“Hay un postureo en la escena para que parezca que tienes menos dinero”
Entrevistas / Rakky Ripper

“Hay un postureo en la escena para que parezca que tienes menos dinero”

Pablo Tocino — 07-10-2020
Fotógrafo — Archivo

Rakky Ripper (Granada, 1995) llevaba años cultivando fans con temas de reggaeton y trap como “Subida de tensión”, “Chandaleo” o “Todos los cobardes”, pero ha sido en el último año cuando su popularidad ha subido como la espuma, coincidiendo con un cambio en su sonido, ahora más cercano al hyperpop de PC Music y su admirada Charli XCX. Así llegó su largo “Neptune Diamond” (en el que une su pasión por el hyperpop y su pasión por el pop dosmilero).

Este sábado 10 de octubre, para conmemorar el Día Internacional de la Niña (que es el día 11), Rakky Ripper actuará en WomenZ (Casa Seat, Barcelona), compartiendo cartel con Núria Graham y con la charla de la científica Maitana Alonso y la coreógrafa Verónica Hernández Royo. Las entradas gratuitas ya están disponibles en la web www.casa.seat.

Hablamos con ella en una conversación que es a su vez un repaso a todo su camino de estos años, junto a curiosidades como su participación en el casting de “OT” o su amistad con Lola Índigo, y reflexiones sobre la industria, la escena y lo difícil que es hacerse un hueco en ella.

¿Cómo describirías tu proyecto en pocas palabras y qué puede encontrar en él alguien que nos está leyendo y no te conozca?
Pues mi proyecto es una apuesta por un sonido que no había apenas en España, y que hay que levantar. Porque además la gente lo está demandando. Ese sería un poco el resumen.

Por situarnos un poco: estás viviendo ahora en Granada, y eres de allí, pero sé que estuviste viviendo un tiempo en Alemania, también en Madrid… ¿Cómo ha sido este periplo?
Yo soy de Granada, pero estuve en Alemania un añito de Erasmus, con la carrera. Siempre me he dedicado a la música… A ver, obviamente no de la misma forma que ahora, pero siempre ha estado ahí. Con quince añitos subía versiones a Youtube, lo típico. Y fue más o menos en 2014, antes de irme de Erasmus, cuando me dije que quería hacer las cosas bien, que quería sacar mis propios temas. Así que me puse a aprender sobre producción de forma autodidacta. Me hacía mis propios beats, y cuando volví de Alemania me planteé cómo hacer para llegar a una cantidad grande de público. Porque yo en mi casa hacía música experimental rollo FKA Twigs, Grimes y tal, pero sabía que con eso no le iba a llegar a a la gente. Entonces, aprovechando que estaba toda la ola del trap, dije: “venga, me subo un poquito al carro y ya vemos cómo va saliendo”. En esos años, mientras iba haciendo reggaeton, también iba buscando mi propio sonido y cómo hacerlo.

Entonces, tenías claro que querías dedicarte a la música desde pequeña, pero me dices también que hiciste otra carrera. ¿Era un poco el plan B que te dicen tus padres que hagas “por si acaso”? ¿Qué estudiaste?
Fue exactamente eso. Yo lo tenía claro desde chica, pero la familia… O sea, ellos creen en ti y te apoyan igual, pero tienen ese miedo, es normal, también es lo que les han enseñado. Elegí Comunicación Audiovisual. Era lo único que vi que podía enfocarlo a eso, la única en la que me iban a enseñar algo que me serviría para lo mío… Aunque luego no fuera así (ríe). Pero bueno, la acabé y eso. Luego ya, una vez que mi familia vio que yo a lo que me quería dedicar era a la música, empezaron a apoyarme más, cuando ya estaba terminando Audiovisuales. Dijeron: “esta niña quiere ser cantante, no hay más remedio”.

