La Riviera fue la sala elegida para la presentación en Madrid del nuevo disco del compositor Jon Hopkins, un sobresaliente Singularity (Domino, 2018) que ha vuelto a poner de acuerdo a público y crítica, con una generosa recepción por parte de los fans y buenas palabras en casi todas las publicaciones. Un trabajo en el que sigue perfeccionando ese estilo tan suyo con el que casi tocó techo en el también fantástico Immunity (Domino, 2013), con ese estilo ya tan suyo en las que fusiona techno y música ambiental con un fuerte componente orgánico y a veces psicodélico, convirtiendo sus producciones en auténticos viajes alucinógenos capaces de hacer mover cuerpo y mente.

La sala estaba a reventar justo antes del concierto, con un buen ambiente que fue caldeado por el directo de Digital 21 acompañados por el bajista de Placebo, Stefan Olsdal (encargado también de los teclados), quienes se ocuparon de telonear a Hopkins en una de sus numerosas visitas a la capital con su electrónica rockera, oscura y con tintes cada vez más ochenteros. La entrada de la sala no superaba los tres cuartos de entrada justo antes de empezar, quizás porque hace unos meses que Hopkins visitó Madrid para realizar un DJ set en la discoteca Mondo, donde suele venir una vez al año para realizar alguna sesión; y si echamos la vista bastante más atrás podremos recordar ese buen live que se marcó en un lejano Electrónica en Abril del 2010 en La Casa Encendida, lo que demuestra la fuerte comunión que tiene este artista con nuestro público, algo que se puede hacer extensible a buena parte del territorio español, ya que se le ha podido ver en los festivales Sónar y Primavera Sound de Barcelona y en el L.E.V. de Gijón.

El concierto arrancó por todo lo alto con una serie de temazos de su último trabajo, empezando por un Singularity que es ideal para arrancar cualquier concierto. Singularity destaca por ese ambiente que se va viciando poco a poco y al que se le va uniendo un beat, al principio dedicado tan sólo a acompañar un poco a la melodía, hasta que en un punto se unen y generan uno de esos temas que te elevan un poco del suelo sin necesidad de psicotrópicos y que retorció un poco para adaptar al formato live, jugando un rato con el beat para hacer subir la intensidad ya desde el primer momento. Tras él vino otro de los momentos del disco, un glorioso Emerald Rush que comienza apostando desde el principio por la unión entre la melodía y un beat que mezcla techno e IDM con ese toque único y que nos vuelve a elevar un poco del suelo y que fue acompañado en directo por el excelente vídeo que se sacó para el tema. Neon Pattern Drum repite un poco la misma jugada que las otros dos composiciones e incluso los mismos sonidos, pero modera la intensidad e impacto y le añade un toque extra de misticismo que le vuelve a quedar de lujo.

Everything Connected continuó con esa presentación oficial de los nuevos temas. Es otra composición que suena un poco a más de lo mismo, pero vuelve a atrapar tanto por la calidad del tema como por sus ambientes, y por ese detalle por el sonido que le hace estar desde hace tiempo en un altar del que es difícil que baje. Durante todo el tiempo buena parte de las visuales hicieron referencia a los vídeos que ha ido publicando de todos estos temas, unos trabajos excelentes que acompañan a la perfección a la música de Hopkins y que en algunos momentos son capaces de ayudar a expandir un poco más su universo.

Open Eye Signal nos cogió a todos por sorpresa y elevó la temperatura de la sala unos cuantos grados. Este tema incluido en el sobresaliente Immunity es toda una obra de arte que hizo que este artista llegase a más gente (aún) y que incluyó muchos temazos, como ese gran Collider que se marcó justo después y en el que se dedicó a soltar capas y capas ambientales que nos volvieron a llevar a todos a levantar un par de palmos del suelo. El sitio al que volvimos durante un rato para disfrutar de un Luminous Beings relajado y un poco en clave downtempo.

Y para cerrar nada mejor que otro vistazo a su repertorio pasado, en este caso un Light Through The Veins que hizo recordar a más de uno ese gran Insides (Domino, 2009) con el que muchos empezamos a conocerle y que empezó a poner en el mapa, un tema en el que se acercaba más al downtempo y al ambient, con ligeros toques de folktrónica, que fueron los cimientos del excelente artista en el que se ha convertido Jon Hopkins a día de hoy.