Lo ha estado presentando en el Atlàntida Mallorca Film Fest. Pese al cansancio post-bolo y al asfixiante calor húmedo de esos días, el artista vasco nos atendió amablemente en una entrevista en la que hablamos del disco y de todo lo que emana de él. Con Martin, charlamos sobre crecer, la identidad, la amistad, la mirada con ternura a tu pasado, la inspiración (y Charli XCX), la exposición pública y cómo puede dificultar encontrar relaciones reales, y otros temas entre los que, por supuesto, se encuentra Carmen Laforet. Y, por si todo esto fuera poco, nos habló también sobre el lanzamiento con el que nos ha sorprendido estos días, “Cuando el sol bese a la luna”.
¿Conocías el Atlàntida Film Festival, y Filmin en sí?
El festival no lo conocía, pero Filmin sí. Tengo Filmin desde hace cuatro años o así, y me encanta la plataforma. De hecho, una de mis series favoritas la descubrí por Filmin.
¿Cuál es?
“We Are Who We Are”, la de Guadagnino. Y no sé, hubo una temporada de mi vida que Filmin era como bastante refugio, la verdad.
Viendo entrevistas tuyas, se habla mucho de la producción, para la que has trabajado con Hidrogenesse, pero yo quiero detenerme más en las letras. Por lo que he leído, ¿también han sido en colaboración con ellos?
Sí, es que es un disco muy colaborativo con Hidrogenesse. También era mi primer proyecto en solitario, y poder contar con ellos para contar historias y escribir canciones así de especiales ha sido un muy buen punto de apoyo para mí. Porque al final es muy complicado empezar un proyecto solista, y contar con el apoyo tan especial de ellos ha sido muy bueno.
Las canciones del disco parten de tus propias experiencias, así que entiendo que en las sesiones de composición habrás aportado anécdotas, y ellos también algunas suyas. Creo que se forma algo muy interesante, como la mezcla de dos adolescencias queer en generaciones distintas.
Sí, es que ha sido así, totalmente. Adolescencias cruzadas. En la creación del disco, Hidrogenesse han sido como mis tíos. Ha sido muy familiar el proceso. Muchas charlas, mucha expresión de nuestra vida, poniendo puntos en común, ellos desde su perspectiva de hombres que tienen ya cincuenta años, y yo que tengo veintiuno. Ha sido cruzar pensamientos, y poner en común las ideas de los tres. Yo he entrado mucho en ellos, y ellos han entrado mucho en mí, en mi mundo, y desde ese compartir nuestros mundos hemos hecho el disco.
"Todos los procesos en los que tengo que desprenderme de algo me cuestan emocionalmente. Me da pena real, ¿eh? Lloro"
Hay una frase que me parece muy destacable: “La mirada de un chico en la playa / se me queda grabada en la cabeza / y no sé si es pregunta o respuesta”. Me encanta, es una manera muy sutil de expresarlo.
Esa frase es muy bonita... Gracias [sonríe] Sí, es ese momento en que empiezas a tener tus primeros contactos con tu sexualidad y empiezas a tener dudas, pensamientos cruzados. “¿Esto es real?,¿Esto es la respuesta a todo lo que ya estoy yo dándole vueltas?”...
Tanto esa frase como el disco en sí, creo que tienen un punto muy interesante de inocencia. No en el sentido de 'naif', sino en positivo. Cuando miramos a nuestra adolescencia, muchas veces lo hacemos con mucho sarcasmo, y no es tan común hacerlo con ternura, aunque suene ñoño.
Sí, es como abrazarte. La verdad es que tengo mucho aprecio a mi adolescencia y mi niñez, atesoro mucho mi crecimiento. Por alguna razón que no acabo de encontrar, veo mucho lo bonito en todo lo que he ido viviendo. Sigo teniendo eso ahora, ese pensamiento de aprovechar el momento, vivir el presente, de que pase el tiempo y poder echar la vista atrás, intentar hacer un recopilatorio de tu vida y poder contarlo con cariño... Me conecta mucho. Es algo me gusta hacer, revivir momentos y expresarlos en el presente; desde mi yo actual, reflexionar sobre cuando era más pequeño, cómo pensaba, cómo pienso ahora... el tiempo. Le tengo mucho cariño a mi vida.
