Un festival con precios populares, con piscina, sin colas en la barra y libre de postureo es posible. Se llama Actitud Fest y este año celebraba su novena edición con uno de los carteles más interesantes y compensados que recuerdo. No había dos o tres cabezas de cartel. El reclamo era el festival en su conjunto. El que firma esta crónica se declara fan absoluto de este festival. Con mucho esfuerzo y cuidando hasta el último detalle, los valientes organizadores del Actitud Fest, anteriormente conocido como H-Titud, han conseguido que unos cuantos marquemos en el calendario como imperdible esta cita y, sobre todo, situar Vidreres en el mapa del ‘underground’ del estado español.

Los encargados de abrir el festival el viernes fueron Llacuna, una banda de emo punk deliciosa de la que ya os hemos hablado en varias ocasiones, y esta vez bordaron posiblemente su mejor concierto hasta la fecha. Con sentimiento y precisión tocaron su EP de debut y avanzaron algún tema nuevo. Como decía, aquí no hay bandas de relleno y la impuntualidad se pagaba cara.

Giante, un cuarteto de post-hardcore de Vitoria-Gasteiz con tan solo un disco en su haber, “This is Fine”, fueron una de las sorpresas de la tarde. Quizá no tenían el nivel de otras bandas del cartel como Moksha o Teething, que descargaron toda su brutalidad horas más tarde, pero apuntaron buenas maneras y mejores ideas. Los vascos remacharon su paso por el festival con una versión de Fugazi, la bailable “Waiting Room”, y eso siempre ayuda. Les seguiremos la pista.

El caso de Jamie 4 President es un caso único. A caballo entre Catalunya y Madrid, esta banda puede ensayar muy poco por motivos logísticos, pero siempre tira adelante sus conciertos con una soltura increíble. Sus componentes tienen muchas tablas y la química que tienen juntos hace el resto. Repasaron de pe a pa su último trabajo, “The Heartbreak Campaign”, un disco pop de guitarras impecable, de lo mejor de la cosecha del pasado 2017, y recuperaron -con un extra de energía punk- algún tema pretérito como ‘Pink Jeans’.

El viernes también era el turno de Ànteros y The Wax, dos bandas que se parecen como un huevo a una castaña pero con una cosa en común: una puesta en escena incontestable. Los autores de “Cuerpos Celestes subieron al escenario presentándose como Viva Belgrado, entre risas, y no coló. El quinteto de Barcelona ofreció, con la ayuda de Sergio ‘Aloud’ Picón a los mandos de la mesa de sonido, uno de los mejores conciertos de esta novena edición. Sonaron excelsos en las partes más preciosistas, con esos punteos llenos de luz de Victor (exToundra y exMinor Empires), y demoledores cuando sacaban toda la artillería pesada y Endika se desgañitaba.

The Wax llevaban años soñando con tocar en el festival y se quitaron la espinita en su mejor momento: con un primer largo, “Don’t Belong”, rodadísimo por salas y festivales como el Amfest y el Resu. La banda liderada por Aitor, un alumno aventajado de grandes ‘frontmans’ como Dennis Lyxzén y Cedric Bixler-Zavala, ya está pensando en la grabación de su próximo disco y aprovechó para presentar dos temas nuevos en los que su post-hardcore a la yugular se acerca al rock alternativo.

La segunda jornada empezó de maravilla con Disaster Jacks, un trío de skate punk con las ideas muy claras y una autenticidad a prueba de bombas, y Serpent, la banda fundada por Beni (The Gundown) y Eric (Cinder, Col·lapse) que todos los fanáticos de Hot Snakes y Drive Like Jehu deberían escuchar. En un momento del concierto, durante el clásico y obligado mensaje de agradecimiento, el cantante y guitarra anunció muy solemnemente que habían montado el grupo con el único objetivo de tocar en el Actitud y que, por ende, sería su último bolo. Afortunadamente era una broma y tendremos disco en los próximos meses. Lo que no era ninguna broma era la despedida de Anchord, que se despidieron prematuramente de los escenarios, cuando todos veíamos en ellos algo así como el relevo de bandas ‘bcorianas’ tan grandes como Aina y No More Lies, con posibilidades de conquistar el circuito hardcore europeo. Una auténtica pena. Colgaron los instrumentos dejándose una vez más la piel encima del escenario, como siempre y quizá un poco más. La comunión entre banda y público fue espectacular, el directo fue intenso desde el primer minuto hasta el final, cuando atacaron (como ya venía siendo tradición en las grandes ocasiones) el ‘Rather Be Dead’ con la participación de un buen amigo como Oskar Garcia (Hurricäde, Tano!) ejerciendo

Que no os engañen los chicos de Saïm con sus caras de no haber roto ningún plato. Cuando se suben al escenario se transforman como los Gremlins cuando comen pasada la medianoche. Bromas al margen, los mallorquines tocaron prácticamente todo su repertorio, una docena de temas, empezando con “Ressort” y “Tangències” de su recomendable primer largo, “Accidents”. Saïm es un power trío de libro, donde cada instrumento juega un papel importante y reconocible. Mientras Dani aporrea la batería con todas sus fuerzas y Natàlia mantiene la tensión con unas líneas de bajo muy expresivas, Joan rasca la guitarra, se mueve por el escenario y canta con mucho sentimiento (“Octubre”, “A ple Sol” y “Saliva” tocan la fibra a cualquiera). Tanta energía contenida acabó explotando en el último tema, “Floridura”, con su guitarrista y cantante levantado por el público y la base rítmica tirando su bajo, platos y caja al suelo. Flipantes.

