“La gente que me empujó a cantar fueron vocalistas como Ian Curtis”
Entrevistas / Tindersticks

“La gente que me empujó a cantar fueron vocalistas como Ian Curtis”

Sergio Ariza — hace 2 días
Fotógrafo — Archivo

Me reúno con Stuart Staples, la carismática voz de los Tindersticks, en un céntrico hotel madrileño. El cantante viste con la misma elegancia que destilan sus canciones y se muestra dispuesto a hablar largo y tendido sobre el último disco de la banda, el notable ‘No Treasure But Hope’, la duodécima entrega en el catálogo de los británicos, un disco más cálido y luminoso de lo habitual.

Su pop de cámara sigue estando tan alejado de las modas como lo estaba hace casi treinta años cuando comenzaron su carrera, siempre fuera de corrientes o movimientos pasajeros, pero Staples parece más preocupado del siguiente movimiento que de su valioso legado. Eso sí, no se olvida de los cantantes y bandas que le impulsaron en un primer momento, con Ian Curtis y Joy Division a la cabeza, ni de los contratos que no debió firmar al comienzo de su carrera, ni, por supuesto, de la tristemente fallecida Lhasa de Sela…

Este disco tiene claramente el ADN de Tindersticks, es melancólico y lánguido, pero, al mismo tiempo, es más cercano y cálido, ¿puede estar relacionado con el hecho de que hayas dicho que habéis grabado el disco de una manera poco habitual para la banda, utilizando mucho menos tiempo con las canciones?
Creo que eso de lo que estás hablando sobre ser más cálido y cercano puede que tenga que ver con el hecho de que los dos discos anteriores los hicimos en el estudio, son discos de estudio, están hechos de la manera en la que se hacen la mayoría de los discos. Tienes acceso a otras ideas, a explorar tu imaginación, tienes la posibilidad de cambiar cosas, en cambio con este disco la idea era buscar algo que fuera más humano…

“Al final en una habitación nos juntamos cinco músicos con ideas sobre las canciones y la energía que se genera en esa habitación determina lo que pasa con ese disco, trabajar juntos en una banda genera ese tipo de energía“.

Creo que es uno de vuestros discos más directos e inmediatos
Sí, creo que tiene que ver con el hecho de que es más humano, si cierras el estudio, cierras los ordenadores y los teléfonos, acabas con cinco tíos tocando sus instrumentos y relacionándose entre ellos, sintiendo algo de cada uno de ellos en ese momento. Y creo que con ello hemos logrado algo muy atractivo, no ha pasado por ese proceso intelectual que la música de estudio normalmente tiene.

¿Te sientes a gusto en la piel de alguien totalmente al margen? Lo pregunto porque ‘The Amputees’ me parece que trata sobre eso y los Tindersticks siempre han sido una banda aislada, fuera de los muchos movimientos con los que convivió
Creo que nunca te puedes sentir cómodo estando siempre al margen, pero te puedes acostumbrar a ello. En los 90 era un infierno, me sentía tan solo…

En aquella época todo tenía una etiqueta o era parte de un movimiento, el Grunge, el Britpop, el Trip hop…
Pero no fue algo que eligiéramos, nuestro primer disco se editó justo después de la explosión grunge y antes del Brit Pop, y al principio la prensa británica se interesó por nosotros, pero para cuando sacamos nuestro tercer disco, “Curtains”, ya no existía nada más para ellos que el Britpop. Así que fue pura casualidad que nuestros dos primeros discos pudieran existir y tener algo de eco.

Y ‘The Amputees’ puede ir sobre eso, sobre sentirse un poco al margen
Creo que ‘The Amputees’, para mí, trata sobre que todos nos sentimos un poco así, todos hemos perdido algo que es esencial para nosotros y, sea lo que sea, tenemos que aprender a vivir sin ello, ya sea una persona, un sentimiento, la inocencia… Somos personas que estamos incompletas.

Musicalmente es una canción enorme, creo que se la podría contar entre las mejores de vuestra carrera, cosas como ‘Tiny Tears’, ‘City Sickness’ o ‘Show Me Everything’, ¿estás particularmente orgulloso de ella?
Todavía es pronto, confío en las canciones y confío en las personas que han tocado en ellas, todavía no estoy muy seguro del disco, se ha hecho muy rápido y todavía estoy un poco confuso, tengo que verlo con más perspectiva.

