En 2011 el crítico Dorian Lynskey publicó un libro llamado ‘33 revoluciones por minuto. Historia de la canción protesta‘ que parecía ser una especie de obituario por el género. Pero puede que Lynskey no hubiera tenido en cuenta la poderosa influencia que la irrupción de la figura de Donald Trump en la política estadounidense iba a tener. Tanto es así que esta historia comienza con el Santo Patrón de la canción protesta, Woody Guthrie.

El mito que cantó sobre la gran Depresión por todas las carreteras polvorientas de EEUU, con una guitarra en la que se leía “esta máquina mata fascistas”, ha influido a todos los grandes agitadores de conciencias que ha dado la música popular, de Dylan en los 60 a Tom Morello y sus Rage Against The Machine en los 90, pasando por Joe Strummer y los Clash en los 70 y 80, la sombra de Guthrie ha sido muy alargada, lógico que sea con él con el que se empezó a desatar la rabia contra Trump desde que decidió presentarse a la presidencia del país más poderoso del mundo hace más de cuatro años.

Woody Guthrie se cruzó en la vida de los Trump en 1950, cuando alquiló un apartamento en Beach Haven, en un edificio de apartamentos que era propiedad de Fred Trump, padre de Donald, y comenzó a comprobar el racismo de este al querer mantener el barrio de Brooklyn libre de personas de color. En 1954 escribió una canción sobre el tema con el título provisional de ‘Beach Haven Race Hate’ aunque finalmente la llamó ‘Old Man Trump’. A pesar de que nunca la grabó en vida en enero de 2016, cuando su hijo ya era el favorito para hacerse con la nominación como candidato por parte de los republicanos, fue descubierta su letra por un experto en su obra. Rápidamente fue grabada por varios músicos, entre ellos Ryan Harvey que contó con la participación de Ani DiFranco y uno de los discípulos de Guthrie, Tom Morello, otro tipo cuya guitarra no solo mata fascistas sino que lo hace de la manera más ruidosa posible. Así que tras ver como la CNN jugaba con el nombre de su antiguo grupo en un titular sobre Trump (“Trump Rages Against the GOP Machine”) decidió formar Prophets Of Rage, junto a otros conocidos agitadores como Chuck D, de Public Enemy, o B-Real, de Cypress Hill. En el vídeo de ‘Hail To The Chief’’ dejarían las sutilezas de lado y vestirían a Trump de Hitler.

“Esta tierra es tu tierra”

Pero volviendo a Guthrie, era normal que la canción más famosa de su repertorio terminara convirtiéndose en una de las más utilizadas contra Trump. En enero de 2017 mientras éste se preparaba para ser nombrado presidente aparecía la versión bilingüe del ‘This Land Is Your Land’ de la banda californiana Chicano Batman, compuesta en su totalidad por hijos de inmigrantes mexicanos, esos mismos a los que Trump se refirió como “asesinos” y “violadores” en su primer discurso como candidato. Poco tiempo después, el 5 de febrero de 2017 Lady Gaga metía unos versos de la misma en su actuación en el intermedio de la Super Bowl, el acontecimiento televisivo más importante del año en el país. Lo curioso del caso es que Gaga metió la referencia después de cantar los primeros versos del ‘God Bless America’, la canción patriótica de Irving Berlin que fue la responsable de que Guthrie escribiera su canción en respuesta, la misma en la que escribió estos versos en los que muchos han visto una respuesta a la obsesión de Trump por construir un Muro: “As I went walking I saw a sign there, And on the sign it said ‘No Trespassing’. But on the other side it didn’t say nothing. That side was made for you and me.” (“Mientras caminaba vi un cartel y en el cartel ponía ‘No Pasar’. Pero en el otro lado no ponía nada. Ese lado se hizo para ti y para mí”).