The Capaces

El nivel de las bandas hasta el momento estaba por los aires, pero todavía faltaban unos cuantos platos fuertes como el combinado galego-asturiano-madrileño Khmer, con su black metal embrutecido, y los barceloneses The Capaces, (en la foto) una banda veterana en un estado de gracia insultante tras la publicación de “Rawness”, un disco de punk’n’roll super melódico e inspirado que además defienden con uñas y dientes en el escenario. No era la primera vez que veíamos a la banda liderada por la insuperable Martillo y el carismático Cleve en el cartel del Actitud y no me importaría que tocaran en todas las ediciones. ¿Qué problema habría? Al contrario. El espectáculo está garantizado y firmaron uno de los cinco mejores conciertos del festival.

Los holandeses Antillectual pusieron el toque internacional a la noche del sábado con un hardcore ultramelódico y técnico que hizo las delicias de seguidores de Bad Religion, Hot Water Music y Propagandhi. Aunque todavía son una banda relativamente pequeña ya contaban con un nutrido grupo de seguidores en las primeras filas, coreando los temas de su último trabajo, “Engage!”. Como curiosidad, los tres miembros de esta banda de Nijmegen se quedaron en el festival todo el festival y disfrutaron como el que más el resto de conciertos.

Y entonces llegaron ellos, los maravillosos Wild Animals (en la foto superior) con “The Hoax”, uno de los discos del año, y la carpa del Actitud se quedó pequeña. Nadie se quería perder la actuación de un power trío que derrocha buen rollo. Si en disco atrapan, con unas melodías adictivas, en directo definitivamente enamoran. Ellos también pasaron por el Actitud hace tres años, pero con semejante disco bajo el brazo les tocaba volver sí o sí. Además, son una banda 100% Actitud, pues su manera de entender la música y llevar su carrera encaja a la perfección con la filosofía del festival. No hay más bandas de emo punk como Wild Animals, con esa precisión melódica y esa energía contagiosa. Son únicos en su especie y esperemos sigan dándonos alegrías muchos años más. Y es que en pocas ocasiones se pueden ver tantas sonrisas de oreja a oreja como en los directos del trío afincado en Madrid. ¡Larga vida a los animales salvajes!

Y cuando parecía que la noche no podía acabar mejor, entonces el bueno de Dani Campo, de Ayuken Djs, puso la guinda a la fiesta pinchando clásicos contemporáneos (de Jawbreaker a Foo Fighters pasando por Hot Snakes y Sonic Youth). Un poco de ‘air guitar’ y a la cama, que todavía quedaba una tercera jornada.

A las cinco de la tarde, con un sol abrasador, los jovencísimos Coherence mostraron su buen hacer con unos temas de emo pop en catalán con trazas de Radiohead (se nota que Adrià, su guitarra solista, es muy fan de Yorke y compañía en temas como “Ciutat Malalta”) que dejó muy buenas sensaciones. Se notaba que los gerundenses Two Dead Cats jugaban en casa. Aunque han estado en hiato indefinido durante mucho tiempo, desde l 2012 hasta su participación en el reciente Ferrish Fest Extended, la máquina de los dos gatos muertos avanzó totalmente engrasada provocando bailes y risas a partes iguales. Se despidieron con un tema “nuevo” que en realidad era una adaptación del “Like a Prayer” de Madonna. Cala Vento sí tocaron un tema nuevo, con una letra auto-referencial, como muchos de los cortes de “Fruto Panorama”, y se lo dedicaron a su amigo-productor, Eric Fuentes (The Unfinished Sympathy), que estaba en las primeras filas.

Presentaron su último EP, “Canciones de Sobra”, sin olvidar ‘hits’ como “Isla Desierta”, “Abril” e “Isabella Cantó”, entre otros. Dice mucho de Joan y Aleix que quisieran ser parte de la novena edición de un festival DIY como el Actitud. Y es que ahora están petándolo en el ‘mainstream’, pero mantienen un pie en el underground, donde todo empezó para ellos.

Los encargados de poner el broche al festival fueron los franceses Not Scientists, una banda a la que precisamente muchos descubrimos hace unos años en el Actitud Fest. Ahora venían con nuevo trabajo, bastante más indie y new wave, grabado en los Ultramarinos Costa Brava de Sant Feliu de Guíxols con el gran Santi García, al que unas anginas de caballo le impidieron tocar con sus Vistalegre en esta misma edición.

Not Scientists se vieron obligados a volver al escenario ante la insistencia del público después de clavar “Perfect World”, “Dark Tornado”, “Sky on Fire” y sobre todo la aclamada “Window”, de su anterior largo. Los de Lyon pusieron un punto y final inmejorable a un festival para enmarcar.