“Este disco no va de cómo te sentías con 26 años”
Entrevistas / Tindersticks

“Este disco no va de cómo te sentías con 26 años”

Jorge Obón — 16-02-2016
Fotógrafo — Archivo

Dando un paseo antes de empezar la entrevista, empezamos hablando del invierno inusualmente cálido que tenemos, y terminamos con Almería y el Cabo de Gata, y de su experiencia surrealista en Fort Bravo, y los montajes absurdos que hacen para atraer turistas con su historia falsa que al final resulta interesante. Stuart Staples se ríe por la incapacidad patológica que tenemos los españoles para no hablar bien inglés, así que empiezo comentándole esta idea que me ronda la cabeza desde hace muchos años, y que me introdujo un inglés, mientras los veíamos en Caracol hace unos años; la cuestión era que me decían que en España no sabemos entender a los Tindersticks, que al no comprender bien sus letras, no pescamos la ironía que hay en la mayor parte de las desgracias que cuentan, y nos los tomamos demasiado en serio. Con eso empezamos la entrevista, habiendo ganado su confianza desde el principio.

(Stuart Staples) Creo que esto de lo que hablas, de que algunos escuchen sólo la música y no tengan tanto en cuenta las letras, no encaja con nuestra música todo el rato. Cuando escribes algo que pueda parecer muy difícil, la música tiene que guiar siempre, creando algo que tiene que ser una aventura. Eso crea incertidumbre, pero es que no me gusta que haya muchas certezas, no me gusta

(Stuart Staples) Creo que esto de lo que hablas, de que algunos escuchen sólo la música y no tengan tanto en cuenta las letras, no encaja con nuestra música todo el rato. Cuando escribes algo que pueda parecer muy difícil, la música tiene que guiar siempre, creando algo que tiene que ser una aventura. Eso crea incertidumbre, pero es que no me gusta que haya muchas certezas, no me gusta que las cosas sean en blanco y negro. Eso no resta autenticidad a la canción en absoluto, es importante que la emoción no sea muy gráfica, que se contenga en algo cuya forma no sea necesariamente hermosa, pero que sea atractiva para que te sientas bien al acercarte a esas emociones.

Después de “The Something Rain” habéis necesitado un tiempo para replantear los pasos del grupo, ¿por qué, qué lo hacía necesario? Parecía que todo estaba bien, que era un nuevo comienzo para un grupo que ya estaba rodado después de su reestructuración.
No diría que haya sido una cuestión de replantear nada, sino que lo describiría más como tener la certeza de que existimos otra vez, y saber entonces qué queremos ser, y empezar a experimentar con ello hasta que hemos encontrado lo que nos excitaba; más que usar la energía que tuviéramos para escribir un puñado de canciones. Necesitábamos tiempo para saber qué es importante para este grupo de personas que hacen estas cosas juntos. Las canciones vienen de esta experimentación y esta búsqueda, haciendo cosas juntos, que a veces terminan siendo canciones, pero sin ningún peso. Puede que lo terminemos incluyendo en una canción, y puede que esa canción vaya a parar a un álbum, o no.

¿Y dónde o cómo encontrasteis esa chispa?
Diría que cuando terminamos “The Something Rain”, no sentía que debiera precipitarme para hacer otro disco, así que me concentré en saber dónde se encontraba esa chispa, y traté de hacerlo de una manera relajada y sin presiones. Era más como una cuestión de juntarnos y hacer algo de música, y si llegaba alguna idea, dejar que creciera con el tiempo y ver si nos picaba la curiosidad. Así salió una de las primeras canciones, “Help Yourself”. Salió de un momento en el que estaba trasteando con la guitarra mientras pensaba en otra cosa, y ya que estaba grabando, vi lo que podía hacer mi bajista, y después se la enseñamos al grupo cuando se presentaron, y 45 minutos más tarde grabamos la versión que está en el álbum, porque fue un momento de espontaneidad. Después cuando la escuchamos, enseguida nos pusimos de acuerdo en que esta iba a ir el medio de nuestro próximo disco, porque estaba muy bien, pero es que además, esto nos hizo preguntarnos un montón de cosas. Pensábamos que no entendíamos muy bien de dónde venía esta canción o lo que quería decir, pero nos gustaba la idea de hacer un disco con este elemento dentro.

