cómo es el ser humano en sí.

¿Cómo te has sentido haciendo temas más bedroom?
Bueno, la música bedroom se ha convertido en un básico creativo en el presente. Con todas esas composiciones compartidas a través de las llamadas de Zoom. Ahora prácticamente todo el mundo puede montárselo por su cuenta desde casa. Yo siempre he intentado con mi música ser lo más transparente posible y me gusta mucho esa idea de la gente de plasmar sus emociones a través de las grabaciones caseras. Es cierto que algunas veces terminas tirando por enriquecer las pistas para darle un valor extra, pero luego acabas volviendo a las demos y a escuchar cómo se grabó de forma original. Es una forma de crear que uso también cuando trabajo con artistas como Charli XCX. Ella es increíble a la hora de generar tanto voces como escribiendo, y cuando creamos juntos seguimos manteniendo esa dinámica de quedar en diferentes localizaciones cada uno con su ordenador, o vernos los dos frente a un mismo dispositivo, y jugar a cambiar cosas, construir. No sé, lo dicho, pienso que de una forma u otra todo el mundo se ha visto sumergido en la escena bedroom últimamente.

Uno de los principales valores de “Apple” como disco es la pureza. ¿Quién dirías que ha sido el artista más puro en la historia de la música? A mí me viene, por ejemplo, Daniel Johnston a la cabeza.
Sí, ese es muy buen ejemplo la verdad. Podríamos hablar de Daniel como un outsider total, no había ninguna intención de llegar a nada y era muy transparente. Siempre me ha interesado mucho el mundo outsider en general y más en la música electrónica. Es divertido porque cuando hablamos de pureza creo que existe un tipo de pureza muy interesante que sería la que alcanzas cuando tu música traspasa ciertas barreras y te conviertes en una marca incontrolable. Un gran ejemplo de esto serían The Beatles, figuras que se convirtieron en un fenómeno que no podían contener, en algo que iba mucho más allá de la propia música en sí. Es muy divertido ver behind the scenes de ellos, pensar en cómo eran esos chicos de Liverpool y que a la vez traspasaban todo tipo de fronteras. Está claro que no están en el mismo espectro de Daniel Johnston como artistas, pero sí que pienso que ambos consiguieron un tipo de pureza con su música muy parecida.

¿Qué querías conseguir con el disco de Hannah Diamond como productor? Al final “Reflections” la muestra como una especie de superestrella pop alternativa.
Yo estoy muy conectado a Hannah, es uno de los proyectos que he vivido desde el principio. Juntos creamos páginas webs, su imagen y me recuerda mucho a la forma en la que construyo música para mí mismo. Me parece muy divertido, además, que hagas una referencia a ella como una superestrella pop. Porque, por un lado, esa es la idea, la de decir “quiero ser una gran estrella de la música”. Pero, por el otro lado, Hannah refleja todo lo contrario. “No soy para nada alguien grande y me lo monto todo en mi casa. Me hago mis propias sesiones con mis fondos en mi habitación”. Y, bueno, esa sensación me recuerda mucho a mí también, esa forma de grabarse todo por su cuenta. Creo que Hannah tiene una personalidad muy potente. Siempre que trabajamos juntos me pasa referencias sobre sus canciones para inspirarme. Además, funcionamos de una forma muy orgánica. Todos los conceptos que hay en “Reflections” son muy auténticos porque muestran verdaderamente lo que Hannah es como artista. Es muy específica con sus letras y creaciones. Hay mucha simbología en el contenido a la hora de mostrar momentos muy concretos de su vida. Tiene unas intenciones muy transparentes como compositora, nada es fake en ella por lo que muestra de forma fácil su lado más puro. La verdad que estoy muy feliz de que haya podido encontrar este conjunto de canciones que aúnen verdaderamente la esencia de quién es ella como persona.

«Me alucinan esos creadores casi anónimos que no solo componen sino que además se producen sus propios temas y nadie habla de ellos».

Además habéis coincidido prácticamente a la hora de lanzar discos. ¿Cómo ha surgido?
Creo que ambos hemos evolucionado de una forma muy parecida de manera orgánica. Entre 2013 y 2014 se lanzaban singles frenéticamente y sentíamos de una forma trascendental, y más en la escena electrónica, que era lo normal para nosotros. Ahora hemos percibido que sacar un álbum es más importante, cómo la gente lo recibe, tu relación con el público, la necesidad de que nuestra música debe de existir a ese nivel.

