Hay algo especial en Vic cuando llega septiembre y el Mercat de Música Viva toma la ciudad. Durante cinco días, este 2026 los que han transcurrido del miércoles 16 al domingo 20, la capital de Osona se transforma en el punto de encuentro de programadores, artistas, managers y profesionales de la industria para, conviviendo con el destinatario último y final de las canciones, de los conciertos: la gente, el público…, convertirse en un enorme escenario a pie de calle. Las plazas, las salas, los teatros, las iglesias y los rincones del centro histórico, el aire, respiran música, muchas veces transmitiendo esa sensación tan fantástica de estar asistiendo a algo que todavía está por suceder. Porque el Mercat es un espacio donde conviven los nombres que ya tienen un lugar ganado en los carteles con aquellos que todavía buscan el suyo, y donde una actuación puede ser al mismo tiempo un concierto, una presentación, una apuesta de futuro o el primer paso hacia un nuevo circuito. La 38.ª edición, que durante estos cinco días ha congregado 170.000 asistentes, ha vuelto a poner de manifiesto esa doble naturaleza, profesional y popular, con una programación de 72 propuestas artísticas, 35 estrenos de disco, directo, gira o proyecto, 32 presentaciones de nuevos discos, cinco coproducciones y colaboraciones y una notable presencia internacional.
Y ahí reside buena parte de su atractivo: en la posibilidad de saltar, en cuestión de minutos, del universo electrónico y experimental de Marina Herlop a la canción de autor de Nacho Vegas, del hip hop ahora arrumbado de Baya Baye al “cant d’albaes” de Pep Gimeno “Botifarra”, del jazz y las músicas de raíz a la nueva escena urbana, del punk a la electrónica, del pop más inmediato a propuestas que directamente desafían las etiquetas. Vic funciona estos días como un mapa musical en constante movimiento, donde la diversidad no parece una consigna sino una consecuencia natural de la programación.
También resulta significativo el espacio que ocupa el talento emergente. Proyectos como EnMatu, La Publicitat, Damoridemort, Ultralone, Loveang3l, L’Arannà… comparten escenario con artistas ya consolidados, generando un diálogo entre presente y futuro que constituye una de las razones de ser del encuentro. A todo ello se suma una mirada internacional que este año vuelve a poner en países como Portugal, Francia e Italia, esta edición territorios invitados, y una nómina de artistas que amplía las fronteras sonoras del Mercat. Giorgio Poi, Sereias o Amaro Freitas & Momi Maiga son sólo algunas de las propuestas que recuerdan que Vic no quiere limitarse a reflejar lo que sucede en casa, sino funcionar como punto de conexión entre escenas, especialmente con las del sur de Europa.
Cinco días después, queda la sensación de haber pasado por una ciudad, en la que el Mercat convive con festivales autogestionados como L’Adoberies o el Sugar Il·legal Fest, que, desde los márgenes alternativos, añaden un buen puñado de nombres sugerentes a la lista de “conciertos que hay que ver en Vic”, convertida en laboratorio musical. Un lugar donde descubrir, reencontrarse, tomar el pulso a lo que está ocurriendo y, sobre todo, dejarse sorprender. Oriol Rodríguez
Miércoles, 16 de septiembre de 2026
Non Concerto “Una Lunghissima Ombra” de Andrea Laszlo De Simone con la dirección de Lucia Del Greco.
Este era el título del concierto inaugural del Mercat. Se contaba que esa obra conceptual había sido concebida con la idea de que nunca llegaría a interpretarse en directo. Además, desde la organización se lanzaba una pregunta: ¿qué es hoy la música en directo? Con estos antecedentes, había expectación por verlo.
