Las mujeres han cumplido un papel importante en la vida de la música reggae en España, pese a que sus nombres a veces no sean tan populares. ¿Quieres conocer a algunas de estas personalidades y su música? Os presentamos a algunas de las artistas más destacadas de la escena reggae nacional.

Muchos de quienes disfrutamos del reggae nos preguntamos: ¿Por qué no hay cantantes femeninas que tengan tanta repercusión como los hombres? ¿será porque no hay talento?. Pero no, no es esa la razón. Hay decenas, cientos de mujeres que llevan años haciendo una labor insustituible por la escena reggae. Cantan, producen, pinchan, organizan, promueven,… y sin embargo su trabajo y sus nombres no se conocen fuera de ciertos círculos. Así que para acabar con esta injusta situación hemos querido dar voz a algunas de las artistas que cada día aportan su granito de arena para que esta cultura siga desarrollándose.
Sabemos que nos dejaremos a alguna en el tintero, y pedimos disculpas de antemano por ello, pero aquí va una muestra de algunas de las mujeres que trabajan duramente a favor del reggae en España. Conócelas y disfruta de su música.

CANTANTES (Kati Dadá, Inés Pardo, Sistah MaryJane y Sista Cheka)
Pongámonos en situación. Corrían los años 80 cuando el reggae daba sus primeros pasos en España con grupos como Jah Macetas, Potato, Mango Bongo, Malarians o Dr Calypso. La música jamaicana comenzaba a expandirse, y entre tanto vocalista masculino comenzó a destacar la voz de una mujer, Kati Dadá. Formó parte de Desakato Dadá, el primer grupo de reggae madrileño, y aún recuerda lo difícil que era acceder a la música reggae en aquella época: “Salvo las canciones emblemáticas de Bob Marley y algunos temas comerciales, en los 80 el reggae era poco conocido en España. La escena madrileña era aún inexistente y en 1987 sólo dos bandas cubrimos aquel vacío: The Masters, formada por músicos africanos, y Desakato. Surgimos en plena movida madrileña, eran los años del boom cultural y existía también una enorme apertura en general, había una gran accesibilidad para organizar conciertos”. Eran finales de los ochenta y estaba naciendo una cultura, todo era nuevo y había que autogestionarse, tal como recuerda Kati: “Me encargaba yo misma de llevar el proyecto, moviendo las actuaciones y organizando a la gente. No era habitual que una cantante fuese la manager de su banda, casi todos los grupos tenían un sello y un manager detrás, pero Desakato Dadá siempre obtuvo respuesta negativa cuando intentó acceder al mercado discográfico, así que no hubo más remedio que sacarlo adelante con nuestras propias herramientas, como se hace ahora”. Durante su travesía con Desakato, teloneó a algunos de los grupos de reggae más importante del momento, como UB40, The Wailers y Pablo Moses, y trabajó como corista para Rita Marley, Los Ronaldos y varias bandas españolas. Una carrera de más de 30 años, en los que Kati ha sido testigo del desarrollo de esta cultura: “La eclosión del reggae llegó con las generaciones que crecieron con esa música. Nosotros la conocimos de adultos, no nos nutrimos de ella desde la infancia, y eso explica hubiese tan pocos grupos. Aún así esa arriesgada iniciativa dio frutos con grupos como Cañamán”. Fue el momento en el que el reggae se abrió al gran público. La cultura jamaicana comenzaba a arraigar en España, aunque Kati echase de menos algún referente femenino: “Éramos muy pocas, como cantantes solistas me atrevería a decir que durante casi una década solo estábamos Begoña Bang-Matu y yo. También durante mucho tiempo contamos con Elsa Fernández al bajo (batería en Cañaman). Y aunque la presencia de mujeres en la música no era habitual, se percibía más como algo original y llamativo y no tanto como reivindicación social, era algo aceptado. Al igual que tampoco había un verdadero culto a los valores de la cultura Rasta. Ahora en perspectiva veo que no era fácil para una mujer hacerse un hueco y que si querías estar activa tenía que ser a base de esfuerzo personal”. Eran tiempos complejos, difíciles, en los que sacar un grupo adelante con tan pocos medios era una labor muy costosa, pero que significaron el inicio de lo que hoy es una escena musical consolidada. Sin embargo, nuestra protagonista cree que aún queda camino por recorrer: “Para seguir creciendo, como en cualquier Arte, se tendría que dar mucha más importancia a la cultura y sus manifestaciones, que estuviese más extendida la cultura reggae y se le diera cabida en más espacios”. Palabras de quién lleva tres décadas luchando por una idea.

