El espíritu indie que ha crecido a pasos agigantados en Aranda del Duero, ha decidido emprender una nueva aventura en busca de luz y mar. ¿Y qué mejor lugar que Benalmádena? Así, en el puente de Octubre, con la misma filosofía, pasión y cariño, nace en la Costa del Sol Benalfest, el hermano pequeño de Sonorama.

El viernes fue la fiesta de presentación y en ella se respiró la esencia del proyecto, con el escenario principal en el Parque de los Nadales, un lugar idílico, situado en un precioso acantilado con el Mediterráneo de fondo. Con la tarde anaranjada resbalándose en una copa de Ribera del Duero, sorbo a sorbo, comenzamos a degustar las canciones del disco homónimo de Margaux, producido por, nada más y nada menos, Víctor Cabezuelo (Rufus T Firefly). Tras el buen sabor de boca que dejan los granadinos con temas como Monstruos o Luz, el relevo lo toman el trío malagueño Ballena, que mantienen y avivan las brasas con paisajes sonoros tejidos a base de guitarras y melodías pegadizas. Desgranan Navarone (17) y temas como El policía del Estilo o Portugal se quedan flotando en el aire mucho después de apagarse. Los almerienses Nixon se han sacado un master en festivales este verano, y tardan segundos en demostrar sus tablas, con la consecuente subida de temperaturas. Siguen afilando Utopía (18) y dardos como Pasajero y Tribal resuenan ya como himnos, que más de un grupo con solera hubiera querido firmar.

Y si un nuevo festival ha venido al mundo, necesita un padrino de esta tierra, El Kanka. Malagueño de pro que, previa presentación desbordante de cercanía (ADN del festival) del gran Javier Ajenjo, botella de tinto en mano, nos regala una selección gourmet de su cancionero. Con la misma facilidad que mece Benalmádena con Canela en rama, Vengas cuando vengas o Volar, pone la noche patas arriba con Lo mal que estoy (y lo poco que me quejo” o A desobedecer, con la banda poseída y contagiando su energía, a base de ska y ritmos balcánicos, cada rincón del parque de los Nadales. Una fiesta continua que se alargará en la madrugada, entre risas, música y tequilas.

El sábado comienza temprano, con actividades de todo tipo para los pequeños (#Benalbaby) en los Jardines del Muro, concurso de saltos rockeros juntos a sus padres incluido. Tras tomarle el pulso a la Plaza de la Niña, con un encanto especial que recuerda a la del Trigo (Sonorama) o a la Santa María (Blues Cazorla), con las actuaciones en un pequeño escenario de Bullys y Siloé, llega el momento de desvelar el grupo sorpresa: Second. En formato dúo, con Sean Frutos al micro y Jorge Guirao a la acústica, inyectándole la primera dosis de magia al Benalfest y a la Plaza de la Niña, con una actuación corta pero intensa que ya es historia del festival. No faltan 2502, Rincón exquisito y el estreno en vivo del single Mira a la gente.

Se va apagando el sol y al abrir las puertas de los Nadales, hay carreras adolescentes para tomar las primeras filas. Hay ganas de festival y el recinto, hoy sí, coge color de bueno rápidamente. Rompen el hielo con su Golpe y efecto (18) Triángulo Inverso, que atrapan a los presentes con pistas como Murano, Hazaña y el Vendaval de su anterior EP Cromatismos (17).

Las castañuelas eléctricas de Elefantes nos persiguen en el circuito de festivales… Eso dice mucho de ellos, son una apuesta segura y nunca fallan. Shuarma hace de maestro de ceremonia y se mete al público en el bolsillo, con esa teatralidad que le sale por los poros. De Azul a Duele, pasando por esa versión de Te quiero, que ya es mas de ellos que de Perales…

Shinova suben las pulsaciones y nos preparan para lo que buscaban aquellas adolescentes cuando caía la tarde. Ponen a prueba su flamante Cartas de navegación (18) y pasan con nota los nuevos temas. Electrifican la noche y tocan cima con Para cambiar el mundo, en la que vibra Benalmádena al completo.

Pero sí, el sábado es de Izal y se lo comen nada más salir a escena. Poseen unos de los repertorios más ricos del indie patrio y sus descargas se codean con la crème de la crème del género. Copacabana y Benalfest no vuelve a parpadear ni tocar el suelo hasta el final apoteósico de El baile. El huracán de hits no cesa y la locura colectiva alcanza sus máximas cuotas con Magia y Efectos Especiales, La mujer de verde y esos Agujeros de gusano por los que nos metemos sin pensárnoslo ni un solo instante. De su último Autoterapia (18), La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo cae como una bomba que hace temblar los cimientos del parque, clásico instantáneo.

Sonrisa general de oreja a oreja y ganas de más. El día ha sido largo, pero We Are Not Dj’s resucitan hasta a los muertos. Del explosivo remix de Bella ciao, a Malamente o Valiente, en honor a todos los que bailan como si esto no hubiera hecho más que empezar.

Sonorama Ribera ha cumplido dos décadas, cuando Benalfest cumpla 20 años, podremos relatar que estuvimos en su primera edición.