En escena, hasta 16 músicos: trío de metales, trío de coristas, trío de vientos, trío de baterías, guitarra, bajo… Todos ellos subidos a unas plataformas que aparecían y desaparecían en función de lo que iba sonando. El trabajo escénico fue precioso, con un espectacular juego de luces, sombras, humo y efectos de agua. Pero estaba sentado justo detrás de los técnicos de sonido y de luces ¡y nadie movía ni un solo botón de sus mesas! Todo resultaba sospechoso, hasta que, en una de las canciones, el cantante se apartó del micrófono y su voz siguió sonando. Poco a poco, ocurrió lo mismo con el resto de músicos y se evidenció el “engaño”. Dicho esto, hay que reconocer que la música, de carácter muy cinematográfico, era de una factura elegante y repleta de arreglos, mientras que el trabajo de los actores-músicos fue impoluto. La propuesta estaba tan bien ejecutada que, durante buena parte del concierto, la duda y la sospecha formaban parte del propio espectáculo. Si el objetivo era provocar reacciones y hacernos reflexionar, lo consiguieron. Solo faltó que, al final, apareciera un cartel diciendo: “Ningún instrumento fue tocado durante la realización de este concierto”. Miguel Amorós
Antonio Arias - Mawlid – Mapa del trance
Afirmaba Antonio Arias, a mitad de su corto concierto, que era un conversador incontrolado, pero su actividad creativa no le va a la zaga. Además de la gira del 30.º aniversario de Omega y de sus Lagartija Nick, aún ha tenido tiempo de viajar a Marruecos para buscar “una cura musical a ese dolor que le vence”, como canta en una de las canciones de Mawlid, su nuevo proyecto. No es el primero que se ha acercado a las músicas gnawa, pero Arias lo hace con una personalidad propia, especialmente por su condición de bajista y por situar el guembri (antepasado del bajo) como eje central de la propuesta. A su lado estuvieron Ramón Rodríguez (Fandila), maestro de la mandola, y Zeke Olmo (Eskorzo), a la batería y percusiones. A mitad del concierto se les unieron tres músicos marroquíes para completar esos puentes entre Andalucía y el norte de África. Apenas fueron diez temas, suficientes para dejarse llevar y disfrutar de este nuevo e hipnótico viaje sonoro. Miguel Amorós
Marina Herlop
Ya habíamos podido conocer algunas de las composiciones que formarán parte de su nuevo trabajo, pero esta vez tuvimos el privilegio de escucharlo antes de su edición y de contemplar su puesta en escena. El adjetivo “impactante” quizá se quede corto para definirlo, y no tanto por la parte visual, algo estática, sino por la musical, que es lo que a Marina Herlop le importa. En formato de cuarteto, nos apabulló con multitud de malabarismos vocales, teclados cargados de infinidad de sonidos y continuas interacciones entre las tres voces femeninas. La batería y las percusiones electrónicas acentuaron tanto los momentos más íntimos como los de carácter épico. Lo suyo ha sido un exhaustivo trabajo de investigación y experimentación que ha dado lugar a estos temas envolventes, en los que, más que nunca, la voz se convierte en un instrumento. Quizás sean composiciones menos melódicas que las anteriores, pero un artista nunca debe quedarse estancado, y ella, desde luego, no lo ha hecho. Miguel Amorós
Jueves, 17 de septiembre de 2026
Bikôkô
Sorpresa a la par que regalo poder disfrutar de la nueva etapa musical de Neï Lydia Bikôkô en un marco tan íntimo y sepulcral como el de la Esglèsia dels Dolors. Y es que la propia artista confesó que hacía prácticamente dos años que no tocaba en directo para replantearse entera y mostrar esa otra faceta de su música basada solo en su piano y voz, Muy alejada, por tanto, de la vitalidad percusiva y tribal de una época que ahora parece muy lejana¡. Y es que, si hay marcos que encajan y realzan una propuesta, el bello retablo de esta pequeña iglesia, cobijó el angelical rostro de la cantante que nos deleitó con una voz de timbre puro, muy adecuado para las bellas notas que desprendían la teclas de su piano. Será interesante ver hacía donde deriva esta nueva etapa, cuando esas mismas canciones queden al fin registradas. Don Disturbios
Begut
Se presentó Begut junto a su banda con esa sonrisa de oreja a oreja que enamora, y unas ganas terribles de dejar constancia que la suya es una propuesta que va mucho más allá de ser tan solo la guitarrista de la banda de Carlos Ares. Y es que las canciones de “Un diez en lo emocional”, su único álbum hasta la fecha, crecen en directo al inflarse todavía más si cabe y alcanzar un poso vital que contagia de buen rollo al espectador. Porque, si el objetivo de tocar en una feria como esta, es el convencer a los programadores de la validez de tu propuesta, estoy seguro que su nombre quedó escrito en más de una agenda. Don Disturbios
Amaro Freitas & Momi Maiga
Otra acertada coproducción del Mercat fue la reunión del pianista brasileño Amaro Freitas y el maestro senegalés de la kora, Momi Maiga. En un ambiente distendido y con una simpática complicidad entre ambos, presentaron unas composiciones que hicieron dialogar a sus cristalinos instrumentos. Fruto de su libertad musical, en ocasiones caminaban juntos, en otras cada uno parecía ir por su lado, y en algunos momentos era uno quien acompañaba al otro. La libertad del jazz y la improvisación les permitió crear momentos irrepetibles, y siempre se les veía a ambos disfrutar sobre el escenario. Aunque fueron breves los momentos en los que se dirigieron al público, hablaron de la defensa de la Amazonía y del sueño de ver crecer una nueva África.
