For Crying Out Loud
Discos / Kasabian

For Crying Out Loud

8 / 10
Marcos Molinero — 05-05-2017
Empresa — Sony Music
Género — Dance Rock

Empecemos reconociendo que Kasabian no han inventado la rueda, ni la sopa de ajo, pero como ellos el 95 % de los grupos británicos. Añadamos una cultura, la inglesa, muy de mirarse el ombligo y creerse situados en el centro del universo. En esa cultura añadamos una prensa musical capaz de ensalzar y hundir carreras musicales de un plumazo. Filias y fobias en los tabloides, donde los artistas  son las marionetas con las que entretener al país, y de paso marcar tendencia en Europa. Esa Europa que se han empeñado en abandonar y de la que nunca formaron parte del todo. David Lee Roth dijo una vez que “A los periodistas musicales les gusta Elvis Costello porque los periodistas musicales se parecen a Elvis Costello“. Y quizás el problema de Kasabian sea ese… ¡No se parecen al jodido Elvis Costello!. Nunca serán respetados por la prensa aunque editen un debut espectacular repleto de hit singles. Jamás les regalarán los oídos como lo hacen con Radiohead, aunque “Velociraptor” sean una obra maestra incontestable de cabo a rabo. Mientras sus “Elvis Costello” de turno aburren a todo un festival, ellos ponen patas arriba cada noche toquen donde toquen, doy fe de ello. También he de reconocer que tienen discos irregulares, pero ¿quién no?. Una banda con la ambición justa. Su líder prefiere quedarse en casa jugando en el jardín de casa con sus dos chiquillos que ir a girar a Estados unidos, “Common People” de verdad.

El sexto disco de Kasabian compuesto en una semana son doce cortes que deambulan entre la inmediatez y frescura de su debut, “III Ray (The King)” o “Comeback Kid”, y la psicodelia pop de “Velociraptor” en cortes como “Wasted”, la comatosa “The Party never ends” o la pegadiza “You’re in love with a psycho”. Pero también juguetean con los momentos más Primal Scream de su incomprendido “48:13” y es que canciones como “Are You looking for some action?” o “Bless This Acid House” dos piezas inmensas, supuran espíritu Gillespie al 100 %. Mientras otros tapan, niegan o simplemente roban a artistas pretéritos e intentan llevarse el mérito a la innovación musical, Kasabian reconocen su deuda con los escoceses, con Oasis o con quien haga falta. En el colmo de la hipocresía se les critica por sus letras, como si las letras del pop y del rock fueran todas dignas de un nobel de literatura. Son gente como nosotros, con gustos sencillos, y que son felices si su equipo de fútbol gana, si pueden tomarse unas cervezas en el pub o si pueden desbarrar en un festival. ¿Quién va a disfrutar más en Benicàssim ellos o nosotros? imposible decirlo. Con este disco calmaran a sus seguidores, crisparan a la prensa y reventaran estadios. Añaden cinco temazos a un setlist cada vez más lustroso y efectivo para su imbatible directo. No cambiara el curso de la humanidad, ni aparecerán miles de bandas copiando a Pizzorno y Meighan, pero cuando suena no puedes evitar el sentirte vivo y eso es algo que pocos pueden lograr.

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