No es de extrañar que la sombra de Guthrie le siga persiguiendo hasta nuestros días, cuando en julio de este año Trump puso un tuit en el que les decía a cuatro mujeres congresistas demócratas norteamericanas, pero hijas de inmigrantes, que “volvieran de dónde venían”. Una de ellas, la joven congresista Alexandria Ocasio-Cortez, le contestó citando el estribillo de la canción de Guthrie: “This land is your land, this land is my land, this land was made for you and me“. Y desde su tumba seguro que Woody sonrió al ver sus palabras utilizadas en contra del hijo del viejo Trump, acordándose del dicho de que la manzana nunca cae lejos del árbol…

Rockin’ In The Free World

Pero la historia de Trump contra los músicos no se reduce a Guthrie, desde el minuto uno de su irrupción política, Trump ha visto como el mundo de la música se rebelaba contra él. El 16 de junio de 2015 se presentó en su Trump Tower como candidato por el partido republicano a la presidencia de los EEUU. En el estrado le esperaba su hija Ivanka y en los altavoces retumbaba el ‘Rockin´ In The Free World’. Ese mismo día el autor de dicha canción, el canadiense Neil Young, escribió una nota en la que decía que Trump no tenía el derecho a utilizarla y que, además, era partidario del candidato demócrata Bernie Sanders, quien, una semana después, apareció en uno de sus mítines a los sones de la misma.

No contento con el traspiés Trump siguió utilizando la canción porque había conseguido sus derechos, así que Young volvió a la carga “Donald Trump no tiene mi permiso para usar la canción ‘Rockin’ in the Free World’ en sus apariciones. Legalmente, tiene el derecho, pero va en contra de mis deseos. (…) Le he pedido insistentemente que deje de utilizarla pero ha decidido no escuchar mi petición, de la misma manera que elige no escuchar las muchas voces americanas que le piden que pare con sus constantes mentiras, que deje de insultar y acosar, que deje de seguir con su peligrosa, vilipendiadora y odiosa retórica“. Jaque mate para el canadiense que consiguió que no le pasara lo mismo que a Springsteen cuando Ronald Reagan decidió apropiarse del poderoso estribillo de ‘Born in the USA’ sin escuchar el resto de las estrofas.

Tras Young fueron muchos los que emprendieron acciones contra Trump por utilizar su música en los mítines, desde los Rolling Stones a Elton John, pasando por Rihanna o Axl Rose, hasta llegar a la familia de George Harrison que cuando vieron que Trump utilizaba el ‘Here comes the sun’ en uno de sus mítines escribieron que estaba en contra de sus deseos que utilizaran su canción pero que si hubiera sido ‘Beware Of Darkness’, entonces puede que lo hubieran aprobado.

Pero Trump no solo ha sufrido el rechazo de los músicos a la hora de utilizar su música sino que se ha convertido en blanco de nuevos discos y canciones. Al principio su candidatura no fue tomada en serio por los analistas políticos pero en poco tiempo estaba a la cabeza de todos los sondeos. Haciendo buena la conocida frase de Oscar Wilde “hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti“, todo comenzó a girar a su alrededor y lo que parecía una broma de mal gusto se convirtió en una inquietante realidad. El cómico John Oliver, presentador de uno de los mejores Late Nights estadounidenses, lanzaba esta preocupante reflexión sobre Trump en febrero: “Donald Trump es el lunar negro de América, podría parecer inofensivo hace un año, pero ahora que se ha hecho alarmantemente grande, no sería lo más sensato ignorarlo“.

Fuck Donald Trump

Para marzo ya parecía claro que Trump iba a conseguir la nominación republicana y fue cuando apareció el explícito ataque contra el candidato del rapero YG, con la ayuda del tristemente desaparecido Nipsey Hussle, ‘FDT (Fuck Donald Trump)’, un tema que fue descrito como “la canción protesta más profética, iracunda y unificadora de 2016”. Las minorías del país eran las primeras que alzaban la voz contra un Trump que prometía “volver a hacer América grande otra vez” (posiblemente con la América en blanco y negro de los 50 en mente, la misma que Guthrie denunciaba en ‘Old Man Trump’) y “recuperar nuestro país“, suponemos que de las negras manos de Barack Obama… Pero las cosas estaban lejos de haber alcanzado su cénit.