La belleza musical también puede ser revolucionaria. Miguel Amorós
Mar Pujol
No había tenido la ocasión todavía de presenciar la propuesta de Mar Pujol en directo y lo cierto es que salí totalmente subyugado ante la delicada belleza de su música. Y me gustaría destacar que buena parte de culpa la tiene el acierto de dejarse arropar por el violonchelo de Bruna González. Instrumento con el que la interprete logra impregnar, gracias a la precisión de sus arreglos, de una magia casi palpable que se me antoja el complemento perfecto a la voz y los punteos de guitarra de Mar. Juntas logran que el oyente se embarque en un viaje sensorial en el que el tiempo parece detenerse. Y eso es lo mejor que se puede afirmar de una propuesta acústica y sensible como la que ofrece la catalana. Don Disturbios
María Marín
Esta guitarrista, cantante-cantaora y compositora sevillana presentaba su nuevo disco, “Las Tres Marías”, un trabajo que transita entre la tradición flamenca, la música popular y la experimentación. Llegaba con el aura de ser una de las artistas más singulares del flamenco actual. Y lo demostró. En el escenario, tres sillas y tres micros. Apareció sola, con su guitarra, y abrió una primera parte con temas en los que musicó textos de Federico García Lorca, Miguel Hernández o San Juan de la Cruz. Enseguida evidenció su impresionante dominio de la guitarra y una voz propia, no solo por su delicadeza, sino también por las inflexiones vocales que introduce. Una segunda parte, en otra de las sillas, la dedicó a versionear a Franz Schubert, Los Chichos, Enrique Morente o Tom Waits. Y una tercera, en la última silla, fue más íntima y personal. Entendimos que cada aposento representaba a una de esas “Marías”. Que acompañe a Israel Galván puede tener mucho que ver con esa libertad interpretativa que la hace tan única en su género. Miguel Amorós

Lluki Valverde - Foto de Cesc Maymo
Lluki Valverde
Otro estreno del Mercat fue el concierto de Lluki Valverde, quizás más conocido por ser el saxofonista de La Ludwig Band. Un proyecto en solitario que todavía no ha sido editado y que bebe de ritmos festivos, aunque no siempre cuente cosas divertidas.
