El éxito tiene su recompensa (fama, conciertos multitudinarios, giras internacionales…), pero también su precio (excesos, choques de egos, peleas internas…). La propia producción del filme ha venido acompañada de polémicas, con algunos miembros apoyando el proyecto y otros rechazándolo. Al frente de todo, Álvaro Brechner (cineasta uruguayo afincado en Madrid) ha sacado adelante una película a la altura de las circunstancias, recreando algunos de sus conciertos más recordados y jugando a imaginar cómo fueron sus aventuras y desventuras, con un elenco capitaneado por Adrián Lastra mimetizando a Txus di Fellatio y Adrià Mondaray tomando la voz de José Andrëa. Aunque Brechner prefiere no hablar de un biopic, sino de una comedia protagonizada por un grupo de heavy metal…
No solemos ver muchos biopics de grupos de rock nacionales en el cine. ¿Cómo nació la idea de “Fiesta Pägana”? ¿Fue una iniciativa tuya, te encargaron el proyecto…?
No es un biopic. Los productores me llamaron un día y me contaron que querían hacer una película sobre Mägo de Oz. Me pareció una idea alucinante. Pero mi idea no era un biopic al uso, sino una comedia sobre una banda. Me interesaba un grupo que empieza con todos juntos en una furgoneta y acaba llenando estadios, y que por el camino se destruye varias veces y vuelve a renacer.
“La verdad es como el heavy metal, depende de quién la cuente y de cuántas cervezas se haya tomado”
¿Cómo fue el proceso de documentación?
Tuvimos muchas reuniones con miembros de la banda y había mucha información en muchos sitios. Lo que descubrimos rápido es que no hay una sola versión de nada. Al final decidimos que eso era la película, no un problema de la película. Un director no es un notario de la realidad; lo que nos planteamos fue un salto al "y si". Por eso el narrador, que hace Roberto Álamo, lo dice al principio: unos juran que fue esto, otros juran que fue lo otro, "la verdad es como el heavy metal, depende de quién la cuente y de cuántas cervezas se haya tomado”.
¿Ser una película no oficial os ha dado más libertad al escribirla?
No sé lo que sería “una película oficial”, pero la libertad no viene de ahí. Viene de decidir desde el principio que esto era ficción y que la ficción es una forma de verdad. La realidad es un punto de vista. Yo soy director: para mí todo lo que está en la película es verdad, incluido lo que imaginé. La película al final, imagino, se parece un poco a la banda y un poco a los que la hemos hecho.
¿Determinó el casting tener que encarnar a personas reales?
Varios actores casi mudaron físicamente para parecerse a los reales. El caso brutal fue el de Adrián Lastra, que hizo un trabajo increíble. Pero el objetivo con los actores era mayor. Era interno. Cuando un actor investiga a la persona que va a interpretar, absorbe material que le ayuda a salir de sí mismo, y acaba convertido en una mezcla entre el personaje y el real. Eso es lo más fascinante que puede pasar en un rodaje. La clave no era la imitación, era la convicción. El desafío grande era que nueve actores parecieran un ente autónomo, esa cosa que solo pasa en la música: nueve personalidades distintas que juntas forman algo con entidad propia. Ahí hicieron un trabajo magnífico. Y aparte estaba lo musical: cada uno pasó meses adueñándose de su instrumento.
¿Fue difícil recrear Las Ventas o las giras por Sudamérica?
Fue un desafío enorme, productivo y estético. Trabajamos sobre muchas imágenes de archivo para emular la puesta en escena real. Y yo quería que el espectador sintiera que aquello estaba pasando de verdad, casi como un concierto grabado en vivo, no como una ficción. Un estilo donde la ficción se une al documental, con esa euforia que solo el rock y el heavy metal consiguen.
El grupo apoyó el proyecto y luego lo rechazó. ¿Peligró la producción?
Varias personas del grupo hacen cameos y guiños a los fans: Rafa Blas, el cantante actual, Moha y Peri. Yo como director estuve muy cerca de ellos. Lo que mencionas lo resolvió la producción mientras yo estaba rodando; no conozco los pormenores.
¿Ha sido determinante Peri?
Fundamental. Aportó mil anécdotas y, sobre todo, el conocimiento de alguien que ha pasado por todas las etapas de esta banda, desde la creación hasta girar meses enteros. Eso no sirvió solo para alimentar el guion: fue fundamental para los actores, con los que estuvo en contacto casi todos los días de rodaje.
¿Se regrabaron las canciones?
Sí, todas. Incluida la voz de Adría Mondaray como José Andrëa.
¿Te has fijado en otros biopics del mundo del rock?
Es imposible decir que no, he visto decenas, sobre todo en los últimos años. Pero en general los biopics musicales están hechos como tótems de quienes hablan. A mí me interesaba lo interno: los personajes, cómo surge el acto creativo, las disputas, cómo el mayor éxito de una gira interminable puede convertirse en tedio. Lo humano, con sus éxitos y sus fracasos. La comedia humana.
¿A quién está dirigida?
Espero que a todo el mundo. Conozco el inmenso fanbase de la banda, que es producto de décadas de trabajo. Pero es una película para cualquiera que quiera meterse en el drama y la comedia de un grupo humano que empieza con un sueño y no sabe lo que le espera.
¿Qué recorrido tendrá después del estreno?
Eso dependerá del público y de nuestro agente de ventas. Sé que está previsto un estreno casi en paralelo en México y el resto de Latinoamérica.

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