Poco más de tres años después de “Time's Arrow” (Cooking Vinyl, 23), Ladytron regresan a escena con “Paradise”, el que es su nuevo (y generoso) disco. Una entrega en la que Helen Marnie, Mira Aroyo y Daniel Hunt se despachan a gusto, a lo largo de más de setenta minutos y nada menos que dieciséis cortes. Demasiado bagaje, en la práctica y como era de esperar, dado el exceso de material que los de Liverpool han tenido a bien incluir en el que es su octavo álbum de estudio.
Resulta complicado que la escucha no se alargue en demasía, siendo igual de inevitable que la señal de piloto automático no se encienda en uno u otro momento de cada escucha. “Paradise” raya, en realidad, a un nivel más que aceptable, sobre todo atendiendo a las peculiaridades históricas de la banda, aún latentes y bien manejadas por el trío. Electro-indie-pop de tintes oscuros entreverados con melodías de corte algo más accesible, en una fórmula que se completa con trazos de synth-pop y new wave, con los consabidos ecos a Depeche Mode, los Pet Shop Boys menos festivos, New Order o Gary Numan. Su impacto resulta, sin embargo, finito, en una secuencia que apura tanto la lógica del conjunto que se torna algo densa por pura reiteración.
“Paradises” es un disco más que digno y que cabe dar de paso si de lo que se trata es de evaluar el estado de salud de Ladytron, con su atractivo (entre misterioso, sugerente e insinuante) latiendo a modo de pulso de manera constante. Su principal escollo queda focalizado en un evidente error de cálculo, exceso de confianza o ambición desmedida. Un trabajo que, dicho de otro modo, hubiera lucido bastante más de haber llegado en forma de dosis más liviana y recortado hasta un total de diez elegidas de entre todo el lote.
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