“No Need To Argue”, el disco que catapultó a The Cranberries a la fama mundial, cumple cuarto de siglo. Lleva vendidas más de dieciocho millones de copias en todo el mundo. La culpa: su innegable calidad y éxitos imperecederos como “Ode To My Family”, “I Can’t Be With You” y, sobre todo, “Zombie”, su canción más icónica.

Como a otras bandas de rock alternativo de los noventa como Nirvana o Dover, a The Cranberries les llegó el éxito con el segundo disco. Su debut, “Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?” (Todo el mundo lo hace, ¿por qué nosotros no podemos?), publicado en 1993 por Island Records, no es que se diera mal. Sus dos singles, “Dreams” y “Linger”, tuvieron la repercusión suficiente como para que el grupo se fuese de gira a Estados Unidos (donde habían vendido millón y medio de copias) a telonear a Suede.

El grupo procedía de Limerick, una ciudad al suroeste de Irlanda a la que terminarían poniendo en el mapa. La batería de Fergal Lawler y el bajo de Mike Hogan eran de lo más sencillo, así que el mayor aporte a la parte musical salía de la guitarra de su hermano Noel Hogan, con ese sonido limpio de arpegios y acordes abiertos cargados de reverb tan new wave (recuerda de cierta forma a las primeras guitarras de Héroes del Silencio, aunque no sabemos si los zaragozanos llegaron a los oídos de Noel).

Pero sin duda lo que les diferenció de los otros miles de bandas de pop rock que pueblan la faz de la tierra fue la prodigiosa voz de Dolores O’Riordan, la chica que se incorporó cuando el cantante original, Niall Quinn, abandonó el barco en 1990. Dolores se encargaba además de las letras, las composiciones (algunas irían firmadas a medias con Noel Hogan, con cuya lucha de egos traería más de una trifulca años después) y, en algunas canciones, la guitarra rítmica o los teclados. Pero era esa forma de cantar a la tirolesa lo que atravesaba el cerebro nada más escucharla. Una preciosa voz de garganta cuyas melodías no se iban de la cabeza aunque la canción tuviese tres acordes (no hacía falta más) y que transportaba al cerrar los ojos al verdor de su Irlanda natal. La tradición folk había encontrado la mezcla perfecta con las nuevas tendencias que traería la última década del siglo XX.

A la vuelta de sus conciertos por Estados Unidos. y de sus festivales europeos, el grupo tenía más de diez temas nuevos dispuestos para entrar a grabar. El 14 de enero de 1994 actuarían en el local Astoria 2 de Londres, donde ya tocaron varios de ellos (“Zombie”, “Ridiculous Thoughts”, “Daffodil Lament”, “Everything I Said”) junto a los de su ópera prima. Todo ello quedaría recogido en audio y vídeo y editado en VHS el 17 de mayo de ese año como “The Cranberries Live” (el 8 de febrero de 2005 se reeditó en DVD).

Por aquel mes de enero empezarían a entrar a grabar –entre los Studios Manor (Oxford) y los Townhouse Studios (Londres)– hasta agosto su segundo álbum, con Stephen Street de nuevo como productor, quien iría más allá de los sonidos de guitarra-bajo-batería, añadiendo puntualmente algún arreglo de teclado, violín o sintetizador, pero manteniendo el frescor original de cuarteto.

El 14 de septiembre de 1994 se publicó como adelanto “Zombie”, la canción más dura y oscura del trabajo obra de O’Riordan, cuyo single en formato CD contenía además como cara B tres temas que no se incluirían en el álbum: “Away”, “I Don’t Need” y “So Cold In Ireland”. La letra habla sobre el conflicto de Irlanda del Norte y surgió como respuesta al atentado que el IRA perpetró un año atrás en la ciudad británica de Warrington, en el que murieron dos niños. “Esta canción es nuestro grito contra la inhumanidad del hombre hacia el hombre, la inhumanidad hacia el niño. Y la guerra, los bebés muriendo, y Belfast, y Bosnia, y Ruanda”, explicó Dolores en ese momento. Por su parte, Noel comenta que fue “un punto de inflexión para nosotros. Siempre recuerdo el día en que ella llegó con eso. Estábamos en un pequeño cobertizo en Limerick, donde ensayábamos. Ella entró y comenzó a tocarla en la guitarra acústica y nosotros tocamos, pero ella dijo: “No, esto tiene que ser pesado, es una canción enfadada y debe reflejar eso’”.

El videoclip lo dirigiría nada menos que Samuel Bayer, gurú de los noventa y autor de videos tan recordados como el de “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana o “Until It Sleeps” de Metallica. Mezclaba de forma magistral las escenas en blanco y negro de los niños y los soldados británicos patrullando por las calles irlandesas (con la banda tocando en un edificio abandonado) con las escenas de color, con la cantante teñida de oro emulando el martirio de San Sebastián rodeada de angelitos. El vídeo se convertiría en uno de los más programados de los noventa (sobre todo en la MTV), y la canción en la más recordada de la banda, entrando de lleno en los números uno de las listas. Bayer dirigiría los otros tres videoclips extraídos del disco.

