Totalitarismos sensoriales
Conciertos / Mira

Totalitarismos sensoriales

8 / 10
Lluís S. Ceprián — hace 1 mes
Empresa — MIRA
Fecha — 07 noviembre, 2019
Sala — Fabra i Coats
Fotógrafo — Xarlene/Alba Ruperez

El festival MIRA SON Estrella Galicia ha celebrado una de sus ediciones más ambiciosas en cuanto a programación se refiere. Y es que, por primera vez, las actividades que han formado parte de su programa, más de 50, se han extendido a lo largo de toda una semana en nuevos espacios complementarios a Fabra i Coats -centro de operaciones- como L’Auditori, el Teatre Lliure de Gràcia o el nuevo centro de artes digitales IDEAL. Además, según la organización, ha conseguido la mayor afluencia de público de toda su historia -10.000 personas- y una participación de nada menos que 120 artistas nacionales e internacionales. El MIRA se ha jugado la carta de la dilatación temporal y la ampliación espacial, aunque el grueso de programación se sigue realizando en la antigua fábrica textil construida a principios de s. XX.

El concepto de este año fue el de “Destruction ¤ Genesis”, un debate existencial acorde con los tiempos que corren, en los que todo parece indicar que estamos abocados hacia la destrucción. ¿Estamos acabando con nuestra propia existencia, o avanzando hacia un nuevo génesis? Son algunas de las cuestiones que se plantearon en esta edición.


JUEVES

Nos centraremos pues en los conciertos y sesiones que se dieron allí. El jueves tuvimos dos momentos álgidos. El primero fue el espectáculo que ofreció Floating Points junto al estudio catalán Hamill Industries, los cuales se encargaron de la parte visual. El neurocirujano -no es metafórico- y músico británico se colocó en el escenario con sus instrumentos digitales, con los que diseccionó buena parte de su último disco, “Crush”. La operación duró casi una hora, tiempo suficiente para, primero, anestesiarnos, y luego pasar a abrir en canal unas composiciones -apenas fueron ocho cortes- heterogéneas, de textura sonora variada -clásica contemporánea, jazz, etc.- pero con un ADN común: la microIDM. A nivel visual tiraron de vektex, con el que convirtieron las ondas sonoras en proyecciones, todo ello combinado con otras imágenes. Caballo ganador.

FLOATING POINTS XARLENE MIRA 2019

Floating Points

Más tarde, el otro plato fuerte del día lo protagonizó el colectivo de electrónica afincado en Valencia Rally (foto encabezado), sobre todo porque contó con la presencia inesperada de Arca, la cual, una vez más, no dejó indiferente a ninguno de los allí presentes. La artista venezolana estuvo por partida doble, ya que también intervino esa misma tarde en la instalación de Carlos Sáez “Dualismo”, un diálogo entre cuerpo y máquina de lo más sugerente.


VIERNES

Por la tarde, Marina Herlop protagonizó los primeros compases de la velada gracias a su piano clásico contemporáneo apoyado, eso sí, con resortes electrónicos avant. Luego Alessandro Cortini (presentsVolume Massimo”) vino con un gran cargamento de paisajes sonoros, muy en la onda de sellos como Benbecula Records. Nihiloxica fue sin duda todo un contrapunto. Y es que “in the beginning there was rhythm” sería el epígrafe perfecto para la propuesta con la que hicieron su apuesta: ritmos frenéticos en directo, a cargo de percusionistas del Bugandan Nilotika Cultural Ensemble, acompañados de electrónica cruda en clave de techno de sótano con poca ventilación.

Roly Porter + MFO (present “KISTVAEN”), por su parte, supuso una gran experiencia sensorial. El espectáculo contó con un evocador soporte de imágenes. Hubo una alternancia de espacios interpretativos entre el escenario y el centro del Main Room, cerca de la mesa de sonido, desde donde se ubicaban algunas de las voces. B12 materializó todo un viaje en el tiempo hasta el crepúsculo de la cultura de clubs a principios de los 90. Lo suyo fue un conglomerado sonoro de IDM y techno primigenio, eso sí, con chorretones de acid por doquier. Perera Elsewhere apareció con toda una combinación de instrumentos orgánicos (guitarras, trompetas, batería) con múltiples sonidos pregrabados, y planteó su directo en un crescendo progresivo.

