“Con tanto ruido, lo que importa es la honestidad”
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“Con tanto ruido, lo que importa es la honestidad”

Noel Turbulencias — 12-02-2026
Fotografía — Tamara de la Fuente

Quince años después de su última publicación, Nadadora regresan con “Mañana y siempre” (Ernie, 2025), un disco que transforma un largo paréntesis vital en un nuevo comienzo. No vuelven para agitar la nostalgia, sino porque han recuperado una manera de crear que les representa a día de hoy.

Nadadora regresan con un disco que no busca reconstruir lo que fueron, sino ordenar todo lo vivido lejos de los escenarios. “No encontrábamos la manera de hacer música como nos gustaba”, recuerda Gonzalo, refiriéndose a un límite que el grupo nunca quiso cruzar. Durante el parón, la vida tomó el mando. Cambiaron rutinas, prioridades y ritmos. “La vida a veces te arrastra y te dedicas a sobrevivir”, resume Sara. “Y cuando vuelves a tocar piensas: ¿cómo he podido estar sin hacer esto?”. Ese reencuentro con el impulso musical sostiene un disco que se mueve entre la luz y la fragilidad. Para Sara, el álbum es “una pequeña reconstrucción”. Ese diálogo entre pasado y presente se abre precisamente con “1997”, cuyo verso inicial —‘En la radio vuelven a sonar canciones que ya nadie quiere escuchar, hablan de ti y de mí’— parece conversar con su emblemática canción “1987”. “Es autorreferencial, sí, pero también habla de la música que nos construyó”.

El contexto, desde luego, ha cambiado. Algoritmos, saturación y velocidad marcan la escucha contemporánea. “No sé si encajamos en esta nueva industria, y tampoco me preocupa. Lo que quiero es que la gente nos crea. Con tanto ruido, la honestidad es lo que importa”. Esa honestidad, dice Sara, fue el motor de esta vuelta. “Queríamos que fuese algo tratado con mimo en todos los frentes”. En ese cuidado ocupa un lugar central la elección de Martí Perarnau IV como productor. Su implicación fue inmediata y, por primera vez, el grupo realizó un proceso de preproducción largo y meticuloso que les permitió pulir ideas y canalizar una identidad clara. “Queríamos tratar este regreso como un pequeño tesoro”.

“Queríamos tratar este regreso como un pequeño tesoro”

Martí ayudó a encontrar un equilibrio entre la esencia reconocible y una actualización más cristalina. Ese universo conceptual se completa con dos referencias. Por un lado, “Mañana y tarde” de Jon Fosse. “Un viaje desde el nacimiento hasta la muerte en un solo día que nos dio pie a pensar nuestro disco como una travesía también, pero sin punto final. De ahí 'Mañana y siempre'”. La segunda fue el Kingsugi que aportó una metáfora poderosa. “Celebrar las cicatrices. Aceptar lo que te ha pasado y mirar hacia la luz igualmente”. El regreso también reconfigura su relación con el directo. Nada de giras extensas ni calendarios imposibles. “Queremos hacer pocos conciertos, pero muy especiales, como El Prestoso”. Tras años de furgonetas y salas, prefieren un planteamiento que no choque con sus vidas actuales. “Si no puedes darlo todo emocionalmente, no tiene sentido tocar por tocar”. Ahora que “Mañana y siempre” está fuera, el grupo siente que el verdadero logro es haberlo hecho posible. “El éxito es hacerlo. Seguir intentándolo”, remarca Sara. No se trata de encajar o no en la industria, sino de ofrecer canciones que les representen en este momento de sus vidas. Canciones que asumen la fragilidad, celebran la honestidad y convierten la pausa en un nuevo punto de partida.

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