Ahí donde coinciden folk mediterráneo, psicodelia y pop, se encuentra Miquel Serra. El cantautor mallorquín ha modulado una discografía repleta de momentos altamente sugestivos y evocadores que hace unos meses amplió con “L’octau clima” (Foehn, 17), disco que pasado el verano, y tal y como ya hiciera en el pasado con “La felicitat dels animals” (Foehn, 14) y “El perfum dels vegetals” (Foehn, 14), tendrá réplica con un segundo trabajo de estudio.

Más trabajado en el estudio, “L’octau clima” es tu disco más… ambiental.
No sé, los otros discos también eran ambientalmente espesos. Sin embargo, sí que ha habido mucho trabajo de estudio porque muchas canciones no sabíamos como embestirlas.

Puede sonar a anuncio de producto higiénico, pero… ¿cómo nacen tus canciones?
Nacen por pura obstinación: me siento a sacar ideas. A veces me marco componer canciones como una tarea doméstica más por hacer. Me ayuda mucho empezar animado por una canción o algo estimulante que he oído o leído, pero tampoco puedo estar esperando a descubrir constantemente artistas motivadores. Es cuando he llenado varias cintas de ideas (debo ser el único que aún trabaja con cintas de casete) que lo escucho todo y empiezo a seleccionar. Es divertido. Es como escuchar las ideas de otra persona.

Hablando de artistas y arte, sin saber muy bien el porqué, siempre he relacionado tu música con la pintura.
Supongo que he tenido momentos así. Recuerdo que fui a ver una exposición de Basquiat y tomé notas sobre cómo pensaba que podía traducir su técnica a la música.

¿Cómo?
Por ejemplo, muchos cuadros presentan capas que se superponen y sólo mirándolos bien adivinas lo que había originalmente en la primera capa, porque el artista sólo había dejado visibles algunos jirones y el resto lo había tapaba. Es un ejemplo, pero creo que sí, que se pueden transportar técnicas de un campo artístico a otro.

En el estudio te has vuelto a encerrar con tus cómplices habituales: Michael Mesquida y Pep Toni Ferrer.
Y Miquel Perelló, el mejor batería de Mallorca. Ha ido muy bien. Con Pep Toni nos entendemos a la perfección cuando se trata de buscar sonidos y hacer avanzar las canciones. Ya conocemos las posibilidades de cada uno, lo que facilita las cosas y hace que no perdamos el tiempo ni los ánimos, algo muy positivo cuando estás grabando un disco.

Por lo que transmite tu música, tengo la impresión de que en el estudio dejas mucho espacio para la improvisación.
Cuando llego al estudio sólo tengo el esqueleto, la estructura. No hay prácticamente arreglos, ni letra. Los montamos allí. Más que improvisación es determinación para salir adelante, sobre todo en las canciones en las que no intervienen ni Miguel ni Michael. El final del proceso lo suelo hacer en casa, vistiendo las partes más desnudas o que han quedado inacabadas durante las sesiones de estudio.

Tus letras parece que intenten no perturbar lo que quieres expresar con la música.
Mis letras aportan cosas, pero sobre todo intento que no resten a la canción. Es muy fácil cargarte una buena melodía con una letra que no está a la altura. De hecho, suele ser la mayor deficiencia de mucha de la música que escucho por la radio.

¿Qué es el octavo clima al que se refiere el título del disco?
Es un estado de conciencia de una cultura oriental, pero ahora no me hagas decir cuál (ríe). Me gustó mucho la unión de las dos palabras, el concepto me resultó misterioso y ambiguo. Luego es el tiempo el que se encarga de cohesionar y darle sentido al conjunto.

Explicas que te gustaba tanto el tema “La paraula blanca”, que te planteaste viajar a Lisboa y proponerle a Panda Bear que grabara las voces.
Me lo propuse muy seriamente y envié correos electrónicos a alguien de su sello en Europa, pero no tuve respuesta alguna. Llegados a este punto, me planteé ir a Lisboa, para ver si me lo encontraba por la calle. Si no lo hice fue porque los billetes eran caros y las posibilidades de éxito, ridículas. Hubiera sido genial poder escuchar a Panda Bear cantando en mallorquín. Animal Collective fueron una de mis principales influencias, pero su último disco es indecente y desde entonces ya no me resultan tan inspiradores. En realidad, nunca he sido mucho de fijarme en artistas como en canciones. Últimamente voy un poco perdido, pero de poder colaborar con un músico creo que me decidiría por Ariel Pink.

Tal y como ya hiciste con “La felicitat dels animals” y “El perfum dels vegetals”, este año también tienes previsto publicar dos discos, este “L’octau clima” y un segundo sobre el que no se saben muchos detalles.
Sí. Todavía no tiene título pero lo publicaré en otoño o cuando quiera Marc de Foehn. Acumulo muchas canciones que valen la pena, pero no las veo con un trabajo de banda, sino como piezas pequeñas. Además son fáciles de grabar y a mucha gente le gustan más que el disco, digamos, “grande”. Es un estilo de canción que, salvo la letra, no representa un gran esfuerzo.

¿Pero hay alguna relación entre ambos discos?
Son dos vertientes diferentes. El disco “pequeño” me permite unas letras más domésticas, personales y fáciles de defender. La gente se siente más reconocida en este. El “grande” pretende ser más profesional y ambicioso, y es más costoso de grabar, claro.

Desafortunadamente, parece que no podremos escuchar tus nuevos temas en directo, ni de un disco ni del otro, porque has decidido no salir de gira.
Ahora mismo no tengo demasiadas ganas. Estoy viendo que, por esta decisión de no tocar en directo, el disco no se va a mover mucho, pero a nivel personal estoy mejor así. Ya veremos qué hago con el próximo disco. Cuando vuelva a salir de gira podré presentar canciones de dos o tres discos al mismo tiempo, y esto es guay porque no estaré cansado de ellas.