Treinta y tres años en activo, catorce referencias discográficas y un incontable número de conciertos a sus espaldas, Los Deltonos sacan “Fuego” (GTR, 2019), un disco embadurnado en una pátina de “grasa saludable”, de carácter críptico y crítico. Apto para cualquier tipo de dieta. Hablamos con Hendrik Röver sobre ello.

En Fuego, vuestra última referencia, se asienta ese sonido más crudo que ya se entreveía en vuestro anterior trabajo Los Deltonos, por contextualizar un poco ¿en dónde toma tierra este nuevo sonido? ¿de dónde nacen las canciones de Fuego?
Sí que es verdad que a la hora de pensar en la producción tanto en el anterior como en este disco ha habido una intencionalidad a la hora de hacerlo con más grasa, nosotros siempre decimos que untamos a la gente con grasa saludable, que también existe. Respecto al origen de las canciones, digamos que he aprendido a encargarme canciones a mí mismo, en verano me dí cuenta que llevaba año y pico que no sacaba nada desde el disco anterior y mirando fechas me dije, si me pongo ahora, lo tenemos para Navidad. Yo siempre tengo un cubo lleno de riffs e ideas, de las cuales selecciono cuatro o cinco, me tiro a acabarlas y una vez que la bola echa a rodar, en ese proceso, suelen salir el resto, de este disco cinco o seis canciones han salido durante la finalización de las otras.

Si bien es cierto que ya en las letras de “Saluda al campeón” encontrábamos alguna referencia a temas de actualidad, en Fuego las letras cuestionan el concepto de verdad, la política, la corrupción, la realeza, incluso algún guiño a las redes (anti) sociales… Visto el panorama, ¿podríamos decir que Fuego está impregnado de la pátina de desazón que pulula en la sociedad actual? ¿estamos viendo la cara más reivindicativa de Los Deltonos?
Todos los ciudadanos tenemos derecho a enfadarnos con la calaña política que nos regenta, parece que en todos los partidos el más tonto es el que más probabilidades tiene de ser el jefe. Quieras que no, esa situación te afecta y las letras no dejan de ser una fotografía de la actualidad en todos sus aspectos. Yo siempre he tenido un espíritu críptico, eso no es de ahora, mi ironía, a veces más fina, a veces más gruesa, es una marca de fábrica. Respecto a lo de la crítica a la realeza, en la canción Majestad la crítica no es tanto hacia la institución si no que creo que vivimos un poco en el cuento de la princesa y el guisante, el rollo hoy en día de la corrección política, todo me molesta, es como si todo estuviera lleno de realeza por ahí. ¿La cara más reivindicativa de Los Deltonos?, yo creo que más reivindicativo que ‘El Blues de M’ de “Saluda al campeón” es difícil, consiguieron tocarme tanto las narices que tuve que hacer una canción. Pero nunca se sabrá quién es el M de la canción (risas).

En la canción Doctor, y su referencia a Little Feat, corrígeme si me equivoco, intuyo cierto tono de desesperanza hacía las fórmulas de la música actual, como si la música de raíces fuera un rara avis en el entorno en el que vivimos y la única salida sea escapar, verbo también muy presente durante todo el disco, me surge una pregunta: en perspectiva, ¿cómo intuyes la música de Los Deltonos de aquí en adelante? ¿tendremos que dar la razón a aquellos (personas y medios) que auguran la “crónica de una muerte anunciada” de la música de raíces? ¿se está encargando la industria de que asistamos a la muerte de la música de guitarras?
Te llevas el premio, eres la primera persona que me lo dice, yo es que soy súper fan de Little Feat de toda la vida, es un riff que llevaba dando vueltas un tiempo, todas las referencias en la letra tienen que ver con Little Feat, creía que lo había dejado más claro de lo que lo he dejado (risas). Es mucho más sencillo que todo eso, simplemente narra el desvarío de un enfermo en una residencia psiquiátrica que viaja sumergido en su cabeza y aproveché para meter todo tipo de referencias a Little Feat, los sailing shoes o zapatos de navegar es un ejemplo de ello, es mi homenaje particular y personal hacia ellos. Y no es la única referencia, también me gusta mucho Ramsey Lewis y su estilo impregna un poco las teclas de Mikel Azpiroz en la canción Limpio, cuando fui a San Sebastián a que me grabara los teclados le dije que partiera su cerebro en dos, una mitad pensando en Ramsey Lewis y que la otra la inundara con hostilidad, lo entendió a la perfección. Una cosa que creo firmemente es que el rock n roll puede tener sus altos y sus bajos, pero siempre va a estar ahí, lo demás son modas pasajeras y al final va a quedar el soul, que es la música más atemporal que hay, y luego la música rock, ¿el público? yo veo bastantes brotes verdes, sé que ha habido una generación, que empezó con nosotros, que han pasado la etapa de la paternidad y que gracias a las matinés pueden asistir mogollón de chavales otra vez en los conciertos y eso es altamente gratificante.

Siguiendo con Fuego, la decimocuarta referencia de una extensa carrera musical, tras todo este bagaje, ¿cuál es la fórmula para mantener viva la llama? Quiero decir, ante una imagen tan férrea y consolidada como la que dan todos estos años, cabe pensar que no ha habido ningún momento de flaqueza o duda, ¿ha habido momentos para tirar la toalla o para escapar como comentábamos antes?
Para nosotros, lo que nos mantiene sanos y saludables es la idea de que lo mejor está por venir, el pasado está bien, vas haciendo fotos, cada foto es un disco, pero los mejores conciertos todavía no los hemos hecho, no hemos grabado los mejores discos y nos queda todavía un par de décadas todavía. ¿Dejarlo?, es nuestro oficio, eres lo que eres, ¿cómo vas a dejarlo?, tu eres alfarero y no vas a dejarlo porque una temporada te haya ido peor, nosotros somos artesanos. Lo que intenta transmitir cada disco de Los Deltonos es que disfrutamos haciendo lo que hacemos y además de disfrutar, otra de las cosas que nos mantiene en buena salud es que todos tenemos algún proyecto a parte, Macaya con Mikel o Vasallo, Javi con Medussa… Entonces cada vez que nos juntamos es como si fuera la primera vez, con la ilusión de un grupo nuevo.