Cantar para aliviar el alma
ConciertosTanxugueiras

Cantar para aliviar el alma

9 / 10
Daniel Pose — 18-10-2026
Empresa — Taste The Floor
Fecha — 17 octubre, 2026
Sala — Coliseum / A Coruña
Fotografía — Sindo Novoa (Cedida por la organización)

Tanxugueiras presentaron "O Cuarto" en una noche en la que volvieron a hacer historia en el Coliseum de A Coruña. Aunque el motivo principal residía en defender en directo su último trabajo, lo cierto es que el concierto terminó siendo mucho más que eso. Hubo reivindicación, emoción, alegría y colaboraciones, todo dentro de un espectáculo medido al detalle que, lejos de sentirse encorsetado, estuvo muy vivo de principio a fin. Una noche en la que hubo espacio para las nuevas canciones, para también para recordar el camino recorrido y resaltar todo lo que hay detrás de un proyecto que ha llegado tan lejos. La noche la abrieron Lagharteiras, en lo que fue el primer gran acierto. Desde el principio, la música tradicional y el papel de las mujeres en la misma estuvieron en el centro de todas las miradas, mientras un buen número de asistentes se lanzaba a bailar y convertía el Coliseum en una gran foliada. Una elección con mucho sentido que hizo de ellas las teloneras perfectas para una noche como esta.

Después llegó el turno de Tanxugueiras, con un espectáculo en el que las nuevas composiciones compartieron protagonismo con canciones de otras etapas. No faltaron los temas que todo el mundo esperaba, pero también hubo espacio para recuperar piezas como "Glasglow" junto a Pedro Pascual, productor de aquel primer trabajo en el que se incluyó la canción. También volvió a acompañarlas Isaac Palacín, otro de los productores y músicos con los que trabajaron. Dos reencuentros que significaron mucho más que volver a compartir escenario. Después de todo lo vivido, recuperar esos vínculos fue también una forma de reconocer a quienes estuvieron ahí en los comienzos y de demostrar que, por mucho que hayan cambiado las cosas, Tanxugueiras no olvidan de dónde vienen. Las pandereteiras de AdeLina acompañaron buena parte del concierto y también tuvieron sus momentos de protagonismo junto a Sabela, Olaia y Aida. Su presencia, junto al carácter mucho más tradicional que adquirieron algunas canciones de su etapa anterior, reforzó el peso de las raíces en una noche en la que las mismas tuvieron un lugar fundamental. Y, si hablamos de ellas, también hay que destacar el cuerpo de baile y las propias coreografías de Tanxugueiras, un plus que terminó de redondear un espectáculo cuidado en todos sus detalles.

Las colaboraciones fueron otro de los grandes atractivos de la noche. A las ya mencionadas, también se sumaron al espectáculo María José Llergo, Juancho Marqués y Valeria Castro. Pero una de las mayores sorpresas llegó con la aparición de Baiuca. Junto a él, Lilaina y Lagharteiras, Tanxugueiras estrenaron "Salitre". Una colaboración que, tal y como explicaron, tiene un significado que va mucho más allá de lo puramente musical y que, vista desde fuera, tuvo algo de mágico. La noche también reservó espacio para algo más íntimo. Tanxugueiras hablaron de cómo habían vivido estos años y agradecieron al público que las hubiese acompañado hasta allí. Hubo lágrimas, risas y baile, pero también momentos en los que se hizo evidente lo que significaba para ellas estar de nuevo ante un Coliseum lleno. Quedó claro que para ellas era mucho más que un concierto. Y es que, hace tres años ya habían hecho historia en este mismo recinto y repetir experiencia implica un significado especial, sobre todo después de un camino en el que las artistas también han tenido que afrontar momentos complicados.

Sonó "Terra" y muchos podrían pensar que aquella era la manera perfecta de terminar el concierto, aunque Tanxugueiras todavía tenían algo más que compartir: "Mentres Brille", "Encadear" y "Todo Amaina", en un final en el que las lágrimas volvieron a aparecer. Después de dos horas de música, de recordar todo lo vivido y de agradecer al público que las haya acompañado hasta aquí, la emoción terminó por desbordarse. Sabela, Olaia y Aida acabaron con los sentimientos a flor de piel, sin poder contener las lágrimas. Y quizá no había mejor manera de cerrar una noche así. La despedida llegó con todo su equipo y las personas que las acompañaron durante el concierto sobre el escenario, entre abrazos, sonrisas y un Coliseum que no dejó de aplaudir. Una imagen que evidencia lo vivido y que también puso el foco sobre quienes forman parte del camino, con mucho trabajo y una historia compartida que va mucho más allá de dos inolvidables horas de concierto.

Era evidente que la noche tenía un carácter especial. Hace tres años, Tanxugueiras ya habían hecho historia en el Coliseum, pero volver ahora, después de todo lo vivido y de los momentos complicados que han tenido que afrontar, hizo que aquella imagen final tuviese todavía más significado. Terminar entre lágrimas, abrazos y sonrisas, rodeadas de los suyos, también fue una manera de celebrar todo lo conseguido. Porque, aunque a veces haya quien intente ponértelo difícil, todo parezca que va a salir mal o sientas que tu propio mundo se tambalea, siempre queda la posibilidad de seguir adelante y acabar sonriendo. Y Tanxugueiras se marcharon del Coliseum con motivos de sobra para hacerlo.

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