Kati fue la primera gran cantante de reggae que obtuvo reconocimiento, pero no ha sido la única. En los últimos años ha habido multitud de vocalistas aportando interesantes propuestas que han ayudado a crecer este género musical. Hablamos de nombres como Koko Vega, Makedda Naty, Jester Meyer, Virginia Amaris, Tacumah, Edurne Azkune, Izadi Edo, Oiane Aramburu, Ponchita Peligros, Sistah Usha, Lauriska de los Bosques, Estel Stylah, Sista Moni, Sista Livity, Ariadna Hernández, María Blasco, Sara Z Márquez, Sònia Solfa y Laia Pastor (Secondtrast), Sista Lore, Iseo, Little Java, Liones Den, Judith Nedderman, Vero Forment, Estel Navarro y las Sey Sisters. Y a todos esos nombres hay que sumar tres más, los de Inés Pardo, Sistah MaryJane y Sista Cheka. Tres cantantes con tres puntos de vista diferentes sobre la situación actual de la escena y del rol de la mujer en ella.

Por un lado, Inés Pardo es una de las cantantes que más éxito tanto nacional como internacional ha cosechado en los últimos años. Su último disco, “One Sister”, ha sido compuesto por el prestigioso Roberto Sánchez en A-Lone Ark Muzik Studio y en él trata temas que le inquietan: “Mis letras hablan de los problemas sociales que me rodean y preocupan. Temas como las agresiones a la naturaleza que destruyen nuestro entorno, el fracking o la falta de implicación activista de la gente con problemas como la corrupción política o tantos otros, que deberían hacernos saltar del sofá a las calles. Y también hay una intención en el título, “One Sister”, que es empoderar a la mujer”. Este disco ha sido su mayor éxito hasta el momento, pero Inés lleva más de una década dedicada a la música, un tiempo en el que ha conocido las dos caras de la realidad musical: “La industria en España por desgracia está en absoluta crisis para todos los estilos musicales. Pero creo que aún así el reggae es un género que sobrevive de una forma muy saludable y eso es gracias al esfuerzo de todos los amantes de este género, que nos unimos para trabajar y ayudarnos. Aún así no nos vendría nada mal que alguna compañía resucitase y viese el potencial que esta música tiene y apoyase a nivel ejecutivo para que dejemos de autoproducirnos y poder dedicarnos a la que es nuestra pasión, la música”. Pero sus sueños no acaban ahí, ya que la cántabra se ha propuesto que el reggae en castellano sea conocido más allá de nuestras fronteras, y su misión va por buen camino: “El reggae español es de sobra conocido fuera, nombres como el de Roberto Sánchez son bien apreciados desde Francia hasta Estados Unidos, de hecho creo que en Europa todos los artistas estamos muy bien conectados. Mi disco y los de muchos otros artistas españoles se venden en Inglaterra, Francia, Italia o Japón y muchos participamos anualmente en festivales internacionales. La intención era llegar fuera y ha sido muy fácil porque el reggae es una gran familia muy bien conectada“.