“The Waiting Room” es un disco de extremos que va de lo abstracto a lo muy real, simple o directo. ¿Lo hicisteis a propósito o fue una sorpresa que os sorprendió?
Todas las posibilidades que planteas están bien. Mira, cuando escribes canciones, tienes que aceptar de dónde vienen y tienes que aceptar lo que estás haciendo, y si aceptas la idea de la canción, tienes una responsabilidad, y es un camino que tienes que explorar de una manera abstracta o muy directa. Tiene más que ver con lo que hubieras creído al principio que era la idea. Las elecciones estéticas y creativas se fijaron cuando, hace más o menos un año tuvimos unas veinte ideas, y desde ahí nos planteamos lo que podíamos hacer a partir de esta música que hemos creado sin pensar demasiado. Gradualmente supimos qué canción debía ir en el medio o con cuál debíamos empezar el disco, y vas encontrando momentos buenos a los que agarrarte. Hace un año existía un boceto del álbum en el que había canciones con letra y otras que sólo tenían unos arreglos o una dirección general. Es una manera de conectar con el trabajo en su conjunto, y no con las canciones en particular. Trazas unas direcciones para los colores y las intensidades, que van de aquí hasta aquí, y entonces entiendes la forma y empiezas a conectar con las ideas que lo rodean.

No es vuestro disco más fácil de escuchar, pero tal vez haya sido más fácil de grabar.
En cierto modo, porque empezamos a hacerlo sin presión, pero luego la presión crece. Cuando sólo tienes la idea inicial, todo está bien, pero a medida que va tomando forma va creciendo la presión. ¡Tener ideas es fácil! Es más complicado completar todo cuando ya tiene una forma precisa, y siempre vendrá algún momento doloroso.

El hecho de que desde “The Something Rain” se haya celebrado el vigésimo aniversario de la banda, que equivale a la edad que podíamos tener con los primeros discos del grupo, ¿qué os ha hecho pensar? Habéis existido durante una vida entera.
Sí, ha sido una vida, pero el hecho de haber vivido el vigésimo aniversario, y haber grabado de nuevo algunas de nuestras viejas canciones, ya nos dio una perspectiva. Por otra parte está que empezamos de nuevo en 2006, más o menos en la misma época en la que publiqué mi primer disco en solitario, y desde mi punto de vista aquello fue un progreso y un cambio. Por eso, el hecho de haber grabado canciones de 1992 o 1994 es algo que simplemente nos permitimos para reivindicar el pasado pero quitándole toda la mística , de modo que si las tocábamos en directo, de una manera distinta, se puede decir que el pasado no tenía nada que ver con ello. Ha pasado una vida, pero la hemos visto pasar en un momento, y queremos que este disco trate también de un momento así, que sea un momento determinado.

“Ha pasado una vida, pero ha pasado en un momento y queremos que el disco trate también de un momento determinado”

Una de las mayores diferencias que hay entre tú y yo, como músico y como periodista, es que la gente termina olvidando lo que escribí hace veinte años, pero a ti siempre te van a recordar lo que grabaste entonces, y puede que algunas de esas cosas las entiendas como errores. ¿Cómo es eso de que te estén recordando siempre los errores que cometiste en otra vida?
Cuando nos volvimos a juntar en 2006 no había mucho que decir, pero había dos cosas que quería dejar claras. Una de ellas es que no quería que mis ideas fueran definidas por la forma o el modo en el que éramos músicos, porque llegó un momento en el que escribía canciones pensando que tenía que satisfacer a aquella gente, y que el grupo pudiera tener una forma determinada, así que me liberé de todo lo anterior, pero es que además no quiero sentir nostalgia. Necesito hacer algún tipo de progresión, trazar una línea y seguir adelante. Cuando hicimos el primer álbum después de todo esto, “The Hungry Saw”, teníamos cinco conciertos reservados ya, así que fuimos y tocamos “The Hungry Saw”. Creo que fue un hito para nosotros porque no habíamos tocado en cinco años, pero la gente venía y nos decía que tocáramos “Tiny Tears”, o cosas así, mientras que para nosotros era importante poder decir que aquel era nuestro inicio, que estábamos empezando. Para la gente fue difícil, pero parece que ya lo han aceptado por fin. Espero que le echen un vistazo a este nuevo disco, y que vean por dónde va la vida, porque es un paso más en el camino. Esto no va de cómo se sentían cuando tenían 26 años.

¿Ya no vas a tocar alguna de estas viejas canciones cuando presentes el nuevo disco?
Hombre, siempre es importante conectar con las canciones antiguas, porque de todos modos, hay una conexión, y en “The Something Rain”, por ejemplo, cuando tocamos “Medicine” juntos, encontramos ese espacio que se ha creado con los años entre nosotros y que es tan especial.