‘Pinky in the daylight’ es otra de las destacadas del disco, es una canción que me recuerda dos cosas, por un lado parece como si fuera de una vieja película de Fred Astaire, tiene ese tipo de clase, pero, por otro lado, también tiene algo muy mediterráneo, es cálida y soleada, ¿puede tener que ver con tu traslado a vivir en Ítaca, la mítica isla griega donde terminaba la Odisea?
Totalmente, esa canción la escribí en Grecia con el sol brillando, es una canción extraña para mí, normalmente cuando me salen las canciones no suele ser cuando más feliz me siento, casi nunca me pasa. Pero esta canción surgió en un momento feliz y la he aceptado como a cualquier otra, y si haces eso tienes que serle fiel, no tratar de cambiar ese momento en el que surgió. ‘Pinky in the daylight’ fue escrita a plena luz del día, con el sol brillando, y era importante que permaneciera así. Creo que en el disco, es el momento de más pura verdad, sin dudas, mientras que otras canciones como ‘For the beauty’ o ‘No treasure but hope’ son lo contrario.

Y luego está ‘See My Girls’, una canción que rompe el ambiente del disco, más angulosa y nerviosa
Creo que ‘See my girls’ tenía que sonar rota, es el comodín del disco. Comenzó también en Grecia pero hace muchos años, es una canción que ha tenido un viaje muy extraño. Al final en una habitación nos juntamos cinco músicos con ideas sobre las canciones y la energía que se genera en esa habitación determina lo que pasa con ese disco, trabajar juntos en una banda genera ese tipo de energía y ‘See my girls’ me sorprendió, porque era una idea muy vaga y abstracta pero cada vez que la tocábamos traía una energía nueva a la banda. Es una canción extraña sin duda…

Y tiene un magnífico arreglo de cuerdas
Sí, sí, todos los arreglos de cuerdas de este disco los ha hecho Dan McKinna, nuestro bajista, y ha hecho un trabajo magnífico. He trabajado con él y creo que los arreglos han dado un paso adelante en canciones como ‘Pinky in the daylight’ o ésta. ‘See my girls’ comenzó siendo una canción divertida, con este tipo en una isla, supongo que yo…

¿Y la isla es Ítaca?
No, la isla es imaginaria, ya sea una isla preciosa como Ítaca o sea Gran Bretaña, todo cada vez se vuelve más confuso, el mar que la rodea está lleno de posibilidades y libertad pero se va transformando en algo más oscuro, lleno de fantasmas y sufrimiento. Al principio la idea era las mujeres que amo en el mundo contándome cosas, pero las cosas que he ido viendo en el último año se han vuelto más oscuras y extrañas, y la isla en sí misma, al final de la canción, se convierte en un lugar tenebroso.

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‘Old Man’s Gait’ es otra de mis favoritas del disco, tiene un eco a las baladas de los años 50, con los arpegios de la guitarra y ese puente en el que susurras en vez de cantar, ¿qué te parece a ti?
Para serte sincero, según la terminamos pensé “Oh no, es ‘Pale Blue Eyes'”, lo cual tiene su lógica porque es mi canción favorita de todos los tiempos. Tuve ese momento, nada más terminarla, de decir es demasiado parecida. Pero estoy muy orgulloso de ella y de su estructura, dura cuatro minutos pero trata de cuatro generaciones, no fue una canción fácil de escribir, tuve que encontrar muchas cosas en ella, al final he quedado muy contento con el resultado.

‘Tough Love’ es muy directa y podría ser otro sencillo, además también tiene ese punto cincuentero, sobre todo en la guitarra
Siendo claro el trabajo de Neil (Fraser) a la guitarra en este disco me encanta. Le dimos mucha libertad y lo hizo muy bien, en canciones como ‘The Amputees’ o ‘See My Girls’, las canciones eran muy buenas y le dijimos puedes hacer lo que quieras, y eso le dio mucha libertad y su trabajo en cosas como las citadas o ‘Tough Love’ es maravilloso.

¿Ya eras consciente de lo especial que era este material o siempre tienes esa sensación antes de hacer un disco?
Es un proceso, en el primer ensayo ya sabía que el estribillo de ‘Pinky in the daylight’ era muy potente, sabía que ‘Old Man’s Gait’ tenía una gran melodía pero es difícil saber cómo serán recibidas. ‘For The Beauty’ y ‘The Amputees’ surgieron del piano de Dan Mckinna, y cuando estás en una habitación con otros músicos a los que quieres y admiras, y todos estáis buscando hacer algo especial, hay una especie de control de calidad, y sabes que lo que lo que está sucediendo es especial y todos tienen algo que aportar.

“Cuando eres joven no piensas demasiado en lo que firmas, yo firmé un contrato con Universal hace más de 30 años y ahora ellos pueden hacer lo que quieran con nuestras canciones y no les importa una mierda”.

