“Tocar con cosas pregrabadas es cutre, un karaoke”
EntrevistasMonstruo Laberinto

“Tocar con cosas pregrabadas es cutre, un karaoke”

JC Peña — 08-03-2026
Fotografía — Archivo

Monstruo Laberinto, el nuevo proyecto de Nieves Lázaro (Lázaro) y el productor y músico Manuel Cabezalí (Havalina) navega entre la electrónica oscura y las melodías pop. Su debut se llama “Negro Fosforito” (Autoeditado, 26), resumiendo esos conceptos antagónicos.

Más allá de su título, “Negro Fosforito” condensa una vocación de integrar conceptos dispares o incluso antagónicos en un sonido que coquetea con la electrónica siniestra tocada en tiempo real. En el horizonte próximo, girarán con otros dos músicos, Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly) y Juanma Padilla.

(Consulta la fechas de su gira al final de esta entrevista).

La idea de formar el dúo viene de lejos, pero se concretó más recientemente. (Nieves) “Hace como un año y medio nos empezó a picar el gusanillo de la composición. Con el fin de Havalina, y yo que llevaba igual cinco años sin componer con Lázaro, se dieron las circunstancias adecuadas. Empezamos a probar y jugar sin grandes expectativas ni objetivos”. Al final, “lo que nos propusimos ha sido lo que ha salido: texturas un poco oscuras que fueran un poco una ‘autopista de noche’. Ya veníamos hablando antes de referencias como Massive Attack, Beach House y cosas góticas”. Un concierto de LCD Soundsystem les marcó, así como la propuesta de los efímeros y casi de culto Wild Beasts, entre otros artistas volcados a la electrónica. En las letras combinaron los “disparos rápidos” de Manuel con el espíritu de “búsqueda exigente" de Nieves, que trató de conectar con su subconsciente, llevando después las letras “a tierra”. Decir algo, pero con “melodías reconocibles y musicales”.

“La sensación es que ha habido un apagón y hemos salido a otro mundo”

En la base, el impulso creativo. (Manuel) “En mi cabeza yo siempre quiero estar creando algo. Con el final de Havalina se me abrieron varias posibilidades. Me planteé hacer un disco yo solo, pero ya lo hice hace unos años y me di cuenta de que me gusta mucho trabajar en equipo. Componer desde cero patatero con otra persona no lo había hecho nunca, y creo que Nieves, tampoco”.

Los pedales de efectos han sido un ingrediente esencial. (Manuel) “Cuando grabas un sintetizador o una caja de ritmos sin más, en la mezcla tienes que hacer que 'se mueva'. La música electrónica es mucho de moverse sutilmente, con elegancia. Los pedales me permiten hacer eso a tiempo real. El trabajo fluye distinto si lo grabo, queda ya hecho y no hay posibilidad de volver atrás. Es una cosa que despierta mucho mi creatividad, y hablándolo con otros productores me he dado cuenta de que es frecuente”.

Esta metodología es “una limitación autoimpuesta a gusto. También decidimos no empezar las canciones desde la guitarra ni ningún elemento que hubiera estado presente para mí en Havalina. Lo que me motiva es hacer cosas que no he hecho, me pasa con muchas cosas de la vida. Debe haber una hormona en el cerebro que se libera cuando aprendes algo y lo dominas y te da mucho gustito”. Otra regla no escrita, explica Nieves, fue “cantar grave. Decidimos tener un registro mucho más grave que aquél al que estoy acostumbrada. Dominar los graves fue un reto. Pero otra cosa muy fácil y agradecida es que nuestras voces juntas en ese registro nos gustaban siempre, y daban ganas de seguir”.

En todo el disco mandan los sintetizadores, los seis “clásicos” que Cabezalí atesora en su estudio. “No me interesa hacer sonidos muy complejos de momento, sino pasarlos por pedales. Ahí está la gracia de lo que hago aquí y en otros trabajos”. El directo que están preparando es, según el músico y productor, “un poco lo de LCD Soundsystem, pero en versión low cost. Una cosa que tenemos a nuestro favor es que la cantidad de elementos que suenan a la vez en el disco no son tantos. Somos cuatro y muy versátiles. Todo lo hacemos en directo y en tiempo real”. Ambos huyen del abuso de elementos pregrabados que dominan hoy una parte del directo. (Manuel) “Me parece cutre, un karaoke. En nuestro caso, aparte de que si nos aburre no nos gusta, hay un motivo añadido: si tocas con cosas pregrabadas, te obliga a tocar lo mismo todas las noches igual, y los dos venimos de un background en el que la música es elástica. Me parece bonito que cada concierto sea único".

En cuanto al momento que vive el entorno musical, Manuel intenta “no ser muy agorero. Creo que hay cosas buenas, como que el contenido fluya y se comparta. Antes era más difícil. Pero hay una cosa que no me gusta, y que hablaba el otro día con Zahara: los grupos no hacen el caminito de sacar el disco y tocar en Barcelona para treinta personas y después, cuarenta. Lo petan online y hacen el primer bolo en La Riviera. Me resulta un crecimiento muy complicado. Ingobernable”. (Nieves) “Mi sensación es que hay un corte tras la pandemia. Algo ha pasado a muchísimos niveles, y en nuestra pequeña burbuja musical también se nota, y se traduce en unas cosas muy extrañas”.

En este sentido, Manuel dice que “Monstruo Laberinto es un vestigio de una forma de hacer las cosas un poco más a la antigua Más pre-Covid. Pero no quiero decirlo con negatividad. Creo que está bien traer de vuelta las cosas que pensamos que eran bonitas”.

Fecha de conciertos: 

Jueves 9 abr 20.00h 13€
Jueves 30 abr 21.00h 20€
Jueves 8 oct 21.00h 15€ 
Viernes 23 oct 21.30h 15€
Sábado 24 oct 22.00h 15€
Viernes 27 nov 21.00h 15€

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