Tras su absorción sensorial, “Essam”, el nuevo y cuarto disco de Imarhan, representará una nueva oportunidad para utilizar la música para valorar el factor humano. Influidos por conflictos sociopolíticos que los persiguen desde largo tiempo, el grupo junto al productor Maxime Kosinetz (Amadou et Mariam, Tinariwen) han creado una obra celebratoria de una coyuntura cultural que, por más ajena que parezca desde algunos sectores de Occidente, finalmente logra comunicar un tipo de fuerza y entereza conmovedora.
Grabado en el estudio del grupo en el sur de Argelia, “Essam” retoma el camino dejado en el disco “Imarhan” de 2016: aunque hay aquí composiciones de tono contemplativo, vuelve el beat contagioso clásico del grupo –ese que al cerrar los ojos te hará pensar en melancólicos atardeceres en terrenos en los que el tiempo transcurre a otra velocidad–, puesto ligeramente en suspenso en el tradicional “Aboogi” de 2022. No sólo eso, con admirable sutileza, el grupo incorpora elementos de electrónica (en la preciosa “Okcheur”, o la hipnótica “Azaman Amoutay”) pequeños calzadores que nos ayudan a conectar con algo más de profundidad con el alma de estas canciones portadoras de magias sentimentales. Ni hablar de las protagonistas palmas (en “Tellalt” y “Tin Arayth”, ambas de carácter litúrgico), recurso perfecto para dar calidez, para lograr que el oyente se sienta “invitado” a la propuesta; el cuerpo es sonoro, no importa la latitud.
Iyad Moussa Ben Abderahmane (Sadam) a la guitarra y las voces, el percusionista Haiballah Akhamouk, los guitarristas Hicham Bouhasse y Abdelkader Ourzig y el bajista Tahar Khaldi tienen el don del virtuosismo pero sin que este se note de buenas a primeras, porque en “Essam” (que significa “rayo”) y en general en su discografía, la cosa buena nunca llega desde un lugar pirotécnico, siempre desde las sensaciones, de la transmisión prácticamente onírica de esta música que arraigada en las tradiciones pelea por modernizarse y en esa fricción indefinible pero apreciable radica una alquimia sonora capaz de poseer a propios y extraños.
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