(Puedes cosultar las fechas de sus conciertos al final de esta entrevista)
“Hemos ido alcanzando metas que nunca pensé que lograríamos. Pensaba que cada hito sería nuestro punto más alto o el final, pero seguimos consiguiendo cosas”. El líder de Militarie Gun, Ian Shelton, responde a mis primeras preguntas en primera persona del plural. Aunque empezó siendo su proyecto en solitario en tiempos pandémicos, ahora son un verdadero equipo. “Encontrar músicos nunca fue un problema. Lo difícil fue encontrar a las personas adecuadas. Nuestra formación inicial estaba compuesta por gente que tocaba en otras bandas y para ellos esto era más bien algo secundario, lo cual no era sostenible”.
Después de su aclamado largo debut, “Life Under The Gun” (23), Shelton y compañía no se durmieron en los laureles y siguieron trabajando en el local, sacaron varios sencillos con colaboraciones variopintas y un puñado de remezclas. Las piezas del ahora quinteto ––que completan William Acuña y Kevin Kiley (guitarras), Waylon Trim (bajo) y David Stalsworth (batería)— están más engrasadas que nunca. Se nota en su segundo largo, “God Save The Gun”, un disco muy variado con elementos cinematográficos. “Vine a Los Angeles para dejar la música y dedicarme al cine. No esperaba tocar en bandas. Pienso mucho en conceptos como el viaje del disco y cómo la música puede acompañar un recorrido emocional”. De ahí que el álbum empiece con una confesión, “Pt. II”, un corte de apenas veinte segundos: “Cuando ella me preguntó cómo habían ido las cosas, no quise ser dramático, pero tampoco quise mentir, y tuve que decir que las cosas no habían ido… No habían ido muy bien”.
“Se trataba de que la producción de cada canción coincidiera con la emoción que transmite"
El éxito de “Life Under The Gun”, un disco que les permitió girar –pudimos verles en la última edición del barcelonés Primavera Sound– y compartir cartel con artistas de talla mundial como Post Malone y bandas como A Day To Remember, tuvo un reverso negativo. “Cuando estás de gira te puedes llegar a aburrir mucho. Llegas a la sala o al festival a las tres de la tarde y tocas a las diez de la noche. ¿Qué otra cosa voy a hacer aparte de emborracharme? Echas de menos tu casa. Extrañas mucho a tu gente”. Shelton empezó a beber, sin moderación, todo lo que no había bebido en su vida. “Hago todo al cien por cien o nada. Pasé de no haber bebido nunca como adulto, solo un poco de adolescente, a beber todos los días, a todas horas. Pero cuando empezamos a preparar este disco sabía que estaba en un momento muy especial, rodeado de las personas adecuadas, y eso me ayudó a seguir adelante”.
Escribir las letras para este nuevo disco fue un ejercicio terapéutico para el frontman de Militarie Gun, un paso más hacia la redención, tras una etapa autodestructiva (como relata en “Throw Me Away”) en la que llegó a tener pensamientos suicidas (tremenda “I Won’t Murder Your Friend”). “Escribir es la única manera que conozco de sentirme mejor: sacarlo de mi cabeza y externalizarlo. En mi mente todo está tan enredado y es tan incomprensible que siento que, si logro ponerlo en palabras lo bastante simples, me sentiré mejor”. Así, si “Life Under The Gun” trataba sobre estar atrapado, resume Shelton, su continuación, este “God Save The Gun”, nos habla sobre la necesidad desesperada de levantar las manos al cielo y que alguien te quite todo ese peso de encima. “La canción ‘God Owes My Money’ es mi favorita del disco porque explica cómo tu trauma puede ser también tu superpoder. Esta banda no existiría sin todas las cosas jodidas que he vivido y ahora tengo una deuda con Dios por todo esto. Significa muchísimo para mí”.
Grabado con el ingeniero de sonido y productor Riley MacIntyre (Adele, Arlo Parks), “God Save The Gun” es un disco musicalmente diverso, con texturas diferentes, muy dinámico, en el que conviven piezas de hardcore trepidantes, canciones de puro power pop y alguna balada acústica. “Se trataba de que la producción de cada canción coincidiera con la emoción que transmite. Ese fue el punto de partida de cada decisión en el estudio de grabación: ¿Qué queremos comunicar?”. Sus modelos a seguir en este aspecto, como chavales que crecieron en la escena hardcore, son Angel Du$t, Give y Title Fight. “Rompieron muchas barreras para bandas como la nuestra. Demostraron que puedes hacer lo que quieras y todos nos hemos beneficiado de su experimentación”.
Viendo la progresión ascendente de la banda, ¿qué espera su cantante de este segundo disco? “No puedo controlar nada más allá de las canciones. No puedo controlar cómo reacciona el mundo. Intento centrarme en aquello que sí está bajo mi control. Aunque me gustaría que las personas que escuchen el disco comprendan que pueden escoger vivir una vida mejor sin esperar a tocar fondo”.
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