Estrenos, magnetismo y distorsión
Conciertos / Bilboloop

Estrenos, magnetismo y distorsión

7 / 10
Pepa Ferreiro — 18-11-2019
Empresa — Pitch03
Fecha — 15 noviembre, 2019
Sala — Kafe Antzokia, Bilbao
Fotógrafo — Pepa Ferreiro e Imanol Aldonza

El festival otoñal Bilboloop tiene ya 18 añitos. En el recuerdo queda aquel primer cartel de noviembre de 2002 donde presidían los nombres de Fine!, DMX Krew, Le Hammond Inferno o The Maxwell Explosion y un gran catálogo de DJ’s cuyo formato ha servido de común denominador las siguientes ediciones. Después de casi dos décadas, este pequeño festival ha crecido en edad y capacidad. Las actividades paralelas son habituales y las sesiones ahora son after shows parties pero la esencia sigue impregnada en poner el foco en la fusión sutil de pop, rock y electrónica, sin que ningún género sobresalga o etiquete a ningún otro.

La edición de 2019 se inauguró con el debut de Arima, el proyecto de Paule Bilbao que según las primeras críticas, no dejó indiferente a nadie. El Viernes 15 de noviembre sería el turno de la banda donostiarra Olimpia y los aclamados Los Punsetes en el Kafé Antzokia. El sábado 16 el escenario se traslada a la sala El Muelle con las bandas TVAM, Atención Tsunami y Las Selvas para concluir el sábado 23 en la última sala con los bolos de Le Superhomard, AK/DK y Airu.

La banda Olimpia estuvo de estreno. Su segundo EP “Confeti y Dinamita” ha salido este mes y no esconde su orgullo por el nuevo trabajo en el que el sonido de la banda ha evolucionado de esferas oscuras a sonidos nítidos y contestatarios. La sala estuvo muy llena y en la primera fila se desataron bailes que calentaron el ambiente. Lur Usabiaga e Iñaki Estévez desgranaron su recién estrenado EP acompañados por dos músicos a la batería acústica, teclado y sinte. Las letras contienen mensajes reivindicativos que puestos en los labios de Usabiaga producen un efecto embriagador que se complementa perfecto con el acompañamiento de aire macarrilla en las cuerdas de Estévez. El bolo terminó con la actriz sentada en las escaleras del escenario y la sala llena.

Tras un descanso y pasadas las once de la noche, comenzó el bolo de Los Punsetes. La sala rebosaba miradas ansiosas y ovaciones por esta banda tan característica y con una trayectoria marcada por su estilo único dentro del pop más ácido. Los madrileños también estrenan su último LP “Aniquilación” (Mushroom Pillow, 2019) pero fue inevitable escuchar temas míticos de su discografía. Entre los primeros cortes destacaron “Vas hablando mal de mi” que el público se encargó de corear a gusto. Destaquemos positivamente la alta participación de coros en este bolo de Bilboloop. El efecto sensorial que produce el sonido pop, noise e incluso grunge con el que culminan todos los temas se hace irresistible con la imagen de Ariadna Paniagua impertérrita detrás del micrófono. La atmósfera psicodélica, naif e irreverente se construyó sola cuando escuchanos los mensajes directos que descargaron en “Idiota” con una mezcla de condescencia y vena candy punk: “Con lo tonta que es la gente y la de gente que hay, que va de guay. Estadísticamente lo más prudente es aceptar que, a lo mejor, soy idiota”.

La línea de bajo de Luis produjo sonidos arraigados en el punk de Eskorbuto mientras las guitarras de Jorge y Manu acompañaron con punteos brillantes al tiempo que se sumían en delays sucios de noise recordando al post punk de Joy Division y el pop oscuro de Triangulo de Amor Bizarro. La batería se mantuvo fresca aunque escuchamos algún descompás sin importancia. Tema tras tema, sin descansar sonaron “Dos policías”, “Viva” y una calma nocturna arropó la sala Antzoki con “Estrella distante”.

El bolo subió de intensidad mientras se acercaba el final y al escuchar “Maricas”, hombres de la segunda fila de la sala lo celebraron con los brazos y las voces en alto. “Una persona sospechosa” hizo que la barrera imaginaria que separaba a la banda del público se disipara por la fuerza lírica del tema y las líneas poperas embadurnadas en distorsión. Los músicos abandonan el escenario y Ariadna se quedó sola frente al respetable. En un conato de suspense, la vocalista esgrimió un “Muchas gracias. Buenas noches” con una sonrisa congelada (pero sonrisa) que hizo que aumentara el magnetismo de esta banda. El “beste bat” se hizo estéril ya que Los Punsetes nunca salen a tocar más temas. Esta vez no iba a ser la primera.

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