Desde hace unos días ya se puede ver en Netflix “The Dirt”, adaptación de la biografía homónima de los emblemas del glam metal Mötley Crüe dirigida por Jeff Tremaine, uno de los creadores de la saga “Jackass”, y producida por la propia banda angelina. Coincidiendo con el estreno de esta cinta que nos adentra en el mundo de excesos de la que fue una de las bandas más relevantes y representativas del hard rock de la década de los años ochenta, recordamos los biopics musicales que todo melómano debería ver.

The Dirt  (2019)
Tenía que ocurrir, tarde o temprano alguien iba a acabar adaptando en película “The Dirt”, el relato plagado de sexo, drogas y (un poco) de rock and roll sobre Mötley Crüe. Coescrita por los angelinos con el periodista Neil Strauss y publicada originalmente en 2001, “Los trapos sucios”, como se tituló su versión en español editada por Es Pop, es una de las biografías definitivas jamás aparecidas sobre un grupo de música. Y este no es un detalle menor, pues habiendo confesado en el libro su infinita lista de pecados, en la película Mötley Crüe, que ejercen de productores de este proyecto auspiciado por Netflix, no tienen que ofrecer una versión de su pasado blanqueada y apta para todos los públicos. Ya todo el mundo sabe que fueron la banda de hard rock más popular del planeta durante la década de los años ochenta (hasta la llegada de Guns N’ Roses) y que eso, al margen de componer un buen puñado de himnos, implicó meterse todo lo que un ser humano se puede meter y follarse todo lo que se movía, con todo lo bueno y malo que eso implica. Dirigida por Jeff Tremaine, uno de los instigadores de “Jackass”, y con un reparto en el que destaca Machine Gun Kelly en el papel del batería Tommy Lee, “The Dirt” no es más que un telefilme ideal para pasar una tarde de sábado o domingo. Entretenida en su primera hora, cuando, tomando forma de comedia en la línea de películas como “Spinal Tap”, “Wayne’s World” y la propia saga “Jackass”, se recrea el anecdotario rockero más desfasado; fallida en su tramo final cuando, por momentos, se convierte en un dramón propio de Antena 3 a la hora de la siesta. Como en el caso de Queen, la película ha relanzado la carrera discográfica del grupo. Primeros puestos en ventas de Amazon, escuchas en streaming y iTunes.

8 Millas (2002)
Ahora es un personaje intrascendente en el mundo del rap, más cuando tras cuatro años de silencio su operación retorno se ha sustentado en dos discos tan insustanciales como Revival (17) y Kamikaze(18), pero en el año 2002 Eminem no solo era el MC de referencia en el mundo del hip hop sino una de las figuras más poderosas y relevantes en el circo de la música. Rol preponderante que quedaría reflejado en ese ego trip que es “8 Millas”, biopic inspirado en la irrupción del rapero blanco de Detroit, con Eminem interpretándose a sí mismo, pero plagado de elementos que son pura ficción. Pese a representar en sus rimas las peores pesadillas del sueño americano, su película parte de un arquetípico guión made in Hollywood: chico pobre con todo en contra acaba triunfando a base de currárselo. Y pese a todo la película funciona. Aunque algo sobreactuado, Eminem resulta creíble; Brittany Murphy, en el papel de novia del rapero, es magnetizante, y Kim Basinger está soberbia y genial como madre borrachuza white trash. Eso y unas secuencias de peleas de gallos (las batallas entre los MC’s) que por sí solas ya justifican la existencia de esta película.

Bohemian Rhapsody (2018)
Taquillazo de la temporada y motivo por el cual los FNAC de todo el planeta se han convertido en gigantescos puestos de merchandising de Queen. Versión edulcorada y adaptada a los caprichos del guión de la biografía de la banda británica con un oscarizado Rami Malek que por instantes más que Freddy Mercury parece una versión de Freddy Mercury del ¿talent show? para famosillos “Tu cara me suena”. A destacar las secuencias que reproducen al detalle y milímetro el concierto que los autores de la rapsodia bohemia ofrecieron en el Live Aid de 1985.

