Ode To Joy
Discos / Wilco

Ode To Joy

8 / 10
Don Disturbios — hace 2 meses
Empresa — dBpm/Anti
Género — Folk Rock

¿Habéis jugado alguna vez a las perogrulladas?. Se trata de ver quién suelta la afirmación más obvia, esa que cae por su propio peso. Pues bien, en la noche de las perogrulladas, dejadme decir que el nuevo de Wilco es un disco que no está hecho para todo los públicos. Ni siquiera está hecho para el mundo en general y, desde luego, no desea agradar absolutamente a nadie. Su tono apocado, melancólico y a todas luces machacón (el bombeo rítmico y tribal de las percusiones te acompaña con agotadora insistencia) es solo para los que han asumido desde hace tiempo el nivel avanzado en la obra de Jeff Tweedy y sus secuaces. Y ni aun así. Incluso esos, los más sabios conocedores, necesitarán de unas cuantas escuchas para catar la grandeza que siempre se le presupone a una obra de Wilco.

Con todo esto no quiero decir que el disco no tenga valor, al contrario, lo tiene y mucho, pero no se lo vas a encontrar de forma instantánea. Es de esos discos que hay que sudar, incluso domar en determinados momentos. Y eso que de vez en cuando te propone un pacto, y te da cierto cuartelillo en forma de canción (brutal el engarce entre “Everyone Hids”, “White Wooden Cross”) y también acapara momentos de una extraña intensidad que toca fibras que incluso desconocías (“We Were Lucky” es una letanía majestuosa en la que Nels Cline hace de las suyas por uno de los canales, como si tocara lejos, desde el más allá). Sin embargo, el tono general del álbum es áspero, incluso tosco. La producción cruda y arenosa te daña los oídos y es, en ese devenir, donde reside el máximo potencial del disco. Por eso regreso a la perogrullada y afirmo que no es para todos los públicos, porque no es un disco que se disfruta, es un disco que se sufre y eso ya limita de entrada su radio de acción.

Solo los que profesen la verdadera fe en la manera de hacer de Tweedy, encontrarán el Santo Grial que “Ode To Joy “ esconde bajo sus surcos. Y solo por eso, por esa forma de asumir riesgos que te da el haber alcanzado el estatus de genio, ya merece la pena. Además siempre puedes quedarte a vivir en “Hold me Anyway” que es de lo más amable del álbum y olvidarte del resto.

Hace tiempo que Tweddy y sus Wilco juegan a otra cosa que poco tiene que ver con sus cinco primeros discos y por eso tenemos dos opciones: encerrarnos en la nostalgia y no movernos de esa primera época o asumir que con la entrada de Nels Cline hubo un cambio en la correa de transmisión de la banda que, ahora sí, parece haber llegado a algo que antes se intuía pero no era asumido con tanta clarividencia. Otra cosa es que no tengas fe en ello. Porque de eso se trata, de una cuestión de fe.

2 comentarios
  1. Llevo 3 temas. Debo ser de los que se siente conectado a su dolorosa migraña (la de Tweedy, porque también la padezco, oh Dios), y por eso no me parece tan “tremendo” como lo pintas… quiero decir, que igual sí que hay quien no soporte este disco, pero ese “tono apocado, melancólico y a todas luces machacón (el bombeo rítmico y tribal de las percusiones te acompaña con agotadora insistencia)” me parece de lo más coherente. Es más, y con esto acabo, cada vez me va sonando más (ya voy por el 4º tema) a lo que hacía sonar Jim O’Rourke en su “Bad Timing” del ’99, que a todas luces recomiendo a quien se lea este humilde comentario. Saludos y Wilco para mucho tiempo!

  2. Cgracz cgraczs 5 octubre, 2019

    Don Disturbios,
    Debo decir que pudiste articular algo que venía sintiendo ya habiendo escuchado el disco unas tres, cuatro veces (y haber puesto en loop algunos temas hasta sentirlos propios).

    Vi gente comentando despectivamente que este disco era una especie de repetición de lo que hizo Tweedy en Warm y Warmer. Habiendo escuchado esos discos hasta el cansancio, entiendo por donde viene la crítica. Y creo que justamente ahí está la calidad de esta obra: el mismo espíritu compositor acompaña y evoluciona.

    Coincido en que este disco va a ir calando más y más con el tiempo. Cada tema encierra un mundo propio y con cada nueva escuchada se va revelando. White Wooden Cross y We Were Lucky pasaron a mi lista de favoritos, estandartes del wilco post Star Wars, pudiendo incluso compartir el universo de Schmilco.
    Y la nueva joyita… An Empty Corner.
    Aunque creo que me quedo con la versión en vivo de Tweedy en NyC. Tengo la sensación que sobreproducieron en el disco, pero será cuestión de dejarla fluir en el tiempo. (https://www.youtube.com/watch?v=FAAkpV3YS7A)
    Me encantó la crítica, aunque creo que podrías profundizar más, se nota que te quedó tinta.
    Abrazo grande!

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