La liturgia blasfema de los suecos
Conciertos / Ghost

La liturgia blasfema de los suecos

8 / 10
David Sabaté — 10-05-2022
Empresa — Madness Live
Fecha — 07 mayo, 2022
Sala — Pavelló Olímpic de Badalona
Fotógrafo — Edu Tuset

Hay algunos momentos, no demasiados, en los que se tiene la oportunidad de vivir en tiempo real la eclosión de una banda. Son muchos los que guardamos un recuerdo casi sobrenatural de su gira de presentación de Meliora, que recaló en la Sala Apolo en 2015 y que nos entregó probablemente la versión más solemne y cruda de Ghost. Su bonanza actual es de otra índole: tras un anterior disco,Prequelle”, que no acabó de convencer a parte de su audiencia, y tras la reciente y exitosa gira de estadios por Estados Unidos, la banda sueca presenta en Europa el nuevo “Impera”, un álbum que juega con las coordenadas AOR para reinventar un discurso que siempre ha tenido su plato fuerte en la combinación de riffs, la imaginería satánica retro y las melodías deudoras de ABBA.

La expectación era doble: por un lado, porque la cita significaba para muchos el reencuentro real con la música en directo tras dos años de pandemia; y por el otro, por la indescriptible sensación de presenciar, como decía, la consagración definitiva de Ghost como banda cada día más cercana a los grandes clásicos del género. Para lograrlo se sirven de varios pilares y uno de ellos, sin duda, es la puesta en escena: pocos grupos son capaces de ofrecer hoy en día un espectáculo como el suyo. Mirándose en el shock rock de Kiss, Alice Cooper o King Diamond, los suecos apuestan a caballo ganador con un despliegue visual imbatible depurado en las últimas giras y que combina oscuridad con lentejuelas; pirotecnia con llamaradas y confeti.

Su líder Tobias Forge, bajo el atuendo de su alter ego Papa Emeritus IV, demostró una vez más dominar los trucos propios de esta liga: desde la instrumental “Imperium”, introducción épica que bebe de los primeros Metallica; a la silueta a contraluz de los Nameless Ghouls, banda de hasta ocho miembros de renovada estética steampunk. Todo fluyó con precisión sin caer en la rigidez: desde las interacciones del frontman con el público, más comedidas que en anteriores ocasiones, hasta la reverencia final sincronizada con la bajada del telón.

Aunque nada de ello tendría la misma relevancia si la propuesta de Ghost no se sustentara sobre una base musical sólida: los suecos han reunido tras cinco discos una generosa colección de hits que se dedicaron a repasar como si de una gira de grandes éxitos se tratara. Tan coloristas como los vitrales del fondo del escenario resultaron la nueva “Kaisarion”, “Spillways” y sus ecos a Boston o la luminosa “Mary On A Cross”, coreada hasta la afonía. En el otro lado de la balanza, los riffs de guitarra sencillos pero pétreos que recorren “Ritual” y “Mummy Dust”, o las invocaciones al maligno de “Year Zero” y sus cánticos a lo Carmina Burana.

Sobraron algunos tics como el duelo de punteos de guitarra, necesario suponemos para los cambios de vestuario entre bambalinas; pero lo compensaron con detalles como la grand guignolesca irrupción del Papa Nihil, resucitado para interpretar un dislocado solo de saxo en “Miasma”, un gag en sintonía con las performances de Eddie, la mascota de Iron Maiden, no exento de un saludable sentido del humor.

Y ya en los bises, una atronadora versión de “Enter Sandman”, rescatada del reciente disco del treinta aniversario del “Black Album”, y una recta final con las fulgurantes “Dance Macabre” y “Square Hammer”; dos himnos rotundos que constatan el poder de la melodía y el pop en la cúspide de la liturgia blasfema de los suecos.

Abrieron la noche dos bandas que representan bastante bien los contrastes entre los que Ghost bascula con maestría: el do woop satánico de Twin Temple, que combinó la elegancia sixties de su excelente debut con proclamas como “Hail Satan!” en un ritual oficiado por la magnética Alexandra James; y Uncle Acid And The Deadbeats y su engrasada pero algo lineal dosis de riffs setenteros y psicodelia que puso la nota más contundente de la noche. Como colofón, la mezcla de magia y decadencia de la feria de atracciones colindante al pabellón: una involuntaria y lisérgica extensión del universo de Ghost en cuyo tren de la bruja no habría desentonado una sesión de fotos de los autores de “Secular Haze”.

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