El 3 de mayo es nominado oficialmente como candidato republicano a la Casa Blanca y en agosto elige a Steve Bannon como jefe de la campaña contra Hillary Clinton. Bannon era el impulsor de Breitbart News, descrito por él mismo como “la plataforma de la ‘alt-right’ o derecha alternativa“, el nuevo grupo de choque de la extrema derecha. Las alarmas se encienden y en octubre aparece la iniciativa ‘30 days, 30 songs‘ en el que artistas como Death Cab for Cutie, R.E.M., Franz Ferdinand, Aimee Mann o Jim James declaran públicamente su repudio al candidato, y donde se publicará diariamente una canción de los participantes dirigida contra Trump, ya sea nueva como el ‘Million Dollar Loan’ de Death Cab For Cutie o el ‘Demagogue’ de Franz Ferdinand o antigua como el ‘World Leader Pretend’ de R.E.M. en el que las viejas palabras cobran un nuevo significado: “Éste es mi mundo, y yo soy el líder que el mundo finge que necesita, ésta es mi vida y éste es mi tiempo, me han dado la libertad de hacer lo que yo crea, va siendo hora de que arrase los muros que yo mismo construí“.

A este movimiento se le suma una canción, compuesta varios años atrás, que se está convirtiendo en un nuevo emblema contra Trump, se trata de ‘Why We Build The Wall’ de Anais Mitchell. La cantautora había sacado en 2010 uno de los discos mejor valorados de la década, “Hadestown”, sobre un musical que había escrito años atrás basándose en el mito de Orfeo. La canción más poderosa del mismo era ‘Why we build the Wall’ en la que Hades, el Dios del inframundo, convence a sus súbditos para levantar un muro que les libre de su rival más temido, la pobreza. No hacía falta ser un águila para ver las equivalencias con Trump, tanto es así que Mitchell publicó un artículo en el ‘Huffington Post’ el 4 de noviembre aclarando que su canción no estaba compuesta sobre él pero viendo claras las equivalencias y pidiendo que no se le votara.

“¿Lo quieres más oscuro?”

Pero, a pesar de todo, canciones, peticiones, encuestas, incluso el voto popular, Trump da la sorpresa y el 8 de noviembre se convierte en el 45º Presidente de los Estados Unidos, si lo queríamos más oscuro al día siguiente fallecía Leonard Cohen, el mismo año en el que lo habían hecho David Bowie y Prince. Era oficial, la música estaba de luto. El canadiense que, con su clarividencia habitual, había sido uno de los pocos que estaban convencidos de que Trump iba a triunfar, nos había dejado un disco testamento en el que la letra de ‘You Want It Darker’ sonaba totalmente profética “matamos la llama”. El mismo día de la elección Thom Yorke tuiteaba parte de la letra de ‘Burn The Witch’ y ponía un link a su vídeo, dejando clara la postura de Radiohead.

A los pocos días comenzaba la resistencia musical con el fantástico regreso de A Tribe Called Quest, tras 18 años de ausencia, “We Got It From Here… Thank You For Your Service”, un disco en el que se incluía la maravillosa ‘We The People’ en cuyo estribillo cargaban irónicamente contra los deseos del nuevo presidente de los EEUU: “Todos los negros os tenéis que ir, todos los mexicanos os tenéis que ir, todos los pobres os tenéis que ir, musulmanes y gays cómo odiamos vuestro modo de vida, así que toda la mala gente, ya lo sabéis, os tenéis que ir“. Era una descripción bastante realista de algunas de las promesas que Trump hizo en su campaña…

