Especial: 20 años de Kerobia
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Especial: 20 años de Kerobia

Fernando F. Garayoa — 30-07-2021

“Esnatu naiz”, “Paradisua”, “Izan ere”… son solo algunas de las canciones de Kerobia que se han sumergido de manera indeleble en el imaginario colectivo de varias generaciones musicales en Euskal Herria. Este año, tras un fugaz respiro alejados de los escenarios y un apunte de Bandini en solitario, el grupo de Iruña ha decidido celebrar con todos los sentidos su 20 aniversario: editan un doble vinilo, con sus temas referenciales y rarezas, y en noviembre ofrecerán tres conciertos en lo que, quizá, pueda ser su definitivo regreso a los escenarios. Las fechas inicialmente previstas son las siguientes: 20 de noviembre, Galdakao (agotadas), 26 de noviembre, Baluarte de Iruña; y 27 de noviembre, Soreasu (agotadas).

Casi desde sus inicios, Kerobia transitó por un camino atípico para la escena musical en euskera. Bebieron del brit pop y del indie, cargados de melodía afrontaron sus trabajos como historias conceptuales y ofrecieron directos tan abrazados a la intensidad que dejaban exhaustos tanto a músicos como al público. En total, y hasta el momento, han brindado a sus seguidores dos maquetas y siete discos (tres de ellos EP) en los que el universo se ha erigido como leit motiv principal, eso sí, poniendo a la persona y sus vivencias en el centro.

Xabi Bandini (guitarra y voz) y Alberto Isaba (bajo) aceptaron la invitación para desgranar someramente la trayectoria de Kerobia, conversación que aprovecharon para dar algunas pistas sobre lo que puede venir en el futuro…

Del principio de todo al XX aniversario
Xabi: Lo primero está la anécdota, que nace en la asamblea anual que hacemos de Kerobia. En esta reunión nos dimos cuenta de que en 2021 hacíamos 20 años del momento en el que Mikel, Germán y yo hicimos la primera maqueta, aquella que tenía unos tanques en portada. Esa grabación tuvo lugar en 2001 en Artsaia (desaparecida sala conciertos de Iruña), y para poder realizarla Germán tuvo que bajar su ordenador, que no era portátil… Realmente fue a finales de ese año cuando empezamos los tres a hacer algo, que en los principios sonaba a una especie de PiLT. Ahí salieron los primeros tres temas, que fueron los que grabamos. Por aquel entonces te diría que yo todavía no sabía muy bien qué era una guitarra eléctrica… Había oído que se podía bajar la sexta cuerda para que sonará el re en abierto, y ahí empecé. Mikel era la primera vez que tocaba la batería… Germán, sí, él ya era pianista. La segunda maqueta la grabamos con Iker Piedrafita, e imagino que se habría quedado alucinado… Por ejemplo, me acuerdo que le pedimos un efecto concreto para la guitarra, que no era tal, ya que se conseguía simplemente apoyando la guitarra en las cuerdas… Flipó en colores, en plan, “pero tú de dónde has salido”. En aquellas canciones teníamos las influencias repartidas entre Mikel y yo, que teníamos masticados a PiLT, Berri Txarrak o Leihotikan; es decir, rock vasco; y las de Germán. La verdad es que su aportación fue la hostia porque nos acercó a grupos de la órbita indie que no conocíamos. El éxito de aquella maqueta creo que se debió a que enseguida fuimos capaces de hacer más o menos buenos temas, o al menos bonitos, y a que estos se vieron muy bien enriquecidos por todas esas influencias, aunque fueran inmaduros. Esa mezcla fue la que le dio color.

La temida o deseada madurez
Xabi: Los apellidos de Kerobia, la madurez, los tomamos, sin duda alguna con “Rose Escargot”, el segundo disco. En el primero (homónimo) hay algunos temas que apuntaban hacia un estilo más indie, más abierto, menos rockero, como Zenbait… o Garuna eta korputza. Pero yo siempre declaro que Kerobia fue Kerobia con “Rose Escargot”. Y lo digo por que concurren tres claves en este disco: Kerobia crea buenos temas, creemos, cuenta una historia y construye una imagen. Y esas tres claves son las que siempre se dan cita tanto en los siguientes discos, como en el proyecto Bandini, como en lo que vendrá ahora.