Eráis cinco en la habitación pero en la última canción del disco, ‘No Treasure But Hope’, la que le da nombre, solo aparecen tu voz y un piano, ¿siempre supisteis que la canción sería así o probasteis con otro tipo de arreglo?
Siempre fue así, quedé con Dan Mckinna el verano pasado y le pasé esta canción, tenía la estructura del estribillo y poco más, pero nos sentamos y media hora más tarde la grabamos en un iPhone y no la cambiamos más, no volvimos a tocarla otra vez hasta que grabamos el disco y dijimos vamos allá. Siempre supe que la haríamos así, y siempre supe que sería la última canción del disco y la que le daría título, hay ciertas cosas a las que te agarras cuando grabas un disco y esa era la última canción y ‘For The Beauty’ la primera, eso lo tenía claro, que esa canción no podía ir después de ninguna.

Leí un interesante artículo en ‘The Quietus’ donde hablabas de algunos discos que fueron importantes a la hora de hacer tu último disco en solitario, “Arrythmia”, ¿me podrías comentar qué discos estuvisteis escuchando mientras preparabais éste?
Hubo mucha música, tuvimos varias sesiones de ensayo, donde la banda se juntaba, cocinábamos juntos, escuchábamos música, Ensayábamos al lado de la cocina, no en un estudio, era más algo en lo que hacer vida juntos, comer, escuchar música, tocar. Pero sí que ha habido algunos discos muy importantes, en concreto dos, “Wild Is The Wind” de Nina Simone, éste ha tenido mucho que ver en cómo la banda ha trabajado entre ella, no necesariamente en cómo canta Nina, sino en el ambiente de ese disco, la manera en la que los músicos tocan juntos, tenemos una banda parecida, contrabajo, batería, piano, guitarra eléctrica… Es jazz pero no es jazz, es algo muy intuitivo pero es simple, la gente que toca es muy buena y tiene mucha confianza pero lo hacen muy simple y nadie trata de lucirse, para ese disco todos lo hacen de manera brillante pero básica, es una habitación con gente en ella tocando. El otro disco que escuché mucho es de un guitarrista húngaro, Gábor Szabó, que se llama “Dreams” y se convirtió en uno de nuestros favoritos, tiene una paleta similar aunque con un papel mucho más prominente de la guitarra eléctrica, pero tiene una paleta similar de instrumentos, las trompas, por ejemplo, que son los únicos vientos en nuestro disco, y creo que ha sido nuestro gran descubrimiento mientras hacíamos el disco.

Tú voz suena perfecta para los duetos con voces femeninas como con Isabella Rossellini en ‘A Marriage Made In Heaven’, Carla Togerson en ‘Traveling Light’, Anne Magnusson en ‘Buried Bones’, Mary Margaret O’Hara en ‘Peanuts’ o Lhasa De Sela en ‘Sometimes it hurts’ o ‘Hey Lucinda’, ¿habéis pensado alguna vez en hacer un disco entero con este tipo de colaboraciones?
Sí, creo que funcionan muy bien, pero cuando escribo una canción no puedo forzarme, las canciones me tienen que salir naturales, las aceptas o no, y así es como han surgido esas canciones de las que hablas, pero no creo que pudiera ir a por ellas de manera forzada. Si me sale una canción que pueda valer para un dueto está bien, pero desde que perdimos a Lhasa es muy difícil pensar en alguien que encaje con ellas, invitar a alguien a nuestro mundo y que logre comprenderlo. Con Lhasa todo surgía de manera natural, con Carla también, pero no es fácil volver a encontrar algo así.

“Creo que todos los músicos somos un poco urracas, es decir todos robamos algo de alguien. Yo también he sido una urraca”.

Has colaborado en numerosas ocasione con la directora Claire Denis, la última este mismo año en ‘High Life’. En esa banda sonora hay una canción llamada ‘Willow’ que la canta el protagonista, Robert Pattinson, ¿cómo fue trabajar juntos y qué consejos le diste a la hora de cantarla?
La cantamos juntos, tuve esta conversación con Robert, ya había hecho la mayoría de la música de la película antes de que se rodara y Robert me pidió que le hiciera un recopilatorio para entrar en el personaje. Luego escribí ‘Willow’ con Dan y pensé que tenía algo que ver con este personaje, así que llamé a Robert y le dije, “tengo esta canción, a lo mejor podría aparecer en la película, ¿quieres intentarlo?” y me dijo que sí, así que quedamos la ensayamos y le volví a decir si quieres se la podemos pasar a Claire, así que se la pasé a Claire, y así fue como terminó en la escena final de la película, no es que la escribiera a posta para ello. Fue creciendo de algo muy pequeño y me ha hecho tener mucha admiración por Robert, por la manera en la que la ha hecho suya y la ha cantado, aunque ha comentado que la canta como yo, pero mejor (risas)

En esa película otro de los actores es André Benjamin de Outkast ¿llegaste a conocerle?
Desgraciadamente no pude conocerle, me hubiera encantado pero no.

