Unos 2,575 kilómetros separan los suburbios de Kansas City de la mítica sala Hollywood Palladium. Esta es la distancia que recorren los protagonistas de “Nimrods” para encontrarse con Green Day, presentados como horizonte simbólico en esta divertidísima comedia juvenil. La cinta se inspira en los primeros años de los autores del emblemático “Dookie”, cuando siendo todavía adolescentes se pateaban todas las salas pequeñas de su país y viajaban en condiciones muy precarias.
Todo arranca con una broma aparentemente inocente que se va de madre: Tommy, Fred y Chad creen haber sido invitados por su admirado Tré Cool para abrir su concierto de Nochevieja en Los Ángeles, pero esa invitación no es real. En ese viaje impulsado por una ilusión desmedida, los tres jovencísimos miembros de Analog Dogs deberán sortear numerosos obstáculos que pondrán a prueba no solo su amistad, sino también sus ganas de cumplir un sueño que, por momentos, parece inalcanzable. Así, empieza como una disparatada aventura y acaba convirtiéndose también en un relato sobre crecer y asumir las primeras decepciones. Esa dualidad es uno de los puntos fuertes de una película que, además, mantiene un ritmo ágil a lo largo de sus casi dos horas.
Los miembros de Green Day hacen de ellos mismos en esta película escrita y dirigida por un viejo amigo de la banda como Lee Kirk, quien también trabajó con Billie Joe Armstrong en “Ordinary World” (16). Con su humor disparatado y una banda sonora impecable –mucho Green Day, pero también algún clásico de The Clash y Joan Jett—, esta nueva película remite a otras comedias de temática musical como “Rock ’N’ Roll High School Forever” (91) y, sobre todo, “Detroit Rock City” [aquí estrenada como “Cero en conducta”, 99]. Consigue compensar esta falta de originalidad con una estética y nostalgia noventera y momentos emocionantes ligados a grandes éxitos del trío de Berkeley que aquí adquieren un nuevo significado, como “Wake Me Up When September Ends”, “Good Riddance (Time of Your Life)” y la más reciente “Bobby Sox”.
Como en toda película de carretera que se precie, por el camino los tres amigos protagonistas se cruzan con todo tipo de personajes relacionados con la escena musical como la cantante Olivia, interpretada por la artista Mckenna Grace, y la banda de punk pop The Paradox, con quienes comparten escenario en una fiesta que acaba embarrada como el festival Woodstock ’94. Tampoco puedo dejar de destacar las apariciones de los humoristas Fred Armisen y Bobby Lee, quienes encarnan, respectivamente, al inquietante propietario de un motel de mala muerte y un miembro de seguridad de la sala con inquietudes artísticas.
La banda ficticia Analog Dogs —Anal OG Dogs en las plataformas— también deja su huella en la banda sonora con “Bored”, “Getaway” y “Freaking Out”, unas canciones de punk pop con efecto inmediato escritas y grabadas por Jakob Armstrong, miembro de Ultra Q e hijo del líder de Green Day. Y un último consejo para los fans de la banda californiana: cuando lleguen los créditos, quedaos en la butaca. La película incluye un bis de tres temas interpretados en directo por el grupo.

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