Arrancamos la tercera y última jornada del Bilbao BBK Live 2018 con Triángulo de Amor Bizarro (foto inferior) que congregaron a una audiencia bonita en cuanto a numero y que se fue entregando a medida que en la recta final fue disfrutando de las canciones más redondas y emocionales de la banda. Comenzaron sucios y oscuros, concatenaron esas canciones canallas y rápidas cantadas por Rodrigo en la parte central del bolo y remataron con Isa pilotando la barca en hitazos como “Barca Quemada” o montando un a fiesta dance noise-pop en “De la Monarquia a la criptocracia”, con la que terminaron su set.

Benjamin Clementine (foto inferior) se mostro un poco errático y deslocalizado por momentos. Acompañado de un bajista y un batería virtuosos y solventísimos. Benjamine, que recuerda incluso físicamente a una diva como Nina Simone, acompañaba sus temas aporreando un piano sentado en un taburete siendo observado por un atrezzo de 20 manquies desnudos a los que el llamaba Aliens. Su mezcla de piano bar, free-jazz, soul , pop melancólico, se nos antojo un poco desdibujado. En su anterior visita al teatro del BIME su cancionero voló mucho más alto tanto por el recogimiento como por que se mostró más centrado (crónica aquí). Repaso “Condolence” en la que intento que el público cantase, traduciendo sobre la marcha la canción al castellano, sin mucho éxito. También cayeron canciones enormes como “London” o “Adios”. Pero el concierto no termino de arrancar en ningún momento y eso que el divo benjamine no paro de intentar hacer cantar a la gente a capella apoyado por su banda que lo acompañaba despojándose de sus instrumentos, cantando con el. Intentaron matarnos pero las balas eran de fogueo, una pena.

Lo de Young Fathers en la carpa fue antológico la pusieron patas arriba nada más salir al escenario. Su improbable mezcla de electrónica organica y percutida por un fiero percusionista en el fondo y comandada por tres cantantes que no paraban de mezclar soul, hip hop y gritos arengando a la gente, funcinó y gustó. Toda la carpa estuvo dándolo todo hasta el final. Metieron la sexta con temas como “Only god knows”. Se mostraron calmados y phil collinsianos en “I Heard”. Y jugaron con nuestros culos en “Toy”. Se marcharon con todo el mundo pidiendo más y esperando sin éxito, ya que los chavales estaban ya camino del tour bus.

La gran mayoría de la gente que entro el sábado al recinto venían a ver a Noel Gallagher’s High Flying Birds (foto inferior) y Gorillaz a intentar revivir el pasado glorioso de sus respectivos líderes. Noel Gallagher y una banda solventísima con coristas, dos teclistas, guitarra, bajo y batería y hasta una percusionista que blandía unas tijeras. Dieron un bolo correcto y para masas. Arrancaron potentes con “Fort knox” y la spectoriana “Holy Mountain” y crearon ambientes interesantes en “It’s a beautiful World”de su reciente , más moderno y festivalero “Who Built the moon?”. Pero la gente estaba allí para rememorar canciones de Oasis y vieron sus deseos reconpensados poco a poco, comenzando con “Little By Little” continuando con una “Half the world away” mientras mas de uno protestaba, “A ver cuando tocan alguna de Oasis!”, facepalm, en fin. Cuando llegamos a Wonderwall aquello fue una celebración comunal de móviles en alto y voces desgañitándose. “Don’t look Back in anger ” en una versión más desnuda y acústica funciono al igual que ese broche final con “All you need is love ” de los Beatles.

Fischerspooner (foto inferior) en la carpa triunfaron con su electro-clash megapetardo y super divertido Con un frontman enfundado en cuero rasgado y un acróbata cuasi desnudo que no paró de hacer coreografías imposibles, hicieron que toda la carpa bailase sobre sus tumbas y se lo pasaran realmente bien. Gran concierto.

Lo de estos Gorillaz (foto encabezado) comandados por el grandísimo Damon Albarn, al contrario que los hermanos Gallagher, es todo lo opuesto a vivir de las rentas. Con un ensseble multirracial hiper molón y super bien dotado musicalmente. Damon ofreció un espectáculo super contemporáneo y en el que se entremezclaban géneros sin vergüenza, pop raro se pegaba con cadencias dub , todo iba bien sazonado de hip hop y maridado muy bien con algunos momentos más disco funk. El sonido era bastante brutal en cuanto a volumen y graves. Albarn comandaba la nave cantando a dos micros distintos, tocaba teclas, guitarra acústica, melódica y hasta una keytar ochentera, en un repertorio super coral en el que participaron distintos cantantes entre los que destacó Benjamine Clementine chuleta en mano en “Hallelujah Money”. Se centraron bastante en sus últimos “Humanz” , “The Now Now” y rescataron momentazos de “Plastic Beach”, con los visuales típicos de la banda dándoles el fondo, bajista y guitarrista hicieron arrancarse con palmas a un público que bailó y disfrutó muchísimo. Damon comento que sus padres habían venido a Bilbao a verle, suponemos que era una cita especial para el. Cerraron el set con una “Clint Eastwood” tocada con melódica y haciendo que todo el mundo terminase el concierto cantando y con sonrisas en la cara.

Con un Basoa hasta la bandera, John Talabot se encargó de bajar la persiana del festival con un set de tres horas que finalizó con la llegada del amanecer. Como esperábamos, disfrutamos de un set con mucha clase, muy deep y oscuro en general, en unas ocasiones contenido y en otras repetitivo, un puro viaje por la estratosfera, con unas bases jugosísimas que atrapaban sin descanso. Y cuando paró la música y nos disponíamos a dejar el bosque, nos sorprendió con un último tema reggae, buena banda sonora para el buenrollismo que se vivió durante todo el festival.