Intensidad y conexión, marca de la casa en los directos
Xabi: Desde luego, sudar, sudábamos, y seguimos sudando. Y cuando dejemos de sudar, malo. Puedo decir que, para nosotros, desde el primer bolo que hicimos en Artsaia, en un lateral, no en el escenario principal, todos los conciertos son como un partido de pelota, porque terminamos destruidos. Y esto es así porque todo lo que hemos hecho nos lo creemos de verdad. Para nosotros, el escenario no es un púlpito desde el que dar un sermón, sino un lugar en el que necesariamente conectas con el público, y el público contigo. Es una mirada de tú a tú entre los seguidores y la banda, porque no tiene ningún sentido sudar solo… Es decir, si la gente no suda, no hay efervescencia, eso no es un concierto, es un show case. De esta forma, entre que siempre nos hemos creído lo que hacíamos y que siempre hemos mantenido esa mirada de tú a tú con el público, eso es lo que provocaba que le metiéramos pasión e intensidad, a más no poder, a todos los conciertos. Incluso si teníamos que encadenar bolos, daba igual, no pensábamos en el siguiente, lo dábamos todo.
Alberto: Como anécdota a este respecto, basta apuntar que Kerobia, por ejemplo, no podía hacer dos pases en el mismo día porque se fundía en el primer bolo, acabábamos muertos. Y cuando alguna vez nos ha pasado tener que hacer dos conciertos seguidos, al segundo llegábamos como de resaca.

Subiendo peldaños…
Xabi: Nosotros nunca nos hemos visto como una banda de masas, basta con ver la asistencia a nuestros bolos. Nuestro objetivo no era ese. Pero, con el tiempo, sí te das cuenta de que lo que mucha gente vivió con los temas de Kerobia, y, sobre todo, con sus conciertos, se les ha quedado marcado a fuego. Y eso tiene una traducción de la hostia, no solamente con lo que vamos a hacer este año para el 20 aniversario, sino que, incluso cuando salí como Bandini a hacer mi primer disco, me encontré con una comunidad que estaba ahí detrás, latente, y que fue la hostia. Y, de hecho, aquello que tú creías que molaba de Kerobia, no era tanto así sino que se reflejaba más en una frase concreta, en un bolo en concreto, una canción… Me he dado cuenta de que, lo que queda, son los universos, las historias… Y esto nos lleva a pensar y a reforzar la idea de que lo que hagamos en el futuro debe sustentarse en las tres claves que habíamos apuntado: buenos temas, historias y una imagen.

“Basta decir que mi trabajo de fin de máster fue sobre la materia oscura. Está claro que es un leitmotiv muy importante” – Alberto

Libertad e independencia, el ‘alejamiento’ del sistema
Xabi: Ahora está como muy de moda decir “el universo de”… En esta neurosis que hay actualmente en el mundo musical, en el sentido de estar saltando como pollos intentando llamar la atención, todo gira alrededor del yo. Nosotros no hemos funcionado bien en redes y, claro que no hemos sido un público de masas, pero es que grabar unos buenos temas, trabajo que te lleva un año, y contar una buena historia, es costoso para hacerlo llegar al público, pero es mucho más permanente.
Alberto: Kerobia nunca estuvo en el momento en el que había que estar. Y me explico. Por ejemplo, nos llamaron de festis importantes, y no fuimos porque estábamos grabando un disco. Hemos sido de estar a nuestras cosas…
Xabi: Cuando íbamos a abordar la trilogía, tras habernos hecho un poco mayores con “Rose Escargot”, me acuerdo que se puso sobre la mesa si el siguiente trabajo lo íbamos a hacer con una discográfica o lo íbamos a sacar nosotros, y lo mismo con las distribuidoras y los derechos de autor. Y todos apostamos por hacerlo todo nosotros.

