El tema, que se estrena el 27 de marzo con videoclip, no busca agradar ni abrir puertas fáciles. Más bien al contrario: levanta un muro de guitarras tensas, ritmos que avanzan a dentelladas y una sensación constante de incomodidad que juega a su favor. Aquí no hay nostalgia, sino fricción.
En ese cruce entre el noise rock y el post-hardcore, la banda granadina sigue afinando un lenguaje propio que no necesita reivindicarse a través de etiquetas. Lo suyo va más de actitud que de referencias, aunque en el fondo se intuya esa tradición de guitarras que chirrían y estructuras que se desarman.
III, que verá la luz en abril en vinilo bajo el paraguas de Reptilian Records y en digital con Linier Discos, confirma que lo de Palmar de Troya no era un espejismo. Hay dirección, hay intención y, sobre todo, hay una idea clara de hasta dónde quieren tensar la cuerda.
Luego está el directo, claro. Ahí es donde todo esto deja de ser discurso y se convierte en impacto. Porque si algo tienen es eso: la capacidad de hacer que el ruido pese.
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