Otro caso de éxito es el de Sistah MaryJane, cantante del grupo Emeterians y toda una referencia en la escena reggae nacional. Con Emeterians ha publicado 5 discos, es la voz de la experiencia, y además ha pasado algunos de sus últimos años en Londres, donde ha podido comparar la escena española con la inglesa, especialmente en el papel que ocupa la mujer: “Mi experiencia en Londres me ha enseñado mucha escena femenina de una calidad suprema, un conocimiento y respeto por la cultura rasta mucho más avanzado; y sin embargo he ido a un concierto de Queen Omega al que asistimos 20 personas (el mejor concierto de mi vida), Jah 9 junto a Askala Selassie cantando para 50,… sigo sin entenderlo. Pero eso no me quita las ganas ni esperanza de seguir haciendo mi música, sino que me da más fuerza. Ir conociendo más y más ‘reinahs’ que me inspiran y me facilitan el camino“. ¿Ocupa entonces la mujer un papel más importante en el reggae en otros países? Mary no duda: “Es un hecho. En una fiesta de reggae puedo, normalmente, contar con los dedos de mis manos las voces femeninas que se han escuchado en toda la noche. Yo me sigo sorprendiendo de la cantidad de artistas femeninas que hay y tan sólo somos conscientes cuando nos juntamos por una causa especial”. Sus años de carrera le avalan. Y hacen que germine en ella una visión esperanzadora del futuro de esta música: “Pero creo que la escena reggae en España está en expansión, aunque muy poco a poco, pero van saliendo más bandas, artistas, Sounds, productores… y más público. Lo contradictorio es ver cómo los costes van subiendo y los ingresos bajando. Sabemos que no es un camino fácil, y en España es realmente difícil poder auto-gestionar tu trabajo como músico, especialmente en el reggae. Es un género difícil de entender creo, ya que no es música de ambiente, sino una música que te hace sentir y pensar, como ir al cine o al teatro, en donde músico y público se sumergen en un viaje de amor, respeto, igualdad, rebeldía y sinceridad. “Each one teach one”… todos tenemos algo que aprender y, a su vez, que enseñar” reconoce la madrileña, para quién la diferencia entre el reggae y otros estilos es “el mensaje consciente. Es lo que hace que no pueda ser un género comercial. Porque es la voz del pueblo, es la cruda realidad, es la lucha y la esperanza por un  cambio de conciencia, alejando al individuo del materialismo y acercándolo hacia su espiritualidad”.

La situación de nuestra última protagonista, Sista Cheka, es diferente, ya que se trata de una artista emergente, con menos trayectoria pero con un recorrido diferente e interesante. Comenzó en la música en una posición más cercana a la escena hiphop, aunque pronto conoció el reggae y quedó prendada de los sonidos jamaicanos. Una experiencia que le permite apreciar las diferencias y semejanzas entre estos dos géneros musicales: “Lo que los diferencia es la competitividad que existe dentro el mundo del hip hop.  Siempre existió, pero la industria en España la ha incrementado muchísimo y de eso ha aprendido mucha gente: a competir y competir… olvidando muchos valores importantes del hip hop como el respeto, la humildad y unidad. No defiendo el quedar por encima de… creo más en escribir criticando injusticias o al sistema, no a otro MC. La escena reggae se caracteriza por el respeto y la unidad. Es una escena en la siempre se canta desde el amor y la esperanza”. Y en torno a ese mensaje surgen nuevos grupos y proyectos para que la cultura siga creciendo. Proyectos como el que se trae entre manos la propia Cheka junto a otras cantantes madrileñas: “Es una nueva aventura de música en directo: Lokolé Stars, de la mano de Meferís Selectah. Es un punto de encuentro social, con un objetivo muy concreto: difundir la cultura y música negra. Dando visibilidad a la comunidad Afro y su ritmo en Madrid con epicentro en el barrio de Lavapiés. Esperamos continuar organizando conciertos y participando en eventos con Meferís como Selectah y en ocasiones también contando con la especial colaboración de La Kupula Groove y cantantes como Kali, Unai Uni Lobo, Katarina Ivanova o R-Mic Kess. El crecimiento del reggae no para”.

Inés, Mery y Cheka, tres estilos diferentes que siguen un mismo sendero. Pero hay más voces que están in crescendo en los últimos tempos. Recientemente hemos oído a Matah y High Paw aparecer en “Dub es el camí”, el último disco de Chalar58, quien además ha promovido el proyecto Women Soldier. En él participan Sista Awa, High Paw, Belen Natali, Matah e I-Leen, y pronto sacarán un disco con el productivo sello La Panchita Records. Un nuevo ejemplo de la imparable línea ascendiente que ha tomado la voz femenina en el reggae.

INSTRUMENTISTAS Y PROMOCIÓN (Goymamba y Ayatimas Reggae)
Pero como es evidente, no sólo la voz tiene importancia en esta música. Hay un buen número de mujeres instrumentalistas que participan en diversos e importantes proyectos. Ellas crean el reggae, componen esas instrumentales que nos hipnotizan y enamoran. Y ellas también tienen voz y transcendencia en la escena reggae.