El 3 de octubre de 1994 salía a la venta de nuevo bajo Island Records el segundo disco de The Cranberries con el título de “No Need To Argue” (No hay necesidad de discutir), prestado del último corte. Un total de trece temas con una portada en la que, al igual que en su ópera prima, se nos presentaba a la banda sentada en un sofá mirando a cámara (salvo O’Riordan, sentada en el suelo y mirando a su izquierda superior). Con la diferencia de que en esta ocasión el blanco lo inundaba todo, en contraposición al negro de la portada anterior. La publicación venía precedida por el éxito de su primer single, así que la buena acogida estaba cantada. Aquel mismo mes de octubre se embarcaron en el No Need To Argue Tour, que se alargaría hasta el agosto del año siguiente.

“Ode To My Family”, canción que abre el disco y compuesta entre Dolores y Noel, se lanzó como segundo single el 21 de noviembre de 1994. Un tema más “buenrollista” que llegó bajo la sombra de “Zombie”, de la que no pudo salir (a lo más alto que llegó fue al número 4 en las listas de Francia). El videoclip, donde esta vez el blanco y negro ocupa todo, muestra escenas cotidianas de Irlanda. Principalmente de la banda tocando en un pub, pero también de niños jugando en la calle y de los músicos paseando por la playa. La cara B del single era “So Cold In Ireland’, y la edición en CD incluía además versiones en directo de “No Need To Argue” y “Dreaming My Dreams” (extraídas de su actuación en el Later with Jools Holland, programa de la BBC).

El segundo corte del álbum, “I Can’t Be With You” (firmada de nuevo bajo el tándem O’Riordan-Hogan), se publicó como tercer single el 14 de febrero de 1995. En la letra hablaban ya de lo que echaban de menos a amigos y familiares mientras estaban de gira (todo un augurio de lo que les vendría después). El videoclip volvía a coger elementos que ya parecían formar parte de la iconografía audiovisual de la banda como las alegorías bíblicas, los paisajes irlandeses y los edificios abandonados, aunque esta vez bañado de colores vivos con el rojo como protagonista. El siete pulgadas traía de cara B “(They Long To Be) Close To You”, y el CD incluía además una versión acústica de “Empty”, tocada en la BBC Radio el 26 de septiembre del año anterior.

“Ridicolous Thoughts” fue el cuarto y último single, lanzado el 31 de julio de 1995. Nueva composición O’Riordan-Hogan donde vuelven a dominar las tonalidades menores. En el videoclip Bayer vuelve al recurso de contraponer escenas en blanco y negro (la banda tocando) con las de color (protagonizadas por un Elijah Wood adolescente que busca desesperado el origen de las ondas que capta su radio). De cara V, “Empty” más dos versiones acústicas en vivo de “Zombie” y “Ode To My Family”.

Precisamente el 14 de febrero de aquel año habían protagonizado su particular unplugged en la MTV, un concierto de nueve temas muy valorado por sus seguidores donde ya se tocaron dos canciones de su siguiente disco, “To The Faithful Departed”, “Free To Decide” y “I’m Still Remembering”.

“No Need To Argue” ha pasado a la historia como el disco más vendido de los irlandeses, con más de dieciocho millones de copias a nivel mundial. Como ya hemos dicho, contiene sus dos singles más exitosos, “Zombie” y “Ode To My Family”. A principios de 2011 ocupaba la posición noventa y cinco de los cien álbumes más vendidos de la historia. En 2002 salió a la venta “No Need To Argue (The Complete Sessions 1994-1995)”, que además de las trece canciones originales recopilaba las caras B aparecidas en los singles. Éste es su track list:

NO NEED TO ARGUE

‘Ode to My Family’ (Noel Hogan/Dolores O’Riordan) – 4.31
‘I Can’t Be with You’ (O’Riordan) – 3.08
‘Twenty One’ (N. Hogan/O’Riordan) – 3.09
‘Zombie’ (O’Riordan) – 5.07
‘Empty’ (N. Hogan/O’Riordan) – 3.26
‘Everything I Said’ (N. Hogan/O’Riordan) – 3.53
‘The Icicle Melts’ (O’Riordan) – 2.54
‘Disappointment’ (O’Riordan) – 4.15
‘Ridiculous Thoughts’ (N. Hogan/O’Riordan) – 4.32
‘Dreaming My Dreams’ (O’Riordan) – 3.36
‘Yeat’s Grave’ (O’Riordan) – 3.01
‘Daffodil Lament’ (O’Riordan) – 6.15
‘No Need to Argue’ (O’Riordan) – 2.55

TEMAS EXTRA DE NO NEED TO ARGUE (THE COMPLETE SESSIONS 1994-1995):

‘Away’ – 2:38
‘I Don’t Need’ – 3:32
‘(They Long to Be) Close to You’ – 2:41
‘So Cold in Ireland’ – 4:45
‘Zombie’ (Camel’s Hump remix) – 7:54