Ahora que cierto grupo deportivo presume (y muy bien que hace, ¡como lo gozamos!) de haber conseguido una segunda estrella, Ebrovisión, de la mano de la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo, consolida un año más sus propias estrellas bien ganadas a pulso. La primera es la relativa a la impecable organización, que edición tras edición consigue sorprendernos y hacerlo todo muy cómodo para asistentes y trabajadores del evento. Al público corresponde la segunda, por mostrar su fidelidad al festival y atraer más y más gente cada año. Una tercera estrella la bordan la ubicación de los distintos escenarios, en emplazamientos naturales y al aire libre, desde las riberas del Ebro pasando por su anfiteatro y subiendo al Castillo de Miranda de Ebro. La cuarta se la lleva el cartel, esa habitual y fantástica mezcla de bandas consolidadas junto a las emergentes, todas juntas reforzando la historia de la música de este país. Y la quinta, pero no por ello menos importante, la gastronomía, con esa suculenta muestra al aire libre de locales mirandeses y las cenas-coctel en el propio recinto de la mano de dos cocineros locales con (si, redundamos) estrella Michelín.
En el primer emplazamiento, en la ribera del río (¡queremos escenario en el Ebro ya!), los charros Carameloraro tuvieron el honor de abrir esta 26ª edición. Rock clásico, del de toda la vida que se ha hecho en este país y que gustó a los asistentes a este primer envite. Nos trasladamos a otro de los escenarios, en el Anfiteatro natural también junto al río, con un terreno de juego listo para la evolución de unos pies dispuestos a darlo todo desde el principio, pues el cartel y la magnífica temperatura hizo que el lugar estuviera a rebosar. Un escenario abierto con fondo de arbolado reforzaba la sensación de entorno natural que busca la organización. Abrieron desde Elche La 126, con su punk-pop (más lo segundo que lo primero) divertido pero revestido de letras serias y contundentes. Se nota que siguen buscando crecer y parece que lo van a conseguir, desmarcándose de etiquetas asociadas a grupos femeninos.
Surrealismo y mucho sentido del humor del sur fue lo que nos ofrecieron Juventude, el dúo sevillano ampliado a seis elementos en escena. Siempre se agradece una sección de viento en directo, y si encima son un espectáculo como la de estos chicos, mucho mejor. Nos trajeron a “Los Reyes Magos”, amenazaron con “Morir en primavera” y terminaron a lo loco con su temazo “La Motillo”, reventando el lugar de palmas y saltos. Para primer día y jueves, la cosa iba sobre ruedas.
Y como parece que no puede haber festival sin su banda murciana, allá que se subieron al escenario el dúo Rata, bajo y batería con secuencias grabadas que llenaron de energía pop la primera noche. “El favorito de Dios”, “Ojalá” y, por supuesto, “Borracho” fueron el colofón perfecto para comprobar que la maquinaria ebrovisiva estaba a punto y engrasada.

Como los partidos grandes, aquí no hay tanteo entre los contendientes al principio, se va con todo desde el pitido inicial. En el anfiteatro, y con unas condiciones climatológicas que invitaban al disfrute, los de Sotillo de la Ribera Grama Agropunk, ganadores del Ubulive 2026, ofrecieron su coctel punk-rock, humor, reivindicación y amor por su pueblo. A pesar ya del calor (preparados que iban para ello) nos dejaron a todos enfilados y sumergidos en la dinámica del festival. Siguiendo la táctica preparada en vestuarios, y para que no resultara un encuentro previsible, de la contundencia castellana pasamos al estilo fluido balear. Go Cactus nos puso ante el espejo con sus letras donde relatan las incongruencias de nuestra sociedad actual. Mención especial a como sonaron “Medallas para todos” y “Especialista”. Dani Dicostas fue la encargada de cerrar la sesión matinal y mantener el tempo del partido en su punto. Con tres discos a sus espaldas, la hija de dos componentes de “Aerolíneas Federales” nos deleitó con sus canciones de amor no exclusivamente romántico con esa voz evocadora que la caracteriza.
Así llegamos a la primera pausa de hidratación, y también gastronómica, disfrutando de la imbatible oferta de la hostelería local. Una vez recuperadas las fuerzas, el destino era el recinto principal, donde iba a tener lugar la continuación de la batalla. Abrieron la tarde San Tosielo. Los canarios ofrecieron su repertorio perfecto para festivales, con su ácido humor que se reflejaba en la pantalla trasera y en sus letras, donde no dejaron títere con cabeza (incluido mensajito “cariñoso” para el director del festival).