¿Notas que en la industria y los medios, cuando intentabas tú hacer acercamientos, te tomaban menos en serio en la etapa anterior que ahora?
Sí. Siempre he tenido la sensación (y no los culpo, eh) de que la gente, los medios y tal pensaban que lo que yo hacía era falso, y en parte les doy la razón. Por ejemplo, “Enganxaos”: si lees la letra, lo que estoy es riéndome del cliché de canción de trap, es una parodia, entonces que la gente me dijese “lo que tú haces no suena real”… Pues evidentemente. Yo no soy de calle, pero es que tú tampoco. Es que esa es la cosa. La gente se monta sus personajes, y muchos que van de calle luego tampoco lo son. Real, real, real… Hay muy poca gente. Y cada uno usa sus tácticas y su manera de posicionarse como puede. Yo estaba probando, no todo el mundo puede empezar directamente con números uno y con su rollo… Vamos, es que la mayoría de la gente no lo hace. Lo de Bad Gyal fue un boom, por supuesto, pero es que el boom que pegó Bad Gyal es una excepción, no la norma. Son también golpes de suerte. Casi todos empezamos un poco dando bandazos y buscando nuestro camino.

“Lo de Bad Gyal fue un boom, por supuesto, pero es que el boom que pegó Bad Gyal es una excepción, no la norma. Son también golpes de suerte. Casi todos empezamos un poco dando bandazos y buscando nuestro camino”

“Chandaleo” fue lo primero que vi de ti. Explícame cómo se te ocurrió meter a Martirio y mezclarla con reggaeton, con el vídeo de “Can’t Hold Us Down’ y con todas esas referencias dosmileras.
Pues mira, la frase “con el chándal y los tacones, arreglá pero informal” es como… Mi vida (ríe). Siempre la he escuchado de mi madre, de mi abuela y de mi familia, y viendo también las tendencias de por entonces y cómo estábamos vistiendo todas, salía con las niñas de fiesta y decíamos “míranos, parecemos la canción de la Martirio”. No sé, se me vino un día a la cabeza, empecé a cantarla con melodía… Y salió eso. Me pareció que podía ser algo distintivo.

Son cosas extra que hacen que te pique la curiosidad, aparte del tema en sí. Del vídeo de “Subida de tensión” me llamó la atención que también saliese un tío y no solo tías moviendo el culo, que es algo que debería ser normal pero no es muy común verlo.
Eso me lo han dicho mucho. Si te digo la verdad, ni siquiera lo pensé en su momento. Yo siempre he estado rodeada mayormente de chicos gays, siempre ha sido mi círculo, entonces cuando llamé a gente, sobre todo cité a niños. Así que como te digo no me fijé, pero es cierto que no se da… No hay esa misma visibilidad en cuanto a tíos para nada, por lo menos a gran escala aquí en el trap y el reggaeton español.

Volviendo a “Chandaleo”, te decía que me gustó, pero también había a quien le enseñaba el vídeo de “Chandaleo” y me decía que era “cutre”. Te quería preguntar, ¿tú cuánta pasta tuviste para hacerlo?
Ay… (ríe)

Claro, es que…
Imagínate. Llevaba el coche de mi madre, que es un Seat Ibiza rojo, llevaba los tacones que me compré en AliExpress y lo otro era, literal, un chándal del chino y un top de hace veinte mil años. Y está grabado con mi móvil y lo monté yo. O sea que imagínate el presupuesto (ríe). Nada. Lo que me dejé en los tacones y en gasolina, fin.

A mí me flipa que haya quienes se fijen, te digo tanto público general como gente de industria y medios, en la factura técnica, y no en las ideas. Es una de las razones por las que es difícil darse a conocer.
Y ya no solo yo, ¿eh? O sea, cómo empieza mucha gente, con lo poquito que tenemos, lo que conseguimos hacer… Hay muchísimo elitismo. Eso de fijarse si el vídeo está mejor o está peor… Hija, evidentemente, si no tenemos una discográfica detrás, ¿cómo vamos a hacer vídeos potentes? No podemos. Y yo aún así he intentado siempre ir a más en los vídeos, hacerlos cada vez más potentes.

Luego tenemos el caso contrario: vídeos de artistas consolidados, con sellos y pasta detrás, que es como que parecen querer hacerlos cutres. ¿Hay postureo en que parezca que tienes menos dinero del que tienes? Hablamos ahora de la escena urbana, pero podemos extenderlo a otras…
(ríe) A ver, es un secreto a voces… Es un poco lo que no se habla pero que lo que estamos dentro sí lo sabemos. Hay un postureo que flipas. Del palo “Dios mío, que nadie se entere de que mis padres son tal”. Ellos tienen que dar aspecto de ser de la calle… Me parece un poco ridículo. Pero bueno, cada uno decide como lleva su personaje. Porque, al final, todos son personajes. Hay gente que pega un pelotazo y se ha tenido que esforzar medio año, mientras otros se tiran diez años currando y van subiendo muy poco a poco.

