Peguero, Joan y Víctor me hacen un hueco entre sus trabajos de oficina para hablar del “mejor segundo disco que podrían haber hecho”. Porque Malmö 040, formado también por Carlos y Gonzalo, son cinco músicos con talento, pero también ingenieros, economistas, abogados, productores… Empezaron en 2018 como participantes de un concierto benéfico de su colegio. Muchas guitarras después de clase y varios bolos más tarde, la banda fue tomando forma. Y ahora no hay más que ver su gira, prácticamente agotada, para comprender el fenómeno que han construido en estos siete años. “Ahora mismo estamos muy contentos, pero con mucha presión… Hemos vendido casi toda la gira sin que la gente haya escuchado el disco”, explica Víctor.
Tampoco es fácil montar un álbum siendo cinco. “Cinco, a cada cual más cabezota”, comentan entre risas. Quitando alguna fricción que otra, este elepé les ha hecho conocerse mejor y tomarse más en serio el proceso de componer. “Antes era más freestyle”, pero esta vez incluso fueron a un campamento de composición con otros artistas. Eso, sumado a colaboraciones como “Voy a estar”, con la bilbaína Maren, les ha ayudado “a forjar un disco más amplio, con muchos prismas. Quizá no es el paso natural que se esperaba del grupo, pero suena a Malmö”.
Una cosa va a quedar claro en estas líneas: Malmö 040 son banda. Y son banda para todo. Forman un equipo que se apoya más allá de la música, con un espíritu casi contagioso. Y si “Cuando éramos felices sin saberlo” cobró vida fue precisamente por eso. “Somos un poco nostálgicos, y el concepto del disco viene de valorar los momentos felices que hemos pasado juntos. Al final, ahí está nuestra autenticidad”. Cuentan que el título llegó a ellos al ver a los niños jugar en la playa, comiéndose un Calippo, tan contentos. “Es una sensación tan de todos… De cuando eres pequeño, tan inocente que no sabes que eres muy feliz, y luego creces y te das cuenta de lo feliz que eras. Todas las canciones se retroalimentan de esa idea”.
“La comunidad que tenemos en redes es brutal, es algo que siempre vamos a agradecer y que nos ha ayudado mucho”.
¿Una generación condenada a vivir en la nostalgia? “Completamente, por la dopamina constante del swipe de TikTok, la rapidez con la que pasan las cosas…”. Su granito de arena para ralentizar este frenesí son sus canciones, pero admiten que no huyen de las redes. De hecho, dejaron en manos de una encuesta en Instagram qué último sencillo sacar antes del disco. “La comunidad que tenemos en redes es brutal, es algo que siempre vamos a agradecer y que nos ha ayudado mucho”, comenta Víctor, quien maneja el perfil con un objetivo claro: “que no haya prácticamente ninguna diferencia entre artista y público”. En Navidad, mandaron una postal escrita a mano a todos los fans que los tuvieran como Top 1 del Spotify Wrapped. Detalles que hacen que “luego lo que pasa en las salas sea mucho más único”. Y que animan a escucharlos en bucle todo el año, no vaya a ser que en la próxima regalen una cesta con jamones.
“Pignoise nos dijeron que sí antes de escuchar el tema, y luego les encantó”
Con tanta conexión con el público, no puedo evitar preguntarles si alguna vez han tenido alguna experiencia curiosa. Después de un buen rato riéndose y peleándose por ver quién lo cuenta, Peguero se recompone y me explica qué pasó en un restaurante por Valencia. “De repente, aparecieron treinta chicas de una despedida de soltera gritando “¡Malmö, Malmö!” con un megáfono. Todo el bar flipó. Subimos una historia a Instagram con Carlos cantando con ellas, y a las tres de la tarde empezó a llegar más gente al restaurante por esa historia”. Y después, vuelta a la furgoneta a conducir (ellos mismos, por aquel entonces) hasta el siguiente bolo en Almería. “Fue un momento de ‘Ostras, algo está pasando’”, concluyen. Una sensación que se mantuvo en aquel Cooltural de Almería 2024, donde surgió la chispa de su colaboración con Pignoise, “Cuando éramos felices sin saberlo”. Fans de los de “Estoy enfermo” desde siempre, pensaron “¿Qué mejor que hacer un tema que habla de nuestras raíces con ellos?”. Charlaron (aún vergonzosos) con ellos en el camerino y meses más tarde, les propusieron la colaboración. “Nos dijeron que sí antes de escuchar el tema, y luego les encantó”. Siguen alucinados al pensar que en su chat, el primer mensaje es de hace mil años, de ellos pidiéndoles versionar “Te entiendo” y el siguiente, de Álvaro Benito felicitándoles por el lanzamiento conjunto.
Ahora, después de todos estos meses de trabajo, “lo último que nos queda antes de disfrutar todo lo sembrado en la gira es profesionalizar mucho el directo. Crear un show más ambicioso porque es el que la gente se merece”. ¿Algún spoiler? “Mucho confeti, sorpresas… y un tigre”. Por más que les intento sonsacar de qué va eso último, no lo consigo. Habrá que ir a comprobarlo. Al fin y al cabo, “la vida está hecha de pequeños grandes momentos” como los que regalan Malmö 040. Mara Gómez

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.