La única banda que ha tocado en todos los escenarios principales de Ebrovisión ha sido La Habitación Roja, desde aquel ya lejano 2001. Jorge, Pau, Marc y Jose eligieron “Crear” para abrir su show, que encandiló al numeroso público que al tirón de los valencianos abarrotó el recinto desde primera hora... “1986”, “Crónico”, “Indestructibles”, “Ayer”... , con esa alineación de temas, está todo escrito. Triangulo de Amor Bizarro, otro de los habituales en Miranda, desplegaron su tormenta sónica presentando temas de su último disco “Mi Catedral” combinados con sus clásicos atemporales. Especialmente festejado fue “Odio a mi generación”, destinada a transcender al grupo.
El ritmo del encuentro no decaía, y eso que quedaba mucho para el descanso. Algo que no iban a permitir que llegara tan pronto las componentes de Shego. Con su directo claro y desenfadado desgranaron temas de todos sus trabajos como “Oh boi”, “Vicente Amor” o “La Fiesta”, y en esto último es en lo que transformaron el escenario principal. Sin respiro alguno nos trasladamos a ver a los llegados desde Asturias Puño Dragon. Mucha curiosidad y ganas había de verlos en directo como quedó claro con la asistencia al Escenario 2. Se les ve con ganas de meterse en “Todos los charcos” y lograron que el respetable los acompañara en su propuesta. Claro que si tienes el gusto de versionar a Albert Hammond, con la rasgada voz del guitarrista, llevas mucho ganado y recorrido.
Cual Jesucristo Superstar apareció en el escenario el hombre del momento en cuanto a festivales se refiere. Reconozcamos que Carlos Ares ha revolucionado en cierta medida los directos en este país, con su puesta en escena y una banda muy, pero que muy competente. Ofreció un recital equilibrado en cuanto a ritmos, aunque quizá abusó de los parones entre tema y tema, lo que no fue impedimento para que su parroquia gozara del show y explotara, como era de esperar, con la interpretación de “La boca del lobo”.

Radical cambio en el juego lo que vino después, y es que la murciana Carmen Alarcón, Hoonine, con su set minimalista entre odas al amor y al dolor ofreció una propuesta radicalmente distinta a lo escuchado durante esta primera jornada. “Lo Que Queda” nos cantó a todos los asistentes, y si, quedaba... Entramos en los minutos de descuento de esta primera parte, y estos no fueron los de la basura. El toque británico del día, una lección de hooliganismo bien entendido corrió a cargo de Getdown Services. A los sones de “Whatever you Want” de Status Quo arengaron al personal avisando de lo que iba a pasar. Comenzaron con “Head Down For The Conversation”, lograron hacerse entender a pesar de su cerradísimo acento y nos dejaron una clase de high-energy que ríanse ustedes. Sonó el silbato y todos a vestuarios, o no...
Cuidar la cantera garantiza el futuro, y por qué no, el presente también. Ebrovisión mantiene en su programa el “Ebropeque”, donde este año los alumnos del Conservatorio Municipal integrados en The Chapel ofrecieron una selección de versiones de grandes del soul y del rock para disfrute de la chavalería. Se reanudó el juego en el Castillo de Miranda, el emblemático lugar de uno de los conciertos sorpresa del festival. Allí subió la feligresía ebrovisiva bien pertrechada para combatir el sofocante calor que hacía ese mediodía, pues aún quedaba mucho partido por delante. Fueron El Diablo De Shangai los elegidos para ese concierto secreto ya habitual, un combo trabajado y con margen para mucho más que puso en escena sus miedos, deseos y experiencias donde su cantante, con ese aire a Ian Curtis, se metió a la concurrencia en el bolsillo. Si no fuera poco el calor abrasante que hacía, un percance con el bajo parecía ser un parón cuando mejor estaba la banda, pero se solucionó rápido pues hubo un préstamo muy amable de ... un momento, a ese instrumento lo vimos ayer en el escenario principal... Así era, el bajo de Marc, de La Habitación Roja solucionó el contratiempo y descubrimos una doble sorpresa. Los valencianos, aunque ya mirandeses y ebrovisivos de adopción, fueron la segunda sorpresa no prevista y nos regalaron 5 temas, donde los vimos mucho más relajados y disfrutones. Con este mini set, lograron actuar en otro de los escenarios del festival, así que esperamos volver a verlos para rematar la faena y cumplir el circuito entero.

Con el termómetro en todo lo alto, una muy muy necesaria pausa de hidratación se antojaba imprescindible, y aprovechamos la muestra gastronómica de locales mirandeses para reponer fuerzas. Enseguida se reinició el pleito y en el anfiteatro no importaba el bochorno, con lo que disfrutamos de lo que parecía la jornada “ñunk” del festival. Lo abrieron unos bilbotarras muy apreciados por aquí, Los Chivatos, los cuales con sus himnos generacionales coreados bien a gusto por jóvenes y mayores demostraron que llevan ya un buen bagaje a sus espaldas. Siguieron La Milagrosa, con su sonido oscuro, pero no, como dijo un espectador a nuestro lado. Evocadores y soñadores, nos dijeron “Es Complicado” (¿y qué no lo es?) y “Cansado”, pero no estaba la jornada para estar de acuerdo con los títulos (bromas aparte).
