Entrevista con el director Kike Maíllo por su película “Cosmética del enemigo”
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Entrevista con el director Kike Maíllo por su película “Cosmética del enemigo”

J. Picatoste Verdejo — 29-01-2021
Fotógrafo — Archivo

El barcelonés Kike Maíllo (1975) responde en primera persona del plural. Le preguntas por él e incluye en su réplica a todos -ora al equipo, ora al sector- en tiempos tan paradójicos y extraños como estos, tan necesitados de vínculos y esfuerzo colectivo. Maíllo, bregado en la publicidad y el videoclip, estrena en Filmin su tercer largometraje, “Cosmética del enemigo”, adaptación de la novela homónima de la belga Amélie Nothomb.

Es su primera cinta en inglés, con reparto internacional y tuvo su estreno mundial en el pasado festival de Sitges. Precisamente su pase en la Blanca Subur (que califica de “maravilloso porque la proyección en el Melià de Sitges es una de las mejores que se puede tener en el mundo”) coincidió con el anunció de las restricciones por la segunda ola de la pandemia que ha acabado condicionando su estreno on line.

La novela es de 2001. ¿Qué viste de vigente en ella para hacer una adaptación 20 años después?
En general las novelas que perduran en el imaginario colectivo durante años tienen una vigencia de fondo. Y aquí el fondo tiene que ver con los fantasmas del pasado, con la lucha de contrarios. Me pareció muy sugerente su dialéctica, esa esgrima verbal entre dos personajes. Uno, que es un ácrata y que juega en una liga fuera de los estándares de lo políticamente correcto y otro con el que es más fácil empatizar porque genera una opinión muy reconocible y que responde a los parámetros de la corrección política.

“Creo que es más sencillo que lo internacional venga a nosotros que no al revés”

¿Te identificas más con alguno de ellos?
Lo bueno de la novela, y está en la película, es el cambio de identificación. Hay un prejuicio positivo a favor de uno de los personajes, Angust, el que escucha. Y esa empatía va transformándose, va cambiando de un personaje a otro. ¿Y si me identifico? Sí, con los dos. Son dos personajes que pueden componer uno.

En la adaptación hay un cambio importante. Textor, el personaje que habla, es un hombre en la novela y una mujer en la película. ¿Por qué?
La película es bastante fiel a la novela en el discurso y sobre todo en el diálogo y es profundamente infiel en la composición de personajes. Y en el caso de Textor, yo tenía ganas de aprovecharme de un prejuicio. Es una película que va de un personaje que entra en la vida de otro. Y es mucho más difícil quitarte de encima a una pelmaza que a un pelmazo porque hay un prejuicio de género, porque la violencia se ejerce de otra manera, menos obvia, más cerrada. Me interesaba mucho la mezcla de lo que uno desea hacer y lo que no se atreve a hacer porque no es políticamente correcto. Por otra parte, la novela, que podría tratarse de una obra de teatro, no abunda en explicar al que escucha. Angust es un hombre al que suponemos gris y en el que hemos volcado nuestras neurosis, lo hemos hecho hombre de éxito, que dejó la arquitectura de ricos para dedicarse a una arquitectura más social y que además es el creador del aeropuerto en el que pasa el corazón de la acción de la película.

Ese sustrato de obra de teatro que tiene la novela ¿ha sido uno de los retos a la hora de hacer el guión, hacerlo más cinematográfico?
Sí. Es curioso porque lo que más me gusta de la novela original es lo que más complicaciones te podía crear. Cuando uno decide llevar a cabo una la adaptación sobre una obra que es un único diálogo lo que hace es buscar fórmulas que transformen en acción y cinematografía lo que en la obra es pura literatura. Eso tiene que ver con capar diálogos sin matar el espíritu y tiene que ver con dotar a ese aeropuerto de decorados, de crear coreografías a la hora de contar la historia y que la cámara transmita la capacidad de hipnosis del cuentacuentos.

La película se sustenta en los dos actores protagonistas. En la elección de Tomasz Kot como Angust, un personaje con un conflicto amoroso todavía por cicatrizar, ¿tuvo que ver el poso romántico de “Cold War”, de la que era protagonista?
Sí, “Cold War” es la película que nos hizo pensar que Tomasz Kot podía ser un magnífico intérprete para nuestro film. Él estaba dando un salto internacional y a nosotros nos interesaba dar con alguien que estuviese en ese tránsito y que no estuviera todavía aposentado porque para una película como la nuestra sería muy complicado. Y sí, nos gustaba ese aire romántico de alguien que no ha podido pasar página de algo que tiene que ver con un romance. Y esa elegancia que tiene “Cold War” y que tengas un prejuicio positivo sobre él nada más empezar.