De alguna manera, con él tuve la misma sensación que cuando vi a La Ludwig hace ya unos años en este mismo Mercat y en los conciertos que promovían les Cases de la Música. Es decir, se les reconocen claramente sus referentes musicales, en este caso podríamos nombrar a Sisa, Albert Pla o Gato Pérez, pero tienen algo particular que los hace diferentes. Puede ser por esas letras tan personales y cotidianas, con las que resulta fácil empatizar, o por ese desenfado y naturalidad en la puesta en escena. Lluki salió con unas alas de ángel repartiendo amor y contó con un buen número de fans en las primeras filas. Veremos qué pasa si el éxito le acompaña, porque La Ludwig ahora mismo está en la cresta de la ola. Miguel Amorós
Viernes, 18 de septiembre de 2026
Romàntic Dimoni
Salió Carles Caselles al ring de la segunda sala de L’Atlàntida con muchas ganas de convencernos a todos de que hay vida, mucha vida, más allá de Smoking Souls. Y lo hizo con la pasión del que siente su música por cada uno de los poros de su piel. Viviendo cada uno de los riffs de su guitarra y paladeando cada uno de los versos de unas canciones a las que hay que prestar atención para no perderse ese mensaje de amor y resistencia. Un pasión-core que no pasa de moda porque nunca lo estuvo, pero que es muy necesario en una escena de guitarras dominada por propuestas mucho más sencillas, menos enrevesadas y, desde luego, mucho menos vivenciales. Esa es su principal virtud a la par que su mayor hándicap a la hora de llegar a más público. Porque la música de Caselles requiere de un implicación a la que no todo el mundo parece dispuesto. Don Disturbios
Nacho Vegas
La posibilidad que ofrece el Mercat de Música Viva de Vic para poder financiar y presentar espectáculos que se salgan de lo habitual es una de las razones de ser de una feria como esta. Y no cabe duda de que había mucha expectación por ver cómo iba a adaptar Nacho Vegas sus canciones a un formato muy minimalista (guitarra y piano), pero arropadas y ensalzadas por una coral de una cincuentena de integrantes. Un espectáculo único que se elevaría a la categoría de gospel pagano, elegante y reivindicativo, en base a la ajustada selección de temas como la inicial “Cuando te canses de mí”, “run run”, “Perplejidad” o una inesperada “Noches árticas” final que nos dejaría con un gran sabor de boca, pero con ganas de más. Y es que es una lástima que no haya muchas más posibilidades de disfrutar de esta inusual puesta en escena, a la que le faltó algo más de rodaje para alcanzar una cota que aún puede llegar a ser más elevada. Don Disturbios.
Dan Peralbo i el Comboi
La Plaça Major es el escenario que acoge los bolos “populares” del Mercat de Música Viva de Vic, y el viernes a las 20.30 h ya estaba casi llena para ser testigo de que Dan Peralbo i El Comboi se han convertido en apenas un par de años en uno de los nombres imprescindibles para cartografiar la actual escena musical catalana. Héroes locales, ofrecieron un bolo en el que repasaron lo bueno y mejor de sus dos discos: el homónimo debut “Dan Peralbo i El Comboi” (2024) y el reciente “QUIN GOIG” (2026). Pildorazos por rock al estilo de The Strokes, Arctic Monkeys o Two Door Cinema Club, interpretados con la efervescencia y el desparpajo que sobre el escenario transmite la banda de Manellu liderada por un frontman, Dan Peralbo, que va sobrado de desparpajo, y una banda, El Comboi, que convive en equilibrio entre ese punto de caos y eficiencia que necesita todo buen grupo de rock. Solo tuvieron 45 minutos, que se les hicieron cortos, se nos hicieron muy cortos. Y aun así, “quin goig”. Oriol Rodríguez
Parquesvr
La Plaça de la Catedral es el punto en el que el Mercat ha ubicado aquellas propuestas que modulan entre el rock menos convencional, el punk y el pospunk. Espacio en el que encajaban como anillo al dedo Parquesvr. Los mismos que ha expandido en nuestro país los límites de aquello que se inició en el 77. Todo un viaje sonoro que tiene en su último disco, “Mitos y leyendas” una obra que se adentra en su faceta más emocional e introspectiva (aunque sin abandonar ese tono de ácida crónica construmbrista). No fue un bolo memorable, pero los madrileños nunca fallan. Imposible fallar cuando al frente tienes a un personaje con una personalidad tan arrolladora como Javi Ferrara. Tocaron todo lo que tenían que tocar: “Tonto”, “El palco”, “Rizo de gitana”, “Aftersun”… Y claro, cerraron como tenían que cerrar, con aquel tema que es temazo que es “Tu nombre es una puerta por cerrar”. Oriol Rodríguez
Cervatana
Este proyecto de Miguelito García y José Ugía (cantante y teclista de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba), junto a Fran el Punky, ha dado como fruto un disco homónimo y conceptual que bebe de la electrónica, el kraut rock y la psicodelia futurista. Su relato nos sitúa en un planeta devastado, después de la desaparición de la humanidad, donde una inteligencia artificial insertada en un cuerpo humano acaba de despertar. Las referencias musicales llevan de The Prodigy a Enrique Morente, de Massive Attack a Hans Zimmer. Con todos esos mimbres han construido una puesta en escena apabullante, en la que la parte visual adquiere una gran importancia. Por eso han incluido a Elena Gómez, una bailarina que, en algunas canciones, tomó el centro del escenario y “navegó” por encima del público. Las enérgicas “La Bomba” o “El Cazador”, con esas bases entre jungle y drum&bass, pusieron a bailar al numeroso público que llenaba la carpa. Todo acabó con el grito de: “¡Viva Palestina libre!”.
