El mes de mayo se está convirtiendo en un momento clave para la música en vivo en Madrid, con solapes por doquier para disfrute (o desesperación) del aficionado. Incluso entre semana. Buena parte de culpa la tiene el comienzo el pasado miércoles de un nuevo Sound Isidro, que en su quinta edición vuelve a repartir talento por las principales salas de la ciudad. Cuatro semanas para disfrutar de propuestas consagradas pero sobre todo de esas bandas y artistas a punto de dar el salto a otro nivel.

En esas está Cupido, cayendo de pie desde su irrupción con su atrevida mezcla de rock psicodélico y trap gracias a la fusión definitiva de Solo Astra y Pimp Flaco, quienes ya habían compartido escenario previamente a modo de experimento. Eran los grandes protagonistas de la noche y las ganas se sentían en el ambiente, mezclado el propio público de cada artista con los que recientemente han caído rendidos a temas tan pegadizos como “No sabes mentir”. Aunque a última hora alguno todavía lo intentaba no quedaba ni una entrada en la taquilla de la sala El Sol, que abría sus puertas a eso de las nueve de la noche para abarrotarse en cuestión de minutos.

Pero antes de abrazar el romance con Cupido teníamos una cita muy interesante con Opatov. Una banda inquieta por defecto, con las orejas bien abiertas y la determinación de ir un poco más allá en su propio universo. Desde Cerdanyola del Vallès, regresaban a la capital para dejarnos una muestra del reciente “Botánica oculta” (BCore, 2018). “Vamos a tocar media horilla y os dejamos con Cupido”, decían, con un tono reservado que desaparecía por completo en temas como “El puente” o “Intruso”, más que canciones muñecas rusas con distintas y muy variadas fases en su interior, de la instrospección al apogeo. Sin perder de vista el pop, a través de unas voces tratadas de aire espectral, e incorporando multitud de matices, de la trompeta a los sintes.

El público escuchaba con atención y curiosidad pero la locura posterior dejó en evidencia a quiénes estaban esperando. Luis Sansó (guitarra), Toni Díaz (teclado, guitarra), Daniel Rodríguez (batería) y Alejandro García (bajo) saltaban al escenario con camisetas de Hockey hielo y colores de pelo imposibles, arrancando con ese sonido tan característico de Solo Astra ahora al servicio de Pimp Flaco, quien cantaba tras el telón los primeros versos de “U Know”. La banda comenzaba el concierto reservando sus mejores cartas, apostando en un primer momento por temas más pop como “El tiempo es oro”, con un pequeño amago de cantar <3>, que quedó para otra ocasión; y desatando las primeras pasiones con “Milhouse”. El sentido del humor y una total falta de complejos es imprescindible para entender a Cupido, cantando al amor muy seriamente a través de una propuesta deliberadamente naif.

Uno de los momentos de la noche llegaba con “Laberinto de amor”, de la trayectoria previa de Pimp Flaco, compartida por supuesto con un Kinder Malo que aparecía en el escenario para poner la guinda y rematar el tema. Poco a poco caerían todas las canciones de “Préstame un sentimiento” (Universal, 2019), llegando al final con “Autoestima”, “No sabes mentir” y el público cantándolo absolutamente todo. Y cuando parecía que la noche no daría para más, el grupo volvía al escenario para versionar brevemente a Perras on the Beach (Mis amigos), celebrando con sus fans este gran momento de éxito e inspiración.