“Auto-editarnos es lo más satisfactorio del mundo y no lo cambiamos por nada”
Entrevistas / The Reytons

“Auto-editarnos es lo más satisfactorio del mundo y no lo cambiamos por nada”

Fran González — 23-03-2024
Fotografía — Archivo

En la alegórica portada de su tercer álbum de estudio, Ballad of a Bystander (24), una joven pelirroja se contempla a sí misma exhibida en una galería de arte, convirtiendo así esta contrastada imagen en un poderoso y metafórico mensaje que define a la perfección la situación actual de The Reytons.

Banda de barrio, hecha a sí misma y sin delirios de grandeza, que desde la más humilde auto-edición y el costumbrismo más honesto ha conseguido hacerse hueco en el espectro independiente de su país hasta posicionarse en el número uno de las listas.

Su sonido perfectamente podría pertenecer al año que referencian entre sus canciones (“2006”), y es que tal y como nos confiesa su propio vocalista y líder, Jonny Yerrell, la nostalgia está adherida a su proyecto tanto como su afán por reivindicar su Rotherham natal o escribir historias reales y de raíz humana. Razones por las cuales su impacto, influencia y acogida han sido tan unánimes entre los amantes del rock más “lad” y el indie de toda la vida.

Veníais de conseguir un número uno con vuestro anterior disco, “What’s Rock and Roll?”. ¿Supuso esto algún tipo de presión a la hora de encarar un proyecto nuevo?
En absoluto, tío. No sentimos ningún tipo de presión en ningún momento. Si te soy sincero, lejos de creer que no estaríamos a la altura de nuestro anterior trabajo, lo que este éxito tan rotundo provocó en la banda fue un sentimiento compartido por querer volver a intentarlo cuanto antes. Y bueno, casi lo conseguimos, de hecho. No ha podido ser en esta ocasión, pero eso no significa que no estemos satisfechos con lo que hemos conseguido, por supuesto. La buena acogida de “What’s Rock and Roll?” desarrolló una energía súper positiva en nosotros y nos hizo querer volver lo antes posible al estudio a seguir haciendo música, en lugar de frenarnos o generar ciertas inseguridades. A fin de cuentas, lo que nos gusta hacer es escribir música y seguiremos haciéndolo tenga o no tenga éxito.

Sobre “Ballad of a Bystander”, una vez más hacéis gala de vuestro estilo identificativo y recurrís a una portada muy llamativa y humana.
Bueno, hay mucha metáfora en la elección de esa imagen, como me imagino que te habrás percatado. A fin de cuentas, el verdadero espectador en todas nuestras canciones soy yo y así es como me he sentido en estos últimos años, tras el éxito de la banda. Vemos a una mujer admirándose a sí misma en un museo, pero su imagen en tiempo presente difiere mucho de la que admira. Pertenecen a dos mundos diferentes. No es más que una reflexión sobre cómo nos hemos sentido a título personal después de que tantísima gente de todo el planeta decidiera poner el foco en nuestro particular universo e hiciera dignos de ser admirados a unos meros muchachos de barrio.

"Supongo que algo común a todas las generaciones es creer que jamás se volverá a hacer música tan buena como la que escuchábamos de jóvenes"

Como ya viene siendo costumbre en vuestro registro, es una manera muy abierta de contarle al público el momento vital en el que os encontráis.
La cosa es que todos los miembros de The Reytons venimos ya de tener carreras paralelas en otros grupos y sabemos bien lo que es luchar contra las expectativas y contra esa potencia motriz que irremediablemente te lleva a terminar convirtiéndote en lo que no quieres o en lo que otros buscan de ti. Sin embargo, desde que fundamos esta banda teníamos claro que la verdad, el ser honestos y el mostrarnos tal y como somos ante el público iba a ser por entero lo que nos definiera. Más que el perseguir o hacer lo imposible por tener una base de seguidores determinada, lo que decidimos fue comportarnos como somos, y es la mejor idea que podríamos haber tenido nunca. La gente viene a nuestros shows, escucha nuestros discos, y entiende lo que les estamos contando porque son historias con las que pueden conectar o sentirse representados, y eso es lo que hace que una banda sea querida.

Además, me da la sensación de que en todo lo que hacéis hay una intención muy clara por poner a vuestra ciudad natal en el mapa, ¿me equivoco?
No te equivocas, no, y me alegra mucho que saques este tema. Nuestra Rotherham natal ha gozado de muy mala prensa siempre. Es una zona envuelta en mucha negatividad por muchas razones, ya sabes. Desempleo, conflictos sociales, rentas bajas… No es que lo hiciera de forma exageradamente consciente, pero desde el principio tenía claro que con la banda iba a tratar de contribuir de alguna humilde manera en cambiar eso, ¿me explico? Por eso trato de ofrecer una visión más positiva y certera de todo lo que esta ciudad tiene, que por supuesto es mucho más de lo que siempre se ha visto o transmitido.

Todas ellas son historias de lo más personales, pero me despierta mucha curiosidad “2006”, donde creo que enseñáis vuestra cara más nostálgica.
Me has pillado, sí. Soy bastante nostálgico, no lo puedo negar. 2006 es un año muy especial para mí. De aquellas estaba envuelto en otros proyectos, claro, ya bien fuera con otras bandas o como artista en solitario, y recuerdo perfectamente lo que la música me hacía sentir en aquellos días. Era una relación muy especial y libre la que tenía con la música por aquel entonces. Me sorprende que a ti también te haya llamado la atención esta canción, porque la considero muy personal, muy mía, por así decir. Citando cosas que eran especiales para mí y de forma muy concreta.