Sin arrepentimiento, firmes en su apuesta
Xabi: Si no hubiéramos optado por ese camino, no habríamos podido sacar la trilogía. ¿Tú sabes la pasta que nos dejamos en aquello? Nadie hubiera financiado ese proyecto porque no tenía sentido mercantil. Y tampoco hubiéramos hecho “Supernova”, que salió gracias al crowdfunding. En definitiva, hacemos lo que queremos, y no hicimos nada que no hubiéramos decidido nosotros. El camino elegido, además, permitió que Kerobia navegara durante 13 años. El coste fue que, seguramente, tuvimos muchos techos y paredes de cristal, como el no poder acceder a determinados circuitos. Y también tuvo un coste de energía, eso está claro, que derivó en que pusiéramos término a Kerobia.

La vuelta de Kerobia
Xabi: Si llega a ser el aniversario hace dos años, no hubiéramos planteado nada de esto. Pero en este tiempo han pasado cosas… Yo me animé a volver al sarao, Alberto se ha enganchado también.
Alberto: Sí que es verdad, que yo al menos la música no la he dejado nunca, ya que tras acabar Kerobia, por ejemplo, estuve con Jo & Swiss Knife.
Xabi: El caso es que hoy en día, tras todos esos periplos, nos sentimos lo suficientemente armados para sacar el vinilo, enfrentándonos a nuestros fantasmas y miedos, pasando del mensaje de “seremos capaces de superar nuestro anterior disco” al de “lo que hicimos fue lo suficientemente bueno como para celebrarlo”.

El vinilo: primera parte, los éxitos
Xabi: En primer lugar, hay que apuntar que este doble disco ha salido gracias al segundo, es decir, nunca nos hubiéramos atrevido a sacar solo un recopilatorio.
Alberto: Teníamos claro que iba a ser vinilo, y eso, a la hora de seleccionar los temas, ya te da una limitación de 20 minutos por cara, más o menos.
Xabi: En el primero, lo que hemos hecho, entre todos, es un mix de aquellos temas que más han gustado a la gente y aquellos que más nos han movido a nosotros, descartando las rarezas. En este sentido, para el primer disco, en cierto modo nos autocensuramos porque, por ejemplo, el mejor tema de Kerobia, para mí, no está en este disco.
Alberto: Digamos que hicimos la selección del primero pensando mucho en el peso que iba a tener el segundo.
Xabi: Eso sí, no se ha regrabado nada, en ninguno de los dos discos. Esa era la gracia. Lo que sí se ha hecho es remasterizar, ha habido alguna remezcla y alguna pequeña reedición. De lo que se trataba era de llevar los temas a un vinilo, haciéndonos un regalo y provocando que la historia se rearmara de nuevo.

El vinilo: segunda parte, las rarezas

Alberto: El criterio a la hora de elegir las canciones para este segundo disco era tan sencillo como que fueran temas que tuviéramos accesibles, porque estamos hablando de canciones que grabamos allá por 2005, 2006 o 2007. Xabi dice que soy un Diógenes digital, porque lo tengo todo guardado, pero hay cosas que son recuperables y otras no.
Por otra parte, debían ser temas presentables, porque había algunas grabaciones que estaban muy en pañales.
Xabi: Tenemos alrededor de 25 composiciones descartadas de las grabaciones de todos los discos.
Alberto: Además, hemos intentado hacer una selección por discos, es decir, presentar uno o dos descartes por cada trabajo que editó Kerobia; de esta forma, se puede ir viendo la evolución del grupo y su proceso de aprendizaje.
Xabi: Todos los temas que ahora ven la luz son inéditos, aunque alguno sí lo hemos hecho en directo. Pero lo guay es, como decía Alberto, ver como hay una evolución de disco a disco, pero también, en cierto modo, se trata de mostrar las vergüenzas, ya que esos temas finalmente se descartaron (risas).