Eso está bien.
Sí, sí [risas]
Hay algo que dijo Lorde que me gusta mucho: “Los adolescentes brillan y saben algo que los niños aún no conocen y que los adultos terminan olvidando”.
Es que hay un punto ahí de descubrimiento muy fuerte. Cuando eres niño es todo nuevo, tú eres nuevo en el mundo, y cuando eres adolescente y tienes algo formado, el descubrimiento está más tenso y absorbente, todo te marca mucho y todo es mi fuerte. Recuerdo mis días del cole en primaria como una película. El grupo que tenías, las toxicidades que había, como de serie de Disney Channel... Hay una intensidad ahí que luego, cuando eres adulto, poder tenerla lo más fresca posible y plasmarla me parece un ejercicio muy bonito. No olvidarlo.
En el disco, la identidad y el descubrimiento están muy presentes. Pregunta quizás demasiado intensa para responder después de un concierto, pero: ¿Dirías que sabes quién eres?
Bastante intensa, sí [risas]. Pues creo que voy en camino. Todo lo que puedo conocer de mí ahora, en este momento. Pero esto de aquí a unas pocas semanas atrás, ¿eh? He entrado en un punto de que me hablo solo, y cosas como muy reflexivas, que haciendo el disco no tenía tan tangibles. Es como que, ahora, acercándome a los veintidós y viendo todo lo que voy haciendo en mi vida, tanto artísticamente como en cuanto a mis relaciones, en cuanto a mí… siento que voy cavando cada vez más. Obviamente no me conozco al cien por cien, pero está guay también, ¿no? Poder tener nuevos descubrimientos a lo largo de tu vida de quién eres.
Dices que, desde hace unas semanas, como que algo ha hecho clic, ¿a raíz de algo concreto? Si te sientes cómodo contándolo.
Sí, sí. Pues mira, es que desde hace unas semanas tengo una visión de la vida, también de cantar, de mi trabajo como actor... como que toda esa inspiración está en un punto muy concreto. Y me está haciendo reflexionar mucho, estar como muy en mí, ¿sabes?, escribir... Y creo que es porque he estado leyendo bastante este año, muchos ensayos, muchos libros artísticos, de autores y productores, que me han estado desbloqueando ideas, miradas y perspectivas, etcétera. Y es como que me ha estado despertando. Espabilando.
Qué guay. ¿Alguno que te haya tocado especialmente?
Pues mira, leí un libro de Raúl Refree sobre su metodología de composición y producción que me encantó. Conecté mucho con su visión, y me di cuenta de que todo lo que estoy leyendo me resuena, que todo me está removiendo. También he leído hace poco este libro que es como muy popular entre artistas jóvenes, “El acto de crear” de Rick Rubin, un libro con mucha pauta, ensayo, reflexiones de otros artistas. Me está encantando leerlo. También leí uno de Annie Ernaux, “Mira las luces, amor mío”, muy bonito, un poco diario. Aunque creo que ahora me apetece una novela.
Es muy interesante lo que cuentas en “Déjalo ir”. Estamos rodeados de estímulos y en mi opinión se nos empuja demasiado al individualismo. Y frente a que nos repitan “sigue, sigue y no te aferres a nada”, es como que tú respondes: “pues no lo hagáis vosotros, pero yo quiero conservarlo”
[Risas] Sí, es una canción además con un toque cartoon, como de canción de “Dragon Ball”. Tenía esta referencia como de intro de serie de dibujos animados. Porque tiene ese tono infantil de rabieta, aunque al final es también un tono serio: Tengo mucho apego emocional a los objetos físicos, me cuesta dejarlos ir, quisimos darle la vuelta a eso y metimos también la muela del juicio...
Ese verso mola, sé que se llevó mucho hate, pero creo que encaja muy bien en el tono de la canción.
¿Verdad? [risas]. Es que además es real. Todos los procesos en los que tengo que desprenderme de algo me cuestan emocionalmente. Me da pena real, ¿eh? Lloro. Si en mi casa de toda la vida en Bilbao a mi madre le da un brote y cambia los sofás, me quedo como “¡¿Qué estás haciendo?!”. Al final pasan los días y me acostumbro, pero ese primer instinto nunca es “Sí, ya tocaba cambiarlos”. Siempre tengo mucho recuerdo impregnado en las cosas.
