Son uno de los grupos más inclasificables del pop nacional, siempre han ido a su aire y por eso, desde la independencia creativa más absoluta, los catalanes han dado con un grupo fiel de seguidores que hemos acogido “Animalitos” (Austrohúngaro) como el Santo Grial que llevábamos años esperando. No hay problema, aun está permitido subirse al carro.

Estaba claro que Hidrogenesse eran grandes hace tiempo. Singles como “Eres PC/Eres Mac” o “Así se baila el siglo XX”, y su debut en formato largo, “Gimnàstica passiva”, se encargaban de demostrarlo. Pero, no me pregunten el porqué, aun no se les tomaba en serio entre los sectores más respetados de la crítica especializada. Se les seguía considerando un grupo de broma, y les calificaban erróneamente de divertimento liviano y paralelo de Genís Segarra (Astrud) y Carlos Ballesteros (uno de los capos de Austrohúngaro). Todo esto ha empezado a cambiar con “Animalitos”, un inteligentísimo tratado de pop posmoderno que, a pesar de tener otras motivaciones y tomar otros caminos estilísticos, nada tiene que envidiar a lo mejor de Astrud.

“Nosotros, como Jarvis Cocker o Luke Haines, seguiremos intentando seguir los pasos de Lawrence Hayward”

El segundo trabajo largo de los catalanes es el que mejor plasma el universo “Hidrogenesse”; ese que casa la “alta” y la “baja” cultura de forma natural, ese que se mueve por choque de contrarios (Gary Glitter vs Klaus Dinger, Passolini vs Guillermina Mota), ese en el que no pueden faltar Rubí y los caballitos pony, y ese que acaba calando gracias a contar un buen número de rompepistas (algunos de ellos ya himnos como “Disfraz de tigre” o “El poder de mis tejanos”). “Queríamos hacer un disco que sonara como un Top Of The Pops de 1974. Eso es una locura y obviamente no lo hemos conseguido. Somos demasiado continentales (nostálgicos, decadentes, cursis y pretenciosos). Es una pena. Lo que sí hemos conseguido, al poner el ritmo en un primer plano, es hacer un disco muy de sábado noche. También nos hemos esforzado mucho en que las canciones sean buenas, y en las letras (algo que Gary Glitter no tenía tan en cuenta)”. Sin duda alguna, el gusto de los catalanes es exquisito. Lo demuestra el hecho de que sean uno de los pocos grupos que reivindiquen (a nivel planetario, casi me atrevería a decir) como se merece a una de las figuras más singulares del pop británico más a contracorriente. Hablamos de Lawrence Hayward, alma mater de dos de los grupos más inclasificables del pop raro, Felt y Denim. “Lawrence es un santo, le tenemos auténtica devoción. El año pasado fuimos a verle en directo, en París. Lo que hizo en los noventa, los tres discos de Denim, son insuperables y no hay nada que se les pueda comparar. Además, el cambio que hizo de Felt a Denim es un ejemplo para todo el mundo que haga música. Es como si hubiera escrito un libro de auto-ayuda. A la altura de Lawrence sólo están Andy Warhol, Gustave Flaubert y Gainsbourg. Nosotros, como Jarvis Cocker o Luke Haines, seguiremos intentando seguir sus pasos”. De Hayward han heredado una particular manera de aproximarse a la música. Una manera que nunca sabes muy bien si es irónica o inocente. Bienintencionada o cargada de mala leche. Canciones como “Los perezosos”, “Disfraz de tigre” o “Vamos a casarnos”, ¿son dardos cargados de veneno o sencillas tonadas de humor blanco? “Nosotros intentamos combinar el chascarrillo con el cariño más sincero, y por eso a veces provocamos una sensación de media sonrisa que puede parecer irónica, pero no creemos que se trate de eso. Lo nuestro es más bienintencionado”. Y es que uno acaba pensando que Hidrogenesse son un grupo inteligente y superdotado que, como Hayward hizo con Denim y ahora con Go Kart Mozart, les gusta hacerse los tontos, y así reírse de todos aquellos que les acusan de ser un combo frívolo, sin importancia… Eso sí, tal operación tiene algunos peligros. “Nos gustaría que se nos hiciese más caso, porque no somos una broma, ni nuestros grupos son anécdotas salidas de una noche. Pero estamos muy contentos de que haya un público que nos permita sobrevivir, seguir publicando discos y haciendo conciertos y fiestas”. Otra cosa que define a Hidrogenesse es que son agradecidos con sus maestros. En “Animalitos” participa Alfonso Melero, batería de Hello Cuca, uno de los creadores del sello Spicnic, uno de los primeros sellos españoles por apostar por otra clase de pop y principal referente de Austrohúngaro, su digno sucesor. “Cuando nos conocimos todos los que hicimos ´Lujo y Miseria´, teníamos en común que nos gustaban los grupos de Spicnic, aunque a diferentes niveles: a unos Astrogirls, a otros Meteoro, a otros Terry IV… Que Alfonso toque la batería en el disco es un homenaje a Alfonso en sí mismo, a su sabiduría y a su trayectoria de batería, teclista, caja de ritmos, ideólogo… desde Terry IV hasta Hello Cuca”.