Empezáis el disco con una versión instrumental. ¿Por qué? ¿En qué os ha ayudado a montar el disco esta canción?
Nos ha ayudado poco porque fue la última canción que añadimos al disco. Pero no vas desencaminado porque trabajamos para que “Second Chance Man” fuera la canción que abriera el disco. Era muy importante para nosotros que el disco se abriera con una línea así, pero cuando el álbum estaba prácticamente terminado, sentí que necesitaba crear antes un espacio para preparar al oyente para ese momento. No quería que le dieras al play, y que apareciera directamente “Second Chance Man”.

No conocía a Bronislav Kaper, el autor de “Follow Me”, ese instrumental con el que empezáis. ¿Qué sentido tiene reivindicarlo en 2016, o qué podemos contar de él a la gente para que lo conozca más?
Bueno, hablaba mucho con Julian (Siegel) sobre jazz mientras preparábamos los arreglos de cuerda. Él es un hombre de jazz, y me enseñó la música de Kaper, de manera que terminamos haciendo una de sus canciones en directo, y encajaba a la perfección porque era un compositor de bandas sonoras de Hollywood, pero personalmente, esta melodía ha estado conmigo desde hará unos diez años. La última vez que vi “Rebelión a bordo” la melodía se quedó conmigo, así que quise probar esto y cuando lo probamos nos resultó… fácil. Resultaba natural algo así, por lo que terminó siendo la pieza que abriría el disco.

Este disco tiene mucha pinta de vinilo, y poca de CD, y vuestros primeros discos sí tienen aspecto de CD’s más que de vinilos. ¿Desde cuándo os planteáis los discos como vinilos y no como CDs?
Siempre lo hemos planteado así.

¿Incluso los primeros?
Siempre ha sido así, aunque hubo un punto en el que evolucionamos desde lo que hicimos en nuestros primeros tres discos, y captamos la forma exacta de lo que debía ser el álbum para nosotros, y lo intentamos con nuestro cuarto disco, “Simple Pleasure”. De ahí en adelante, queríamos que realmente fueran álbumes con ese concepto que tienen “The Something Rain” y este nuevo disco, con una historia que se desarrolla de una manera natural en cada una de las caras del disco, que termina y comienza de nuevo al otro lado. Fue un poco difícil dar el paso entre los largos CDs, para concretarlos en 45 minutos, pero es lo que realmente queríamos, que empezara cada cara con energía y tuviera una balada al final. Pero oye, los discos dobles también están bien.

Tu voz parece que suena distinta en este disco, tanto en la manera de cantar como en el modo en el que se han grabado las voces, ¿por qué?
Pues no. No creo haber hecho nada distinto. No suena tan distinto a canciones como “Medicine” de “The Something Rain”. Tal vez sea que he intentado por todos los medios plantear la música de una manera más fluida y con menos presiones, o sentir el momento y dejarme llevar para dejar que las cosas estén más abiertas.

Diríamos entonces que cuando te sientes más relajado, cantas más y hablas menos… Vale, me lo apunto. Vamos entonces a otra cosa. Jamás habría pensado que Jehnny Beth de Savages grabaría con vosotros. ¿Por qué la elegisteis a ella y cómo fue el proceso de trabajo?
Hicimos los dos una colaboración en un concierto en Londres en el que teníamos que “reimaginar” música para películas de David Lynch, en el que todos los cantantes pudimos escoger las canciones que queríamos hacer de sus películas. Entonces conocía algo sobre Savages pero no mucho, y la escuché cantar en los ensayos aquella noche. Yo ya estaba trabajando en “We Are Dreamers” en aquel momento y pensando en arreglos de trompeta o algo que le diera algo más de intensidad, y me quedé alucinado con la manera de cantar de Jenny. Le di la canción y le dije que no era para hacer un dúo, no era para que añadiera coros, sino para que fuera otra persona en la canción, para que cantara de alguna manera que renunciaba a dejar de soñar. Se la pasé, y en diez minutos tenía dos versiones. Fue tan rápido que podía haber dejado al taxi esperando en la puerta.

Es una tradición que en cada uno de vuestros discos haya uno o varios dúos con voces femeninas. Escoger una voz nueva para cada disco es interesante pero, ¿no os habéis planteado alguna vez tener a un miembro (mujer) fijo en el grupo para que tenga más tiempo de trabajar con vosotros?
La colaboración siempre vendrá marcada por la idea en sí misma. Por ejemplo, para “Dreamers”, no creía que Jenny fuera a ser parte de la canción, ni parte de este disco. No creía que fuera a incluir nada con Lhasa de Sela, ni que fuera a añadir algo que se hizo hace tanto tiempo, o que fuera a ser una parte importante del disco. De todos modos, no hay ninguna así en “The Something Rain”, ¿no?