Los conciertos de noviembre
Xabi: Nosotros somos músicos, y la forma de celebrar las cosas no es vendiendo vinilos sino tocando. Aunque suene a tópico, nuestra idea es celebrarlo con nuestra comunidad, y serán tres conciertos especiales. No se trata de pulirnos en directo el doble vinilo sino que toquemos lo que nos apetezca haciendo partícipe al público.

Todo parece apuntar a que Kerobia va a seguir en activo…

Alberto: La perspectiva una vez que nos metimos en este último embolado, era la siguiente: vamos a ir dando pasitos, y según como vayan saliendo, veremos cuál es el siguiente. El vinilo parece que está funcionando bien, y los directos tienen buena pinta, por lo tanto, esto es un ni sí ni no, ni todo lo contrario (risas).
Xabi: Decir esto no significa que no haya una hoja de ruta, pero vamos a ir paso a paso, no se trata de jugar con el misterio.

Nuevo público versus ‘viejo’ público
Xabi: Creo que el público ha cambiado tanto como nuestra música, es decir, lo que vayamos a hacer, va a estar ladeado para el público joven. A mí me parece interesante que la gente que ahora tiene 20 años pueda conocer a Kerobia porque creo que, repito, había buenos temas y se decían cosas como para poner sobre ellas la atención. Sin pretender, para nada, ser pedagógicos, no creo que todo funcione a partir de modas o de masas; pienso que la gente puede disfrutar de un bolo o de unas canciones a secas.
Alberto: Artísticamente, las cosas tienen que ser de verdad y tienes que olvidarte de quién va a recoger la pelota. Todos sabemos cómo funciona la industria: el artista crea y luego viene el productor para darle el rollo de cara al público. Pero no puedes hacer la obra para un público, el público viene después.
Xabi: Nuestro principio no es la mercadotecnia, y esta no es la típica frase de la izquierda troskista, sino que, simplemente, tienes que marcarte un terreno de juego para proteger la verdad.
Alberto: Hasta nuestra forma de vender las canciones era de verdad, no era, como dice Xabi, mercadotecnia.
Xabi: Por ejemplo, cuando nos salimos de la SGAE, no fue para conseguir más, sino para reivindicar nuestra esencia. Y, por ejemplo, ahora, el doble vinilo lo hemos sacado con nuestro sello, la tienda online la ha montado Alberto… Tras el aprendizaje de Kerobia, y tras varias pruebas con Bandini, como decía, ahora nos hemos sentido suficientemente armados como para poder lanzar este proyecto a nuestra manera. Detrás de un disco está la composición, el sello, la editora, etcétera; y de nuevo hemos querido hacerlo todo nosotros, no por mercadotecnia, sino porque estamos rearmados en este sentido. El objetivo para este año no es hacer negocio, sino sacar el suficiente dinero para el próximo proyecto. Si hubiéramos planteado el aniversario para hacer caja con los 20 años no nos hubiésemos autodeditado el vinilo o planteado los conciertos tal y como lo hemos hecho. Como decía, la idea es sacar dinero para financiar el próximo proyecto, que entraremos a grabar en mayo; algo que, a día de hoy, podemos decir que ya está conseguido. En 15 días, de los 500 que editamos, habíamos prevenido la mitad.

Discografía

Primera maqueta (“Sin título”, 2001)
Xabi: Aprendimos a tocar nuestros instrumentos. Germán (San Martín) con un sintetizador, Mikel (Zorrilla) con la batería y yo con una guitarra, a la semana de juntarnos, ya empezaron a salir temas. Las letras apuntaban hacia lo que sentíamos, a hablar de lo que le pasaba a la gente cuando sentía algo. Era una mirada muy adolescente pero ya apuntaba… Desde el principio, las letras de Kerobia no han sido directas sino más bien el espejo de uno.