“Jumper” incluye un espíritu teenager muy potente. Me lleva un poco a un adolescente que a día de hoy se encierra en su cuarto a escuchar “MTV Unplugged” de Nirvana y este le inspira a contar sus propias historias. Evidentemente con un sonido mucho menos acústico.
Sí, “Jumper” es muy curiosa. Metimos la guitarra dentro del autotune y comenzaron a surgir muchas notas de una forma prácticamente accidental. Es uno de los temas que he co-producido con unos amigos. Es curioso porque acumula de una forma clara esa torpeza, ese espíritu teenager a la hora de componer. Puede que no sea el tema más acústico del disco, pero sí que creo que es el que mejor refleja la esencia de escribir tus propias canciones. Es emocional, nostálgica y con una gran presencia de guitarra. Tengo muchas referencias que me inspiraron a la hora de lograr este tipo de sonido y algunas de ellas las mostré en “7G” como The Strokes o The Smashing Pumpkins. También, para las guitarras, me he inspirado mucho en la música country como Dolly Parton o Shania Twain. En la forma en la que ellas usaron las guitarras en sus temas para conseguir algo intermedio entre un sonido muy pop y a su vez tradicional. Y no sé, tenía en mente también esas guitarras maravillosas de Van Halen que han seguido evolucionando a través del tiempo e inspirando durante décadas.

En realidad, se genera como una confrontación de intereses entre “7G” y “Apple” como proyectos. Y, por otro lado, hay una fuerte unión instrumental. Háblame de la conexión entre ellos.
Terminé “Apple” hace como un año y tenía muy claro que quería usar una paleta concreta de instrumentos para su creación que representaran verdaderamente mi sonido. “Apple” fue un álbum muy preciso a la hora de crearlo y había definido muy bien lo que quería conseguir con él. Sin embargo, apareció la necesidad de lanzar también una propuesta con un peso musical mucho mayor. Fue entonces cuando me encontré rodeado de piezas muy diversas que había grabado de forma previa y posterior a la construcción de “Apple”. Al principio pensé en lanzar como una especie de remixes, o algo por el estilo, pero no me sentí cómodo con la idea. Así que de repente vi que tenía todo el sentido juntar todo y crear como una especie de álbum. Eso sí, nunca pensé en lanzar un largo de cuarenta y nueve canciones la verdad. Me gustaba la idea de que “7G” generara un poco de confusión sobre si era una mixtape, un álbum de verdad, un conjunto de colaboraciones, de singles. Y al final yo creo que existe una conversación entre ambas propuestas. Entre el A.G. Cook más creador y el más artista.

¿Qué piensas de la electrónica británica comercial actual?
Es gracioso porque hace mucho tiempo que no estoy conectado a la escena británica como tal. Ahora mismo vivo en Montana y bueno al final acabas más focalizado en la escena más americana. Creo que tengo una relación un poco extraña con el mainstream de el Reino Unido, ya sabes. Disclosure, Clean Bandit… Todos están bien, me interesa ver lo que hacen, observar el interés comercial que despiertan, ver de dónde salen esas bandas. Pero, por otro lado, creo que cuentan con el gran inconveniente de que el público británico que los consume a través de la radio no se pone verdaderamente a investigar quienes son en realidad. Se quedan únicamente con la canción del momento.

Eres un rastreador total de la red. ¿Cuáles han sido tus grandes descubrimientos en los últimos años?
Supongo que me viene un poco de la esencia de PC Music. Pero, más que nombres lo que más me interesa es investigar en plataformas como SoundCloud a todos esos artistas que se lo montan por su cuenta. Me alucinan esos creadores casi anónimos que no solo componen sino que además se producen sus propios temas y nadie habla de ellos. Que hacen singles realmente ambiciosos y con energías muy personales. Ese concepto de que una persona sea capaz de hacer todo por sí misma. Uno de los últimos álbumes que me han enamorado ha sido el de Caroline Polachek. Esa versión tan de verdad y completamente libre que ha mostrado de sí misma. Una visión totalmente diferente a la que hubiera tenido si hubiera lanzado el disco en solitario hace unos años atrás. Por otro lado, también he estado mirando mucho todo lo que ha generado la internacionalización del k-pop y cómo muchos artistas se inspiran en ellos.

Bueno, ¿y cómo se presenta el futuro de A. G. Cook como productor?
Pues mi idea es seguir la línea de lo que he hecho hasta ahora. Tengo muchas colaboraciones abiertas y hasta he tenido que producir cosas relacionándome con el artista a través de Zoom. Probablemente volveré a estar detrás de un nuevo álbum de Charli y, por supuesto, de todos los proyectos que rodean el universo de PC Music. Además, seguramente seguiré creando mi propio material.

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