¿Conoces la “falacia del superviviente”?
No caigo… Aunque me imagino por dónde van los tiros.

Básicamente son estos discursos del “si yo pude hacerlo, tú también”, “si haces lo que te gusta, el dinero viene solo”, etcétera. Es como que eliges a los que triunfaron y pasas por alto por qué muchos otros no lo hicieron, qué visibilidad tenían, su contexto, etcétera. Estopa hablaban hace poco de esto en una entrevista, de hecho. Decían: “son historias que se montan para justificar la sociedad, ejemplos de un supuesto ascensor social gracias al cual, si te lo curras mucho y eres muy listo, puedes llegar arriba. Cuando yo creo que hay más gente a la que le toca la lotería que beneficiada de ese ascensor”.
Puedo llegar a entender el punto, porque evidentemente que tú curres y que le pongas ganas ayuda, pero estoy de acuerdo con Estopa. Porque mucha gente que dice eso de “haz lo que te gusta y el dinero vendrá”, “si yo pude hacerlo, tú también”, “yo partí de cero y aquí estoy”… No ha partido de cero, cero. Claro que si curras y te esfuerzas puedes mejorar tu posición, pero hay que tener en cuenta de dónde vienes, tu entorno, dónde te has criado, etcétera. No le es igual de fácil a una persona que ha crecido en Madrid que a una persona que ha crecido en Granada o en Sevilla. Pero para nada. No es lo mismo que tu círculo sea gente de Barcelona o de Madrid que gente de Extremadura, o de un pueblecito de Castilla La Mancha. Porque no, porque hay menos recursos, hay menos gente que se dedica a lo que tú… Es mucho más difícil. Y es mucho más difícil también que te hagan caso cuando tú luego vas a Madrid o Barcelona te hagan caso: de primeras parece que te acogen pero en el fondo miran mucho por lo suyo… Sigues siendo un extranjero. Depende también mucho del dinero que tengas. No sé, yo vivo en un pisito encima de un bar en el típico barrio de clase media, media-baja… No voy de que he sido pobre, pero tampoco de que he sido rica. Y la clase media es de lo que se reniega muchas veces, para tener ese postureo. Claro que todos tenemos que esforzarnos y que hay que perseguir nuestros sueños y todo eso, pero parece que a mucha gente cuando está arriba se le olvida de dónde vino. O quizás es que nunca estuvieron tan abajo como dicen, claro. Y por eso lo ven todo tan color de rosa.

Los giros que haces en “RIP plantitas” me parece que te quedan brutales. No sé si te planteas hacer algún que otro tema más melódico, incluso un rollo soul, que igual ahora te parece que no te pega nada con tu proyecto, pero no sé…
Ay, “RIP Plantitas”… Cuando la estaba componiendo empecé a llorar, fue uno de esos momentos mágicos. Pues mira, yo sé que no soy Beyoncé, pero me gusta mucho cantar, no quiero solo chapurrear y ponerme el autotune. Me falta mucha madurez vocal y mucha técnica, pero he estado dando clases de canto y he mejorado muchísimo. Me gustaría hacer más cosas melódicas, pero ya grabadas en un estudio, porque es donde mejor van a salir. Pero no creo que no peguen con lo que haga ahora, me apetece, puedo hacer cosas melódicas con mi sonido actual…

He visto que te presentaste a OT 2018, ya con “Sugardaddy Summer Mixtape” fuera, hay un vídeo por ahí de tu casting…
Sí (ríe). Creo que fue justo después de “RIP Plantitas”. Llegué al casting final, que eran tres días, pero me quedé en el primero. Y muy guay, pude conocer a un montón de gente… Tenía un grupo de whatsapp con los andaluces (ríe).

