“Give Out But Don’t Give Up sonaba como si nos hubieran domesticado”
Entrevistas / Primal Scream

“Give Out But Don’t Give Up sonaba como si nos hubieran domesticado”

Carlos Pérez de Ziriza — hace 1 año
Fotógrafo — Archivo

Mientras marean la perdiz en torno a si sacan un nuevo disco en 2019, Primal Scream entretienen al personal con la exhumación de las sesiones originales de aquel álbum que Tom Dowd les produjo en 1993: lo que luego sería, ya con las mezclas a cargo de George Drakoulias (quien venía de trabajar con Black Crowes o The Jayhawks), el “Give Out But Don’t Give Up” (Creation, 1994).

Son “The Original Memphis Recordings” (Sony, 2018), las grabaciones primerizas (los nueve temas que en principio iban a integrar el disco y quince extras) que capturaban el espíritu en vivo de una banda que contaba con la base rítmica de Muscle Shoals (David Hood al bajo y Roger Hawkins a la batería), y que fueron regrabadas después de que Alan McGee se tirase de los pelos ante el considerable cambio de tercio que los de Glasgow obraron, de la neopsicodelia baggy del cimero “Screamadelica” (Creation, 1991) al zambullido en el rock sureño de una maniobra vista en su día como involucionista. Al capo de Creation le espantaba, entre otras cosas, la ausencia de hits en potencia. Y de ahí el nuevo rebozado, al que la banda se plegó.

Lo que se desvela ahora es el sonido capturado en los míticos estudios Ardent de Memphis, sin colorantes ni conservantes. Sin aditamentos. Y todo gracias a que el guitarrista Andrew Innes descubrió esas cintas – eso dicen – hace un par de años en el sótano de su casa. Así que si en 1994 Primal Scream revelaron al mundo su particular “Exile in Main Street”, ahora tienen también su propio “The Basement Tapes”. Bobby Gillespie, quien confiesa que ya tiene grabado material para un nuevo álbum pero dice no saber – entre risotadas, como para fiarse – si lo sacará a su nombre o al de la banda, nos atendió al teléfono para hablar de todo esto, con ese acento escocés que a veces resulta tan duro como someterse a una extracción de muelas sin anestesia.

¿Es verdad que estas grabaciones proceden del sótano de Andrew Iness?
Sí, Andrew encontró una cinta en su sótano hace un par de años. Una cinta con música extraordinaria, que ya había olvidado por completo. Estaba allí criando polvo desde hace años. El disco se grabó en el verano de 1993. Lo grabamos con Tom Dowd. Y con Roger Hawkins y David Hood, la sección rítmica de Muscle Shoals, que habían tocado en discos fantásticos a los que respeto, como el “Mustang Sally” de Wilson Pickett o el “I’ll Take You There” de The Staple Singers. Fuimos a los estudios Ardent de Memhis, y lo hicimos.

¿Es verdad que fue Alan McGee quien rechazó esas tomas originales porque se sentía desencantado con su resultado?
Sí, sí, fue él quien nos lo dijo.

Te lo pregunto porque en su libro, “Creation Stories. Riots, Raves and Running a Label” (2013), dijo que cuando lo escuchó por primera vez le asustó la ausencia de hits. Incluso aunque estuvieran ya “Rocks” o “Jailbird” en su versión primeriza.
… (largo silencio). No lo sé, no tengo ni idea… tendrías que preguntarle a él. Lo que siempre he dicho es que él no vio las cosas claras hasta que George Drakoulias hizo las mezclas finales. Ni él ni Joe (Foster).

¿Cuál crees que es la diferencia principal entre las versiones originales de Tom Dowd y las que finalmente fueron editadas? ¿Crees que estas suenan más frescas, más espontáneas, con más feeling?
Creo que estas funcionan mejor como un álbum, responden mejor a esa idea, porque cuentan con un gran productor, con una gran sección rítmica… fuimos a Memphis con nueve canciones, puede que diez… y creo que responde realmente a lo que queríamos hacer, que era grabar en Muscle Shoals con Tom Dowd. Iba a ser un disco áspero y al final se convirtió en un disco maldito. Eran tres piezas de puro rock and roll y seis baladas, mas un tema que al final fue “Funky Jam”. Pero cuando el disco se remezcló y se regrabó, para ser editado en 1994, perdió coherencia como álbum. Éramos seis tipos tocando y grabando canciones en una pequeña sala. Muy orgánico todo. Cuando salió Give Out But Don’t Give Up en 1994, creo que sonaba como si nos hubieran domesticado. Esta versión funciona mejor como un álbum, grabado por seis tipos en el mismo lugar y al mismo tiempo.

