“Ser célibe es la moda”
Entrevistas / Samantha Hudson

“Ser célibe es la moda”

Nerea Rocha Ballesteros — 11-03-2021
Fotógrafo — Archivo

“Dulce y bautizada” (Subterfuge, 21) es el nuevo single de uno de los iconos del electrodisgusting español, una de esas artistas que reivindica lo travesti, el cabaret, el despiporre y sobre todo la libertad para ser quién queramos y cuándo queramos. Con Samantha Hudson charlamos sobre este single y sus lanzamientos anteriores.

Acabas de sacar nuevo sencillo y videoclip “Dulce y bautizada” que empieza con la llegada de Samantha Hudson a un colegio de monjas de infarto. En este colegio la van a dirigir por el buen camino, es decir, tiene que dejar atrás su yo más sexual. ¿Cómo surge la idea de este videoclip?
No es la primera vez que manifiesto públicamente que estoy harta del sexo, o por lo menos del concepto de sexo que la sociedad nos obliga a tener. Nos hemos convertido en carnaza. Todo el mundo se esfuerza en sexualizarse hasta unos límites absurdos, acumulando conquistas en las apps de ligar y cosechando likes y comentarios en las redes sociales, por una mera necesidad de aprobación. A día de hoy, necesitamos que la gente nos considere atractivas para sentirnos válidas. Por eso decidí volver a mis inicios y hacer una canción que hablara de esto en ese tono ácido y sarcástico que tanto caracteriza mi música. “Dulce y bautizada” es un homenaje a la gente que no nos sentimos a gusto desenvolviéndonos en términos sexuales y siguiendo el ritmo que nos marca la sociedad de hiper consumo en la que vivimos. Ahora ser célibe es la moda.

El tema del videoclip es el puritanismo, los pecados carnales, que es un poco la temática que te catapultó a la fama con tu trabajo del colegio “Soy maricón”. ¿Es de alguna forma un homenaje a la Samantha de quince años?
Desde luego. Sería la secuela de ese primer tema. Es una especie de carta de reconciliación dirigida a ese Jesucristo déspota y solemne que me repudió de su rebaño hace seis años. “Dulce y bautizada” es un “tenías razón” dirigido a Dios en clave de sátira.

“Dulce y bautizada” es un reflejo de todas esas chicas malas de instituto que llevamos dentro todos los maricones.

¿Cómo consigues que Samantha tenga un humor tan espontáneo?
No creo que eso se consiga. Imagino que ser una payasa es algo con lo que naces. De cualquier manera, yo creo que la clave está en que confío plenamente en mi propuesta y yo soy la primera que se ríe con mis bromas.

Gema Díaz Lara, Gad Yola y Bendi González empiezan el videoclip tirándote el bolso y haciendo que Venedita Von Dash, una monja con un gusto por la moda exquisita, te pille los juguetes sexuales. Pero no todo es lo que parece y el videoclip acaba con una sorpresa. Y a esto yo te pregunto: ¿cómo ha sido para ti trabajar con este elenco?
Ha sido una auténtica maravilla. Tenía ganas de hacer algo chulo y generar un contenido con altas dosis de travestismo. Las cuatro lo hicieron fenomenal y demostraron estar hechas para encarnar los papeles que seleccioné para ellas. Así somos las tías buenas, realmente estupendas y profesionales. El primer videoclip de España protagonizado íntegramente por top models.

¿Con qué referentes creciste?
El electroclash nacional fue lo que me inspiró a hacer música. Putilatex, Chico y Chica, Superputa o L-Kan fueron algunos de los grupos que me embarazaron con ese ansia de convertirme en una super estrella adicta al frenesí del escenario. Después, el síndrome de Paris Hilton y toda esa cultura dosmilera basada en un cliché de rubia tonta que viste de rosa, me ayudó a consolidar gran parte de mi personalidad. “Dulce y bautizada” es un reflejo de todas esas chicas malas de instituto que llevamos dentro todos los maricones.

¿Qué crees que es lo que gusta de Samantha Hudson?
El humor, los looks, el discurso y mis pechos de androide.