Segunda maqueta (“Sin título”, 2003). Ganadora del concurso de Euskadi Gaztea.
Xabi: En poco más de un año, ya estaba todo mucho más amueblado. Hacíamos rock con sintes, pero se veía que la madurez había crecido exponencialmente. De hecho, en la maqueta aparece “Paradisua”, que también entraría en “Rose Escargot”, con la colaboración de Gorka Leihotikan. En cuanto a las letras, la verdad es que muchas veces me ha pasado que primero escribo, y luego entiendo lo que he escrito. Es raro pero a partir de ahí es cuando construyes el relato.
Formación: Germán San Martín (teclados), Xabi Bandini (guitarra y voz), Mikel Zorrilla (batería) y Karlos Ortiz (bajo).

Primer disco homónimo (Gor, 2004). Estudios Asto Pituak
Xabi: Lo sacamos con Gor, de quienes recibimos mucha ayuda. Marino está muy arriba en nuestra lista, y con el tiempo se reconocerá su labor en la música de Euskal Herria; de hecho, ya se le está reconociendo. Con este álbum, nos dimos cuenta que los cuatro éramos una banda con proyecto. Hasta entonces simplemente era ir haciendo. Hay dos temas en concreto, “Garuna eta gorputza” y “Zenbait gela”, que creo se follaron la mente de mucha gente en Euskal Herria, ya que se salían del rock con sintes y voz melódica típicos. De hecho, Marino eligió Zenbait gela… para el Aurtengo Gorakada, siendo una canción con piano y cantando yo en falsete.
Formación: Germán San Martín (teclados), Xabi Bandini (guitarra y voz), Mikel Zorrilla (batería) y Karlos Ortiz (bajo).

“Rose Escargot” (Gor, 2006) Lorentzo Records
Xabi: Hicimos un disco hablando de un solo personaje. En este disco pasan dos cosas, la primera es que entra Alberto, lo que le da otro carácter al grupo. Y la segunda es que la insistencia de Germán con su bombardeo de música indie, nos llegó a cuajar y, por ejemplo, yo empecé a componer de otra forma; además de que el álbum cuenta con varias composiciones de Germán. Si juntas esto con la historia que creamos y la imagen que se creo para el disco, sale la esencia de Kerobia. Ahí sí que ya nos amueblamos y nos convertimos en una banda con identidad. El primer día que fuimos a recoger a Alberto para un ensayo…
Alberto: Yo venía del conservatorio, de estudiar piano, luego empecé con el punki, en los 90 ya tocaba el bajo en grupos de nu metal y luego conocí a Kerobia…
Xabi: Alberto venía de grupos ultrapunkies y experimentales. Y, como decía, el primer día que fuimos a recogerlo, pasamos por la marquesina, lloviendo, y vimos a un tipo con un chándal verde y una chupa roñosa, con una pinta de yonki del copón. Y Mikel, en broma, dijo de no recogerlo (risas). Y fue un acierto dar la vuelta y recogerlo finalmente (risas).
Alberto: Era un domingo y yo estaba con una resaca de caballo.
Xabi: Volviendo al disco, el álbum tiene canciones como Esnatu naiz o Izan ere, y aquí sí que empezamos a notar la respuesta del público. Descubrimos con este álbum que el muro de sonido se podía hacer de forma diferente a solo con guitarras distorsionadas, utilizando, por ejemplo, acústicas o sintetizadores. Y por eso, canciones como “Esnatu naiz” son auténticas apisonadoras, sin tener eléctricas distorsionadas pero con una marea amónica. Realmente, nosotros flipamos con cada tema de este disco.
Alberto: Cuando yo entré, “Esnatu naiz” ya estaba hecha, y fue un tema que me removió mucho, de hecho, al final le hice un arreglo diferente con el bajo. Es una canción en la que el estribillo rompe y con el que te identificas.
Xabi: Aquí se inició nuestra particular relación con Aitor Ariño, con el que hicimos muy buen equipo y grabaríamos los siguientes discos de Kerobia.
Alberto: Hicimos piña con Aitor y se convirtió en parte del equipo.
Xabi: Igual que ha sucedido con Maite Gurrutxaga, la ilustradora, que nos ha acompañado casi siempre y es la autora del diseño de Konstelazioa. El hecho de trabajar en equipo, genera confianza y respeto. Y esa ha sido nuestra tónica.