Vi que te presentaste con Jorja Smith y Adele, con “Stone Cold”… Al final lo que hablamos antes de lo melódico estaba ahí.
Es que también para ese programa lo que tienes que ser es intérprete, es lo que buscan, gente a la que puedan moldear. O si no moldear, al menos que tú encuentres ahí tu sonido. Entonces la gente que ya tiene sus ideas concebidas o su estética demasiado definida, pues no le cuadra tanto. Entonces de primeras me ilusioné, pero en cuanto se fue acercando el casting final, dije “aquí no entro ni de coña”. Pero me hacía ilusión, ¿eh? No es “La Voz”, donde el show son los coaches, y los cantantes están de relleno. Aquí te enseñan, sacas tú también algo a cambio. Yo sabía que si alguna vez me presentaba a algo de la tele, sería si “OT” volvía.

Hablando de “OT”, ¡te he visto en unas stories con Mimi (Lola Índigo)! No sé si ya os conocíais de hace varios años, o si ha sido después de que ella estuviese en el programa.
No, no, fue después. Me habló ella. Me siguió por Twitter, y me escribió por privado: “¡tía, eres de Granada también!”. Empezamos a hablar, me invitó a un café… y muy bien, la verdad, nos llevamos estupendamente. Es un amor de niña, muy tierna y muy transparente.

La pregunta es inevitable: ¿hay colaboración en camino?
Ya quisiera yo (ríe). De momento solo nos tomamos cafés y charlamos.

Y llegamos a “Neptune Diamond”. Has comentado que es lo que realmente quieres decir con tu música. ¿Qué canción elegirías como carta de presentación?
La primera (“Thai Food”), sin duda. Yo me la imagino como la entrada al planeta, la nave acercándose a la atmósfera de Neptuno. En “Ultimátum” se oye como un meteorito, y para mí es la nave alunizando. Y es el resumen del sonido. Hago guiños a “Tik Tok” de Kesha, “I Gotta Feeling” de The Black Eyed Peas y “Just Dance” de Lady Gaga, porque las tres han marcado mi juventud, son todas del mismo año, y resumen mis influencias.

También hay un “love me hate me, say what you want about me” en “Mírame brillar” que no sé si es por “If U Seek Amy” de Britney Spears.
Sí, sí (ríe). Hay muchas referencias dosmileras por el disco.

Una parte muy importante de tu etapa actual es Alberto (Eurosanto). He leído que aunque os conocisteis hace tiempo, en persona fue mucho más tarde.
O sea, es que en persona le conocí cuando el disco ya estaba grabado, imagínate (ríe). Le conocí en septiembre de 2019 cuando fuimos a Madrid para presentar el disco a los sellos, a ver si nos lo cogían. Pero conocerle le conozco desde 2017, íbamos hablando de hacer algo hyperpop, pero lo íbamos dejando, porque ninguno de los dos estaba con la cabeza centrada.

¿El binomio tan fuerte que tienes con él lo has llegado a tener con otro productor o colaborando con alguien más?
Con nadie. Mira, le he tenido que convencer para que apareciese como un feat, porque él no quería, decía que solo en los créditos. “Neptune Diamond” no es mi disco, para mí es un disco de los dos. Él tiene la misma importancia que yo en él. En principio él es mi productor de cabecera, pero estoy trabajando con más gente, y de hecho ya hay cosillas… Aunque no las quiero decir todavía. No sé si la gente se las espera, puede ser.

El disco tiene una parte más pop (“Mírame brillar”, “Fresa, chocolate y crema”), en otra está más el punto duro de PC Music (“Ultimátums”, “Honda”) y “Me olvidé” que es un poco ambas, parece muy chicle pero luego tiene esa traca final.
Sí, “Me olvidé” es también un perreíllo cute (ríe). Hay un poco de todo en el disco, la verdad. Sonidos frescos y sobre todo muy estimulantes, que es algo que a mí me gusta mucho.

Por último, “Bye”, que he leído que está dedicada a tu abuela, cierra muy cercana al ambient que hay en el disco de SOPHIE, con giro final incluido. Imagino que lo de “está bien llorar, it’s okay to cry” no es casualidad tampoco.
Sí, sí, es una referencia a “It’s Okay To Cry”. Aunque en este caso fue un poco casualidad: lo compuse un poco sin pensar, y luego dije “hostia”. Ahí se notan las influencias.