Desde “Soy maricón”, pasando por tu sencillo más marxista “Burguesa arruinada”, seguido por “Chicote”, una de mis favoritas, hasta llegar a tus mayores producciones “Hazme un favor” y ahora este “Dulce y bautizada”. Tienes veintiún años, pero ya has hecho muchísimas cosas, ¿cómo ha sido este proceso para ti?
Abrumador. No sé qué será lo siguiente, la verdad. Yo ya siento que he llegado a la cúspide de mi carrera (risas). Aunque también pensé lo mismo después de tirarme borracha por un balcón y mira cómo me ha sorprendido la vida. Lo único que podría superar mis expectativas ahora mismo es ir de invitada a Pasapalabra.

“Dulce y bautizada” tiene un sonido fresquísimo, ¿en qué estilo encajarías estas melodías tan pegadizas y estas letras de los bajos fondos?
La gente suele tildar mi música de electrodisgusting o subnopop. Yo estoy bastante de acuerdo, aunque este último lanzamiento, producido por Putochinomaricón, tiene muchos tintes de PC Music.

“Es un verdadero suplicio hacer una performance en un club abarrotado de gente borracha que no te presta atención”.

Como bien dices, la canción está producida por Putochinomaricón y te ha dirigido Fran Granada. ¿Qué ha significado para ti trabajar con ellos?
Con Fran ya había trabajado. Este es nuestro segundo proyecto juntos y me ha servido para confirmar el talento que tiene y reafirmarme en lo que ya sabía, que es un excelentísimo director. En cuanto a la producción musical de Chenta, también ha sido un verdadero lujo. Teníamos muchísimas ganas de colaborar y no descaro que formemos un tándem de cara a futuros proyectos.

La escena drag en España, como ya comentaste hace unos meses, ha sufrido muchísimo con el toque de queda, porque es un mundo que habían relegado a la noche. Ahora estás haciendo espectáculos por las tardes. ¿Cuáles son los pros y los contras de este cambio?
El único contra es que tenemos que trabajar con aforos más reducidos y eso se traduce en menos dinero. Pero incluso ese aspecto me parece positivo. Yo personalmente prefiero cantar en un horario diurno y con un público que esté tranquilo sentado en una mesa. Es un verdadero suplicio hacer una performance en un club abarrotado de gente borracha que no te presta atención. La pandemia ha puesto sobre la mesa una nueva forma de consumir espectáculos de trasnformismo. La covid ha traído de vuelta el formato cabaret y me gusta pensar que gracias a eso se está poniendo en valor el tremendo trabajo escénico que realizamos las travestis.

La LGBTfobia está a pie de cañón y este videoclip arremete contra la iglesia, con la que ya tuviste problemas con tu primer single “Soy maricón”, y, además, muestra gente LGBT visible. ¿Crees que estás formando parte de un cambio?
Creo que todas formamos parte de ese cambio. Mi vídeo es simplemente un reflejo de la cultura que comparto con mi entorno. La sociedad evoluciona y las nuevas generaciones comienzan a tener los medios suficientes para generar un contenido que sea consecuente con los ideales que encarnan. Nosotras, somos el cambio.

En el videoclip sales con tres modelitos que yo llamo: adolescente sexual y alocada; el angelical y natural; y el Valley girl, pero siempre en su versión proletaria. ¿Con qué Samantha quieres que se quede la gente?
¿Y por qué escoger? Nadie te obliga a quedarte solo con una.

La gente habla de Samantha Hudson como una de las voces de la nueva generación de activistas, y, aunque hayas expresado en varías ocasiones que no te consideras activista, tu figura cada vez tiene más peso. ¿Qué piensas de que en redes hablen de ti como de un icono?
Más que un icono, soy un emoticono. Odio la pretensión y no seré yo quien me coloque esa etiqueta. Lo único que puedo hacer es estar increíblemente agradecida e intentar hacer las cosas como las llevo haciendo todos estos años.

Como hemos hablado antes el mundo drag se ha trasladado a las tardes, y esto os da una nueva oportunidad para llegar a otros tipos de público. ¿Crees que cuando acabe la pandemia se va a mantener así o que os volverán a relegar a las altas horas de la noche?
Espero que las dos opciones convivan en perfecta simbiosis. No creo que una tenga que fagocitar a la otra. Pero yo prefiero mil veces el formato que tenemos ahora.

Si te visualizas en un año, ¿cómo te ves a nivel profesional?
Espero seguir estando igual de bien que ahora.

Y, por último, ¿en tu día a día también llevas a Arturo Valls en el bolso?
En el bolso no, pero llevó su nombre tatuado encima del culo.

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