“Piscina vacía” habla de la amistad, especialmente de la amistad en la adolescencia. Hay gente que piensa que la amistad tiene fecha de caducidad cuando eres adulto, como que cada uno está con su vida, su pareja/trabajo/etcétera, y que la amistad pierde importancia y queda como algo más de inmadurez. ¿Crees que es así? ¿O al crecer es posible “llenar la piscina vacía” esforzándose?
Para mí la amistad es muy, muy importante. De hecho, mi grupo de amigas de Bilbao, que las conocí en plena adolescencia, han venido a verme a este bolo... y cantarla sabiendo que estaban aquí ha sido muy emocionante. La amistad es una parte de mi círculo que tengo muy presente en mi día a día, en mis canciones, en mi manera de contar las cosas... y la canción tiene esa dedicatoria a los amigos importantes. Es verdad que el tiempo a veces pone a cada uno en un lugar distinto, pero ese núcleo como invisible sigue ahí fuerte y como latente.
De las entrevistas que he leído tuyas, me gusta especialmente la que te hizo Tom C. Avendaño. Hay una reflexión en ella sobre la fama y la exposición pública, que de hecho se menciona en “Otro verano”. No sé si has escuchado el disco nuevo de Charli XCX, veo un paralelismo con esto, y además ella también se ha metido a actuar...
No lo he terminado, pero sí he escuchado parte, y me gusta mucho. Me gusta mucho ella en general. Poder echar la vista atrás de lo que ha hecho, ver lo que pasó con “BRAT” pero ver que en realidad tiene un disco casi cada año anterior a “BRAT”, que podían haber petado esos. Ha estado así ella, en el éxito, en el fracaso, en no importarle a nadie. Y que ahora decida conscientemente no repetir el patrón, desde mi punto de vista es muy inteligente, muy obvio que lo haga, me motiva e inspira. Me inspira además porque la veo como una artista más mayor, me saca más de diez años, ¡y a la vez es tan actual! Y me inspira el hecho de probar cosas, fallar si hace falta. Que ojalá no fallar, pero me quita el miedo, ¿sabes? El miedo a sacar música que luego no me represente. A seguir haciendo, solo por la inspiración. Ella habla mucho de la inspiración todo el rato, y cuando tengo me viene la inspiración siento también que puedo comerme el mundo. Me identifico mucho con cómo lo expresa ella. Y con la actuación también: muchas veces me entra el miedo de qué estoy haciendo, si canto, si actúo... Pero puedo hacerlo todo, puedo probar. Me inspira mucho ella.
“Me han dado un bolígrafo” acaba diciendo “me han dado una antorcha”. ¿Sientes que escribir puede ser un fuego? Que te alimente a ti mismo o a los demás.
Sí, el fuego es un poco simbolismo de alumbrar un camino imaginario, como que todo es un río que fluye y no termina, más allá de las canciones de ahora. Quería ir nombrando objetos inspiracionales para mí. También siento como que la gente me mira con lupa a ver cómo los utilizo, qué escribo, qué subo a Instagram, etcétera. La idea era terminar el disco con esa frase de la antorcha, pero luego reajustamos.
Me ha parecido curioso lo que mencionas de la lupa. ¿Sientes que hay gente que se te haya acercado por interés, a ver qué podía sacar y tal? Sobre todo en la llegada a la Madrid, la explosión y demás.
Sí, sí, sí. Por alguna razón, yo creía que no iba a sentir esos acercamientos por interés, tenía fe en que la gente fuera... normal, ¿no?, pero qué va. Sí que me he encontrado con gente con interés y que lo oculta, ¿sabes? Si tienes interés hazlo evidente, que hasta me reiré, pero ocultarlo e ir como de que no te enteras de nada... Qué miedo. Me puedes caer muy bien y de repente me doy cuenta de que no vas por ahí. Es un poco jodido. Y me ha tocado gestionar eso, decir: “Mira, no voy a verte, porque no son buenas intenciones, no es...”.
No es real.