La gran revelación de la película es la surafricana Athena Strates, en el papel de Textor, que solo había hecho papeles secundarios en “Genius” y “La gran mentira”. ¿Cómo llegáis a ella?
Seguimos dos líneas de estrategia a la hora de buscar actriz. Una era buscar a mujeres que estuvieran ya aposentadas en la cinematografía anglosajona y otra que era pedirle una prueba a tres o cuatro chicas que nos gustaban mucho. La de Athena nos fascinó y nos hizo apostar por ella, aunque no aportara ese plus de financiación de alguien del star system. Es tan solvente, es tan mágico lo que hace que decidimos casarnos con esa idea, una idea romántica de hacer cine. Es una superdotada y está llamada a ser, si tiene suerte, una estrellaza.

En los agradecimientos de los créditos aparece Verónica Echegui. ¿Estuvo ligada al proyecto?
Sí, pero finalmente no pudo ser por tiempos. Para hacer el personaje de Marta Nieto.

Igual que Nieto, otro actor que tiene un pequeño papel es el francés Dominique Pinon. ¿Fue una petición tuya como un guiño al cine de ciencia-ficción europeo de los noventa, como “Delicatessen”?
Imagínate, era fantástico que Dominique Pinon se pusiera a tiro a través de nuestros socios franceses. Era un ídolo de la niñez. Para nosotros era un homenaje a un tipo de cine, a un momento. Se dio la posibilidad. Los socios franceses nos presentaron quince o veinte nombres y, claro, al verlo en el listado fue como “¿Esto es posible?¿Puede pasar, que venga Dominique Pinon a hacer esto?”. Es un personaje que no estaba en la novela y que nos ayudaba a explicar a Angust. Y dijeron que sí. Nosotros somos todavía muy ingenuos (risas).

Es tu primera película en inglés y, aunque pequeña, tiene una clara voluntad internacional. Tener carrera internacional es uno de tus objetivos, ¿no?
No sé qué decirte. Lo que nos ha pasado en los últimos años va más de lo local que nunca. Creo que es mucho más sencillo que lo internacional venga a nosotros más que nosotros nos abramos a lo internacional. Lo que han puesto de manifiesto las plataformas es que las series o las películas hechas aquí pueden viajar. Nos apetecía rodar la película en inglés porque imaginábamos que el espacio más creíble donde dos extranjeros se encontrasen fuera en inglés. Queríamos hacer una película europea, eso sí.

La película se estrena en Filmin a causa de la pandemia. Ya no hay marcha atrás en el panorama de la distribución postpandemia, ¿no?
Estábamos en una sistemática de exhibición en cines de caída libre porque año a año perdemos público. La pandemia ha hecho crecer muchísimo la idea de que el cine que se ve en casa puede ser tan bueno como el que se ve en sala porque, además, puede ser de estreno. Y se suma el hecho de que no hay películas para el cine. Todo eso lo que ha hecho es acelerar el proceso de abandono de la sala. ¿Es un hecho reversible? Creo que no. ¿Van a cerrarse los cines de todo el mundo? No. Se va a limitar mucho algo que ya se empezaba a prever, el tipo de producto. Se verán en salas superespectáculos pero ¿qué va a pasar con el cine independiente? Ese es el gran qué de todo este asunto. Vamos a ver dónde deja ese acelerón del proceso a toda una cinematografía americana independiente y a todas las demás cinematografías que ya, per se, son independientes.

¿Qué me puedes decir de tu proyecto “Love Is A Gun”, sobre Bonnie & Clyde?
Pues, precisamente, es una película de cine independiente, con un presupuesto medio. Veremos qué pasa, a ver si llega a rodarse. Tengo serias dudas, la verdad. Hay guion, Chloe Grace Moretz está adjunta a él como Bonnie y hay la voluntad de que en cuanto… Ten en cuenta que en Estados Unidos cerraron en marzo y no han vuelto a las oficinas. Como aquí, pero llevado al extremo porque en la costa californiana se tomó muy en serio. Estaba previsto rodar este año, pero es una gran incógnita. En cuanto al actor, en medio de toda esta situación, se cayó la opción de Jack O’Connell y ahora la productora va en busca de un nuevo Clyde. El guion está muy centrado en los eventos reales de la pareja, algunos de ellos bastante desconocidos y en la temática de superestrellas que fueron en su momento. Las primeras estrellas mediáticas impulsadas por los periódicos del momento, algo que ahora es el pan nuestro de cada día.

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