Control (2007)
Muy probablemente por tratarse del treinta aniversario de su formación, o vete tú a saber, 2007 fue el año del revisionismo del legado de Joy Division a través del cine. Fue en 2007 cuando se estrenó el documental “Joy Division”, cinta que en nuestro país exhibiría el festival In-Edit. Y también fue ese el año que en Cannes se avanzó “Control”, el biopic firmado por Anton Corbijn en su debut como cineasta sobre el icónico cantante de la formación de Manchester, Ian Curtis (película que tardaría dos años en llegar a las salas de nuestro país). En ese riguroso blanco y negro tan característico en su trabajo, Corbijn evoca la figura de Curtis en una cinta que atrapa en una poética que rehuye la nostalgia lacrimógena. Una revisión fílmica del Mánchester de finales de la década de los años setenta e inicios de los ochenta que podéis completar con “24 Hour Party People” (02) el relato sobre la desquiciada aventura de Tony Wilson al frente de la discográfica Factory Records y la mítica discoteca y sala de conciertos The Haçienda.

En la cuerda floja (2005)
James Mangold siempre ha sido un director todoterreno. Le descubrimos con “Copland” (1997), ese drama policíaco de aspecto indie pero reparto de súper producción -Sylvester Stallone (es la película que nos hizo creer que Sly podía ser buen actor), Harvey Keitel, Ray Liotta y Robert De Niro-, para posteriormente facturar trabajos de todo tipo: el drama “Inocencia interrumpida” (99), la comedia romántica “Kate & Leopold” (2001), el thriller “Identidad” (03), el western “El tren de las 3:10” (07) o el cine de superhéroes con “Lobezno inmortal” (2013). Y entre medio, el biopic musical firmando “En la cuerda floja”. Una vez le preguntaron a Johnny Cash cuál era su definición del paraíso, contestó que cualquier mañana, con ella, tomando café. Ella era June Carter, su mujer. Puede que Mangold supiera de la cita, porque más que un filme sobre el recorrido vital del Hombre de Negro, “En la cuerda floja” es, sobre todo, la historia de amor entre Cash y Carter, muy notablemente interpretados, eso sí, por Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon.

I’m Not There (2007)
Un personaje tan poliédrico y complejo como Bob Dylan no podía ver reflejada su vida en una película biográfica al uso. Todd Haynes, director de ese biopic apócrifo sobre el David Bowie más glamuroso que es “Velvet Goldmine”, supo captar a la perfección en “I’m Not There” la esencia de una personalidad que ha reinventado su presente, pasado y futuro una infinidad de veces a los largo las décadas. Siempre tendiendo a alejarse de las vías expresivas más concurridas, la gran apuesta de Haynes para “I’m Not There” fue representar el recorrido vital del genio de Duluth a través de seis actores diferentes (sobresaliendo especialmente la encarnación de Dylan por parte de una Cate Blanchett que va más allá de lo sublime). Un experimento que podría haber resultado un monumental fiasco pero que terminó rozando, sino abrazando plenamente lo excelente.

Love & Mercy (2014)
Figura fundamental en la historia del pop, tristemente el biopic sobre Brian Wilson pasó casi desapercibido en nuestro país. Una lástima, no solo por la dimensión de su protagonista, sino, y muy especialmente, porque se trata de una de las mejores películas biográficas sobre un músico jamás rodada. Productor de “The Runaways” (la película sobre la banda homónima de Joan Jett, Lita Ford, Jackie Fox y Cherie Currie) así como de otros filmes notables como “Brokeback Mountain” (05), “Into The Wild” (07) o “Un monstruo viene a verme”, la única vez antes que Bill Pohlad se había situado tras la cámara fue en 1990 como director de la intrascendente “Old Explorers”. Casi veinticinco años después repitió la experiencia para rodar una película que, haciendo uso de recursos como el desdoblamiento temporal o el doble cásting para el protagonista (John Cusak y Paul Dano), rehúye la linealidad narrativa de la mayoría de las referencias del género para destacarse como algo superior.