Dado que aceptasteis el consejo de vuestra discográfica para remezclarlo, ¿teníais miedo de que os acusaran – aún más – de revivalistas del rock sureño norteamericano?
No me importaba eso, ni me importa. Sabíamos que era algo que iba a ocurrir, pero nos daba igual.

Te lo pregunto porque veníais de un álbum como “Screamadelica” (1991), considerado rompedor por su forma de fundir rock y música de baile.
Sabíamos que teníamos claro que queríamos hacer un álbum sofisticado, bien producido, bien arreglado. No queríamos hacer un disco de baile. No queríamos hacer la segunda parte de Screamadelica. Nunca quisimos hacer algo así. Queríamos hacer algo profundo y emocional. Ten en cuenta que la mayoría de las canciones eran baladas. Y era obvio que esto no se podía bailar (risas).

Pero sí que es cierto que hay un par de canciones que no son en absoluto baladas, como “Rocks” y “Jailbird”, que son posiblemente las que mejor aguantan el test del tiempo en vuestros directos desde hace muchísimos años. Retienen la virtud de levantar al público.
Son canciones clásicas y fantásticas (risas).

Claro, ¿qué vas a decir tú? Te lo digo porque a veces puede que confundamos lo clásico con lo pasado de moda. Y aunque hace veinte años quizá nos lo pareciera, no siempre son lo mismo, ¿no?
Así es. Y son canciones que da gusto tocar.

¿Cuál fue el motivo principal para querer grabar en los Ardent Studios de Memphis con Tom Dowd? ¿Os sentíais atraídos por la mitología y la tradición del rock and roll norteamericano?
Sí, queríamos ir a Memphis por ser la patria de Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Johnny Cash, toda la saga de la Sun Records, de Stax… y en los estudios Ardent grabaron Alex Chilton o The Cramps, que acudieron allí con él a registrar el “Songs The Lord Taught Us” (1980). Nos gustaban muchos de los álbumes que se han grabado allí.

¿Qué es lo que os atrajo de Tom Dowd?
Nos encantaba su trabajo con Rod Stewart a finales de los setenta, y lo que hizo con John Coltrane o con Eric Clapton. Sus producciones son increíbles. Es una leyenda. Queríamos hacer un álbum de rock sofisticado para gente madura. Fue extraordinariamente tocado y arreglado. Queríamos hacer un clásico, y él era un fantástico productor. Y creo que fuimos estúpidos, porque no supimos darnos cuenta de eso. Y no deberíamos haberlo remezclado luego. Éramos más jóvenes, y con poca experiencia. Quizá el disco sonaba demasiado bien. Demasiado adulto y sofisticado. Y puede que el problema fuera que aún quisiéramos sonar como una banda punk, ¿sabes?. Creo que queríamos sonar un poco más duros, más ásperos, más cortantes, pero ese no es el estilo de Tom Dowd. Él tiene una vibración distinta.

¿Puede decir que fue vuestro “Exile On Main Street” particular?
Jajaja. No sabría qué decirte.

Lo que sí fue es el álbum más caro de la historia de Creation. Todo el mundo se mete con Kevin Shields y My Bloody Valentine porque casi arruinan a Alan McGee con “Loveless“(1991), pero el vuestro fue aún más caro.
Sí, pero ten en cuenta que cuando Kevin hizo “Loveless” (1991), Creation era un sello independiente, y cuando nosotros sacamos “Give Out But Don’t Give Up” (1994), el sello ya pertenecía a Sony. Y entonces My Bloody Valentine ya no existían. Quizá Kevin debería haber vendido el disco directamente a Sony (risas).

Mirando atrás, ¿cómo situarías “Give Out But Don’t Give Up”? ¿Crees que es uno de vuestros mejores discos?
Sí, es uno de ellos. Bueno, las grabaciones originales de Memphis hacen que sea mi disco favorito.
Lo es porque captura ese sentimiento y esa emoción tan particulares de Primal Scream. La composición de las canciones y la forma de tocar de cada uno de los músicos es algo muy bello. Me encanta, porque es puro sentimiento.

¿Os planteáis salir de gira a defender de nuevo estas canciones?
Me gustaría. Tenemos muchos planes en la cabeza, pero sí, claro que me gustaría recuperarlas para el directo, porque me encantan.

¿Y estáis trabajando en nuevo material, dado que han pasado más de dos años desde “Chaosmosis” (2016)?
Sí, tenemos un álbum grabado, un álbum completo, pero no hemos… es difícil de explicar. Lo grabamos el verano pasado, aún no ha sido mezclado, y creo que es un proyecto muy excitante, pero aún ni siquiera sé bajo qué nombre lo voy a editar. Es complicado. Solo sé que es algo muy bueno.

¿Estás insinuando que puede ser incluso un álbum de Bobby Gillespie y no de Primal Scream?
No lo sé aún (carcajadas).

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