He hablado con otros artistas sobre la situación, bastante más precaria de lo que parece, que viven muchos músicos. Músicos conocidos que el público general no piensa que tengan un segundo trabajo… y tienen un segundo trabajo. No sé si es tu caso.
Básicamente no gano un duro de la música (ríe). Situación precaria no, precarísima. Yo tengo que estar viviendo en casa de mis padres. Pero es que no nos queda otra, no puedo hacer como intenté hace dos años de irme a Madrid. Porque claro, te vas allí, y evidentemente para poder pagarte un piso, sea el que sea, en una ciudad súper cara como Madrid pues tienes que estar trabajando, si no tienes otros recursos económicos. Pero entonces lo de hacer música… ¿ya cómo? Porque después de estar doce horas currando en un negocio, cuando llegas a tu casa lo único que quieres hacer es acostarte. Yo aguanté así seis o siete meses, y me salían cosas contadas. Luego, de lo poco que me salía, decían que me iban a pagar y luego no me pagaban, etcétera. Así que decidí quedarme en casa de mis padres, vi que era la única solución. Me sale más rentable subirme en bus a Madrid cuando tenga que hacerlo, que lo del piso. Y aún así tengo que intentar salir a la calle lo justo y no gastarme un duro, para poder invertir en esto lo que tengo ahorrado.

Dellafuente me comentó una vez que cuando subía a Madrid conseguía en un finde lo equivalente a tres meses desde Granada. Sigue siendo muy importante estar físicamente en el centro, ¿no?
Claro, va muchísimo mejor que en el sur. Pero para mí también es un poco deslumbramiento, así llamo yo al “efecto Madrid” (ríe). Que a mí me sigue pasando, ¿eh? Yo cada vez que subo voy para una cosa y sobre la marcha me salen cinco; pero si estás allí de forma permanente, la gente también es como que se acostumbra. Cada vez te ven menos, empiezan los altibajos. Se ralentiza un poco la cosa. No se mantiene así. Pero de primeras claro. Si la gente lleva mucho sin verte, o si no te conoce todavía, le entra curiosidad, te invitan a muchas cosas, etcétera. Luego la cosa cambia.

¿Qué dificultades has experimentado, si las has experimentado, como artista andaluza? Desde lo que hemos dicho hasta comentarios por el acento, prejuicios y todo ese tipo de cosas.
Podría escribirte un libro. Los comentarios del acento intento tomármelos a coña; si se ríen, pues yo me río de ellos y de que son unos catetos por pensar así. Pero sobre todo lo que siempre noto es una superioridad: “yo por ser de aquí, y tú por ser de fuera”, etcétera, y eso creo que se amplía ya no solo a ser andaluza, sino a no ser de Madrid/Barcelona. Hay mucho elitismo ahí, también está todo el mundillo de fiestas y tal. No sé, también depende de lo que quieras. Si tú quieres ir a Madrid para estar de fiesta en fiesta, pues esas cosas te van a preocupar, porque ese elitismo está. Pero si a lo que vas es a hacer música, sí, te invitan a eventos, pero ya esas tonterías pues… Pero puede deslumbrarte, es lo que decíamos antes. Es muy fácil ir a Madrid, deslumbrarse y acabar perdiendo el foco de por qué habías ido allí. A mí me pasó, nos pasa a todos. Cuando después de un tiempo vuelves a Madrid, vuelves con otra mentalidad. Ya lo has probado, y no era eso lo que querías, así que pasas.

Vamos a ir terminando con un par de preguntas relacionadas con tu querida Charli. ¿Cuál es tu favorita del último disco? ¿Y de ella en general?
Hostia. Pues… Diría “Warm”, porque es la que más se me viene a la cabeza. No es fan-favourite ni nada, pero a mí es de las que más me gustan. Esa y “Silver Cross”. Y en general, pues mira, yo siempre me quedo con las primeras canciones que escucho de cada artista, entonces te diría que “Take My Hand” de “True Romance”. Me vicié muchísimo en su día.

Papá o mamá: ¿Charli XCX o SOPHIE?
Uf, es que son dos conceptos tan distintos. Para mí SOPHIE es más la producción, y Charli es un icono. Me quedo con Charli. La llevo escuchando desde 2013, y a SOPHIE menos tiempo.

No sé si Eurosanto será más de SOPHIE.
(Ríe) ¡Pero es que es muy difícil! Si te digo la verdad no se lo he preguntado nunca. ¡No tengo ni idea! Si yo se lo pregunto, seguro que no se decanta por ninguna.

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