Además de tu colaboración con Denis, algunas de tus canciones han aparecido en múltiples películas y series como ‘Los Soprano’, ¿piensas que tu música tiene una especial relación con las imágenes? ¿Algo así como una cualidad cinemática?
Solía decir que yo era el tipo que rechazó a ‘Los Soprano’, pensaba que muchas de estas series y películas querían coger prestado de nosotros un sentimiento de autenticidad, coger algo que es real, como nuestras canciones, y ponerlo en sus cosas. No necesariamente en ‘Los Soprano’ pero sí en otras y no me termina de convencer, así que dije que no a muchas de estas propuestas pero, aun así, lograron encontrar un modo de pasar por encima de nosotros por culpa de nuestros primeros contratos. Cuando eres joven no piensas demasiado en lo que firmas, yo firmé un contrato con Universal hace más de 30 años y ahora ellos pueden hacer lo que quieran con nuestras canciones y no les importa una mierda. Si te paras a pensarlo te entran ganas de llorar.

¿Te gustaría trabajar más en el cine? ¿Algún director/a con el que te apetezca especialmente trabajar?
Creo que hay que tener un cierto equilibrio, odiaría tener que trabajar con agobios de terminar una película y luego pasar a la siguiente. Creo que hay que tener cierta conexión con el director, y por eso me siento tan contento con Claire, soy muy afortunado de tener eso.

Como cantante tienes una voz totalmente reconocible y propia, ¿cuáles fueron tus influencias a la hora de comenzar a cantar?
Creo que la gente que me empujó a cantar fueron cantantes como Ian Curtis. Antes de que aparecieran cantantes como Ian Curtis había otros como Lou Reed, obviamente, pero, por lo general, todo era mucho más profesional. Hace poco fui a ver la película de Elton John con mis hijos, y es un tipo con tanto talento, ahora mismo no hay ninguna duda sobre la enorme calidad de su música, nadie la puede negar, pero en los 80 era lo peor del mundo, era lo opuesto a lo que yo necesitaba de la música, lo mismo que pasa con Queen o Abba, no puedes negar su brillantez, su genio, pero entonces no era lo que yo buscaba, era gente como Ian Curtis la que te permitía intentar cantar, este tipo no sabía cantar ni sabía de notas pero tenía sentimiento, creaba su propia belleza, para mí era espectacular, daba igual lo brillante que fuera el arreglo o la progresión de acordes, yo buscaba esa autenticidad, y también por el hecho de estar rodeado de cantantes como Marc Almond o Kevin Rowland, cantantes sin miedo, gente sin ningún conocimiento técnico pero que derrochaba pasión. Y para mí Ian Curtis era la sublimación de todo eso, no tengo ni idea pero quiero decir algo y tú también lo puedes decir, gracias a Joy Division descubrí a la Velvet Underground.

Una de las voces con la que más veces te han comparado es la de Scott Walker, ¿qué me puedes decir sobre él?
Creo que el viaje de Scott Walker es el más inspirador, cómo fue cambiando, se puede decir lo mismo de Tom Waits. Pero el viaje de Walker es muy inspirador para un artista, cuando alguien te dice que no tienes que seguir haciendo lo mismo todo el rato, poder descubrir cosas nuevas en tu imaginación y seguir otros senderos no transitados, y gente como Scott Walker o Tom Waits son muy importantes por eso.

Hablando de influencias, ¿puedes escuchar la influencia de los Tindersticks en otras bandas o artistas como The National o Richard Hawley?
Creo que todos los músicos somos un poco urracas, es decir todos robamos algo de alguien. Yo también he sido una urraca, así es como es. Pero tampoco creo que sea tan importante para mí, en cierto modo, lo que es importante es lo siguiente, no tanto tu legado.

Sé que no te gusta mucho la nostalgia pero el año que viene se cumplen 25 años de la edición de uno de vuestros discos fundamentales, “Tindersticks II”, ¿vais a hacer algo especial para conmemorarlo?
Creo que para el año que viene mi agenda ya está lo suficientemente completa (risas). No, en serio, soy consciente de ello, pero creo que en 2022 cuando se cumplan 30 años del nacimiento de nuestra banda, será una fecha difícil de ignorar, así que puede que algo suceda entonces.

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