Ray (2004)
Quince años tardó Taylor Hackford en dar forma a “Ray”, su particular revisión a la vida de Ray Charles. Conocido por ser el director de “Oficial y caballero”, Hackford no era un recién llegado al mundo del biopic musical. Ya había sido el productor de “La bamba”, biografía cinematográfica sobre el pionero chicano del rock’n’roll Ritchie Valens, cinta estrenada el 1987, el mismo año que Hackford, ahora también como director, presentó el documental sobre Chuck Berry “Hail! Hail! Rock’n’Roll”. Quien más quien menos ya conoce la historia: nacido en un barrio marginal de Georgia, Ray Charles se quedó ciego a los siete años, lo que no fue impedimento para que acabara siendo una leyenda de la música negra: R&B, soul, blues, jazz… Como en la gran mayoría de películas del género, “Ray” peca de ensalzar las virtudes y amagar los defectos del protagonista (en el caso de Ray Charles era alcohólico, drogadicto, mujeriego)… Y pese a su convencionalismo, Hackford acaba consiguiendo una cinta interesante, en buena parte gracias a la genial interpretación de Jamie Foxx.

Sid y Nancy (1986)
A Gary Oldman se la sudaba el punk y, más aún, el pobre diablo de Sid Vicious, por eso rechazó hasta dos veces la oferta que le hizo el director Alex Cox, que venía de rodar la cinta de culto “Repo Man”, para dar vida al nihilista bajista de los Sex Pistols en el biopic que quería rodar sorbe la destructiva relación entre Vicious y su novia, la groupie heroinómana Nancy Spudgen. Acabó aceptando a sugerencia de su agente. Su pareja de baile fue Chloe Webb, actriz casi novel reconocida en los últimos años por su participación en la serie “Shameless”. Una decisión, la de que Webb interpretara a Spudgen que llevó al ataque de ira a una Courtney Love que estuvo acosando a Cox para que le diera el papel. La futura líder de Hole, acabaría realizando un papel secundario. Alabada por la crítica y fiasco de público, “Sid y Nancy” no gustó a muchos de los personajes reales involucrados en la historia, especialmente al siempre colérico cantante de los Sex Pistols. Johnny Lydon afirmó que “Alex Cox nunca se puso en contacto conmigo. El actor que hace de mí ni siquiera se me parece. La película es pura ficción. Es como la versión de Peter Pan“.

Straight Outta Compton (2015)
Formados en 1986, con sus bases duras como el asfalto y unas rimas cargadas de la bilis del que ha nacido y crecido en el gueto; DJ Yella, Eazy-E, Ice Cube, MC Ren, Dr. Dre se convirtieron en los abanderados del gangsta rap alterando para siempre el rumbo del hip hop. “Straight Outta Compton”, título sacado de su icónico álbum de debut (también es una de sus canciones más emblemáticas) revive el ascenso de N.W.A. (Niggaz With Attitude), con desfachatez y chulería, sin concesiones ni contemplaciones, polémicos, contestatarios e indomables, del barrio al mundo. Producida por Dre y Cube, lo cual no provocó que se suavizara (en exceso) u omitieran los capítulos más controvertidos de su carrera, destaca el trabajo de un elenco de actores muy poco conocidos, sobresaliendo O’Shea Jackson Jr, hijo de Ice Cube, calcomanía de su padre.

20 BIOPICS MUSICALES MÁS QUE DEBERÍAS VER:

-“All Eyez On Me” (2017)
-“Amadeus” (1984)
-“Backbeat” (1994)
-“Behind The Candelabra” (2013)
-“Bird” (1988)
-“Cadillac Records” (2008)
-“Get On Up” (2014)
-“Great Balls Of Fire!” (1989)
-“La Môme” (2007)
-“Last Days” (2005)
-“Notorious” (2009)
-“Nowhere Boy” (2009)
-“Sex & Drugs & Rock & Roll” (2010)
-“Shine” (1996)
-“Stoned” (2005)
-“The Buddy Holly Story” (1978)
-“The Doors” (1991)
-“The Runaways” (2010)
-“What’s Love Got to Do With It” (1993)
-“What We Do Is Secret” (2007)