Es el caso de Goymamba, veteranos con 3 discos ya publicados. En él participan dos mujeres, Elen y Layn, quienes llevan más de una década dando guerra y pronto presentarán novedades. Y desde que nació el grupo en 2007, han denunciado la desigualdad existente entre el hombre y la mujer en este negocio, tal como explica Layn, voz del grupo: “La escasa representación de la mujer en el reggae creo que forma parte de un sistema. Es la mujer en el reggae, en el rock, en la música en general, o en los deportes o negocios, da igual. En la música la mujer creo que no ha tenido las mismas oportunidades ni el mismo reconocimiento, siendo encasilladas durante mucho tiempo en estereotipos y cánones de belleza que se ven reflejados en multitud de videoclips, liricas, etc. así lo han decidido productoras, discográficas, festivales y un amplio sector de la música que seguramente sus cargos directivos no han estado en manos de mujeres. Tenemos mucho que aprender como sociedad. Mucho que cambiar”. Una actitud reivindicativa que comparte su compañera guitarrista Elen: “No tenemos referencias porque la música ha sido monopolizada por el hombre, han sido ellos los que han tocado y han organizado el panorama musical y sigue pasando. Han abarcado todo y si por algún casual participas en ese espacio la reacción típica es rechazo, burla o condescendencia paternalista. La exigencia que sentimos es brutal y parece que tenemos que ser las mejores y demostrarlo constantemente, sino no vales. Si tocas un instrumento como es mi caso, corres el riesgo de sentir que eres una intrusa y cada cosa que hagas vas a ser sujeto de análisis y opinión exhaustivo de un público que no está acostumbrado a ver y escuchar a mujeres en el escenario. Creo que en cualquier estilo de música pasa esto y que por supuesto transciende a todos los planos de la vida”.

No le falta razón a Layn y Elen, ya que si buscamos en las principales bandas de reggae españolas, encontramos poca presencia femenina. Sin embargo, hay casos destacados como el de Area Martínez, Mamba Negra y Belen Bln de Majaicans, Morgana Dub, Angelica Roots, Saioa Jorrin (instrumentalista Lore Ark), y Clara Calvo y Karla Palacios (Candela Roots), auténticas maestras con sus respectivos instrumentos. En Goymamba (y en otros grupos como Majaicans y Candela Roots) trabajan juntos artistas masculinos y femeninas, un ejemplo a seguir para otras bandas.

Su talento musical es innegable, pero, fuera de los estrictamente musical, ¿qué papel juega la mujer en la industria musical del reggae? En este ámbito, una de las grandes culpables de que la música reggae se haya podido expandir en La Península es, sin duda, Inma Galván. Ella no canta, no toca instrumentos, no produce, pero gracias a su labor como manager muchos y muchas artistas han podido llevar su música a los escenarios. Lleva 16 años trabajando por la difusión de esta música y ha gestionado la carrera de cantantes como Morodo, Cañamán y Ras Kuko. El reggae español no sería el mismo sin el trabajo de su empresa Ayatimas Reggae, aunque ella misma reconoce que ha sido un viaje complicado: “Ha sido un camino interesante, lleno de oportunidades, pero muchas veces con dificultades: eventos que no se dan, falsos promotores, falsas esperanzas, decepciones… pero ahí seguimos, caminando y aprendiendo, porque lo importante es que soy fiel a lo que emociona a mi alma, la música. Sin embargo, desde mi punto de vista, la escena reggae en muchos aspectos está estancada, sobre todo a nivel nacional, y no por falta de buenos músicos, sino por la falta de apoyo para poder llevar sus trabajos al directo. ¿Hay movimiento? Sí, pero en redes sociales; fuera ya no hay una implicación como existía antes. Lo que vivimos ahora no es real, todo se basa en los números, y la calidad musical no debería medirse así”. En su trabajo, además, Inma ha promovido multitud de eventos para ayudar en la difusión de la voz femenina en el reggae. Así que nos vemos obligados a volver a la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿por qué las mujeres tienen menos repercusión en la escena? “Para mí no es que tengan menos repercusión, es que son menos. Pero eso está cambiando y cada vez hay más presencia femenina en las fiestas y habrá más. Las que hacen algo fuera de lo común, destacan y están al mismo nivel o en algunos casos, lo superan. Nosotras como mujeres, por el hecho de serlo tenemos que luchar más por nuestros objetivos, es lo que hay. Yo me muevo en un mundo de hombres, donde muchas veces he tenido que escuchar, sentir y vivir cosas y situaciones poco agradables, pero eso no ha hecho que me quedará en casa, me ha hecho seguir luchando por mis ideales, seguir avanzando en la vida y respetándome como mujer. Si tienes algo bueno que mostrar, las barreras que otros nos ponen serán invisibles. Y creo que las barreras se la impone muchas veces uno mismo simplemente por pensar que nos las van a poner, seas hombre o mujer”.

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