– No, pero en “Falling Down A Mountain” está “Peanuts”.
Pero es que cuando estaba haciendo “Peanuts” fue justo en el momento en el que conocí a Margaret O’Hara. No pensaba que fuera a cantar con ella, pero es una canción de spoken word, y no creas que antes anduviera buscando a nadie para que hiciera conmigo algo de spoken word. Simplemente salió así.

Hablando sobre esas canciones con colaboración femenina, ¿qué es lo que estaba grabado hace años de “Hey Lucinda”, y qué es lo que habéis añadido ahora?
Había una versión grabada, y hará unos seis años fui a Montreal para grabar voces, pero cuando falleció Lhasa, no volví a escuchar la canción hasta hace un año. Pude escucharla de una manera completamente distinta. No oía la canción en la que estaba tan concentrado hace siete años sino que percibí este momento en el tiempo y había todo un espacio para crear música. Quité casi todo lo que hicimos en su momento, y lo grabé de nuevo para sentir un paisaje diferente, y resultó que apoyaba perfectamente la idea que tenía, y encajó bien. Fue… sanador (cuando lo dice, se le humedecen los ojos).

Después de escuchar el disco varias veces, me da la sensación de que “Hey Lucinda” es la pieza central del disco por su situación, pero también por su tratamiento, sin embargo es más “The Something Rain” o “Falling Down a Mountain” que las otras. ¿Es así, por qué la grabasteis de una manera más clásica de Tindersticks?
Es porque es un dúo, pero la música es de la más experimental que hay en el disco. Puede que la superficie de la canción no suene experimental, pero es un dúo, y somos Lhasa y yo, y queda genial. Creo que muchos cantantes cogerían la canción y harían algo realmente triste, pero porque nosotros éramos capaces de hablar de nuestra relación con la misma libertad con la que hablamos sobre música. Mostró mucho carácter cuando la hizo. Ella lleva la parte femenina de la canción, y hay que tener en cuenta que la chica de la canción es la que sale adelante, la que se marcha, mientras que el chico está aferrado a su pasado y no quiere moverse de ahí, y ahí es donde se produce la travesura de la que habla la canción. Ella coge la canción y le añade ese toque ligero que la llena de fuerza.

“Tengo sentimientos contradictorios sobre la publicación de ‘Hey Lucinda? y el que todo el mundo me pregunte sobre Lhasa De Sela”

Pero la has calificado como “sanadora”. ¿Es realmente sanador el hecho de publicarla y tener a medio planeta preguntándote por ella constantemente?
Tengo sentimientos contradictorios acerca de eso, pero… ¡es una canción! Es una canción que los dos decidimos hacer… No creo que la palabra sanadora sea inexacta, porque tampoco es que con esto pueda dar por zanjado este asunto. Las cosas no funcionan así.

Nunca lo olvidarás, sino que serás capaz de lidiar con ello de una manera más fácil.
Exacto. Siempre habrá alguna herida abierta, pero no puedes impedir que fluya por donde tenga que hacerlo.

No te voy a preguntar por qué habéis añadido imágenes a todas las canciones porque está perfectamente explicado en todas partes, pero me ha sorprendido ver el vídeo de “We Are Dreamers”, y me planteé cómo ha funcionado todo con la gente de la Blogotheque y Clermont-Ferrand. Si yo pienso que esta es mi canción y de pronto llega alguien con este material gráfico que es, en el fondo, una idea muy simple pero muy brillante, que explica todo lo que hay en la canción con un concepto que no tiene nada que ver, por lo que la percepción que tiene la gente de la canción, puede cambiar.
Claro, pero si hubiera querido controlar eso, habría hecho yo mismo los vídeos. La idea vino de que formé parte del jurado de un festival de cortos, en el que me tragué decenas de cortos montados uno tras otro, y al final sientes algo, y quise algo así. Es una colaboración con un festival de cine. En nuestro caso, los vídeos tienen una parte muy marcada que viene dada por la música. Lo único de lo que nos preocupamos mi mujer y yo, es de cómo iban a ser el primero y el último vídeo y hacia dónde iba el trabajo. Hemos hablado todo el rato con todos los directores, y vimos que una de las primeras piezas que vinieron fue la de “Dreamers”. Gabriel Sanna me la mandó por correo electrónico, y cuando lo vimos fue un momento muy excitante. Es simple, es bello, es un punto de vista sobre la canción que no la pisa. Es lo que quería, que es un contrapunto. No quería que se relacionara directamente con la canción, que no fuera narrativo, sino que fuera simplemente eso, un contrapunto.

Hombre, sí, pero ahora, cada vez que escuche la canción, voy a imaginarme ese gran camión, y esas montañas de arena moviéndose.
Eso me gusta, eso es que lo hemos conseguido.

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