GIANT SWAN ALBA RUPEREZ MIRA 2019

Giant Swan

Giant Swan, por otro lado, pusieron el cartel de “aforo lleno” en el Espai Zero. ¿Por qué? Pues porque propinaron uno de los pelotazos sónicos más inspirados de todo el festival. Los emisarios de la escena DIY de Bristol presentaron su recién estrenado último disco “Giant Swan” (Keck, 2019), una odisea de electrónica noise y techno de frenopático. Clark y Evelyn Bencicova plantearon un recorrido sonoro por toda la trayectoria de uno de los mejores representantes de la nueva ola de la electrónica de principios de siglo. Como siempre, Clark optó por trabajar con el “trencadís” sonoro como base de sus construcciones en el directo. Capas superpuestas y ciencia modular fueron las cartas que mostró en MIRA.


SÁBADO

Uno de los grandes reclamos de la edición de este año de MIRA ha sido, sin duda, Biosphere, uno de los popes del ambient, el cual llevaba nada menos que 15 años sin pisar Barcelona. El set que planteó fue, por suerte para los asistentes, mucho menos de “de campo”, alejándose así de sus primeros discos. Esta vez sustentó la primera parte de la sesión sobre una capa rítmica, evitando así la dispersión y el devaneo introspectivo. Sonó más a IDM vetusto que otra cosa. Contó con el apoyo de imágenes cinematográficas de cosmonáuticas y de películas de ciencia ficción de serie B, otorgando al espectáculo una pátina retro futurista resultona.

Lo de Curl no estuvo mal, con su mezcla de instrumentos orgánicos con bases electrónicas, pero tampoco acabaron de despegar. No fue hasta el momento en el que 700 Bliss se hicieron con el escenario principal. Sin duda fue el concierto de la noche. El proyecto experimental de club compuesto por las artistas y activistas de Filadelfia Moor Mother y DJ Haram -había regalado una excepcional sesión mutante la noche anterior-, gestado desde las entrañas del underground de Philadelphia, nos dejó boquiabiertos gracias a un despliegue de rimas punzantes e imágenes de gran impacto visual. Fue una experiencia brutal, con mensaje de crítica hacia la injusticia social que entró por los ojos, por los oídos y por los poros –y es que las bajas frecuencias amplificadas de algunas notas hicieron que los cuerpos vibrasen en más de una ocasión.

700 BLISS MIRA 2019

Dj Haram (700 Bliss)

Mientras tanto, en el Espai Zero, primero Schwefelgelb nos trasladaron al Berlín de club obscuro a base de tecnho, EBM y electro; y luego DJ Marcelle nos volvió locos a base de beats al trote y pirotecnia inesperada, de gaitas celtas a footwork de garrafa. en el principal, fueron Vessel feat. Pedro Maia, Blank Mass y Batu los que se llevaron el gato al agua, en cuanto a concentración de público. Lo de Vessel junto a Pedro Maia fue un win win desde el minuto cero. Sin duda, Seb Gainsborough preparó un set más pensado para la pista de baile que para ser escuchado en un auditorio –o el dormitorio de casa-, que es hacia donde se dirigen sus últimas composiciones. Es por ello que nos topamos con una secuencia de infinitas influencias en las que hubo cabida para casi todo: house, dubstep, techno, ambient, industrial, garage… todo ello impregnado con chorretones psicodélicos y de etnotrance, haciendo de su set uno de los más potentes de MIRA 2019.

Blanck Mass, en cambio, osciló en cuanto a rendimientos sorpresivos y sobre todo a feedback se refiere por parte del público. El proyecto de Benjamin John Power, miembro fundador de Fuck Buttons, se pasó de frenada, presentando una propuesta extremadamente cambiante. Fue un atracón de contrastes que acabó por apabullar y, por lo tanto, saturar. No obstante, tuvo momentos de brillo cuando se mostró más emocional que cerebral. Ah, y para quitarse el sombrero fue el trabajo visual de Dan Tombs.

Para cerrar tuvimos a Batu como único piloto de ceremonias. El de Bristol lo dio todo con una sesión de bass con consistencia líquida. Lo suyo fue drum’n’bass futurista y, a veces, incluso cubista. Sin duda un engrasador de pelvis que le condujo hacia una gran ovación. Y así finalizó MIRA 2019, que desde hace años se nutre de shows audiovisuales, instalaciones inéditas de arte inmersivo de gran formato, proyecciones 360º, sesiones de DJ, conferencias y workshops. Pero, ¿qué esperamos para la edición del año próximo, la que supondrá su décimo aniversario? ¿Quizá una nueva destrucción para llegar a una nueva génesis? En fin, habrá que esperar unos meses para saberlo.

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