Pero si hubo un mes en el que se concentraron las protestas fue enero de 2017. El 20 de ese mes tomó posesión de su cargo en EEUU, pero al día siguiente fue superado en número por la ‘Marcha de las Mujeres en Washington’ un episodio que se puede ver como un anticipo del movimiento #MeToo (que explotará en octubre de ese mismo año con las acusaciones contra Harvey Weinstein) y que tiene como banda sonora la canción ‘Tiny Hands’ de Fiona Apple, en la que la esquiva cantautora ‘samplea’ las escandalosas declaraciones de Trump en 2005: “cuando eres una estrella, te dejan hacerles de todo. Puedes hacer lo que quieras (…) Agarrarlas por el coño. Puedes hacer lo que quieras”. La letra de la canción es simple y concisa: “We don’t want your tiny hands anywhere near our underpants” (“no queremos tus manos enanas en ningún sitio cercano a nuestra ropa interior”). Antes habían aparecido los nuevos sencillos de dos grupos consolidados como Arcade Fire y Gorillaz que publicaban sendos sencillos ‘anti Trump’, ‘I Give You Power’ y ‘Hallelujah Money’. Y, tras escuchar su primer discurso como presidente, Billy Bragg le puso nueva letra a Dylan y sacó ‘The Times They Are A-Changing Back’ donde decía cosas como “y en la tierra de los libres y la casa de los valientes, Martin Luther King se retuerce en su tumba al ver a un matón intolerante subiendo al escenario“.

This Is America

Desde entonces no ha habido mes en el que no haya salido alguna nueva canción, disco o artista posicionándose contra Trump. Y es que sobre la mayoría de la mejor música publicada desde entonces ha planeado como una sombra la presidencia de Trump, Carrie Brownstein, de Sleater Kinney, lo resumía así en una entrevista “cualquier cosa que hagamos será contra Trump“. Como si fuera una reedición de los tiempos en los que mientras Richard Nixon ocupaba el sillón oval en la Casa Blanca y Marvin Gaye se preguntaba ‘What’s Going On?’ mientras Sly Stone le respondía ‘There’s A Riot Goin’ On’, en 2018 Janelle Monae cerraba el estupendo ‘Dirty Computer‘ con un ‘Americans’ en el que afirmaba “until women can get equal pay for equal work, until Latinos and Latinas don’t have to run from walls, this is not my America” y una semana después aparecía el ‘This Is America’ de Childish Gambino con el que probablemente sea la canción y el vídeo más representativo de lo que llevamos de Siglo XXI, convirtiéndose en un referente de la resistencia contra la América que defiende Donald Trump, una excluyente, en el que las clases privilegiadas se imponen sobre las minorías. Así se sienten muchos de los que no son hombres, blancos, heterosexuales y con dinero, como Donald Glover al final del vídeo, corriendo despavoridos de un país que no les acepta, hundidos en algo semejante a ese ‘sunken place’ del que habla Jordan Peele en ‘Déjame Salir’.

Los tiempos están cambiando otra vez y una de las principales voces de la música popular del siglo XXI también ha aportado su granito de arena. James Murphy sacó de su letargo a sus LCD Soundsystem tras su ruptura y volvieron con otra canción sobre los nuevos tiempos de Trump, cerrándola una frase atribuida a Rousseau, “they’re gonna eat the rich“. Una frase que se dio a conocer poco antes de la Revolución Francesa: “cuando la gente no tenga nada más que comer, entonces se comerá a los ricos“. Para Murphy y los suyos, igual que para muchos estadounidenses la creciente desigualdad entre ricos y pobres puede desembocar en un estallido. Y es que mientras el presidente del país recibió el equivalente actual a por lo menos 413 millones de dólares del imperio inmobiliario de ‘Old Man Trump’ el 39% de los estadounidenses no tienen la suficiente liquidez como para hacer frente a un imprevisto de 400 dólares. Algo que se ha podido ver este año en el caso de Janet Weiss, la batería hasta hace poco de Sleater Kinney, que ha tenido que recurrir a un ‘crowd funding’ para poder afrontar las facturas médicas que le ha dejado su accidente de tráfico. Parece evidente que la rabia contra Trump está lejos de amainarse…