Muchos amantes del rock and roll van por la vida con una idea innegociable: ya no hay grupos como los de antes y si los hay, es que algo falla. Otros, sin embargo, no dejan de prestar atención a lo que ocurre en su tiempo, por si acaso. Reconocen fácilmente el talento y la originalidad y disfrutan de los últimos discos de Kings Of Leon y en general de los buenos grupos americanos que el nuevo siglo ha descubierto (The Black Keys, Band of Horses, My Morning Jacket…). Los ortodoxos no. Prefieren pensar que el grupo de los Followill podía tener sentido al principio, cuando sus discos invitaban a recorrer los viejos Estados Unidos por carretera. Que lo que ha venido después son canciones lentas y con demasiados efectos, todo posiblemente fruto del planetamainstream. Y que para eso mejor fijarse en los grupos distintos de verdad. Con todo esto da la impresión de que aquí alguien se está perdiendo un grupo relevante. Se puede pensar cualquier cosa sobre Caleb Followil y su familia, pero lo que importa es que hacen discos interesantes. A partir de ahí, unos disfrutan de piezas ancladas en el pasado como la nueva pero añeja “Back Down South” y otros estallan con “Use Somebody” cuando llega el momento. Eso es lo que distingue a Kings Of Leon de otras estrellas contemporáneas como The Strokes, por ejemplo. Han buscado sorprenderse desde que publicaran “Because of the Times” y han encontrado cosas que posiblemente no esperaban, un camino lleno de matices y de sensibilidad hacia el rock, el country e incluso el gospel. Y todo de una manera bastante natural, con la potente voz de Caleb Followill dirigiendo las emociones y unas guitarras más subterráneas. Han tenido instinto y han dado con muy buenas canciones. En el Palacio de Vistalegre tuvieron que enfrentarse a un sonido nefasto en los primeros minutos con “Crawl” y su nuevo single “Radioactive”. Se les vio fríos, sin tensión, como al público. Tuvo que pasar media hora y fue su nuevo disco, “Come Around Sundown”, el que despertó la velada. “The Inmortals”, “The End” y después “No Money” colocaron a los Followill donde se les esperaba, con las válvulas calientes y felices en sus nuevas melodías. Por fin se escuchaba a una banda. Sonó “Pyro”, la gente celebró “On Call”. Apenas pasan por sus primeros discos porque han grabado uno nuevo estupendo para suceder a su aclamado “Only By The Night”, que no faltó a la cita. En el tramo final “Closer” sonó tal cual es, una canción enorme y moderna. Y “Sex On Fire” cumplió su papel: todas las niñas monas cantaron altísimo. El dato es relevante porque sólo acudieron niñas monas. La noticia es que Kings Of Leon no viven de las rentas, aunque se les puede pedir más directo. Tienen popularidad, repertorio y sonido para estar al menos dos buenas horas ante su público, subir un par de escalones y mostrarse un poco más agresivos, sin necesidad de tracas valencianas. Si no es ahora cúando. No hay grupos como los de antes.