Bueno, es que es un año muy especial para muchos. No hace falta decir que fue el año en el que Arctic Monkeys debutaron.
Claro, sí, desde luego. Imagino que independientemente de la parte del mundo desde la que hablemos, todas las personas coincidimos en llevar muy dentro de nosotros las bandas y estilos musicales que descubrimos siendo jóvenes. Sin desmerecer a la música presente, supongo que algo común a todas las generaciones es creer que jamás se volverá a hacer música tan buena como la que escuchábamos de jóvenes.

También diría que en este disco percibimos más que nunca tus influencias hip-hoperas, las cuales maridan muy bien con el rock, como vemos en “Not Today Mate”.
Siempre he adorado el hip-hop, y mira, ya que mencionabas antes la nostalgia, debo decir que escuchar hip-hop de la costa Oeste o de los primeros movimientos contraculturales de Reino Unido es una de las cosas que más me inspira a la hora de crear. Por supuesto que era un gran fan del indie y del rock de aquella época. Como cualquier otro muchacho de aquí, escuchaba a los Arctic Monkeys o a Reverend and the Makers, pero el hip-hop ocupaba un lugar especial en mi corazón. En ese mismo 2006 que mencionábamos antes hubo una escena emergente de rap en Reino Unido que era muy buena, y sin duda me influenció mucho en la manera en la que ahora escribo canciones, distribuyo los versos o desarrollo mis habilidades de contador de historias a través de las letras. Es algo que ha formado parte de mi ADN desde siempre y me encantaría seguir evidenciándolo en mi trabajo de aquí en adelante.

David Watts, por su parte, produce el disco una vez más. ¿Qué diríais que tiene David que os hace confiar en él vuestro trabajo?
Pues te diría que lo que tiene es algo que guarda mucha relación con la filosofía de la banda de la que antes hablábamos. A pesar de que David tenga unas habilidades espectaculares y sea un profesional de lo más capacitado, es un tipo muy honesto y humano. Tenemos muchas cosas en común, desde nuestro sentido del humor hasta un estilo de vida similar. De hecho, su estudio está a unos minutos de donde vivo. Con esto lo que trato de decir es que se ha desarrollado entre nosotros una simbiosis y una confianza que desde luego no creo que vaya a encontrar en otros productores. Puedo llegar al estudio y decirle honestamente que no traigo nada hecho, y en seguida él va a saber abrazar la situación con comprensión, invitándome a ponernos manos a la obra a probar cosas y a trabajar. Además, hemos vivido momentos muy intensos juntos, como la celebración de nuestro primer número uno, que también fue su primer número uno. No sé, si algo funciona, ¿para qué cambiarlo, verdad?

Como tampoco abandonáis vuestra cruzada por seguir auto-editándoos. ¿Os habéis sentido tentados de delegar esta labor en un sello tras el éxito de vuestro anterior disco?
Para nada, y mucho menos ahora que la banda se encuentra en un momento tan bueno. Evidentemente, el éxito trae consigo mucho trabajo, el cual recae sobre un equipo de personas muy reducido. Y sí, al principio de nuestra carrera, y cuando no teníamos muy claro si íbamos a ser capaces de gestionar todo esto, te confieso que se nos pasó por la cabeza firmar por un sello grande. Ya sabes, eres un artista joven y piensas que todo tiene que pasar por una multinacional con la que hacer dinero y todo eso. Pero con el tiempo descubres que es un paso que te puedes saltar y que puedes aprender a hacerlo tan bien como cualquier otro de forma autónoma. Además, es genial ver que todo tu trabajo, desde las letras, las portadas o los videoclips, lleva tu firma y la de tu equipo, y que todas las decisiones recaen en vosotros sin tener que lidiar con contrapropuestas de nadie. Auto-editarnos es lo más satisfactorio del mundo y no lo cambiamos por nada.

Cerremos la entrevista mencionando que, junto al disco, también anunciasteis el mayor concierto que vuestra ciudad natal vaya a acoger en décadas. ¿Cómo os sentís cargando con esta responsabilidad?
Debo decir que hemos dado ya muchos otros bolos que han sido muy grandes y significativos para la banda. Nuestro paso por Sheffield, sin ir más lejos, es un hito imborrable para nosotros. Pero honestamente, nuestro próximo concierto en Clifton Park el próximo 6 de julio es otra cosa. Sentimos una mezcla entre responsabilidad, pasión y excitación que ningún otro show ha despertado antes en nosotros. Siempre habíamos querido hacer algo como esto y no te exagero si te digo que, independientemente de lo que suceda después, este concierto va a ser nuestro legado. Lo que dejaremos al mundo y por lo que seremos recordados. Ah, ¿y sabes una cosa? Un fan español me dijo este verano en Benicàssim que iba a venir a vernos allí, que a pesar de habernos visto ya en directo en el festival en el que estábamos quería vivir la experiencia de vernos tocar en un show de esta índole y en nuestra ciudad natal. Francamente, son este tipo de cosas las que te hacen entender que todo esto vale la pena.

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