Los australianos Pendulum han pasado del drum and bass ni demasiado exigente ni lo suficientemente ortodoxo como para que los puristas del género les tomen en serio a una especie de nu-metal electrónico autocomplaciente que no acaba de convencer a la crítica, pero que cuenta con una verdadera legión de seguidores. Rob Swire, vía email, nos aclara bien poco las ideas sobre qué demonios tiene esta banda para tener tantos detractores como fans. “Nuestro estilo es difícil de definir. Nació como un proyecto de drum and bass pero ha evolucionado en los tres últimos años hacia
algo parecido a música electrónica con influencias de rock y metal”.
Swire y Gareth McGrillen, junto al DJ Paul Harding montaron la banda en el año 2002 y, en un afortunado movimiento, consiguieron colar un tema en uno de los álbumes editados por el club Fabric de Londres. La sesión, a cargo de J Majik incluía “Vault”, y fue licenciada para muchos otros recopilatorios, incluida una sesión del Ministry Of Sound londinense. “No esperábamos nada más que tocar delante cuatro personas en Perth (Australia), pero cuando vimos cómo funcionaba en las pistas de baile, supimos que algo bueno estaba pasando”. Con su segundo disco, “In Silico” –un estudiado choque de trenes entre el sonido de baile y el rock- lograron vender la friolera de un millón de copias en todo el mundo, además de colarse como cabezas de cartel en los principales festivales del planeta. Evidentemente, lo suyo tenía poco de drum’n’bass, pero nunca han mostrado demasiado miedo al cruce de estilos y a reflejar su
gusto por bandas como “Bad Company, Konflict, The Usual Suspects, Ed Rush y Optical. Son grupos que nos gustan a todos y es cierto que, de una u otra manera, nos han influenciado”. Cada vez más alejados de sus raíces, más metidos en ese mainstream que no duda en aprovecharse del hálito de credibilidad de una banda como la suya y fagocitarla una vez haya consumido su ciclo vital han firmado un tercer trabajo, “Inmersion”, al que no se le puede negar la etiqueta de “divertido” y que probablemente arrasará sobre las tablas. “Siempre acabamos enfermos con el último disco que hemos grabado, así que para ‘Inmersion’ el sonido definitivamente ha cambiado”.
Eligieron “Watercolour”, el tema más parecido a sus anteriores singles, como el puente a demoler para dar espacio a lo que vendría después. Líneas de sintetizadores más convencionales (“Dawn”) conviven con otras canciones en las que las guitarras mandan, a veces demasiado. La colaboración de los suecos In Flames tiene mucho que ver en el potente sonido eléctrico, que les acerca mucho a la energía de sus directos. Los excelentes visuales que acompañan sus últimas giras son otro punto a su favor a la hora de llenar estadios y arrasar en festivales, incluido el aragonés Monegros. “Creo que ya hemos conseguido los resultados que esperábamos en el Reino Unido cuando el último disco llegó al número uno, ahora es el momento de trabajar en Europa y América. Los visuales nos han ayudado mucho en los conciertos, han aportado algo que nosotros como grupo no podíamos dar y estamos sorprendidos de que estén a la altura del sonido, que es muy bueno”.
hey hon, thanks for the lelvoy complement.. de vuelta en un ratito, de hecho ando en el aereopuerto.. muerta y en vivo. me encantareda saber que traes en mente. espero tu mail.beso