Exacto. No es real lo que está pasando, me estás haciendo creer que eres de una manera o que vas por otra cosa, cuando sabes perfectamente que no... ¡Y además es que lo leo! En fin, al menos no me ha pasado mucho, solo con dos personas.
"A mí me gustan mucho las canciones de Papa Topo, e intuí que podía haber una buena comunicación en cuanto a lenguaje, y la verdad es que la hubo"
Por continuar con algo agradable: sé que el nombre del disco va por “La Insolación” de Carmen Laforet. Yo leí de pequeño “Nada”, pero el año pasado leí “La mujer nueva” y me encantó.
Ay, me lo apunto.
Te lo recomiendo muchísimo. Justo me estoy leyendo estos días la colección de “La llamada”, pero “La Insolación” lo tengo pendiente. ¿Qué supuso para ti? Y la manera de narrar de ella, que creo que es muy particular.
Ha sido impactante, tanto “La Insolación” como “Nada” y “Al volver la esquina”... Uf, ha sido una autora que me ha despertado muchas cosas, a nivel personal, a nivel sexual, a nivel mental y artístico. Tanto que me ha inspirado a hacer un disco, ¿no? Y tengo esa lectura muy encapsulada en mi cabeza, con dieciocho años, en ese brote artístico y vital. Le tengo mucho cariño. Me gustaría leerme todo lo suyo, la verdad.
Acabas de sacar nuevo tema, “Cuando el sol bese a la luna”, que marca claramente un cambio respecto a “La Insolación”, con acercamiento al folclore (¿querías explorar el de algún lugar concreto o te han inspirado artistas concretos?) y una atmósfera enigmática muy chula. Además, “La Insolación” está muy conectado con anécdotas y vivencias propias, y me parece muy bonito que en “Cuando el sol bese a la luna”, aunque hablas en primera persona, haya un tono como si estuvieras contando una leyenda, incluso onírico. Por último, ¿es un single suelto, o avance de tu próximo trabajo?
Sí, me apetecía mucho que lo siguiente que sacara fuese muy diferente, en cuanto a sonido y en cuanto a intención. “Cuando el sol bese a la luna” parte de la idea de que hubiera una canción para el eclipse, y confío mucho en el motivo del eclipse. Narrativamente, al ser un disco que habla mucho del sol y del verano, creo que viene muy bien también para cerrar esta etapa del disco. O medio-cerrar, porque siempre seguiré hablando de lo que me inspira la naturaleza en estado puro, el verano y las estaciones. Pero bueno, sí hacer un señuelo de que sigo creando y que seguramente vaya por un camino distinto porque me gusta mucho explorar, y estoy muy explorador últimamente. Estoy muy inspirado en explorar terrenos estilísticos, en sembrar, probar y aventurarme en hacer cosas que de primeras no... hasta encontrar algo que me resuene, y en algún momento extender eso en un disco o un EP, aunque ahora mismo no lo tengo muy claro.
El toque folclórico no fue premeditado, pero al final las melodías llevaban un poco ese punto tradicional y de nana. No sé si este va a ser un sonido que seguiré. De momento es una canción suelta que se ha creado así, no es un avance de un proyecto ya cerrado. Estoy en un proceso de investigar y encontrarme; después de haber hecho este disco tan especial con Hidrogenesse, me apetece seguir formándome y nutriéndome de la vida, viendo qué puede nacer dentro de mí para crear lo siguiente. Tengo muchas ganas, eso sí, y estoy escribiendo bastante.
Entre las referencias, se esconden bastantes artistas, desde Vangelis, “La petite fille de la mer” fue bastante clave en el proceso de sonido, a Joao Gilberto. Hubo también mucha referencia del movimiento Donosti Sound al principio, aunque al final se quedó en algo más rockerillo. Me apetecía meter guitarras porque en el álbum no hay guitarras. Y sí, hay un tono onírico, de leyenda, que se aleja del tono de “La Insolación” donde son descripciones más terrenales y cercanas. Así que sí que es un cambio intencional, pero no creo que marque lo que haga después. Estoy en un punto bastante buscador, y veremos qué pasa después.