Formación: Germán San Martín (teclados), Xabi Bandini (guitarra y voz), Mikel Zorrilla (batería) y Alberto Isaba (bajo).

Trilogía: “Materia organikoa eta ganinerakoak” (2008), “Papera eta kartoia” (2009) y “Ontziak” (2010). Editada con su sello Las Ardillas Voladoras. Lorentzo Records
Xabi: Fueron tres discos en tres años. Se da un cambio en la forma de hacer.
Alberto: No es que nosotros no optáramos por el sistema… Recuerdo que cuando planteamos la trilogía de tres EP cortos, uno cada año, fue el sistema el que nos dijo que no porque era mucha pasta. El sistema fue el que nos dijo que lo que planteábamos no era viable. Por lo que tuvimos que hacerlo nosotros.
Xabi: En cuanto al porqué de la trilogía, quisimos contar una historia pero que tuviera tiempo entre medias para una reflexión. La filosofía consistía en hacer discos más cortos para que nos diera el suficiente tiempo como para madurarla, porque sabíamos cómo empezaba la trilogía pero no cómo acababa.
Alberto: Recuerdo que antes de lanzar la trilogía nos fuimos de vacaciones y tirábamos fotos a los contenedores porque aquí todavía no había separación por tres colores, solo había dos.
Xabi: En cuanto a las letras, aquí sí ya era más consciente de lo que escribía, con temas como “Asteroideen antzokia”, que no pegaron tanto como “Esnatu naiz” pero que creo eran mejores. Aquí es donde empezamos a poner a la persona en sitios donde no debería estar para ver qué siente o que pasa. Y eso es algo que se da constantemente en Kerobia, es casi como una constante repetición.

“Supernova” (Las Ardillas Voladoras, 2012) Lorentzo Records
Xabi: Fue la vuelta de tuerca definitiva. Quisimos hacer un disco con DVD, más un libreto con las historia y un gran mural de 10 por 6 metros. Como no teníamos dinero, optamos por apoyarnos en nuestra gente a través del crowdfunding, una opción que todavía no se había popularizado. Y salió muy bien. Creo que fue el siguiente paso de la trilogía en el sentido de que tratamos de llevar a lo íntimo todo lo que habíamos hecho antes. Resultó una producción extraña, pero tuve la sensación de que fue el colofón de lo que yo podía componer.
Alberto: En este disco yo veo un punto de inflexión importante porque es el momento en el que Xabi se ve capaz de hacer un tema completo. En los discos anteriores, él venía con una idea y todos íbamos construyendo. Sin embargo, en Supernova fueron temas que Xabi ya hizo de principio a fin, quizá sin sintes, pero estaban pensados. Y por otra parte, creo que este disco, visto ahora con perspectiva, cierra el ciclo de Kerobia. Es decir, Xabi Bandini sin Supernova no habría existido, es como si este disco ya fuera una especie de Xabi Bandini. En este sentido, hay que apuntar que con Xabi trabajo de forma muy natural, sabiendo siempre que él tiene una capacidad creativa que yo no tengo.
Xabi: Los roles en Kerobia siempre habían estado muy definidos, y eso ha estado muy bien. Por ejemplo, Mikel Zorrilla, siempre ha sido el prudente, el que ponía todo en la mesa y lo ordenaba.
Alberto: El alemán.
Xabi: Yo era el que tenía el rol de superar la mesa y Alberto era la roca, la pata de la mesa. Así sucedió excepto en Supernova, donde los roles de Mikel y el mío se invirtieron, ya que yo llevé la producción y él se dedicó a abrir.

Formación actual: Mikel Zorrilla (batería), Alberto Isaba (bajo), Mikel Isaba (teclados), Rubén Matilla (guitarra) y Xabi Bandini (guitarra y voz).

