Framing Britney Spears
Cine - Series / Samantha Stark

Framing Britney Spears

8 / 10
Álvaro Tejada — 18-02-2021
Empresa — Hulu / FX
Fotógrafo — Archivo

El ascenso inmediato a la fama mundial y el posterior planchazo contra la cruda realidad que después se sufre es una narrativa muy común a la hora de hablar sobre estrellas del pop. Es muy complicado gestionar el éxito si no se tienen los pies en la tierra y se está rodeado de las personas correctas, desde luego. Pero cada vez salen a la luz más y más casos sobre artistas cuyas vidas personales se han visto gravemente perjudicadas ya no tanto por las decisiones que tomaron o dejaron de tomar, sino por el mundo cruel y despiadado que les rodeaba. Britney Spears es uno de estos ejemplos, y el documental producido por The New York Times lo explica con todo tipo de detalles a raíz del reciente movimiento online #FreeBritney.

La carrera profesional de Britney es conocida por todos, con sus altibajos y sus rachas correspondientes. “Baby One More Time” catapulta a la fama en 1998 a una joven de dieciséis años que venía del mundo de los talent shows y de los anuncios publicitarios. Y este es un dato que es importante recordar porque ya nos demuestra de qué tipo de familia proviene la artista. Los años van pasando y, de pronto, la marca Spears se vuelve millonaria y, por lo tanto, atractiva para muchos empresarios sedientos de dinero. La llamada Princesa del Pop se convierte en todo un fenómeno de masas que se traduce en una máquina capitalista de generar billetes, deshumanizando por completo a la persona real que se encontraba detrás en ese momento. En ese sentido, el documental muestra de forma muy acertada cómo los medios de comunicación se obsesionaron de repente con Britney Spears, dando lugar a la relación más tóxica y peligrosa que toda estrella puede experimentar: la de los paparazzi.

Es ahí, con una Britney veinteañera, cuando su privacidad se anula por completo y se vende a merced de las revistas y los periódicos más importantes del mundo. En un momento del documental, la directora entrevista a uno de los paparazzi que fotografió a Britney en episodios mediáticos clave de su vida personal como el del famoso paraguas. Este paparazzi explica que entre Britney y las cámaras existía una relación en la que ambos se necesitaban. Resulta descorazonador escucharle hablar con tanta frialdad sobre una situación en la que claramente se muestra a una persona fuera de sí y con una actitud agresiva causada por el malestar provocado por estos flashes constantes que la acompañaban hasta la puerta del baño de cualquier gasolinera.

A partir de ese fatídico 2007 para Britney, la vida personal de la estadounidense cayó en picado o, al menos, eso es lo que nos hicieron pensar a todos a través del linchamiento público al que la sometió la prensa. Divorcios, pérdida de la custodia de sus dos hijos, alcoholismo, desestabilidad emocional y un sinfín de supuestas catástrofes que los titulares se encargaban de remarcar en negrita y mayúscula en las portadas. De lo que hoy nos damos cuenta es que la gran mayoría de esos artículos incendiarios iban firmados bajo un paraguas infranqueable llamado machismo, el cual era capaz de tachar sin miramientos a Britney de mala madre y pareja mientras no se hacía lo mismo con hombres de su vida igual de famosos como Justin Timberlake.

Sin embargo, el origen de este documental surge a raíz de la última de las injustas polémicas que más ha hecho arder las redes sociales. Actualmente Britney no tiene ningún control a la hora de tomar decisiones sobre su patrimonio o vida personal por haber sido declarada inestable o incapaz de hacerlo por sí misma. Es su padre quien se encuentra al mando de esta especie de tutela en la que lleva encerrada Spears desde 2008. Sus fans se dieron cuenta de ello y comenzaron a divulgar el movimiento online #FreeBritney, a través del cual defienden la libertad y la autonomía de Britney para la toma de decisiones no solo financieras sino también meramente cotidianas. Ningún miembro de la familia Spears quiso participar en el documental para explicar la situación.

Por todo ello, “Framing Britney Spears” es un documental más que necesario hoy en día. Independientemente de lo más o menos acertada que estuviera Britney a lo largo de su vida, no es justo ni ético que se someta a semejante pesadilla diaria a ningún ser humano del planeta. En ningún momento se habló de su salud mental ni se preocupó nadie sobre su estado emocional, un tema del que afortunadamente hemos aprendido y que en la actualidad está más presente que nunca. A pesar de que nadie se alegra de que una persona haya tenido o tenga que seguir experimentando una vida tan cruel y desagradable, casos como este deben servirnos para extremar las precauciones y cuidar a aquellos talentos jóvenes y vulnerables que con tan solo dieciséis años tienen el mundo en sus manos y no saben muy bien qué hacer con él.

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