Miguel Amorós

Remei de Ca La Fresca - Foto de Cesc Maymo
Remei de Ca La Fresca
La jornada del viernes vivió uno de sus últimos momentazos con Remei de Ca la Fresca, que si el año pasado actuaron por estas mismas fechas en el Adoberies, ese siempre imperdible festival autogestionado que convive en Vic con el Mercat de Música Viva, esta vez lo hicieron formando parte del programa “oficial” sobre el escenario de La Carpa de L’Atlàntida. La banda de Arbúcies está a punto de publicar nuevo disco (aunque se sabe entre poco y nada de este tercer largo, dicen los rumores que aparecerá en algún momento de finales de este próximo mes de octubre), trabajo del que avanzaron un par de temas, una de ellas presentada simplemente como “La nova” por ser tan nueva que aún no tiene ni título. Rock con esencia punk y reflujos psicodélicos y flamencos, no quedan dedos en las manos (ni en los pies), para contar las veces que les he visto. Nunca me han decepcionado. Esta vez, tampoco. Al final, lo único que les pedimos es que nos insuflen esa dosis de rabia para, con el machete entre los dientes, okuparles el chalet. Oriol Rodríguez
Sábado, 19 de septiembre de 2026
Mujeres
Cardio y caladas, cantan Mujeres en el tema que comparten con La Élite. Y sus conciertos son justamente eso, ejercicios de cardio entre piti y piti (y cerveza y cerveza), en los que empiezas en primera fila porque eres un fan entregado y acabas colgado de una farola arrastrado por la energía huracana que se forma en los pogos con cada una de sus canciones. Yago, Pol y Arnau, que recalaban en Vic para presentar su último álbum, “Es un dolor inexplicable”, disco que copara posiciones destacadas en las listas de lo mejor del año, han erigido algo que traspasa lo que meramente tener un grupo de rock. Mujeres son un sentimiento importante al que cantas a pleno pulmón. Sus directos, en el que van resonando uno tras otro una lista infinita de, como decían Nueva Vulcano, “hitets”, movimientos sísmicos que hacen caer imperios. Y como una hora de ese punk rock de continente garajero y contenido pop de melodías totales se hace extremadamente corta, los volvimos a ver un par de horas después en la clausura del Adoberies, en el concierto secreto que ofrecieron bajo el nombre de Los Pajaritos. Y sí, claro, removimos la colita para un pajarito ser. Oriol Rodríguez
Crim
“Ha sido el mejor concierto de nuestras vidas”, clamó Adri Bertran, voz y guitarra de Crim antes de despedirse, seguramente propulsado por esa dosis extra de emotividad que flotaba en el ambiente durante el concierto que ofrecieron el sábado sobre las 22:30 en el escenario de la Catedral. El miércoles, en la jornada inaugural del Mercat de Música Viva, el cuarteto tarraconense anunció en rueda de prensa que moría. No era una muerte definitiva, advirtieron, puede que en el futuro resuciten, pero por ahora, después de 15 años de una trayectoria impecable de la que uno tiene el convencimiento que aún no se les ha reconocido todos sus méritos: giras internacionales junto algunos de los nombres más importantes del género y discos que ya forman parte de la historia del punk y el hardcore estatal, perecían. Normal que hubiera nervios sobre el escenario y entusiasmo desbordado en la plaza. Suma de factores que puede jugar a la contra, pero que aquí les empujaron para protagonizar un bolazo. El protagonismo del repertorio se lo llevó su último disco, “Futur medieval” (2025), pero para el recuerdo quedarán sus abordajes a ya clásicos criminales como “Benvolgut enemic” o “Pare nostre que esteu a l'Infern”. Crim mueren, pero hasta el 2027 en la que saldrán de gira para despedirse, este muerto seguirá muy vivo. Oriol Rodríguez

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