“Iraganean era como el acústico de Kerobia pero con identidad propia. Tocamos en Madrid y nos vinieron dos discográficas a proponernos trabajar con ellos. Pero fíjate cómo éramos Germán y yo que la respuesta fue: Ya tenemos una banda”

Apuntes

El universo
Alberto: Basta decir que mi trabajo de fin de máster es sobre la materia oscura. Está claro que es un leitmotiv muy importante para Kerobia.
Xabi: De la misma manera que es muy recurrente el tema de los viajes o los exoplanetas, los planetas varados, los cometas. La pregunta que subyace de todo esto es: ¿cómo te sentirías tú en el planeta Europa?

Otros proyectos
Iraganean (formado por Germán San Martín y Xabi Bandini): Era como el acústico de Kerobia, pero con identidad propia. Tocamos en Madrid y nos vinieron dos discográficas a proponernos trabajar con ellos. Pero fíjate cómo éramos German y yo que la respuesta fue: “Ya tenemos una banda”.

La opinión de…

Germán San Martín
“Kerobia ha sido una experiencia musical muy enriquecedora, con la cual aprendí y en la que pude volcar mis sentimientos, mis composiciones y mis emociones a través del piano. Desde que formamos Kerobia hasta que decido apartarme del proyecto, la considero como una etapa continuamente en crecimiento en lo que respecta a enriquecimiento personal. Pasamos de grabar una maqueta con un ordenador doméstico a poder fichar por una discográfica, ser una banda con nombre en el panorama musical y acabar haciendo un segundo disco que, en muchos aspectos, ya es maduro, en el sentido de estar bien parido y con un concepto claro. El recuerdo que tengo de Kerobia es completo en cuanto a un recorrido, y que tuvo que ser cerrado en un determinado momento para yo seguir desarrollándome fuera de ese proyecto.

Kerobia, en su momento, tocó fórmulas de brit pop, incluso con alguna tendencia americana. Y lo hicimos con muy poco miedo a componer diferente a lo que escuchábamos. Creo que “Rose Escargot” es un disco muy espontáneo, y en ese sentido es auténtico. Kerobia hizo lo que sentía; sonó, cantó y hubo gente a la que eso le emocionó. Y esto fue una píldora de conexión para una serie de personas a mediados de la década de 2000”.

Marino Goñi
“Cuando todos los grupos estaban en una onda máxima de dureza, me refiero a Euskal Herria y a las bandas en euskera, y prácticamente había desaparecido el pop rock, se da, prácticamente a la vez, el fenómeno Ken Zazpi y Kerobia. Kerobia nace en Navarra y representa un soplo de aire fresco por esa mezcla entre el pop y el rock, un estilo que en ese momento estaba siendo muy exitoso en todo el mundo; de hecho, Kerobia no se puede entender sin Coldplay y ese tipo de grupos. El éxito de Ken Zazpi fue mayor pero creo que ambos grupos abrieron una nueva vía en el rock vasco, que todavía existe.

En cuanto a mi relación con Kerobia, yo llegué a verlos en la presentación de su maqueta en Artsaia, en sus inicios, cuando todavía eran bastante heavies. Pero lo que me impresionó y gustó mucho desde el principio fueron las canciones y el tratamiento, con la importancia que les daban a las teclas y por su forma diferente de cantar, que en ese momento era muy fuerte en casi todas las bandas y Xabi lo hace de otra manera. El tema de las letras también es importante, eran poéticas, no resultan reivindicativas, aunque luego el grupo lo fuera en muchas cosas. Recuerdo sobre todo la grabación de los dos primeros LP, que fue en los que yo participé, porque disfruté mucho, ya que me parecía una música que no se había hecho y que, cuanto más me metía, más me gustaba. Tuve una convivencia de tres o cuatro años con ellos muy estrecha, incluso les llegué a hacer el sonido. Esa dicotomía que tenían entre las teclas de Germán y la voz y las guitarras de Xabi me llenaba mucho, aunque no fuera fácil mezclarlo, y creo que fue innovador. Cuando ahora oigo cualquier canción de sus dos primeros discos, me siguen emocionando como al principio”.

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