En cuanto a producción, ¿qué te llevó a contar con La Estrella de David? ¿Cómo ha sido el proceso de composición? No sé si en este caso también es colaborativo o totalmente tuya, pero te quería preguntar si te ha inspirado el estar tan cerca de la naturaleza este verano (además del tema eclipse).
Contar con La Estrella de David fue una decisión de última hora. Había conocido hace poco a Ana (La Bien Querida), hablamos de juntarnos para componer y, ya con la canción sobre la mesa, alrededor de mi equipo hablamos de contar con David para producir la canción. Produjo también un disco de Rachid B titulado “El Ghorba” que me gustaba mucho y que me inspiró también para la canción. En cuanto a la composición, la compusimos entre Adrià de Papa Topo y yo; la primera vez que nos conocimos fue muy bien, y al final acabó en esta canción. A mí me gustan mucho las canciones de Papa Topo, e intuí que podía haber una buena comunicación en cuanto a lenguaje, y la verdad es que la hubo. Conectamos muy bien, escuchamos muchas canciones, Adrià tuvo una melodía muy bonita que fue el desencadenante de lo que es la canción ahora, y la seguimos a partir de ahí.
La composición fue también muy especial porque ambos conectamos mucho con el lenguaje, empezamos a tomar un camino poético relacionado con el mar y el cielo que dio para mucho, para frases muy evocadoras. Y el día que quedamos para componer tuve una mañana bastante atropellada, no tenía mucha esperanza en esa composición porque me había levantado con el pie izquierdo; sin embargo, salí muy contento con lo que compusimos, y poder haber ido dándole fuego a la canción y hacerla evolucionar pese a tener poco tiempo... Todo ese proceso ha sido muy guay. Y sí, me inspiró bastante estar pegado a la naturaleza este verano, siempre me inspira el verano, es una estación que me da mucha emoción y muchos elementos inspiradores para luego crear.
En tu bolo de Mallorca cantaste una canción inédita, que empezaba diciendo algo como “Me lo paso muy bien solito en mi cuarto”, ¿está descartado que salga más adelante al tener un sonido más parecido al de “La Insolación”?
Es la primera canción que compuse al salir de la academia de OT, después de “Rompeolas”, y para el setlist de la gira le veía cierta verdad y cierto brillo que me apetecía poner en el escenario, pero puede que no salga nunca oficialmente. No lo tengo claro, por ahora se queda en una canción de concierto. No está descartado que más adelante vuelva un sonido más electrónico como el de “La Insolación”, o incluso que vuelva a producir con Hidrogenesse, porque les tengo un cariño increíble y me encantan como artistas, ellos lo saben. Pero artísticamente tengo inquietud de conocer a gente, me he dado cuenta de que trabajo muy bien con la gente... Me gusta crear un mundo entre dos personas, entre dos mentes. El trabajo individual propio es muy importante para partir, pero, a la hora de evolucionar, me viene muy bien tener a gente al lado, para tener inputs, para encontrar caminos y encontrar otra perspectiva de la vida. Uno solo se puede nublar fácilmente; yo confío en el criterio de mucha gente, me ayuda tener gente alrededor que considere talentosa.
Por terminar con una curiosidad: la portada de la canción me recuerda mucho a la portada de “Erotica”, que es uno de mis discos favoritos de Madonna. No sé si es un guiño, si es algo por tu parte o por Miguel Vides. Sea un guiño o no, la portada en sí me parece preciosa.
La portada fue también un trabajo cooperativo, en este caso con Miguel, de buscar cómo hacerla, que queríamos, estilo, textura, formato, etcétera. Podía haber sido un still y ya está, pero quería algo especial. ¡Soy muy fan de las portadas! Pude contar con Miguel, que también ha hecho los últimos visuales para mis conciertos, y entre los dos fuimos indagando y buscando referencias, escarbando, hasta pensar que una mirada tenía algo potente para lo que queríamos. Me propuso esto con una foto que le pasé de mis ojos, y me encantó, y también la tipografía usada. No hay una referencia de “Erotica”, me lo ha dicho bastante gente, pero yo de hecho nunca he estado muy dentro de Madonna, he empezado a escucharla ahora más. Conocía la portada y es verdad que hay rasgos parecidos, pero no había inspiración directa.

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