Llegaba el momento donde se resuelven los partidos, y tomaron el mando del mismo Mujeres, ya en el recinto principal, que manejaron los tiempos a su antojo y entre temas míticos y de su nuevo álbum hicieron que los que casi llenaban el Escenario 2, especialmente nuestra nueva amiga Adela (perdón por la particularidad) merecieran otra pausa para refrescarse. Otros que saben cómo hacer circular el balón en estos eventos masivos, y aún más en los recogidos, son Rufus T. Firefly. Su habitual amplitud sonora, y el repaso casi general que hicieron por su brillante discografía, expresaron perfectamente la idea del festival, de exquisita variedad estilística. A rojo fuego en la pantalla trasera entregaron un recital convincente a más no poder, especialmente para aquellos que, sorprendentemente por lo que pudimos escuchar, no los conocían.
Neoyorkinos a más no poder desde que empezó su bolo resultaron Bodega, donde pudimos disfrutar de las canciones de su próximo larga duración, algo más alejado del post-punk marca de la banda. Claras influencias de Velvet Underground, Television e incluso Ramones dejaban bien a las claras su procedencia., con esa curiosa batería sin bombo que usaban. Otros que llevan buena ronda de festivales y conciertos son Sanguijuelas del Guadiana, y por lo visto y oído triunfando en cada uno. Lograron casi llenar el recinto principal con profusión de banderas extremeñas y gente entregada de principio a fin. Que la música con raíces está de vuelta lo demuestran ellos y otros muchos, y aquí el público lo pudo demostrar cantando a plena pulmón casi todas las canciones, con regocijo fiestero especial en “Revolá”. Poco corriente fue la pausa de la que disfrutamos después de este concierto y en espera del siguiente, pero esto permitió al personal estar preparado para los últimos momentos de Ebrovisión, ¡y qué momentos!

Los granadinos Lori Meyers (foto encabezado) también son merecedores de concederles la ciudadanía mirandesa por tantas y tan gratas visitas que hacen a la ciudad del Ebro. Volvieron para hacer olvidar la espera de 4 años desde su última actuación en acústico y dieron lo que la gente quería. Todos sus clásicos uno detrás de otro, un escenario lleno de pantallas pero que no opacaba a la banda (mención a su bajista Miguel, doblete después de darlo todo con Rufus) y la presentación en exclusiva de su nuevo single lanzado el día anterior, “Tus amigos”.
Señoras y señores, llegan otros de los protagonistas del año desde las tierras del Turia, con todos ustedes Mala Gestión. Su tercer disco, y la amplia presencia en redes, les ha catapultado al título, si aún existiera, de canción del verano (“Noches de Casino”); pero apuntan a mucho más con esa actitud entre gamberra y de denuncia generacional repleta de cáustico humor. Triunfaron, quien lo iba a dudar, entre pogos, saltos y demás coreografías disolutas. Esto se iba acabando, pero las fuerzas, aunque mermadas, todavía daban para un último empujón. Y este fue una sesión de grunge, pop y potencia de las hermanas Iñesta. Repion oscilan entre la luminosidad y la melancolía en sus letras, pero al final se impone más la positividad. Aunque fuera sábado (ya domingo), “Viernes” encandiló por su manera de interpretarla en vivo, y si “El sueño dura una semana”, ojalá “Cerrar los ojos” y que Ebrovisión no acabara nunca...
Tablas en el marcador al finalizar la jornada sabatina y eso significaba (¡estupendo!) que podríamos disfrutar de un alargue del festival. En este caso el escenario se trasladó al centro de la ciudad, donde a mediodía los ganadores del concurso “The Spanish Wave”, los barceloneses Montesco, estaban más que agradecidos de la oportunidad que les brindó la organización de actuar en Ebrovisión. Un poquito de psicodelia y dream-pop para amenizar el vermú.
Con la actuación de Lisasinson, repleta de energía, buen rollo y conexión con el numeroso público que aguantaba sin tregua hasta el final, y que lo terminó de dar todo en su éxito “Barakaldo”, llegábamos, ahora sí y sin remedio, al pitido final. Todo el mundo desfiló a vestuarios para un buen y merecido baño y masaje, mientras que la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo ya elucubra como bordar la sexta estrella en su camiseta (ni Brasil, oiga) para la 27 edición entre los días 2 al 5 de septiembre de 2027. ¡Cada año más del Ebro y larga vida a Ebrovisión!
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