En el mundo de la música, para triunfar, muchas veces lo que cuenta no es ser el mejor tocando un instrumento o cantando. En muchísimas ocasiones hay suerte, en otras mucho talento, pero sobre todo uno de los factores más importantes es encontrar tu sonido. En 2012, después de haber pasado por Makeout Videotape (su primer grupo) y haber sacado su primer disco como Mac Demarco, publicó su segundo álbum de estudio titulado “2”. Fue entonces cuando dio con la maravillosa tecla.

Mac Demarco había encontrado aquel sonido tan peculiar (mezcla de chorus o vibrato con un poco de reverb) que conjuntamente con las progresiones de acordes que utiliza, bastantes provenientes del jazz, se habían convertido en su estandarte. Con apenas veintidós años de edad, este joven canadiense bebía de referentes como Jonathan Richmann o los Pavement más lánguidos para crear un álbum del que emanaba su “chill”, aquel estado de relajación y buen rollo que se ha convertido en la bandera de su música. Sin olvidar al personaje que se ha constituido alrededor de su persona, como no. Las payasadas, los conciertos épicos llenos de locuras y excentricidades con una gran dosis de la actitud desinhibida y despreocupada de un personaje que solo parecía querer pasarlo bien. Pero encima haciendo una música tremenda.

Y hubo un boom con ese “chill”. Una explosión musical y estilística en la que no fueron pocos los que empezaron a vestir a “lo Demarco” y a adoptar una filosofía similar. Han ido pasando los años y el sonido Demarco ha ido dejando huella importante en muchas bandas que adoptaron su esencia. Algunas más pop, otras más oscuras, pero han sido muchas las ramificaciones, pero todas con una esencia demarquiana clara.

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Una de las primeras ramificaciones que hay que explicar es la de que es protagonista el joven Boy Pablo. El cóctel es fácil y fructífero. La esencia Demarco con un toque más pop, más fiestero y luminoso. Se despega un poco del chill (aunque siempre conservando las raíces) y se deja querer por el pop más movidito. Es una rama en la que encontraremos muchas buenas nombres. Gus Dapperton, Jakob Ogawa o Phum Viphurit dan crédito de ello.

Al contrario que la otra ramificación, Good Morning se meten de cabeza en el chill más relajado. Van a las profundidades de la relajación para salir a la superficie con una dulzura de lo más tierna y suave, sobre todo en su disco “Shawcross”. Sin duda, hijos de Demarco. Otro grupo que también ejemplifica esta ramificación son Sunset Rollercoaster, aunque alejándose un poquito más.

Otra es la escisión capitaneada por Peter Sugar, el ex guitarrista de Demarco. Los sintetizadores cogen el protagonismo, un factor que explotaría a fondo y a la vez Mac con “Another One”. La influencia es clara, teniendo en cuenta de dónde proviene la banda. Aunque también es cierto que la profundidad y la explotación de los sonidos de los sintetizadores de Sugar va mucho más allá de Demarco. Aquí podríamos incluir a otros artistas como Mild High Club, quienes respiran más la esencia de Demarco en temas como “Skiptracing”.

El grupo que lideran Vacations tal vez podría ser, musicalmente, el que más similar es a la música de Demarco. Los riff de guitarra parecen recién sacados del horno de la casa del bueno de Mac. Otras bandas como Mustard Service, también siguen esta vertiente tan fiel al sonido del cantante canadiense.

Finalmente la última vertiente a considerar sería la que personifica el británico Yellow Days, es decir, George Van Den Broek, veinteañero cuyo sonido parece fruto de una noche loca entre Mac Demarco y King Krule. Sin duda, se podría considerar la versión más oscura de las ramificaciones de la familia Demarco, pero a su vez innegable la presencia de este en su música. Aquí también podríamos encajar a Alex Calder, miembro de la banda de Demarco y con un sonido todavía más oscuro. A la vez podríamos hablar de Walter TV, banda en la que Demarco también está y sin duda ha puesto su granito de arena.

La familia DeMarco es grande, su sombra alargada, pero todos los nombres que citamos han sabido imprimir a sus propuestas su propia personalidad y esencia. El canadiense sin duda dejó mucha marca con sus primeros discos, hasta con “Another One”, en el que ya había empezado su mutación. Porque no cabe duda de que “2” (2) y “Salad Days” (14) han sido dos de los discos que más han influido los inicios de una generación de artistas que andaban a la búsqueda de artistas contemporáneos en los que inspirarse. Y ahí estaba Mac Demarco para ser ese faro que les alumbrase durante parte del camino.