Dua Lipa reclama el trono del pop en Madrid
Conciertos / Dua Lipa

Dua Lipa reclama el trono del pop en Madrid

10 / 10
Sergio Ariza — 04-06-2022
Empresa — Live Nation España S.A.U.
Fecha — 03 junio, 2022
Sala — WiZink Center, Madrid
Fotógrafo — María Alfonso Gallego

Sí, sí, ya sé que la Reina sigue viva, la del pop, y la de Inglaterra, pero lo de Dua Lipa en Madrid ha sido un escándalo que merece premio, un conciertazo que nos deja varias conclusiones, el primero es que la londinense de origen albanokosovar va ganando presencia escénica a pasos agigantados y, segundo, que “Future Nostalgia” se confirma como clásico absoluto, un disco redondo de principio a fin con once canciones con sabor a sencillo capaces de incendiar la pista de baile y poner a bailar al más pintado, sea de la edad y condición sexual que sea.

Antes del concierto sonaba el “Sing It Back” de Moloko y por ahí iban los tiros, música disco de muchos kilates y una puesta en escena espectacular en la que la cantante está rodeada de un estupendo cuerpo de baile. Así comenzaba el concierto, como si fuera una superproducción de Hollywood, presentándonos a sus bailarinas y bailarines, hasta que aparece ella misma y se materializa en el escenario al ritmo de “Physical”, esa canción que surge a partir del clásico de Olivia Newton-John pero que la lleva un paso más allá. Móviles arriba y un público entregado y en la palma de la mano desde el primer momento.

Luego repesca “New Rules” de su primer disco y el WiZink parece vibrar con ello, “Love Again” logra que el público baile con un 'sample' de una canción de los años 30 y “Cool” nos trae los primeros guiños a Madonna, en un himno disco pop que se completa con bolas de espejo en las pantallas y patinadores en la pista. Los aires ochenteros siguen con “Pretty Please” que recuerdan al Prince más bailable y luego “Break My Heart” desata la locura con su estribillo sacado del riff del “Need You Tonight” de INXS. Dua Lipa se dirige a la audiencia en español y agradece la espera, dos años por culpa de una pandemia, a la que este concierto parece dar carpetazo final, tan liberador y con tanta fiesta comprimida.

Tras el primer parón vuelve con la simpática “We're Good”, uno de los descartes de “Future Nostalgia”, que apareció en la nueva versión, abandona la pista de baile por sonidos caribeños y aparece acompañada por una gigantesca langosta que hace referencia a su divertido vídeo. “Good In Bed” estalla en otro estribillo tan irresistible como infantil, en la audiencia solo hay caras de felicidad.

Luego llega una parte más enfocada al house, con “Boys Will Be Boys”, la coreada “One Kiss”, en la que solo falta ese hincha del Liverpool que se ha hecho viral, y, sobre todo, “Electricity”, que convierte el WiZink en un club house de Chicago en el que es imposible no bailar, parafraseando a Jarvis Cocker parece que vamos a tener "house music all night long", pero “Halucinate” es la encargada de hacer el viaje de Chicago a Nueva York, del house a la música disco del Studio 54, cerrando esta parte suena “Cold Heart”, el éxito que ha compartido con Elton John (que aparece en la pantalla grande) en la que recupera el coreable estribillo de “Rocketman”.

Llega un nuevo parón en el que se escucha una música que parece salida del “Dark Side Of The Moon”, comienzan a descender varias bolas de espejos y aparece una especie de jaula/nave espacial desde la que Dua Lipa levita sobre el público cantando la canción que me parece la más irresistible de todas, “Levitating”, una canción que debe aparecer ya junto al “Good Times” de Chic, el “Heart Of Glass” de Blondie, el “Into The Groove” de Madonna o el “Can’t Get You Out of My Head” de Kylie Minogue, como una de esas canciones infalibles a la hora de poner a la gente a bailar, un verdadero himno disco que pone a bailar a las 15.000 personas que abarrotamos el recinto.

Con el público ya totalmente rendido ante su nueva reina, Dua Lipa entrega como traca final un “Future Nostalgia”, que vuelve a traer ecos del Prince de “1999”, sonando a funk de Minneápolis, para luego dar paso a ese bajo sintetizado de “Don't Start Now” que podría haber aparecido en un disco de Daft Punk, en la que vuelve a sobresalir su voz y con la que resuelve por todo lo alto un concierto inolvidable con brillo de purpurina.

Suena el “I Wanna Dance With Somebody” de Whitney Houston y se encienden las luces del WiZink, es el momento de procesar un gran concierto y buscar un titular para esta pieza, es evidente que todavía le queda mucha carrera para poder compararse con la mismísima Madonna pero, por ahora, va por el buen camino, que nadie dude de que está entre las más firmes aspirantes a heredar la corona.

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