Por su aspecto podrían ser un grupo de los setenta; por su procedencia, se les relaciona con bandas sureñas; y por su repercusión en los medios, su juventud y su música, se les compara a The Strokes o The White Stripes. Ellos son una formación que desde su primer disco –“Youth & Young Manhood”- en realidad sólo pretende ser ella misma; aunque eso sí, tocando rock´n´roll de siempre.

Es Matthew quien atiende al teléfono, desde New York City, para respondernos tan sólo unos días antes de que su grupo toque por primera vez en España (en unos conciertos que ya se habrán celebrado en el momento de publicarse esta entrevista). “No sé lo que espera el público español de nosotros, pero básicamente lo que hacemos en directo es tocar nuestro disco, supongo que con un poco más de emoción”. En cualquier caso, venir a Europa es siempre una motivación extra, y más teniendo en cuenta que están obteniendo mayor aceptación a este lado del Atlántico. “No sé cómo va a ser esta vez, pero en Europa hemos hecho conciertos para unas cinco mil personas, mientras en Estados Unidos tocamos para audiencias de unas mil”. Pero no sigamos sin pasar antes a las presentaciones. Kings Of Leon es un grupo formado por tres hermanos y su primo (nuestro interlocutor en el día de hoy). Los hermanos Followill crecieron viajando por el sur de Estados Unidos bajo la tutela de su padre, un evangelista pentecostal. “No creo que haya relación entre la religión y nuestra música. Quizás en directo haya una similitud con nuestros comienzos en las iglesias, en los que la gente también bailaba, pero nada más”.

“No sé cómo va a ser esta vez, pero en Europa hemos hecho conciertos para unas cinco mil personas, mientras en Estados Unidos tocamos para audiencias de unas mil”

Que nadie caiga en la tentación, por tanto, de relacionarles con las autodenominadas bandas cristianas. “Sé que existe una banda llamada Stryper, pero nunca he escuchado su música”. Y hablando de tentaciones, parece que nadie sea capaz de evitar citar a The Strokes cuando se refiere a Kings Of Leon. Le preguntamos a Matthew si no están hartos de ello. “Sí, es verdad, estamos un poco cansados. Si tienen que compararnos, hay más grupos con los que pueden hacerlo. Pero, bueno, tampoco es algo que importe demasiado”. Quizás lo mejor para evitar comparaciones sea marcar diferencias respecto a las otras bandas con las que comparten escena. “Nuestra banda todavía está creciendo. Tenemos un álbum y ya estamos escribiendo otro que creo que va a ser diferente, pero no puedo decirte cuál es nuestra contribución a la escena, porque no lo sé todavía”. De momento, hechos como el de telonear a The Strokes la misma noche de nuestra conversación no ayuda a diferenciarles. Tal vez tocar con grupos que les hayan influenciado ayudaría más a situarles. “Si pudiéramos tocar con Bob Dylan o con Tom Petty sería fantástico. No sé, hay un montón de bandas clásicas con las que nos gustaría tocar… como los Rolling Stones”. Sin embargo, un sector de la crítica insiste en ver southern-rock en su música, sin duda atendiendo a su procedencia. “Yo nunca he tenido un disco de Lynyrd Skynyrd o Allman Brothers. Quizás sonamos a rock sureño para alguna gente, pero no para mí. La gente nos compara sólo porque somos del sur. Es lo mismo con los Strokes. Coincidimos en el tiempo y en el hecho de que ambos tocamos rock y automáticamente la gente nos compara”.

“Yo nunca he tenido un disco de Lynyrd Skynyrd o Allman Brothers. Quizás sonamos a rock sureño para alguna gente, pero no para mí”

Y algo parecido pasa con su residencia habitual, la ciudad considerada capital mundial de la música country. “Vivimos en Nashville pero nunca vamos al centro ni tenemos nada que ver con la escena country que hay allí”. Por otra parte, no parece ser un problema que todos sean miembros de una misma familia. “No sé, el problema es que nos gustan el mismo tipo de chicas… pero nunca peleamos, para nada. Creo que definitivamente es mejor ser familia que no serlo. Con gente desconocida sería peor. Por ejemplo, si estamos escribiendo una canción y yo toco algo que no suena bien, existe la confianza necesaria para que me lo digan y esto no hiera mis sentimientos, porque son mis primos”. Con todo, existen liderazgos en el seno de la formación. “Creo que se puede decir que Caleb es un poco el líder de la banda. Él es el que se encarga de la mayor parte de la composición. También Nathan escribe letras. Normalmente Caleb trae una parte de guitarra y luego empieza a cantar sobre ello… Así nacen la mayoría de los temas”. Otro aspecto que llama mucho la atención es la juventud de todos ellos, especialmente la de Jared. “No es un problema. Cuando la gente le mira no cree que tenga dieciséis años, le ven sólo como uno más de nosotros”. En cuanto a la grabación del disco, y si atendemos a la opinión de Matthew, todo salió a pedir de boca. “Disfrutamos mucho en el estudio, fue lo mejor. Empezamos en los estudios Shangri-La de Los Angeles, que The Band construyeron en el setenta y seis. Allí hicimos un par de canciones, lo dejamos para ir a Europa a hacer un par de conciertos y luego volvimos y fuimos a los estudios Sound City, donde terminamos el disco. El proceso de grabación es lo mejor, te permite experimentar…”. O sea, que es mejor que actuar en directo. “Es una pregunta difícil. No sé, me encanta girar y tocar también. Cuando tenemos un día libre en la gira es deprimente, pero no sé, no sé qué prefiero, quizás grabar… o quizás tocar en directo. No sé, es una pregunta demasiado difícil (risas)”. Una elemento importante de la grabación siempre es el productor, en este caso Ethan Jones (Ryan Adams, Jayhawks, etcétera…). “Nathan y Caleb ya le conocían. Habíamos escuchado otros trabajos suyos y todos sonaban tan bien… Y sí, fue perfecto en el estudio con él y nos hicimos amigos. Pero no sé, no hubo un motivo en particular para escogerle, sólo que es un productor impresionante, supongo”. El resultado es un disco que, desde luego, está dando que hablar, aunque parece que no mucho más de lo que ellos esperaban. “Con el primer disco no sabes realmente qué esperar, pero creo que todo está yendo fantástico, que no hay nada que puedas decir que haya ido mal”. Sea como sea, no cabe duda de que gran parte del éxito de Kings Of Leon se debe a que su compañía discográfica confía en sus canciones. De hecho, que hayan invertido sumas considerables en su promoción puede dar que pensar. “No, para nada. Ellos dicen que hagamos lo que queramos, y eso es fantástico. Si llega el momento en el que nos dicen lo que debemos hacer, definitivamente les diremos: ‘hasta la vista”. Esperemos que así sea y que logren mantenerse a salvo de las -a veces- implacables fauces de la industria. De momento, para lograrlo, todavía no tienen determinados sus planes a medio plazo. “Giraremos hasta navidad y entonces quizás empecemos el nuevo disco, pero no lo sé”.